Ayer se dio oficialmente por finalizado el Revela-T 2013, el festival de fotografía analógica que se celebró en el municipio barcelonés de Vilassar de Dalt. Aparte de los seminarios y mesas redondas que giraron en torno a la comparación de los mundos digital y analógico y sus metodologías, también hubo cabida, entre otros tantos eventos, para exposiciones demostraciones y talleres bastante más prácticos, entre los que destacamos los llevados a cabo por Quinn Jacobson (colodión húmedo) y Ilan Wolff (fotografía estenopeica), ambos reconocidos expertos en su técnica.

En la primera parte de nuestra crónica del festival, expusimos las diversas ideas que se discutieron tanto en el seminario de «Ritmos analógicos en tiempos digitales» como en la mesa redonda «La Fotografía: pasión y expresión», que transcurrieron entre la nostalgia de los métodos analógicos y la importancia de la metodología más allá del soporte fotográfico utilizado, ya fuera fílmico o digital.

Pero más allá de dichos debates, pudimos también asistir a muchos otros eventos, como es el caso de las distintas exposiciones que la organización del festival había repartido por el municipio de Vilassar de Dalt. Exposiciones como la muestra de desnudos femeninos «Nudus» del barcelonés Miquel Àngel Pérez o como la iniciativa de un grupo de fotógrafos amantes de la fotografía argéntica llamada  «Hablando en Plata».

Exposición colectiva "Hablando en Plata" © Albedo Media
Exposición colectiva «Hablando en Plata» © Albedo Media

Destacamos, entre otras, la exposición «Lesbians & much more» de Hanna Jarzebeck, en la que realiza la difícil tarea de retratar la comunidad lesbiana en la sociedad polaca, donde aún es un tema bastante tabú y, por tanto, resulta complicado encontrar a gente que esté dispuesta a ser fotografiada.

Exposición “Lesbians & much more” de Hanna Jarzabeck © Albedo Media
Exposición “Lesbians & much more” de Hanna Jarzabeck © Albedo Media
Exposición “Lesbians & much more” de Hanna Jarzabeck © Albedo Media
Exposición “Lesbians & much more” de Hanna Jarzabeck © Albedo Media

En el Museo Archivo de Vilassar de Dalt, el fotógrafo barcelonés Ramon Rodó realizó la conferencia “1839-1939: los primeros cien años de cámaras fotográficas”, al mismo tiempo que comisariaba la exposición «Càmeres!», formada por una gran colección privada de todo tipo de cámaras fotográficas antiguas, toda una referencia de modelos clásicos.

Exposición de una gran colección de cámaras antiguas en la biblioteca archivo de Vilassar de Dalt, comisariada por Ramon Rodó © Albedo Media
Exposición de una gran colección de cámaras antiguas en la biblioteca archivo de Vilassar de Dalt, comisariada por Ramon Rodó © Albedo Media
Exposición de una gran colección de cámaras antiguas en la biblioteca archivo de Vilassar de Dalt, comisariada por Ramon Rodó © Albedo Media
Exposición de una gran colección de cámaras antiguas en la biblioteca archivo de Vilassar de Dalt, comisariada por Ramon Rodó © Albedo Media

A pocos metros de la biblioteca de can Manyer, en el parque de can Rafart, podíamos encontrar una feria comercial en la que se reunían conocidas tiendas fotográficas, involucradas directa o indirectamente con el mundo analógico, y donde pudimos encontrar todo tipo de cámaras y material fílmico.

Cámaras analógicas de gran formato en la feria comercial que se celebró en el parque de Can Rafart © Albedo Media
Cámaras analógicas de gran formato en la feria comercial que se celebró en el parque de Can Rafart © Albedo Media
Los comerciantes aprovecharon para hacer descuentos en carretes de película y cámaras fílmicas © Albedo Media
Los comerciantes aprovecharon para hacer descuentos en carretes de película y cámaras fílmicas © Albedo Media

En algunas paradas, como la de Nostàlgic, nos recordaron que ciertos procesos «analógicos» han visto aumentar su coste en nuestros tiempos, como es el caso de las cámaras Polaroid y su mítica película instantánea, ahora fabricada por The Impossible Project –que retomaron las riendas después de que Polaroid cesara su producción– y cuyo precio no es precisamente asequible…

En la parada de la tienda barcelonesa Nostàlgic pudimos encontrar distintos modelos de la mítica Polaroid, así como sus famosas películas instantáneas (que ahora fabrica The Impossible Project) © Albedo Media
En la parada de la tienda barcelonesa Nostàlgic pudimos encontrar distintos modelos de la mítica Polaroid, así como sus famosas películas instantáneas (que ahora fabrica The Impossible Project) © Albedo Media

Una de las grandes atracciones del festival Revela-T 2013 fue, sin lugar a dudas, la presencia de Quinn Jacobson, reconocido experto internacional en la técnica de colodión húmedo, al igual que Joan Porredón, que también impartía taller en el festival. A su demostración práctica del fin de semana acudió, de hecho, bastante gente curiosa por ver lo que esta antigua técnica es capaz de ofrecer.

Q. Jacobson inició su demostración dejando claro el hecho de que trabajar con esta técnica no supone renegar de la fotografía digital; se trata simplemente de dos aproximaciones que no son comparables entre sí, cada cual tiene su propio terreno y es necesario conocer los límites de cada una de ellas.

