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¿Qué hubiera pensado Oskar Barnack de haber sabido que casi 100 años después de su gran creación –la Leica, para el fotograma de 24 x 36 mm sobre película cinematográfica de 35 mm– la firma para la que trabajaba presentaría una cámara para fotografía instantánea, la Leica Sofort? (1) Lo que seguramente le hubiese extrañado probablemente, más que el concepto en sí, es que la nueva Sofort fuese un clon de una cámara japonesa. Un bonito y elegante clon, pero nada más un clon, al fin y al cabo. Para tratar de captar su carisma, la he probado, y lo he hecho en combinación con un producto también muy nuevo: la película instantánea para blanco y negro Fujifilm Instax mini Monochrome.

La nueva Leica Sofort, recién llegada a los comercios, es compatible con la no menos nueva película Fujifilm Instax Monochrome, en formato "mini". © Albedo Media
La nueva Leica Sofort, recién llegada a los comercios, es compatible con la no menos nueva película Fujifilm Instax Monochrome, en formato “mini”. © Albedo Media

Cuando se anunció la nueva Leica Sofort, me decepcionó descubrir que no era más que ese clon de una Instax mini de Fujifilm, sin aportar un mejor objetivo, quizá más luminoso, más controles –por ejemplo de tiempo de obturación y de ajuste de abertura de diafragma– al tiempo que tampoco la selección de colores me pareció acertada… ahora, tras tenerla en la mano, ya no tan “en caliente”, puedo avanzaros que en cierta forma me he reconciliado con la idea de esta Sofort, al fin y al cabo si no me equivoco la más barata de las Leica actuales, con un precio de solo 279 €. Para ser una Leica, una ganga. Claro que en esa reconciliación quizá haya ayudado que elegí la unidad de prueba en color blanco… (2)

"Sotto la pellle", la bonita Leica Sofort –a la izquierda– es una Fujifilm Instax mini. En este caso, una mini 90 NEO Classic. © Albedo Media
“Sotto la pellle”, la bonita Leica Sofort –a la izquierda– es una Fujifilm Instax mini. En este caso, una mini 90 NEO Classic, en su propio estilo –algo más barroco– nada fea. © Albedo Media

Leica Sofort: información de base

La Leica Sofort incorpora la misma tecnología y –en principio– prestaciones que la más avanzada de las Instax mini, la 90 NEO CLASSIC. Por tanto, debemos saber que generará limpias pero minúsculas copias de 5,4 x 8,6 cm con una imagen de tamaño 4,6 x 6,2 cm, en color o en monocromo, si es este último el material elegido. El objetivo es un 60 mm f/12,7 (!), que sobre el formato citado equivale a aproximadamente un 35 mm de abertura fija a f/12,7. Para esta Leica Sofort, los responsables de Leica han tenido la humorada de honrarle con un nombre: Automatik-Hektor, rescatando así el nombre de algunas de sus ópticas más clásicas de la primera época, los Ernst Leitz Hektor 135 mm f/4,5; 125 mm f/2,5; 73 mm f/1,9 y 28 mm f/6,3 para las Leica de rosca. El objetivo es de elementos acrílicos y no revestidos: por 279 €, no pidamos gollerías, aunque sea una Leica.

Un Ernst Leitz Hektor 135 mm f/4,5 original (1925) asoma junto al "Automatik-Hektor" 60 mm f/12,7 de la Sofort, idéntico al de las Instax mini de Fujifilm. © Albedo Media
Un Ernst Leitz Hektor 135 mm f/4,5 original (1925) asoma junto al “Automatik-Hektor” 60 mm f/12,7 de la Sofort, idéntico al de las Instax mini de Fujifilm. © Albedo Media

El enfoque es automático, y –dentro de ciertos límites– pueden seleccionarse vía menú ciertos rangos de distancias. Algo parecido podría decirse acerca de la exposición que, siendo un programa automático, también permite al usuario una cierta capacidad de decisión, aunque bastante limitada. Más sobre ello, más adelante. El pequeño flash incorporado, permite –según los modos de exposición seleccionados– una cierta capacidad de modulación en la que tiene cabida –afortunadamente– la de cancelación, pero también el flash “forzado” o de relleno, el de prevención del efecto de “ojos rojos” y también el llamado “flash lento”.

