CatLABS of JP abandona la idea de recrear el ‘Packfilm’ después de dos años intentándolo

'Lo que no puede ser, no puede ser... y además, es imposible'

CatLABS of JP, una firma radicada en Boston MA. dedicada principalmente a servir productos para fotografía analógica –desde material fílmico a objetivos para cámaras de gran formato, pasando por ciertos productos químicos para laboratorio–, ha emitido un extenso comunicado en el que explica las razones por las que abandona el intento de conseguir poner en producción –de nuevo– los “Packfilm”, y más concretamente los de material para fotografía instantánea (1).

El intento arrancó hacia 2016, tras anunciar Fujifilm que cesaba en la producción de todas sus referencias de Packfilm en 8,5 x 10,8 cm, tales como el material FP-100c –copias en color– y FP-3000B –copias en blanco y negro–, dejando sin soporte a una ingente cantidad de fotógrafos que utilizaban dichos materiales tanto sobre cámaras para ese “formato completo”, como los que lo empleaban sobre respaldos de pruebas para cámaras de formato medio o gran formato –4×5 pulgadas–. A notar que Fujifilm en sí no desarrolló esta clase de presentación, ya que es original de Polaroid, la Polaroid original, no lo que es ahora (2).

Tal como detallan los responsables de CatLABS of JP, durante estos dos años pasados, han invertido enormes sumas de su propio capital en búsqueda –por todo el mundo– de materias prima, maquinaria, fórmulas, proveedores, expertos, etc., consultando con todo aquel que pudiera tener el “know-how” adecuado para saber cómo hacer que saltase la “chispa mágica” que hiciese viable y funcional el proyecto… todo ello, lamentablemente, sin éxito.

Packfilm de película instantánea, fuera de producción © Albedo Media
Packfilm de película instantánea, fuera de producción © Albedo Media

Ahora, desde CatLABS of JP consideran –en nuestra opinión muy acertadamente– que sus limitados recursos deben emplearse en proyectos que tengan una mejor viabilidad, y expresan su agradecimiento a todos los que les han ayudado en esta singladura sin llegar a puerto. Un Packfilm para película instantánea es un producto engañosamente sencillo y sin embargo de una complejidad extraordinaria –algo que pude comprobar de primera mano durante mis años de consultor de Polaroid–.

Así, un aparentemente modesto Packfilm, con su trocito de gomaespuma grapada y todos esos papelitos asomando por un extremo, incluye una película negativa en color, una hoja de papel receptor –no sensible a la luz–, intercapas varias y unos “pods” de material metalizado que contienen una química realmente compleja, todo ello en capas alternas, hasta para diez tomas .

A eso se añade lo que podríamos considerar una “mecánica” compleja: tras un disparo y tras exponer la película, al traccionar una tira de papel, damos la vuelta por completo –en un giro de 180 grados– a esa película hasta que queda enfrentada a la hoja de papel que será la copia final.

De forma simultánea, aparece una segunda lengüeta de papel, y al tirar de la misma, los “pods” o cápsulas pasan por unos rodillos, se rompen y liberan una capa de los productos químicos –de grosor absolutamente controlado– entre la película negativa y la hoja receptora. Durante el procesado –entre 15 segundos y dos minutos– la imagen migra –literalmente– del negativo a la copia a través de esa lámina química… (3)

Y entre tanto, con ese segundo tirón de lengüeta hemos dejado preparada una segunda toma. Hacer que todo eso funcione, Packfilm tras Packfilm, hoja tras hoja, en un rango aceptable de temperaturas, es un “milagro” de ingeniería, con una pequeña salvedad: los milagros no existen.

Por eso, y por experiencias anteriores, a título personal tengo poca fe en las campañas “Kickstarter” que pretenden alcanzar lo que no ha alcanzado CatLABS of JP… pero allá cada cual con su dinero y sus ilusiones.


(1) En tiempos, existieron filmpacks para película negativa en hojas, no instantánea.

(2) Fujifilm sigue con su amplio y muy lucrativo programa de fotografía instantánea “Instax”, que sigue una tecnología de tipo integral para lo que no dejan de ser filmpacks, pero con una menor complejidad de producción y ensamblaje.

(3) Debido a ello y a lo crítico del espesor de esa capa de química, estaba y sigue estando totalmente desaconsejada la práctica –muy común y errónea– de muchos fotógrafos, de frotar entre los dedos el paquete de película y hoja receptora durante el procesado… “para darle calor”.

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