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Siempre que el autor que os escribe empieza un artículo para hablar de las bondades de los procesos históricos, sobre sus posibilidades, o de si tienen cabida dentro de la fotografía contemporánea le asaltan más dudas que certezas, pero supongo que es parte de su naturaleza: dudar a cada paso y acerca de cada afirmación. Sí, se avanza muy lento y no es una elección, ni una filosofía de vida; es la sencilla y dura realidad de no saber hacerlo de otra forma. Poco a poco, ese temor de estar escribiendo un texto sin sentido y lleno de clichés baratos va desapareciendo cuando comienzan a formarse imágenes, nombres y proyectos basados en un profundo trabajo de investigación y un método disciplinado y coherente, que casan a la perfección con una idea y un proceso.

El objeto de este artículo, que esperemos sea el primero de muchos, es presentar el contenido sobre el que nos gustaría hablar en esta sección. El primer impulso fue enumerar tanto los procesos de los que nos apetecía escribir, como las razones por las que nos parecían interesantes. Sin embargo, creemos que hubiese sido un error. Estamos convencidos de que el artículo se hubiera convertido en otra lista más de procesos antiguos sin ningún interés ni visión crítica. Acertada o no, finalmente nos decidimos por la opción de mostrar trabajos y autores cuyas imágenes no dejen lugar a duda de por dónde queremos que vaya esta sección de procesos antiguos. Una declaración de intenciones en toda regla, un “sí a los procesos antiguos y no a un refrito imágenes viejas”. Espero que sigáis con nosotros este viaje en el que intentaremos descifrar las posibilidades y el estado del arte de estos procesos históricos.

Heliograph #93, 2015. 20”x24” Negativo de papel de gelatina de plata único. Colección Privada
Heliograph #93, 2015. 20”x24” Negativo de papel de gelatina de plata único. Colección Privada

Para dejar claro de qué va esto, empezamos con los trabajos de Chris McCaw y de Alison Rossiter. Aunque con planteamientos y miradas muy diferentes, ambos trabajan con soportes fotográficos tradicionales; sobre todo, con papel. Sin embargo, sus proyectos distan mucho de aquello que podríamos denominar como tradicional. Sí, son imágenes sobre papel fotográfico, pero el fin último de éste no es utilizarlo para reproducir fotografías a partir de negativos. No se utiliza el papel “únicamente” como soporte final de una imagen obtenida previamente con otro proceso.

El interés de estos proyectos es que fundamentan y supeditan su método de trabajo y los resultados únicamente a la propia naturaleza del papel: juegan con sus propiedades físicas y químicas para poder obtener una imagen que solo responda a esas cualidades. Chris McCaw investiga el concepto de tiempo no lineal al que representa exponiendo y quemando papel fotográfico dentro de sus cámaras de gran formato. En el caso de Alison, esa relación con el papel es incluso más intensa, porque juega a descubrirnos la “vida” anterior de los papeles que utiliza.

“Defender Argo” caducado en September de 1911, procesado 2014 (#6), 5x7 pulgadas, de la serie Paisajes © Alison Rossiter Courtesy Yossi Milo Gallery
“Defender Argo” caducado en septiembre de 1911, procesado en 2014 (#6), 5×7 pulgadas, de la serie Paisajes © Alison Rossiter Courtesy Yossi Milo Gallery

Siguiendo con esta línea encontramos el trabajo de Brittany Nelson. También trabaja con papel, pero, además, lo interviene con la técnica del Mordançage. Un proceso que utiliza de manera absolutamente maravillosa y libre de cualquier tipo de restricciones estéticas decimonónicas. Incluso los límites del papel se hacen transitables: la emulsión cuelga y los traspasa, como queriendo escapar de las constricciones del formato.

Mordançage 4 Brittany Nelson
Mordançage 4 Brittany Nelson

Personalmente, reconozco que se me saltan las lagrimas con estas imágenes: son profundamente emocionales y atractivas, además de poseer un punto dramático y sobrecogedor que absorbe al espectador.