El visor es óptico, de imagen bastante limpia y permite encuadrar bien, aunque adolece de cierto error de paralaje y tal como es habitual en este tipo de visor, muestra algo menos de campo de lo que se registrará en la imagen: nada dramático para las aplicaciones previstas, pero molesto en más de una ocasión si deseamos afinar la composición.

Los modos de exposición

A simple vista, cuando manejamos el menú, y si estamos familiarizados con la Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC, podemos comprobar que la Sofort ofrecería opciones diferentes. Más tarde, si lo analizamos con un poco más de profundidad, pronto llegaremos a la conclusión de que –en la mayor parte de los casos– se trata de los mismos modos con distintos nombres: así, por ejemplo, el que en la Leica Sofort aparece como “deportes” con el icono de una persona –adulta– corriendo, doy por seguro que es el mismo que en la Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC se corresponde con “chicos”, niños o kids… en rápido movimiento.

Leica Sofort y Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC: cambia la estética, pero la configuración de mandos y del menú son muy similares. © Albedo Media
Leica Sofort y Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC: cambia la estética, pero la configuración de mandos y del menú no se aleja mucho de un modelo a otro. © Albedo Media

¿El icono en esta última cámara? Un chaval con una gorra de visera. Así donde en la Fujifilm el modo “party” o fiesta aparece como los torsos de una pareja más o menos “trajeados”, en la Leica Sofort aparecen dos copas haciendo “chin-chin”, mucho más sugerente. En este último modo, el flash se ajusta en el modo “flash lento” y el tiempo de exposición se hace más largo, a fin de registrar detalle en el fondo.

En principio la cosa está clara... ¡estamos en el modo fiesta o "party"! © Albedo Media
En principio la cosa está clara… ¡estamos en el modo fiesta o “party”! © Albedo Media

Pero para no hacerlo muy largo, enumero los modos disponibles:

  • Paisaje (distancia fijada a infinito)
  • Doble exposición (para dos consecutivas)
  • Modo “B” (hasta 10 segundos)
  • Macro (distancia ajustada entre 60 y 30 cm)
  • Fiesta (flash lento)
  • Sujetos en rápido movimiento
  • “Selfie” (para autorretratos)
  • Autodisparador (dos tiempos)

A ello hay que añadir –imprescindible en una cámara instantánea– la opción de “aclarar / oscurecer” por si las impresiones no salen exactamente a nuestro gusto, y sobre todo –en la modalidad “oscurecer”– para las dobles exposiciones, so pena de saturar todo el límite de la película con la primera de ellas. En el rango normal de distancias de enfoque, la Sofort opera entre infinito y 60 cm, ayudada en gran parte por la gran profundidad de campo ofrecida por esa abertura “máxima” fija de f/12,7. A los modos y opciones se accede por un teclado ubicado en la parte posterior, siguiendo las indicaciones del panel de cristales líquidos.

El modo "selfie", los autorretratos de toda la vida, parece un exclusiva de la Leica Sofort. © Albedo Media
El modo “selfie”, los autorretratos de toda la vida, parece una exclusiva de la Leica Sofort. Albedo Media

El modo “selfie” me parece entender que es exclusivo de la Leica Sofort, y entiendo que debe jugar con una combinación de distancias e iluminación con flash y luz ambiente. No parece que el rango de distancias entre infinito y 60 cm sea el más adecuado, pero quizá un brazo bien estirado deje esos 60 cm dentro de la distancia de seguridad. Un detalle interesante de la Sofort es que la pequeña ventana espejada que se ofrece para este modo resulta mucho más eficiente que la solución que encontramos en la Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC: donde en la Instax es la parte central del conmutador ON / OFF, y por tanto circular, en la Sofort es de mayor tamaño, rectangular y ofrece una idea mucho más precisa del encuadre resultante.

Alimentación y carga de la película

La Leica Sofort, al igual que la Fujifilm en la que se inspira, “corre” merced a una batería recambiable de iones de litio, de 3,7 v y 750/700 mAh, siendo –como era de esperar– ambas compatibles entre sí. Muy acertadamente se puede recargar fuera de la cámara mediante el cargador separado, lo que hace cómodo llevar una batería de reserva.

