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Permítanme expresarme de una manera extraña en la siguiente frase: “Hace muchos años que la fotografía analógica nunca se fue y ahora ha venido definitivamente para quedarse”.

Los que hemos estado siempre relacionados con la fotografía analógica lo sabemos muy bien, y los nuevos adeptos convertidos en adictos que lo están conociendo ahora, bienvenidos sean. Dentro de todo este mundo nuestro analógico, siempre hemos concedido mucha importancia a los formatos, no solo refiriéndonos a la forma con la que encuadramos nuestra imagen sino también al tamaño del soporte que utilizamos, en ocasiones, confundiendo dicha forma con el tamaño de la película. Intentaremos en este artículo dar algunas pinceladas sobre la relación que podríamos encontrar entre los diferentes formatos en película, no tanto a nivel técnico –lo cual daría para un libro– sino más bien a nivel de sensaciones y formas de uso.

Negativos a proporción: 6x6 (56x56 mm). 6x4,5 (56x41,5 mm). 36x24 y 7x6 (67x56 mm) y nuestro habitualmente llamado 35 mm (24x36 mm)
Negativos a proporción: 6×6 (56 x 56 mm), 6×4,5 (56 x 41,5 mm), 7×6 (67 x 56 mm) y nuestro habitualmente llamado 35 mm (24 x 36 mm) © Fernando Marcos

Nos hemos desplazado hasta el Valle Mirandilla, entre las localidades de Contreras y Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, para nuestro particular duelo. ¿Por qué? Pues porque en este valle se rodó, nada más y nada menos, que el duelo final entre Clint Eastwood (el Bueno) Eli Wallach (el Feo) y Lee Van Cleef (el Malo).

Valle de Mirandilla, en el que se rodó la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”
Valle de Mirandilla, en el que se rodó la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”

Los amantes del “celuloide” seguramente tendrán muy presente esta imagen en la memoria, la de la escena final de una de las películas más importantes de la historia del cine del Oeste. En este valle se recreó el cementerio de Sad Hill, en el cual se rodó en 1966 la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”, de Sergio Leone. Una encomiable labor de la Asociación Cultural Sad Hill se propuso recuperar en el año 2016, el lugar antes de la llegada del 50 aniversario del estreno de la película. Ello con un interesante y variado programa de actividades culturales relacionadas con la película. Nuestros lectores podrán, si les apetece y por poco dinero, apadrinar una tumba para que su memoria, o la de otro –descanse en paz o no–, junto a la historia de este celuloide y –de paso– colaborar con la asociación.

Formato 135

El formato de película más popular en fotografía es sin duda el 35 mm, denominado así por ser este el ancho total de la misma. Dicho formato fue creado en 1892 por William Dickinson y Thomas Edison utilizando material proporcionado por Kodak. Alrededor de 1913 Oskar Barnack lo utilizó como base, duplicando el formato de cine, para crear las famosas cámaras Leica, siendo las primeras cámaras fotográficas –de gran serie– en utilizar dicho formato (1).

¡Clint en infrarrojo y negativo, mayor intimidación imposible! Película Rollei IR400
¡Clint en infrarrojo y negativo, mayor intimidación imposible! Película Rollei IR400

El término 135 fue introducido por Kodak en 1934 para designar a sus “cartuchos” normalmente utilizados hoy en día y diferenciarlos de los rollos de la película de cine.

Tira de negativo de 135
Medidas de la superficie y fotograma. El “double frame” y el formato original de cine.

Es importante resaltar que el frame original de la película de cine es de 18 x 24 mm. Lo que realmente, en la actualidad, se denomina erróneamente full frame se debería denominar double frame y, curiosamente, el formato que ahora denominamos Cuatro Tercios tendría unas proporciones similares a las del full frame original en cine.

Formato 6x7, 135 y medio formato.
Formato 135, formato medio y medio formato

Por costumbre y usos, en la actualidad, nuestro “fotograma patrón” o referente al cual se comparan los demás –tanto en analógico como en digital– es el 24×36 mm; por algo se denomina “de paso universal“. La relación de aspecto de la película de 35 mm es de 1,5:1, es decir, es 1,5 veces más ancha que alta. Con innumerables matices técnicos, podríamos resumir que el grado de ampliación óptimo –buena relación entre tamaño, grano y nitidez– de una película 135, cuando la copiamos directamente en la ampliadora, podría rondar los 10x; es decir, una imagen fotografiada en una película de 135, que mide 24 x 36 mm, estaría entorno a 24 x 36 cm, algo más que un A4. Sin duda, esto sería más que suficiente para la mayoría de nuestras intenciones fotográficas, no solo en copiado directo sino también a la hora de digitalizar esas imágenes y pasarnos al mundo digital.

