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Era inevitable: tras cuatro años del cese de su producción, Kodak anuncia la vuelta –para finales de 2017– de la película reversible en color, para dispositivas o “transparencias”, Ektachrome, y en la primera rueda de prensa, al responsable de Kodak alguien le pregunta sobre “si ello significa que puedan volver a poner en producción la película Kodachrome”…

Cajas del Kodachrome original, 1936 © Kodak
Cajas del Kodachrome original, 1936 © Kodak

A raíz de esto y ante la respuesta absolutamente políticamente correcta del portavoz de la firma, una gran parte de los medios se lanza a especular con una posible reintroducción del Kodachrome… y ello no es fácil que sea así. Más tarde os hablaré del famoso “último rollo de Kodachrome de Steve McCurry”, a mi juicio otra fantasía más asociada al fotógrafo, últimamente aún más “célebre” si cabe.

Leopold Mannes y Leopold Godowsky, músicos inventores independientes del Kodachrome, en su primer laboratorio. © Kodak
Leopold Mannes y Leopold Godowsky, músicos de profesión e inventores independientes del Kodachrome, en su primer laboratorio. © Kodak

Los primeros Kodachrome y nuestra experiencia

No os voy a contar aquí toda la historia del Kodachrome, que queda para un artículo aparte, extensión del que publiqué en su momento en medios impresos, hasta ahora lo más completo jamás publicado en nuestra lengua. Pero sí puedo decir que expuse mi primer Kodachrome (Kodachrome I) hacia el año 1960, y que su sensibilidad era de… ¡11 ASA! También puedo deciros los parámetros de la primera toma, según mi pequeño bloc de notas azul: 1/60 s a f/4 con sol (1). Comento esto para añadir que luego utilicé sistemáticamente –entre otras emulsiones– todas las variantes del Kodachrome, Kodachrome II (1961), Kodachrome-X, Kodachrome 25 y Kodachrome 64 (ambas 1975), Kodachrome 200 (1986)… unos mejores y otros peores.

Presentación del Kodachrome original, con bolsita para el envío al laboratorio. © Kodak
Presentación del Kodachrome original, con bolsita para el envío al laboratorio. © Kodak

Y cuando Kodak decidió lanzar el Kodachrome Professional en formato 120 en 1986, sí que fui uno de los primeros fotógrafos elegidos por Kodak España para ponerlo a prueba, quizá no fuese el primer rollo, eso sí… Lo comento –como suele decirse, “aunque esté feo”– más que nada para daros una idea de que estoy ligeramente familiarizado con el material, su revelado y los resultados de diversos laboratorios que lo procesaban, entre ellos los de España (Colmenar Viejo), Francia, Suiza y EEUU, incluyendo aquellos que ofrecían servicios de forzado, por raro que parezca.

Tras la caja del Kodachrome, un rollo recibido por correo tras su revelado en Lausanne, Suiza. © Valentín Sama
Tras la caja del Kodachrome 64, un rollo recibido por correo tras su revelado en Lausanne, Suiza. © Valentín Sama

Bien, pues “en un principio, era el Kodachrome”, y después vino el Ektachrome. Este segundo –ahora reintroducido y que sobrevivió unos años al Kodachrome, que cesó su producción en 2009– surgió como una necesidad de ofrecer una alternativa de procesado más sencilla y rápida de la que requería el Kodachrome. De hecho, un Ektachrome se procesa en aproximadamente una hora de “seco a seco”, e incluso podría revelarlo un aficionado medianamente experto. Igualmente, en las versiones coetáneas al Kodachrome I, un Ektachrome era bastante más rápido: 32 ASA.

Kodachrome, el proceso

Os voy a dar solo unas pocas pistas: el procesado original de 1936 del Kodachrome –el año de su introducción– requería de 28 pasos. En 1938 se consiguió reducir a “solo” 18 pasos. Entre esos pasos figuraba por dos veces, secar las películas por completo antes de seguir con el proceso. El tratamiento de una tanda de Kodachrome llevaba ni más ni menos que tres horas y media. En parte por todo lo anterior, los rollos de Kodachrome no se revelaban individualmente, sino empalmados uno tras otro en grandes bobinas de aproximadamente 100 m: de ahí la imposibilidad de “revelar el último rollo”, fuere de quien fuese. Dicho de otra forma: lo del último rollo de Kodachrome de Steve McCurry es otro cuento chino más a añadir a su historia profesional. Puede que fuese uno de los últimos rollos –tenemos unos cuantos en el congelador– e incluso casi seguro, uno de los últimos procesados. Pero seguro que lo hizo pegadito al resto de la última tanda, en esa –por el momento– gran última bobina.

