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En general, doy bastante poca credibilidad a los valores de sensibilidad nominal que otorgan los fabricantes a sus emulsiones o películas fotográficas. Y tengo buenas razones para ello. Una de ellas es mi experiencia personal, y otra es lo que ocurrió hacia el año 1960, en el que diversos fabricantes –entre ellos Ilford y Kodak– decidieron doblar la sensibilidad de algunas de sus películas negativas en blanco y negro y ello… ¡aunque esas emulsiones seguían siendo exactamente las mismas! Y tal como pueden sospechar los lectores, yo mismo viví –con cierto asombro– ese momento.

¡Magia!: por poner sólo dos ejemplos, la famosa Kodak Tri-X pasó de tener una sensibilidad de 200 ASA (1) a gozar de un valor de 400 ASA, al tiempo que, por su parte, la HP3 de Ilford vio elevada su sensibilidad nominal de 200 ASA a la de 400 ASA… ¡no íbamos a ser menos! Ahora bien ¿como se pudo llegar a esa acción de: “doblo mi sensibilidad porque yo lo valgo”?

En este antiguo "display" de cartón de Ilford, aparecen –además del Selochrome, las películas FP3 y HP3, todas ellas negativas en B/N. Por esos años disparaba yo mis primeras HP3 © Ilford
En este antiguo “display” de cartón de Ilford, aparecen –además del Selochrome, las películas FP3 y HP3, todas ellas negativas en B/N. Por esos años disparaba yo mis primeras HP3 © Ilford

Una detallada explicación oficial la encontramos en las página 29 c y 29 d del “Formulario Manual Kodak” –en su tercera edición de 1960–, con el encabezamiento “Nuevos índices de rapidez de la película”. Aunque os ofrezco una imagen de la página para vuestro disfrute del lenguaje culto de la época, os adelanto la explicación a mi manera.

Como ya es sabido por más de un fotógrafo, las películas negativas –en blanco y negro o color– soportan mejor, caso de producirse, un error hacia el lado de la sobreexposición que hacia el de la subexposición. Claro que eso, aplicado a otros aspectos de la vida, se conoce en ciertos ambientes populares y sobre todo rurales: “onde nohay, nosepué sacar”. Esto es, en nuestro caso, si no hemos impresionado suficiente cantidad de plata en partes de la emulsión, ¿como podremos sacar detalle en esa zona de la escena registrada en la imagen?

Un set de antiguas películas Kodak Tri-X. En este caso, la de 35 mm es francesa, pero algunas de las cargas que venían a España en esos años eran fabricadas en Mexico © Valentín Sama
Un set de antiguas películas Kodak Tri-X. En este caso, la de 35 mm es francesa, pero algunas de las cargas que venían a España en esos años eran fabricadas en México © Valentín Sama

Entre los años 40 y 50 del siglo pasado, pocas cámaras incorporaban sistemas de medición para la exposición y aunque ya en 1933 Gossen había introducido el “Ombrux”, el primer exposímetro fotoeléctrico de la firma con célula de selenio, pocos fotógrafos podían pagarse semejante lujo, y los muy pocos otros aparatos disponibles al tiempo, de Metrawatt o Weston, eran aún más costosos. No quedaba otra: seguir exponiendo “a ojo”. Y ello suponía, para evitar negativos por error tan subexpuestos que resultasen inservibles, tender a errar más bien hacia el lado de sobreexposición.

El Formulario Manual Kodak, de los años 50, mi libro de cabecera hace ya más de 60 años © Valentín Sama
El Formulario Manual Kodak, de 1960, mi libro de cabecera hace ya más de 60 años © Valentín Sama

Así, tal como se indica en el Formulario Manual Kodak, los valores de sensibilidad ofrecidos para las películas incorporaban “un factor de seguridad de aproximadamente 2.5”, esto es, el equivalente a un punto y medio de ajuste de diafragma o valor de exposición. De esa forma, para la mayor parte de las situaciones, se aseguraba una exposición suficiente como para garantizar como resultado negativos con suficiente calidad y ello aunque el obturador fuese un tanto errático en su funcionamiento, quizá tendiendo a la subexposición –caso muy poco probable, ya que por lo general, con el tiempo, tienden a errar hacia la sobreexposición.–.

