New55 abandona la producción de película instantánea ‘peel apart’ de 4×5″

Cuatro años atrás, el inventor Bob Crowley puso en marcha una campaña de micromecenazgo en Kickstarter para volver a producir película instantánea de 4×5″, compatible con los respaldos de película 545 Polaroid Land, y más concretamente en la de tipo 55, que permitía disponer de un negativo en blanco y negro además del positivo (1).

Respaldo de película 545 Polaroid Land
Respaldo de película 545 Polaroid Land

La start-up New55 daba nombre a esta nueva película –mejor dicho, proyecto de película–, y desde entonces se sucedieron otras campañas bajo el mismo equipo, que buscaban crear una nueva película de color “peel apart” de 4×5 así como producir una versión mejorada de la original en blanco y negro, pero ninguna de estas dos iniciativas llegaron a buen puerto.

New55 Film
New55 Film

Sin el financiamiento necesario –y, al parecer, sin el soporte de algunos proveedores clave como 20×24 studio que dejó de operar durante 2017–, el equipo de New55 ha decidido poner fin a este proyecto que intentó resucitar la película “peel apart” durante estos últimos años, tal como anunciaba en su página web hace poco más de dos semanas.

Ejemplo de muestra realizada con le película 'peel apart' de New55 © Tony Walmsley
Ejemplo de muestra realizada con le película ‘peel apart’ de New55 © Tony Walmsley

La película instantánea “peel apart” o de “material de separación” de tipo 55 en 4×5″ –o su versión 665 en packs para cámaras de formato medio– se distingue de las “integrales” –como la utilizada, por ejemplo, en la Polaroid SX-70– por la particularidad de poder disponer tanto del negativo como del positivo, este primero obteniéndose mediante la separación manual de este último.

Fuente: Petapixel


(1) En efecto, tras su aclarado en una solución de sulfito sódico, el tipo 55 permitía disponer, además del positivo, de un magnífico negativo en blanco y negro que podía ser utilizado para su posterior ampliación.

6 Comentarios

  1. Con todos mis respetos, creo que tal como está redactado el texto, algunos pueden llegar a pensar que New55 nunca pasó -en sus distintos intentos- de ser un “proyecto”. Pero su primera campaña de micromecenazgo sí tuvo éxito, y el producto -a pesar de múltiples retrasos y dificultades técnicas imprevistas- se envió finalmente a los que habíamos respaldado la campaña, y después se puso a la venta comercialmente.
    Desgraciadamente, soy de los que creen que New55 no consiguió sus declarados y ambiciosos objetivos de calidad, pues, si bien el negativo obtenido era muy bueno, el positivo no lo era tanto y además casi nunca conseguía salir “entero”.
    La verdad es que me habría gustado ver en vuestro medio el mismo entusiasmo por este proyecto que el que habéis mostrado por otros intentos de “resurrección analógica”.
    Un saludo,

    • Ante todo, gracias por su comentario Juan Antonio, lamentamos el retraso en la respuesta, que se nos quedó en el tintero tras estas semanas de intensa actividad. Por otro lado, pienso que merece una contestación detallada, quizá centrada en los dos aspectos principales que aborda en el mismo.

      Como punto de partida, ruego me excuse que ofrezca un poco de información de fondo. He estado personal y profesionalmente muy vinculado a todo lo relacionado con la Compañía Polaroid (la original), en sus años de gloria, cuando ocupaba un pabellón entero en Photokina, en uno de los mejores espacios, que se disputaba en cierta forma con Kodak, también en sus momentos de esplendor. Para Polaroid, la creadora entre otros productos de los materiales 55 y 665 –muy similar producto, distintos formatos–, fui beta-tester, y entre otros proyectos que llegaron a término, participé en el desarrollo de la primera diapositiva en color para 4×5″ en un formato que luego sería emulado por Kodak en su Readyload y por Fujifilm en su Quickload.

      Posteriormente participé en las pruebas y tomas de decisiones para la creación de las películas Polaroid en 35 mm para proceso E6 y C41. Pero para entonces… ya conocía prácticamente todas las películas del extenso catálogo de Polaroid y no solo estaba acostumbrado a trabajar con ellas, sino que daba talleres acerca del manejo de estas. Y por supuesto acerca de la 55 y 665. Todo esto lo comento para centrar unas bases de razonamiento.

      Respecto al material 55, lo he trabajado de todas las maneras posibles, incluyendo una menos conocida, como es la de la solarización. Por eso, cuando arrancó el proyecto New55 me interesé mucho por él, pero con dos precedentes: por un lado, haber sufrido el desastre de las nuevas películas de Impossible Project y, por otro, mi ya citado conocimiento de las dificultades de producción de materiales como el 55, dado que no basta con tener las fórmulas, sino que hace falta el “know-how” industrial, que se pierde de forma catastrófica en estas transiciones.