Tiramos de nuestro propio archivo de imágenes tomadas en Kodachrome, para recordar que una de sus virtudes era precisamente el color contenido, con negros muy profundos, no colores intensos, como algunos tratan de sugerir. Kodachrome © Valentín Sama 1977
Tiramos de nuestro propio archivo de imágenes tomadas en Kodachrome, para recordar que una de sus virtudes era precisamente el color contenido, con negros muy profundos, no colores intensos, como algunos tratan de sugerir. Kodachrome © Valentín Sama 1977

Un laboratorio típico Kodachrome necesitaba de 108 m2 para la procesadora en sí y de 950 m2 adicionales para maquinaria y servicios auxiliares. Al menos un químico de plantilla debía estar presente siempre en las instalaciones. Por ello, no todos los países disponían de servicio de procesado Kodachrome y normalmente –salvo en EEUU– solo existía uno por país si lo hubiese.

Dicho de forma muy sencilla: el problema con el Kodachrome no radica en fabricar la película, sino en procesarla. ¿Se imaginan volver a montar una estructura semejante en la actualidad? Algunos se acordarán de los K-LAB. Inventados por Richard Mackson, fotógrafo profesional y dueño de un laboratorio industrial; se presentaron en la PMA de 1997, y no eran otra cosa –y ahí es nada– que una suerte de “minilab” para el Kodachrome, suponiendo que alguien se acuerde todavía de lo que es un “minilab”.

"Playas no vigiladas". Kodachrome © Valentín Sama 1978
“Playas no vigiladas”. Kodachrome © Valentín Sama 1978

El K-LAB ocupaba solo 22 m2, y “entraba” por una puerta de tan solo 82 cm de ancho. Costaba 200.000 $ y se supone que hubiese sido capaz de procesar automáticamente –de forma tan sencilla para el operario como un “E-6” para el Ektachrome– nada menos que 600 rollos por jornada de 8 horas. Kodak lo anunció… y “se lo cargó” silenciosamente. Tanto el K-LAB –para más INRI un invento de un particular– como la película Kodachrome eran ya probablemente una nuisance, algo inoportuno para Kodak.

"Playas no vigiladas". Kodachrome © Valentín Sama 1978
“Playas no vigiladas”. Kodachrome © Valentín Sama 1978

Finalmente

No hay nada imposible en este sector –¿quién iba a hablar en 1936 de sensores digitales de más de 100 Mpx?– pero no parece fácil que Kodak reviva el Kodachrome si somos conscientes de la complejidad, no ya de su fabricación, sino de su procesado e infraestructura necesaria para el mismo, salvo que nos sorprendan llenando el mundo de máquinas K-LAB, que por cierto no es seguro que llegasen a funcionar con fiabilidad. Pero somos conscientes de que existen fotógrafos no ya con rollos de Kodachrome vírgenes en el congelador, sino con algunos expuestos que llegaron tarde a esa última tanda de procesado que incluía el supuesto material de McCurry.

¿Kodachrome a la vista? Más bien no... Kodachrome. © Valentin Sama 1978
¿Kodachrome a la vista? Más bien no… Kodachrome. © Valentín Sama 1978

(1) Los que estáis familiarizados con la regla “sunny f/16” podréis deducir que aunque el sol estaba un poco velado… ¡mi primera diapo quedó algo sobreexpuesta!

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22 Comentarios

  1. Acerca de Steve McCurry, yo entiendo que su rollo fue el ultimo que salió de la cadena de producción, no el ultimo que fue procesado.

    • Bueno Juan, es interesante saberlo: un matiz ciertamente muy digno de mención. Personalmente, respecto a esa historia y todo lo que rodea a McCurry tengo una opinión muy personal y escéptica, en parte por las canas que peino –de hecho cada vez menos– así como por todo lo que se viene sabiendo de el últimamente e incluso por experiencias personales que desde este medio hemos tenido con el Sr. McCurry. Pero no se le puede negar que haya hecho fotos muy impactantes, con o sin Kodachrome y con o sin la ayuda de sus colaboradores de edición de imágenes, a los que –en mi opinión– no ha tratado con el respeto y lealtad debidos.