Formato 120

El formato fue introducido por Kodak en 1901 para su cámara Brownie y fue la reina de la fotografía para aficionado hasta la aparición del formato 135.

Tira de película 120. Fotogramas de 6x7. Película Ilford FP4 plus.
Tira de película 120, fotogramas de 6×7, película Ilford FP4 Plus

La película tiene algo más de 6 cm de ancho para una longitud de 76 cm. En 1965 se introdujo el formato 220, idéntico al 120 pero con doble longitud, merced a que no lleva papel opaco protector más que al principio y al final del rollo; en la actualidad, este formato 220 está discontinuado por los principales fabricantes, existiendo sólo en stock caducados o a punto de caducar. El formato 120, sin embargo, está plenamente vigente y lo podemos encontrar en muchas de las actuales emulsiones existentes para 135. Si echamos un vistazo al catálogo de los principales proveedores podríamos elegir, sin problemas, entre unas 50 referencias.

De nuevo, es importante aquí recalcar la confusión que suele existir al denominar a las fotografías realizadas con esta película como “medio formato” en vez de “formato medio, quizá por traducirla literalmente del inglés medium format, cuando en la actualidad medio formato sería la mitad de un fotograma de 135, típico de las Olympus Pen por ejemplo, que dividen el fotograma de 24 x 36 mm por la mitad, y por lo que de un carrete de 36 fotogramas obtendremos al menos 72 fotos.

Contador de fotogramas de una Olympus Pen ESS-2 de medio formato. Podemos llegar a realizar 72 fotografías.
Contador de fotogramas de una Olympus Pen ESS-2 de medio formato. Podemos llegar a realizar 72 fotografías.

La película de 120 la podemos utilizar en diferentes formatos de cámaras, siendo las más usuales las de 6 x 4,5, 6 x 6, 6 x 7, 6 x 8 y 6 x 9. Encontraremos también modelos no tan habituales y reservadas a la fotografía panorámica como son 6 x 12, 6 x 17 y 6 x 24, todas ellas medidas expresadas en cm. En este artículo veremos ejemplos de los formatos más utilizados en película 120, el 6 x 4,5, 6 x 6 y 6 x 7 cm, en relación con el 35 mm.

6 x 4,5 – El pequeño de los formatos medios

Si, momentáneamente, nos olvidamos del hecho de que existe un formato más pequeño –el formato 4×4 en película 127 para, por ejemplo, las maravillosas BabyRollei– el formato 6×4,5 es el menor de los que se pueden utilizar en 120. Con una relación de aspecto de 1,35:1 y un tamaño exacto de 56 x 41,5 mm, es casi 2,6 veces más grande que el 135. Podemos disparar 15 o 16 fotogramas con un carrete de 120. El objetivo considerado “normal” en este formato es el 75 mm, que equivaldría a un 45 mm en 135.

Fotos a proporción de un fotograma 645 y uno de 35 mm.
Fotos a proporción de un fotograma 645 y uno de 35 mm. Cámara Pentax 645 con objetivo SMC Pentax-A 75mm f/2.8 y Olympus OM-1n con objetivo Zuiko 50mm f/1.8 MC. Al disponer de visión réflex en los dos equipos, conseguir a pulso encuadres casi exactos no es ningún problema. Al tener otra relación de aspecto comenzamos a ver claras diferencias visuales entre los dos formatos.

Encontramos, todavía a buen precio, numerosos modelos en el mercado de segunda mano. Algunos de esos modelos, como las Fuji 645, Pentax 645, Contax 645, Bronica 465 y Mamiya 645 tienen una facilidad de uso y dimensiones similar a muchos modelos de paso universal. El avance de película motorizado, el autofoco y diferentes tipos de mediciones TTL también son habituales en este tipo de equipos.

Muy utilizado en fotografía social desde hace muchos años, en la actualidad se ha vuelto a poner de moda y los precios de los equipos con enfoque automático han aumentado significativamente. Modelos como Pentax 645AF y sobre todo Contax 645AF se han convertido en mitos para algunos fotógrafos de BBC.