      Estudié lo que ofrecían Brow Crowley y su equipo, así como los primeros resultados. Más tarde, realicé un buen seguimiento del proyecto, así como como los precios… que me parecieron disparatados, igualmente, como Ud. cita, con todo respeto.
      Hasta ahora, todas las pruebas que hemos hecho –por ejemplo, de nuevas películas, tanques, y accesorios en campañas de micromecenazgo– las hemos realizado pagando religiosamente de nuestro bolsillo las cuotas. En unos casos hemos apoyado algunas de ellas –hasta un punto– como por ejemplo la de Film Ferrania. En otras, como pueden ser las de Meyer Optik Görlitz o Lomography, hemos sido francamente críticos.

      Para la de New55, tras un seguimiento, pensamos que no parecía ser un producto viable y por eso no consideramos oportuno apoyarlo ni pública ni privadamente. Pienso que el tiempo nos ha dado la razón pues, aunque sirvieron muestras, no ha habido continuidad. En parte por no ofrecer los resultados deseados y en parte porque el proyecto se llevó por delante mucho más dinero del previsto en cada una de las sucesivas campañas Kickstarter. En principio, la primera campaña de cada uno de estos proyectos debería bastar para alcanzar los resultados deseados.

      En este sentido, lo de Film Ferrania está por ver, como reflejo aquí (https://valentinsama.blogspot.com.es/2018/01/film-ferrania-un-tema-espinoso.html). Cada uno debe decidir los riesgos que asume al participar en las campañas Kickstarter, Indiegogo, etc. Solo el tiempo nos dice si ha sido acertado o no.

      Saludos cordiales

  2. Estimado Valentin
    ¿Por qué es tan difícil realizar un producto como polaroid 55 o 665 ?
    Y en otro orden de cosas , sería posible revitalizar los sistemas quickload y/o Readyload , o
    sería económicamente y técnicamente inviable?
    Gracias por sus informes y saludo

    • Hola Jesús, me suena haber escroto algo sobre esto pero no localizo dónde…

      El problema viene dado por un lado por la química compleja de los procesos instantáneos y por otro por la mecánica pura y la de fluidos más concretamente. Para que una copia instantánea llegue a término hacen falta, al menos:

      – Una película negativa (en color o en B/N).
      – Un soporte receptor (donde se generará el positivo).
      – Una química que permita el procesado de la película negativa y su inversión, y ello en color o B/N en una horquilla de temperaturas “humanamente aceptable”.
      – Una cápsula (metálica) que albergue la química sin degradarse durante un tiempo aceptable (un par de años).
      – Unos rodillos cargados a resorte que generen una ranura (gap) milimétricamente exacta para producir la apertura de la cápsula química y la extensión uniforme de la misma a lo largo de la superficie del negativo y la hoja receptora.
      – Una suerte de sumidero para el rebose de la química.
      – Un complejo sistema de papeles y tiritas para los filmpacks.

      Para los Quickload y Readyload, el problema es que tiene un coste de producción mayor el sistema de sobre y “contrasobre” extensible de cartulina y los sellos contra la entrada de la luz que la propia hoja de película.

      La reedición de esas presentaciones es un sueño para los que utilizamos cámaras de gran formato en 4 x 5″, pero hay un problema: antes, hace unas décadas, los fabricantes –cámaras y películas– tenían un código de honor distinto al de ahora, por el cual consideraban que debían ofrecer una gama de productos completa a los profesionales, aunque con alguno de esos productos no obtuviesen beneficios reales…

      Pero eso era en otro mundo. En el de ahora, si un producto no da beneficios, se le da un “hachazo” y se culpa al usuario de “baja demanda”.

      Una vez que una línea de producción se cierra, resulta muy difícil para otra firma crear el mismo producto u otro equivalente, pues se ha perdido el complejo “know-how” involucrado, que entre otras cosas incluye algo tan simple como a qué proveedor comprar un compuesto químico concreto o un metal para las cápsulas, que “funcione” bien…

      Saludos

    • De nada, estimado Jesús. La verdad es que el tema daría para un artículo extenso. Pero la pérdida de ese “know how” es una de las causas de que el material del Nuevo “Polaroid” –tipo SX70, por ejemplo– no tenga en común con el original más que el nombre y los resultados dejen –comparativamente– mucho que desear.
      Una pena.
      Saludos cordiales

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