  2. Buenas Valentin. Recientemente estuve hablando con Carlos Giro de Interphoto, en la charla saliste tu a colación, y me comento que estuvo en contacto con Kodak para disponer de una máquina para revelado de Kodachrome. Y sobre la película: que bonita proyectada, y lo que sufren los escaners con ella. Un saludo.

    • Es muy interesante lo que dices, Luis. Me consta que más de un laboratorio de Madrid estuvo interesado en montar un K-LAB, pero también me consta –según mis fuentes– que la colaboración por parte de Kodak España para ofrecer alguna facilidad para ello, fue nula. Para el escaneo de los Kodachrome, hace falta un escáner que “pueda” con la D-Max y desactivar todo sistema de reducción de polvo y suciedad. Seguro que algún buen escanerista tiene fórmulas mejores, de carácter personal, según la máquina empleada. Saludos

  3. Que interesante artículo, mencionas: “historia del Kodachrome, que queda para un artículo aparte, extensión del que publiqué en su momento en medios impresos” nos puedes decir ¿cuál fue esa publicación?. Estoy interesado en la historia y le animó a contarla.
    Un saludo.

    • Ningún problema, José. Lo publiqué para celebrar el Nº200 de la revista FV –debo decir que en su mejor época– de cuya Sociedad editora, Omnicon S.A. yo detentaba el 40% de las acciones en aquella época, antes de separarme de mis socios. Algún día ampliaré el contenido de ese artículo, aunque ello requiere su tiempo… Ya veremos.

  4. Yo también me carcajeé para mis adentros cuando empezaron las “elucubraciones”… Vaya, pensaba que el labo que procesaba las Kodachromes estaba en la sede española de Kodak en Las Rozas, no sabía que era en Colmenar…o estaba Kodak en Colmenar y se me ha ido la pinza? Yo empecé a usar Kodachrome, 64 primero y luego 64 y 25, en 1988, cuando empecé en esto de la fotografía. De hecho fue el cuarto carrete que hice con mi primera cámara, una Yashica FX3 súper 2000, en un veraneo en Pirineos. Cuando llegaron las diapos de esos dos primeros carretes me quedé boquiabierto al mirarlas por el visor, los colores, el contraste, la nitidez… Pero mi enamoramiento duró pocos años, hasta 1993. Me cansé de esperar tres semanas o un mes a que llegaran mis diapos…y me fui a Fuji con su Velvia 50 y luego su Provia 100 y 100F; en dos horitas me las tenían preparadas en Copy Foto, que no diga Kodak que dejamos de usarlas por falta de interés por nuestra parte sino por un servicio lamentable. De la Kodachrome 200 sólo disparé un carrete…y no me gustó nada, poco que ver con la 64…
    Sigo disparando película, bastante, desde 35mm a 4×5…todo en B/N y con emulsiones clásicas de Ilford principalmente, aunque quiero probar esa Adox CMS 20 II y la Silvermax…para color, digital. Simplemente el precio de las emulsiones en color que me gustan y he usado durante más de 20 años me parece un abuso… Poco futuro le auguro al Ektachrome, a ver qué versión comercializan porque nunca me gustó la dominante azul de la Professional, la VS sí era de mi agrado aunque muy exagerada de saturación…porque a los precios que intuyo que saldrá…

    • Hola, Óscar. Personalmente, coincido contigo: nunca me gustó el Kodachrome 200 por su grano excesivo. De hecho, la mayor parte de los fieles al Kodachrome no la considerábamos “de la familia”, sino más bien una “bastarda”. De los últimos tiempos del Kodachrome en Kodak España, casi mejor no hablar. Dejaron de importarla y aunque les ofrecimos comprar un “paquete” de 200 rollos en bloque, lo denegaron. Mis últimos rollos los tuve que comprar personalmente en Suiza. En cuanto al laboratorio Kodachrome de España, efectivamente, estaba en Colmenar Viejo y creo recordar que era anterior a la sede de Las Rozas. Como sabes, el Ektachrome VS (Very Saturated) era una respuesta a la Velvia, que arrasaba mientras en Kodak dejaban languidecer el Kodachrome.