Para que veáis que esto no es la Santa Inquisición y no estamos diciendo que no debamos hacer copias a partir de negativos o que éstas no tengan interés ninguno, os invitamos también a recorrer el trabajo de Elizabeth Opalenik. Más figurativo que los anteriores, quizás un poco más tradicional, aun así, maravilloso el trabajo de –Coco Fronsac–:

Coco Fronsac es una artista francesa que utiliza todo tipo de procesos en sus proyectos, desde colodión, cianotipias, hasta intervenir fotografías encontradas –mayoritariamente albúminas– a partir de las que crea sus propias historias
Coco Fronsac es una artista francesa que utiliza todo tipo de procesos en sus proyectos, desde colodión o cianotipias, hasta intervenir fotografías encontradas –mayoritariamente albúminas– a partir de las que crea sus propias historias
"Ceci est un parapluie, ceci est un chat dvorant un oiseau, ceci est…", 17,5 x 23 cm, 2015
“Ceci est un parapluie, ceci est un chat dvorant un oiseau, ceci est…”, 17,5 x 23 cm, 2015

La intención de empezar con el papel fotográfico al hablar de procesos históricos –aun siendo consciente de que no se consideraría estrictamente uno de ellos– es partir desde un material conocido. Un material que todos, en algún momento, hemos tenido entre las manos o con el que incluso hemos trabajado y visto cómo una idea de origen y las elecciones que hacemos dentro del proceso de creación pueden dar como resultado obras tan diferentes. Si esto ocurre incluso partiendo de un elemento industrializado y controlado, como es el papel, imaginad las posibilidades de procesos que nos ofrece un control absoluto de la obra: desde el substrato, la emulsión, el tipo de procesado, el acabado y la presentación.

Hay muchos más autores haciendo cosas interesantísimas con papel fotográfico: Michael Wesely y sus fotografías estenopeicas en las que se graba durante años el transcurrir del tiempo y los cambios en el paisaje urbano. O muchos más procesos para intervenirlo –como por ejemplo las impresiones lumínicas– y seguro que volveremos a él. De momento, lo dejamos aquí. No es ahora momento de alargarnos con cada proceso, ni tener que dividir este artículo en varios capítulos.

Potsdamer Platz, Berlín, Michael Wesely
Potsdamer Platz, Berlín, Michael Wesely

Seguramente, en este recorrido nos dejaremos muchos autores –incluso algunos procesos– por el camino. Ya sea por cuestiones de espacio o por el caos inherente a la mente de quien os escribe – que comparte un espacio “análogo” en su estudio creativo. Lo que sí teníamos claro antes de empezar a escribir es que estos artículos no serían algo así como “Los 10 colodionistas que no debes perderte” o “Procesos Alternativos que tienes que probar”. En mi opinión, la mayoría de fotógrafos que aparecen en estas listas son aburridos, con trabajos poco interesantes y nada coherentes. Probablemente, no sea su culpa, sino de los que hacen esas “listas”, dejándose llevar por la superficialidad periodística imperante.

También os preguntaréis dónde están los autores españoles: habrá pocos, lo siento. No es que no tengamos talento, todo lo contrario. No hay más que ver la cantidad de autores españoles que llevan copando durante años premios internacionales de fotografía y fotolibros. Lo que no hemos tenido es ese tiempo de experimentación, de formación y de maduración de los conocimientos de procesos antiguos que sí se ha dado, por ejemplo, en países como Estados Unidos donde llevan décadas trabajando con todo tipo de materiales, procesos y dándoles el valor que merecen. No solo a nivel amateur, sino en las universidades y en las escuelas de arte. Aquí estamos todavía en pañales, aunque hacemos lo que podemos por ponernos al día.

Meghann Riepenhoff
Meghann Riepenhoff

Seguiremos coqueteando, entre la química del siglo XIX y la estética fotográfica contemporánea, en próximas entregas.

1 Comentario

  1. Quizás, como dice el fotógrafo Alberto García Alix, la fotografía dígital “no transmite emociones” en la misma medida que la realizada con película o
    soporte químico. Se puede estar de acuerdo o no, pero el hecho de meditar una toma a través del cristal esmerilado teniendo en cuenta las pautas
    a seguir y a saber, como tipo de película, formato, revelador, futuro positivado, crea un áura que en digital se muestra como poco, supérfluo. Para utilizar técnicas clásicas o antigüas de fotografía es imprescindible… tiempo. Y ahí reside el problema y es donde el digital toma la delantera como si de un motor a reacción se tratara, se llega rápido, casi no da tiempo a ver el paisaje, menos a contemplarlo, quizá de soslayo, pero toda esa observación huelga cuando se trata sólo de llegar, aunque sea sólo por el hecho de llegar.

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