Cargas de película Fujifilm Instax mini Monochrome. En determinados países, Leica comercializa las mismas películas bajo su propia marca. © Albedo Media
Cargas de película Fujifilm Instax mini Monochrome. En determinados países, Leica comercializa las mismas películas bajo su propia marca. © Albedo Media

En lo que respecta a la película, las cargas para 10 impresiones con una pequeña maravilla de la tecnología. Se insertan con un solo movimiento y con un diseño muy astuto unas patillas de presión en el dorso de la cámara penetran a través de sendas hendiduras en el dorso del cartucho y van presionando sobre la propia placa de presión de ese cartucho, conforme las hojas de película –en realidad packs integrales de negativo, química y positivo– van corriendo y saliendo tras un majestuoso parto por la ranura del lado izquierdo de la cámara tras cada disparo. Nada que ver con lo aséptico de la fotografía digital.

Al menos en teoría, la película Monochrome sería operativa entre 5 y 40 Cº. En la práctica, en un entorno de entre 5 y 3 Cº he observado un procesado bastante lento. © Albedo Media
Al menos en teoría, la película Monochrome sería operativa entre 5 y 40 ºC. En la práctica, en ese entorno de temperaturas, he observado un procesado bastante lento. © Albedo Media

En la práctica: ergonomía y otros detalles

La Leica Sofort obedece a un diseño muy limpio de formas muy regulares: se ve que el gabinete de diseño se ha esforzado a tope, ya que tenía que partir de un cuerpo base de Instax que no podía modificarse estructuralmente. Esas formas y la ubicación de la ranura de eyección de las copias hacen que tengamos que aprender a sujetar bien la cámara, por un lado, para no trepidar las fotos –lo que es posible en según qué modos– y por otro, para no entorpecer la salida de la copia con nuestros dedos, lo que provocaría atascos y manchas de procesado.

Entorpecer la salida de la copia y / o doblarla aún ligeramente mientras se está procesando, tiene efectos catastróficos. © Albedo Media
Entorpecer la salida de la copia y / o doblarla –aun ligeramente– mientras se está procesando, tiene efectos catastróficos. © Albedo Media

Ignoro si es intencionado o no, pero existe algo así como uno o dos segundos de retardo entre el disparo y el comienzo de la eyección, lo que nos da un cierto margen para apartar los dedos de la ranura, lateral izquierda en posición de toma horizontal. La verdad es que se agradecería un “grip” o empuñadura en en el lado derecho, pero no espacio para el mismo –so pena de hacer la cámara muy grande– y de colocar ese grip en el lado izquierdo mejor no hablamos ya que la mano impediría a la copia emerger correctamente.

Película Instax mini Monochrome: resultados

Para un tamaño de positivo tan pequeño –he visto sellos postales mayores– eliminar la información de color de una escena, supone un reto añadido para nuestra capacidad de síntesis y de composición. Entre los aspectos positivos, me atrevería a citar una buena capacidad para generar negros profundos, junto con blancos limpios, todo ello sin casi trazas de dominante de color, aunque si tuviese que forzar una opinión diría que la tonalidad es más cálida que fría, aunque con un toque verdoso.

Película Fujifilm Instax mini Monochrome, cara y cruz...
Película Fujifilm Instax mini Monochrome, cara y cruz…

En lo menos positivo –y siempre desde una opinión subjetiva– le achacaría a esta película instantánea Monochrome, capacidad de resolución baja, un rango tonal muy reducido y una latitud de exposición relativamente baja, ambos factores bastante negativos para las aplicaciones previstas. Me explicaré: el material Instax mini Monochrome no es nada barato: con un precio de 12 € el paquete sencillo de 10 tomas, cada “copia” nos sale por 1,20 €, y si nos vemos obligados a “mejorar la toma”, bien oscureciendo, bien aclarando, debido a lo crítico de la exposición, nos podemos poner rápidamente en 3,60 € para una toma final satisfactoria al 100%.