Hacia esos años 1960/62, la industria fotográfica entiende que ya existen dispositivos de medición más fiables y asequibles y decide eliminar de un plumazo ese factor de seguridad. Atención al párrafo concreto de la mencionada publicación de Kodak: “El cambio [de sensibilidad nominal] resulta de prescindir de la mayor parte del factor de seguridad contenido en los índices de exposición antiguos”.

Nota de 1960, relativa al incremento de la sensibilidad nominal de las películas Kodak negativas en B/N sin que las mismas experimentasen modificación alguna © Kodak
Nota de 1960, relativa al incremento de la sensibilidad nominal de las películas Kodak negativas en B/N sin que las mismas experimentasen modificación alguna © Kodak

Y desde entonces, así seguimos y la realidad no es otra que si exponemos las películas en blanco y negro a esa “fantástica”, o más bien fantasiosa, sensibilidad nominal indicada por los fabricantes, es más que probable que –en una escena con amplia gama tonal (“rango dinámico”)– las sombras profundas que aún conserven textura, lo que para Ansel Adams sería la Zona II, quedarán irremediablemente empastadas, sin registro de la misma alguna y quizá las que caigan en Zona III –un punto por encima– también.

La razón no es otra que los fabricantes, desde ese momento, de hace unos cincuenta años, nos dejaron con un muy bajo margen de tolerancia –por no decir nulo– hacia la subexposición y esa Zona II estaría –nada más y nada menos– que tres puntos de exposición por debajo del gris medio –Zona V– para el que están ajustados los sistemas de medición.

Haciendo "clic" sobe la imagen, puede accederse al texto original del Formulario Manual Kodak (1960) en el que se justifica el osado cambio de sensibilidad de las películas... al doble. © Valentín Sama
Haciendo “clic” sobe la imagen, puede accederse al texto original del Formulario Manual Kodak (1960) en el que se justifica el osado cambio de sensibilidad de las películas… al doble. © Valentín Sama

Por tanto, no es ninguna locura, con las películas negativas en blanco y negro actuales, utilizar ajustes de sensibilidad personalizados, lo que venimos en llamar Índice de Exposición (IE) frente al valor ISO de la sensibilidad nominal. Como punto de partida –siempre hace falta un poco de experimentación– se puede ajustar a un IE de la mitad de la sensibilidad nominal, esto es al estilo “pre-1960” y si acaso acortar el tiempo de revelado entre un 15% y un 20% respecto al tiempo recomendado por el fabricante: esto es, para una película de 400 ISO, ajustar a IE 200.

Los menos valientes pueden ajustar de tal forma que la película reciba solo en torno a medio punto “de más” y así por ejemplo una película de 400 ISO, la expondríamos a IE 320 o IE 250, conservando el tiempo de revelado estándar. Los negativos serán más ricos en detalle en las sombras sin –por lo general– empastarse las altas luces, y copiarán bien sobre papel de grado 2.

No es menos cierto que “cada maestrillo tiene su librillo”, y que quizá algunos discrepen de esta técnica o avoquen por otra de su elección: escuchémosles.

Por poner unos ejemplos recientes, he llegado a la conclusión de que –para los mejores resultados– la película JCH Street Pan 400 (ISO 400) debería exponerse a IE 200, al tiempo que la Film Ferrania P30 (ISO 80) debería ajustarse a IE 32. Otro día os hablo de la historia de la extinta Kodak T-Max 3200, para la que, en su momento –con gran cabreo de Kodak, demostré, en 1988– que llegaba, justito, justito, a IE 1000 (2).


(1) Utilizo conscientemente la nomenclatura de la época. Los valores ASA (American Standard Association), son –nomenclatura aparte– iguales a los actuales ISO (International Standard Organization). La película de grano fino Kodak Panatomic-X pasó simultáneamente de 32 ASA a 64 ASA.

(2) Un tiempo después le cambiaron el nombre a T-Max p3200, haciendo la “P” referencia a la necesidad de realizar “push”, o “forzado” para tratar de cumplir con ese índice de 3.200.

2 Comentarios

  1. Excelente análisis, que ya conocíamos por tus legendarios artículos en la revista FV y, ya en la etapa digital, en tu blog. De ambos aprendimos muchos fotógrafos de mi generación.
    A la sazón recuerdo tu consejo de exponer la Velvia a 32 Asa en lugar de los 50 nominales.
    Muchas gracias por tu generosidad y tu sabiduría.

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