6×6 – Equilibrio 1:1

No sabemos si más populares que su descafeinado sucedáneo Instagram, pero desde luego mucho más interesantes desde mi punto de vista, el modelo 6 x 6 es más que un clásico en la fotografía analógica. Con una relación de aspecto de 1:1 y un tamaño exacto de 56 x 56 mm es 3,6 veces más grande en superficie que el 135. Podemos disparar 12 fotogramas con un carrete de 120. El objetivo considerado “normal” en este formato es el 80 mm, que equivaldría a un 50 mm en 135.

Hasselblad 500c con objetivo Zeiss 80mm f/2.8 Planar T*. En este caso, al utilizar el visor de capuchón, se aprecia que la toma se realizó desde más abajo, en claro efecto contrapicado. Esto produce una distorsión en la perspectiva. La relación 1:1 nos permite mucha más cobertura visual. Dando la sensación de estar tomada con un objetivo gran angular si la comparamos con el 135.
Hasselblad 500c con objetivo Zeiss 80mm f/2.8 Planar T*. En este caso, al utilizar el visor de capuchón, se aprecia que la toma se realizó desde más abajo, en claro efecto contrapicado. Esto produce una distorsión en la perspectiva. La relación 1:1 nos permite mucha más cobertura visual. Dando la sensación de estar tomada con un objetivo gran angular si la comparamos con el 135.

Todo un icono y único representante de la mítica marca Hasselblad –si exceptuamos a la XPan– nos encontramos con otros nombres ilustres tales como Bronica SQ, Mamiya 6 y C330, Rolleiflex 6008 y algunas más. Rechazado y amado a partes iguales el formato cuadrado tiene una personalidad indiscutible y desde luego la manera de trabajar con esas cámaras requiere una visión pausada y meditada. La maravillosa sensación de tridimensionalidad al mirar a través de una buena pantalla de enfoque es una experiencia única y muy adictiva.

El formato cuadrado es, además, la mejor forma de aprovechar toda la cobertura del objetivo y muchos nos preguntamos por qué los fabricantes no utilizan más este formato en la era digital… ¿cuestión de costes de captor?

6×7 – ¿El formato perfecto?

Con una relación de aspecto de 1,2:1 y unas medidas reales de 56 x 67 mm es 4,3 veces más grande en superficie que el 135. El objetivo normal es el 90 mm. Prácticamente todas las marcas anteriormente mencionadas tienen alguno o varios modelos de este formato: Mamiya con sus RB67 y RZ67, Pentax 67, Bronica GS-1; Fuifilm GM670, GW670 y GF670 y de nuevo Mamiya con su mítica M7 telemétrica.

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Cámara Mamiya 7. Objetivo Mamiya Sekkor N 80 mm f/4L. Este objetivo equivale a un 40 mm en 135. Este hecho, sumado a la mayor cobertura en vertical de plano, proporciona un encuadre mucho más amplio y mayor tridimensionalidad a la toma.

En el subtítulo de este artículo hablaba del bueno, el feo y el malo en los formatos. Nada más lejos de mi intención afirmar tal cuestión, pues no creo que exista el formato perfecto, aunque algunos han catalogado al 6 x 7 como tal, algo así como el Clint Eastwood –el bueno– en la fotografía. Desde luego no son equipos pequeños y su utilización sobre terreno es algo más dificultosa; aunque esto no suele importarnos mucho, cuando necesitas cierta rapidez y versatilidad, sí que es algo que solemos tener en cuenta. Una excepción a esto sería la utilización de cámaras telemétricas, que nos permitirían trabajar prácticamente igual que con una Leica, por poner un ejemplo, aunque con “solo” 10 fotogramas disponibles por rollo 120.

Fotograma 6x7 y 35 mm con la misma medida en altura. Nótese la superior diferenciación de planos en el formato 120.
Fotograma 6×7 y 35 mm con la misma medida en altura. Nótese la superior diferenciación de planos en el formato 120.

Hasta ahora hemos mostrado las fotografías a proporción, para ver la dimensión real de los formatos. En el ejemplo anterior, con altura similar, nos interesa que el lector observe –aunque seguramente ya se habrá dado cuenta en los ejemplos anteriores– la “tridimensionalidad” y la diferenciación de planos que conseguimos a medida que aumentamos el formato de la película. Este hecho, sumado a la facilidad de conseguir enfoques más selectivos por utilizar objetivos con longitudes focales mayores, es una de las cualidades que más suelen “enganchar” a los usuarios de formato medio y formatos más grandes.