  5. Aprecio mucho estos artículos, creo que es sumamente improbable que Kodak resucite la Kodachrome, al menos no en su forma original, ya que económicamente no le resultaría rentable; creo que la única manera de que volviera, sería que simplificaran y abarataran el procesado volviéndolo equiparable al proceso C-41, pero eso sólo funcionaría reformulando la emulsión en todo caso, lo que volvería sería una película diapositiva bajo la marca Kodachrome, más no la original. Y en ambos sentidos es un movimiento financieramente arriesgado; por el momento me doy por bien servido con la Ektachrome y con que sigan manufacturando el resto de sus productos (Ektar, Portra, T-Max, Tri-X, etc). Como bien se titula este artículo quienes más lo esperan es quienes no la usaron, ya que he observado que esta re-valorización de la fotografía con carrete esta llena de mitos sobre sus cualidades, y un ejemplo de ello es con las cámaras instantáneas y el project “impossible”; tengo muchas fotografías instantáneas Polaroid y Fujifilm que tomé durante mi infancia y la calidad es más que aceptable; nitidez aceptable y una aceptable reproducción de color, que una que otra esta amarillenta por mala conservación es otra cuestión, y cuando veo pruebas del material en youtube y yo mismo he probado el material de project impossible y los resultados me hace preguntarme ¿por qué la calidad es tan mala? Los colores, viñeteo, etc., da la impresión de que lo que quieren emular es más bien el filtro de instagram y aplicaciones similares (que es tan solo una chapuza seudonostalgica para quien no sabe cómo eran)

  6. Tremendamente revelador y muy bien salpicado por tus experiencias. Es reconfortante comprobar como, pasadas tantas décadas, las diapositivas Kodachrome continúan igual de frescas, quizás aparentemente, en contra de otras emulsiones E-6 más baratas. En algunas como las Perutz u Orwo, por ejemplo (en su momento no podía costear el precio del Kodachrome y otras películas de primera división) hace tiempo que se desvaneció su contenido. También creo recordar que en las Olimpiadas de Barcelona-92 Kodak instaló un laboratorio para revelar el Kodachrome en la Plaza España.

    • Hola Tino, es un placer poder saludarte por aquí. Las diapositivas Kodachrome que tengo en los archivos, sin haber estado bajo condiciones de conservación especiales, están impecables, tal como citas y parece que es tu misma experiencia. De Perutz, disparé en época anterior solo en rollos 120, y se conservan bastante bien: quizá la emulsión o el tratamiento no fuese igual para 35 mm y 120. Las Ektachrome –de la misma época– están en mucho peor estado que las Kodachrome, que –tal como hemos observado– están “tal cual”. Pero hay un detalle muy interesante: de las Ektachrome, el estado depende mucho de dónde se procesaron. De un mismo mes, las que se procesaron en un laboratorio industrial están bastante bien y por el contrario las que se procesaron en un servicio rápido que a la sazón ofrecía El Corte Inglés, están totalmente desvanecidas. Ergo, como sospechábamos, el estado de los baños y la aplicación –o no– del último baño estabilizador, suponen factores clave. Por otra parte, del Ektachrome, el material “Duplicatng” era mucho más inestable que el original. De Orwo, disparé muy poco. Con grano muy visible, daban un color muy particular. Recuerdo que en España –al menos durante un tiempo– las importaba y procesaba una compañía muy curiosa, “Agro… algo” No recuerdo el nombre exacto, pero desde luego no era del sector fotográfico tradicional.Es interesante lo que cuentas de las Olimpiadas de Barcelona-92. Por fechas no podía ser el K-LAB. Me interesaría conocer si realmente se montó un laboratorio o si lo que se montó fue un sistema de recogida y entrega, y se revelaban en otro lugar. A ver si alguien nos puede ilustrar con información más completa. Saludos cordiales.

    • Gracias por aportación, J.M.C. He seguido el podcast enlazado y me ha resultado interesante. Aunque –en mi modesta opinión– contiene algunas ligeras imprecisiones, en conjunto está bastante bien y especialmente en lo que se refiere a los aspectos y anécdotas relativas a las carreras musicales de los dos “Leopoldos”, antes, durante y después de su apasionante aventura con el Kodachrome, aporta datos que normalmente no figuran en los relatos más orientados a los aspectos fotográficos y que resultan muy enriquecedores. Como curiosidad, el hotel en el que montaron su primer laboratorio “más serio”, ayudados por el Dr. C.E. Kenneth Mees de Eastman Kodak, fue el “Alamac” y ofrecemos una imagen [© Carlos Rogriguez] –el edificio oscuro, de la izquierda– captada en su momento por encargo nuestro para un artículo sobre el Kodachrome… del que beben muchos autores. En principio no fue una habitación, sino una planta. Saludos.