Quinn Jacobson al inicio de su demostración de la técnica de colodión húmedo © Albedo Media
Quinn Jacobson al inicio de su demostración de la técnica de colodión húmedo © Albedo Media

El colodión es la disolución en éter y alcohol de la celulosa nítrica o nitrato de celulosa, descubierta por el francés Louis-Nicolas Ménard en 1846 en sus trabajos sobre química. Si bien al principio el descubrimiento no tuvo especial reconocimiento, pocos años más tarde, en 1851, el inglés Frederick Scott Archer descubrió las notables propiedades del colodión para reducir el tiempo de exposición necesario para formar una imagen sobre una placa de vidrio. De ahí nació la técnica del colodión húmedo, que desplazaría a los daguerrotipos utilizados por aquel entonces como técnica predilecta para el retrato, y que permitiría obtener copias de alta calidad y soberbia gama tonal, todo ello con un grano prácticamente inexistente. Virtudes que, gracias a la demostración de Q. Jacobson, pudimos comprobar en vivo.

Quinn Jacobson vertiendo el colodión encima de la placa © Albedo Media
Quinn Jacobson vertiendo el colodión encima de la placa © Albedo Media

El proceso en sí, tal como indicó Q. Jacobson, necesita de tiempo y paciencia, y claramente, no está indicado para todo tipo de fotografías; son otros ritmos… De hecho, se usa básicamente para realizar retratos –durante la demostración necesitó aproximadamente unos 5 segundos de exposición– así como para tomas paisajísticas; en este último caso, sin embargo, recalcó la gran dificultad que entraña el hecho de llevar consigo todo el material necesario (cámara oscura, líquidos y… ¡sobre todo muchos litros de agua!).

Quinn Jacobson insistió en la "magia" de la técnica del colodión húmedo, que le hace disfrutar de todo el proceso en sí, más allá del resultado final © Albedo Media
Quinn Jacobson insistió en la «magia» de la técnica del colodión húmedo, que le hace disfrutar de todo el proceso en sí, más allá del resultado final © Albedo Media

Si bien para Q. Jacobson dominar la técnica del colodión húmedo supuso un aprendizaje largo y difícil, hizo hincapié en que, en el fondo, no se trata de un proceso complicado en sí, sino más bien de ser meticuloso y querer, por supuesto, dedicar su tiempo a otro tipo de fotografía a la que estamos acostumbrados en nuestra era del todo digital. Además, recordó que trabajar con esta técnica tiene sus ventajas, al no depender de los imperativos comerciales de las empresas fotográficas, tanto en el mundo digital como en el fílmico. Conseguir los líquidos y productos químicos necesarios no es, de hecho, una tarea difícil, así como tampoco lo es abastecerse de los soportes de vidrio utilizados.

Y siguiendo con procesos y técnicas antiguas, también pudimos asistir al taller «La Magia de la Cámara Obscura» impartido por Ilan Wolff, experto en fotografía estenopeica y una de las grandes atracciones del festival Revela-T.

Ilan Wolff mostrando sus resultados en técnicas de fotografía estenopeica al público asistente © Albedo Media
Ilan Wolff mostrando sus resultados en técnicas de fotografía estenopeica al público asistente © Albedo Media

Justamente, hace apenas un mes, se festejó el día mundial de la fotografía estenopeica o World Pinhole Photographic Day, que desde el año 2001, se celebra el último domingo de cada mes de abril. Les remitimos a nuestros recientes artículos publicados sobre la materia, de la mano de Fernando Marcos:  Elogio al Error – Fotografía Estenopeica I y Fotografía Estenopeica II – De Mo Ti a la NASA.

La fotografía estenopeica implica, de algún modo, remontarse a los orígenes y a la simplicidad. Las cámaras estenopeicas se caracterizan por no hacer uso de óptica alguna: una simple caja con una orificio de un tamaño diminuto bastaría –lo que corresponde a una apertura de diafragma muy pequeña y a una profundidad de campo enorme; nos olvidamos, por tanto, de todo tipo de enfoque–. Evidentemente, la cantidad de luz que entra por dicho orificio es muy pequeña, y los tiempos de exposición requeridos deben ajustarse en consonancia. Y aunque pudieran parecer artilugios del pasado, aún hoy en día, siguen fabricándose, como es el caso de la Ilford Obscura Pure Pinhole.

Preparación de las cámaras estenopeicas (cajas de botellas con un agujero hecho todo de forma artesanal) para el taller de Ilan Wolff © Albedo Media
Preparación de las cámaras estenopeicas (cajas de botellas con un agujero hecho todo de forma artesanal) para el taller de Ilan Wolff © Albedo Media

Ilan Wolff comentó que en sus talleres suele encontrarse con cierto colectivo de gente que le manifiesta expresamente su necesidad de «revivir» esa experiencia fotográfica manual, en los tiempos en que la fotografía digital ha «saturado» el panorama actual; insistió justamente, al igual que lo hiciera Q. Jacobson con su técnica sobre el colodión, en la importancia del aspecto manual en el quehacer fotográfico.

Ilan Wolff durante su taller de fotografía estenopeica; los trípodes son necesarios debido a los largos tiempos de exposición necesarios © Albedo Media
Ilan Wolff durante su taller de fotografía estenopeica; los trípodes son necesarios debido a los largos tiempos de exposición necesarios © Albedo Media

Parece claro que el componente manual hace renacer en muchos fotógrafos cierta nostalgia. Una nostalgia que necesita, por otro lado, de mucho tiempo por delante…

Durante el revelado de los resultados obtenidos en el taller de fotografía estenopeica © Albedo Media
Durante el revelado de los resultados obtenidos en el taller de fotografía estenopeica © Albedo Media

Nos quedamos, finalmente, con una idea que apareció de forma recurrente durante el festival: las técnicas pre-digitales no deben ser vistas como una antítesis de la fotografía digital, si no como complementarias, aportando cada una de ellas sus propias enseñanzas y metodologías. Además, como puntualizaba el fotógrafo José Manuel Navia al principio del festival, «no todos tenemos que hacer de todo»…

       

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