Otro ejemplo en el cual se puede apreciar mayor profundidad en el formato 120.
Otro ejemplo en el cual se puede apreciar mayor profundidad en el formato 120.

Nitidez y grano

Como es lógico, disponer de un mayor tamaño en nuestro captor analógico nos permitirá realizar mayores ampliaciones manteniendo la calidad y nivel de grano óptimo. Si con un 135 podemos llegar a 24 x 36 cm, con un 6 x 7 no tendríamos problemas en conseguir un 60 x 70 cm sin “interpolar” –aunque la ampliación en sí ya es una “interpolación”– y, por supuesto, nada nos impide llegar más allá, con tan solo pequeñas consecuencias.

Pero ¿podríamos emular la nitidez y finura de grano de un 6×7 en un 135? La respuesta no es simple, pero podríamos simplemente decir que sí.

En el siguiente ejemplo podemos comparar una fotografía realizada con Ilford Delta 100 revelado con Rodinal con otra realizada en 135 con película de altísima resolución y grano muy fino, tal como la Adox CMS 20 II revelada con su revelador específico Adotech.

Fotograma 6 x 7 en película Ilford FP4 Plus y 24x36 en película Adox CMS20II revelada con Technidol.
Fotograma 6 x 7 en película Ilford FP4 Plus y 24×36 en película Adox CMS20II revelada con Adotech III
Ampliación de imagen anterior ¿Cuál es más nítida?...
Ampliación de imagen anterior ¿Cuál es más nítida?…

Juzguen ustedes mismos… hablaremos de ello en otra historia.

Conclusiones

La conclusión más evidente es que… no existe ninguna. Los usuarios de fotografía analógica solemos utilizar indistintamente diferentes formatos y tamaños de película. En mi opinión, la elección depende más de las sensaciones visuales y el ritual que impone cualquiera de los formatos y la idiosincrasia de las cámaras que lo utilizan. En ocasiones se piensa que el tamaño de la película influye de una manera notable en la nitidez del resultado pero ese argumento es, en parte, fácilmente desmontable con películas técnicas de baja sensibilidad y alta acutancia, como en el ejemplo anterior. La profundidad y gama tonal que conseguimos con formatos mayores es superior, a costa de nuestra movilidad, inmediatez y dolores de espalda.

Aunque lo que sí es sin duda un argumento demoledor a favor del formato medio es que una vez que has puesto tus ojos sobre esas maravillosas pantallas de enfoque, te gustaría quedarte ahí, mirando, para toda tu vida.


(1) En contra de la creencia más extendida, las Leica de 1925 no fueron las primeras cámaras fotográficas en emplear película perforada de cine en 35 mm, habiéndose registrado al menos unos diez modelos anteriores.

4 Comentarios

  1. Maravilloso artículo, Fernando. No veo desde hace mucho una manera más clara y concisa de mostrar las diferencias entre los formatos más habituales. Chapeâu.

  2. Comparto -y muy gratamente- todo lo que comentáis aquí sobre el formato medio, no así lo que se dice en cuanto al “full frame” y el cuatro tercios. Si según vuestra teoría sería mejor denominarlo “double frame”, entonces al cuatro tercios deberíamos llamarlo “half frame”, puesto que el cuatro tercios tiene una superficie que equivale aproximadamente a la cuarta parte de un 24×36, de ninguna manera 24×18, tamaño éste que es el correspondiente al formato APS, no al cuatro tercios.

    • Estimado Juan Antonio, entendemos que aquí los matices son importantes, tanto así como los “guiños” que hemos dejado marcados en cursiva:

      […curiosamente, el formato que ahora denominamos Cuatro Tercios tendría unas proporciones similares a las del full frame original en cine…]

      La palabra “proporciones” en cursiva apunta a que que la proporción es de 1,33:1. Esto es igual que la del 18 x 24 mm del fotograma de cine original, como sabes tamaño del sensor y relación de aspecto son términos diferentes pero a la vez intrínsecamente relacionados, tal y como desarrollamos a lo largo del artículo.

      No es menos cierto que hablando de formatos, la nomenclatura nunca ayudó ni fue demasiado exacta, sin ir más lejos el formato APS-C dista mucho de ser un estándar –Canon, y Nikon son distintos– de la misma forma, algunas cámaras llamadas “Full Frame” no montan 24 x 36 mm, sino aproximadamente 23 x 35 mm. Saludos

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