No es lo más frecuente y no es menos cierto que el usuario tipo de una cámara instantánea, por un lado, “se lo debería poder permitir”… y más si es un cliente de Leica y, por otro, se suele dar por satisfecho con lo que sale a la primera. El precio, dicho sea de paso, es igual para el Monochrome y el material en color, pero para este último hay “packs” de doble cartucho a menor precio por toma.

Un sujeto quizá excesivamente exigente para las posibilidades del sistema, y sin embargo la estética tiene su atractivo. Instax mini Monochrome © Albedo Media
Un sujeto quizá excesivamente exigente para las posibilidades del sistema, y sin embargo la estética tiene su atractivo. Instax mini Monochrome © Albedo Media
Instax mini Monochrome. © Albedo Media
El flash forzado puede añadir un poco de “chispa” en un contraste general bajo. Instax mini Monochrome. © Albedo Media
Instax mini Monochrome © Albedo Media
A la distancia mínima de enfoque, en modo macro. El rango tonal de la película resulta muy justo para sujetos contrastados. Instax mini Monochrome © Albedo Media
Instax mini Monochrome © Albedo Media
Como es lógico en un aparato de este tipo, el visor no ofrece un control de alineación tan preciso como una réflex… pero se le va “cogiendo el tranquillo”. De nuevo, un sujeto contrastado, pone en aprietos el rango tonal. Instax mini Monochrome © Albedo Media
Instax mini Monochrome © Albedo Media
El modo “selfie” –autorretrato de toda la vida– puede utilizarse mediante autodisparador con la cámara en un soporte firme, no necesariamente con la cámara en la mano. Instax mini Monochrome © Albedo Media

Conclusiones

Aunque funcionalmente la Leica Sofort no añade apenas nada a lo que pueda ofrecer una Fujifilm Instax mini 90 NEO CLASSIC, en la que se inspira, su refinado diseño y el glamour de la marca puede hacer que más de uno se decante por ella, bien para “darse el gusto”, bien para hacer un regalo de más prestigio. Hablamos de 280 € para la Leica y de 150 € para la Instax, que tampoco es fea, y sí bastante original.

En cuanto al sistema, lo primero que tendríamos que pensar es si el pequeño tamaño de la copia nos satisface o no. Esa es la cuestión. En un principio, se nos antoja demasiado “mini”, pero en una segunda aproximación, le empezamos a ver el encanto a una copia física instantánea en un formato que podríamos llamar… “muy privado”.

En lo que respecta a la película Monochrome, lo vemos como un tema… viscoso. Por un lado, está el indudable encanto del blanco y negro o monocromo, con su capacidad de abstracción y síntesis de toda la vida, y por otro lado las peculiares características de esta emulsión –ojo: la comercializada con la marca Leica a 13,90 € las 10 tomas sería idéntica– con su rango tonal reducido y a un tiempo con un contraste relativamente bajo… no es un material fácil de lidiar con él. Aunque realmente, la pega importante es el precio por copia: de lo contrario, se prestaría a experimentar, aclarando, oscureciendo…

Queda siempre, el encanto de la copia física instantánea, en mano y el reto de seleccionar los sujetos y componer teniendo en cuenta el pequeño tamaño de la imagen: el monocromo supone un “plus” nada desdeñable.

La unidad de Leica Sofort usada en la presente prueba fue cedida amablemente por Fotocasión. Equipo, accesorios y material fungible se encuentran ya disponibles a la venta.


(1) En alemán, “sofort” es sinónimo de “instantáneo”, “inmediato”, “ya mismo”…

(2) Está disponible además en azul claro y una suerte de amarillo anaranjado

4 Comentarios

  1. !Si O.B levantara la cabeza y viera semejante engendro!
    Bonito autorretrato, por el sujeto y su composición Lo mejor del reportaje.
    Saludos,

  2. Realmente interesante el análisis. Poco interés despierta esta cámara en un principio, no aporta nada nuevo y no cumple con el standard Leica. Quién te ha visto, y quién te ve.

    • Je, je, je…¡lo cazaste, Miquel! Ya muchos se habrán olvidado del bueno de Alf y de su dieta preferida, políticamente incorrecta fuera de Melmak… Saludos

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