  7. Hola de nuevo.
    Estoy de acuerdo con lo de las imprecisiones. Bien es cierto que el programa está mas dedicado a la carrera musical de este singular par de musicos que al hecho en si del desarrollo tecnico de la pelicula, no obstante consideré que podía ser un aporte interesante y complementario a la mas que extraordinaria aventura del Kodachrome

    Al margen de esto seria una bonita historia que Kodak se animara a reintroducir la pelicula tanto en versión 35mm como en Super 8, complementada con un buen servicio de escaneado e impresión de copias. Digo bonita historia porque no creo que lo haga, aunque desde el punto de vista de marketing seria una operación de imagen para reintroducir y consolidar a Kodak en el mercado de la impresión de imagenes, un sector en donde está, fuera de España, intentando reimplementarse.

    • Es, de hecho, una aportación muy interesante, ya que –por lo general– nos volcamos más en los aspectos técnicos de la historia que en los musicales. De la Kodak actual, que ya no es el imperio que operaba con márgenes del 80%, se pueden esperar –a mi juicio– solo pequeños pasos. Saludos cordiales.

  8. Muchas gracias pr el artículo, espero que nos cuente ud. la historia completa. Empezé a tirar Krome en el 80, y lo hice con cierta dexconfianza, pues siendo aficionado a las motos, en la revista Solo Moto, Jaime Alguesuari (su hermano Jose Mª era fotógrafo de Sport Ilustrated) comentaba que usaben Kodacrome 25 y 64 para sus fotos. No me cabía en la cabeza, que para ese tipo de fotos utilzaran tan bajas asas, pensaba que tiraban 400 y a veces forzándolas, pero no. Así que como en el 80 cambié mi Werlisa por una Konica Autoreflex TC, con un 40 1.8, mas un zoom Soligor 70-222, me lancé a comprobar que aquello que decía Jaime era verdad… y lo era. En el 90 jubilé mi Konica por una Nikon A601 y una FM2 con un Nikkor 35-70 2,8, un Tokina 20-35, y un Nikkor 70-200 2.8. e hice un reportaje particular dela Expo en el 92, que aún deben andar or el desvan las cajas de diapos. No creo que tirara mas de 100 carretes de Krome entre 25 y 64 porque también tiraba Velvia 50, Ildfor en B/n…etc., y también porque las llevaba al Corte Inglés y estos me decían que las enviaban a Holanda ¿? para su revelado y tardaban 3 semanas sin saber si perderían en el camino, nunca se perdió ni un rollo, después cambiaron y decían que los enviaban a Barcelona y solo tardaba una semana. Tiré Krome hasta 2005, en el que por problemas de espalda tuve que vender todo el equipo. Siempre tenía en el frigo 8-10 carretes de Crome mas algunos Velvia…etc, y la parienta protestando. Estoy estudiando la compra de un equipo digital sin espejo que pese poquito, pero que me dé calidad. Saludos cordiales.

    • Así es, Francisco. La Kodachrome había que descubrirla y entenderla, y muchas veces se habla de esa familia de películas sin haberlas empleado. Una de las razones por las que las usábamos algunos profesionales es porque su D-Max era muy alta. Las partes más densas se generaban de forma distinta a las películas cromógenas habituales –incluida la Velvia 50, que en la practica no pasaba de 32 ISO– y ello, sumado a la acutancia que ofrecía el poco espesor final de sus capas, hacía que en fotomecánica el Kodachrome rindiese particularmente bien. Claro que eso hacía a las Kodachrome muy exigentes con la óptica, de forma muy parecida a los sensores de alta resolución de la actualidad… los principios fundamentales de la fotografía no han cambiado tanto. Y ese Hexanon 40 mm f/1,8 era particularmente bueno. No nos son ajenos –como a otros muchos fotógrafos– los problemas de espalda. Si es capaz de “aceptarlas tal como son”, en cierta forma como a las Kodachrome, las cámaras Sigma, con su sensor Foveon, le responderían con un comportamiento muy similar a la creación de Mannes y Godowsky. Otras cámara emulan al Kodachrome con el modo “Classic Chrome”, pero… no es lo mismo.
      Si que es cierto que algunos Kodachrome “se perdían” debido al sistema comentado de revelado en rollos largos, empalmados. Los más veteranos empleábamos el primer fotograma de cada rollo fotografiando nuestra tarjeta de visita, con las señas correspondientes. Saludos.

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