Los llamados “rollos 120”, han sido, durante muchos años, el material fílmico para formato medio por excelencia. Introducidos por Kodak en 1901 para su Brownie Nº2, alimentan –aún hoy en día– cámaras tales como las Hasselblad, las Mamiya, las Fujica y los chasis “rolleros” para cámaras de gran formato. Un buen ejemplo de no programación de la obsolescencia. (*)

¿De qué estamos hablando? Hay que leer…. © Japan Camera Hunter


Por supuesto, también cámaras de mucha menor precisión, desde las Diana a las Lomo, pasando por cientos de modelos de categoría intermedia.
Sobre un rollo 120 se pueden conseguir los formatos de 6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm, 6 x 7 cm, 6 x 8 cm, 6 x 9 cm, 6 x 12 cm y 6 x 17 cm y es probable que nos olvidemos de alguno.

Bobina de madera (1901) y (no a escala) un rollo 120 junto a un rollo 127 de menor tamaño. Ambas © Valentin Sama
Bobina de madera (1901) y (no a escala) un rollo 120 junto a un rollo 127 de menor tamaño. Ambas © Valentin Sama

Pero lo que caracteriza al rollo 120 es que la película va enrollada en una bobina de plástico (antes de metal e incluso de madera y metal) protegida de la luz por un papel opaco muy especial.

Obsérvese la poca separación desde el borde del papel opaco a la luz a la película fotosensible © Valentin Sama
Obsérvese la poca separación desde el borde del papel opaco a la luz a la película fotosensible © Valentin Sama

Lo que evita que la luz se cuele por los bordes del papel, es, por un lado el perfil del borde de la bobina –sutilmente curvado– y por otro el acabado flexible del propio borde del papel.

La realidad es que casi siempre se filtra un poco de luz, provocando unas ligeras veladuras que suelen circunscribirse a los bordes de la imagen, no a esta misma. Se trata de uno de los efectos que emula, en hortera apropiación “ersatz” , alguno de los filtros de Instagram.

Recuerdo que hace años una gran firma fabricante de película me contrató para disparar una única imagen de control, repetidamente sobre un elevado número de rollos 120, debiendo hacerse en la oscuridad la carga y descarga de los mismos. La razón no era otra que se trataba de una prueba de distintos perfiles de bobina y tipos de borde de papel, para comprobar a posteriori la resistencia a la veladura bajo luz ambiente. Creo recordar que impresioné en una sola sesión aproximadamente 1.000 veces la misma imagen.

No estuve encargado de la prueba, pero yo ya había hecho las mías propias comprobando que si se deja un rollo 120, a la mera luz ambiente, solo es cuestión de “cantidad de tiempo” el que se produzcan veladuras por los bordes que lleguen a afectar a la imagen sobre los fotogramas. Si el caso es de incidencia del sol, hablamos de muy poco tiempo.

Cuento todo esto, porque con los rollos 120 es –evidentemente– muy importante protegerlos de la luz sobre todo una vez expuestos, pues ya no están protegidos con el embalaje estanco original y además –dependiendo del sistema de arrastre de la cámara– pueden quedar “menos tensos” en el bobinado.

© Japan Camera Hunter
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<img class="size-full wp-image-125458" src="https://www.albedomedia.com/wp-content/uploads/2013/07/120_cases_7_A-1.jpg" alt="© Japan Camera Hunter» width=»550″ height=»393″ /> © Japan Camera Hunter

Pues bien, Bellamy Hunt, de “Japan Camera Hunter”, un especialista en cámaras clásicas fílmicas, para colección y uso, radicado en Tokyo, ha puesto en producción unas “120 film cases” una suerte de “pureras” para rollos 120, que permiten llevar y conservar los rollos 120 protegidos de la luz tanto con su “foil” original, como una vez expuestos. Puede parecer simple, pero ha supuesto mucho esfuerzo el diseño, la elección de los materiales y la terminación. Pero ya están listos para servirse, desde un poco más de mediados de julio.

© Japan Camera Hunter
© Japan Camera Hunter

Cada una de las 120 cases admite 5 rollos 120 –el material profesional viene en cajas de cartón de cinco unidades– y cada alveolo va marcado con grafía Kanji japonesa (arriba) del uno al cinco. Ello permite guardar los rollos de forma ordenada, para –por ejemplo– si a alguno de ellos se le va aplicar un procesado especial.

Ni que decir tiene que, además de proteger de la luz, las 120 film cases lo hacen también de la contaminación y de incluso algún vertido líquido accidental. Están fabricadas en Japón, con materiales de alta calidad, en un diseño evolucionado a partir de uno antiguo de Fuji.

Las 120 film cases pueden pedirse directamente a Bellamy que tiene una gran experiencia en envíos de todo el mundo y se comunica fluidamente en inglés, además de en japonés.

Es sabido que algún fabricante alemán minoritario de película 120 las sirve en una suerte de botes reutilizables, pero el concepto de Bellamy es mucho más elegante y eficiente en cuestión de manejo y aprovechamiento del espacio, algo muy… japonés.

© Japan Camera Hunter
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Bellamy Hunt comercializa también cajas para rollos 135 © Japan Camera Hunter

(*) Kodak numeró sus formatos para película en rollo del Nº 101 al 130, mas los 616 y 620. Los autográficos y los filmpack seguían una numeración diferente.

 

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