Durante los días 24, 25 y 26 de Mayo se ha celebrado en Vilassar de Dalt el festival Revela-T, un acontecimiento atípico por nuestros lares y que ha reunido a diferentes profesionales y aficionados del mundo de la fotografía analógica. Desplazados a este pequeño municipio situado a pocos kilómetros de Barcelona, hemos podido asistir a diversos e interesantes eventos sobre la fotografía química y argéntica que, en palabras de sus organizadores, tiene por delante aún mucho futuro. ¿La rebelión de la plata?

Ritmos analógicos en tiempos digitales

Revela-T 2013 se define como un festival de fotografía analógica, química y argéntica único en el sur de Europa. A través de un conjunto de diversos seminarios, conferencias, talleres y exposiciones, los participantes en el festival son invitados a revivir y cuestionar la herencia de la fotografía pre-digital. Gestada desde la Associació Fotogràfica Espai Foto y con el soporte de diferentes colectivos participantes (Las Chicas de Talbot, Colectiu Dinoudinou, Taller MilansEspai Nag…), el festival ha reunido a importantes personalidades como Quinn Jacobson, experto mundial en la técnica del colodión húmedo, o Ilan Wolff, reconocido especialista en fotografía estenopeica.

La inauguración tuvo lugar el viernes 24 de Mayo en la Biblioteca de can Manyer –centro neurálgico del festival– y reunió a las diferentes personalidades involucradas en el proyecto del mismo.

En la inauguración del festival Revela-T © Albedo Media
En la inauguración del festival Revela-T © Albedo Media
De izquierda a derecha, Xavier Godàs (alcalde de Vilassar de Dalt), Joan López y Pep Mínguez (organizadores), Quinn Jacobson (experto en colodión húmedo), Ilan Wolff (experto en fotografía estenopeica), Xavier Yelo (regidor de cultura y comunicación del ayuntamiento de Vilassar de Dalt), Ramon Rodó (fotógrafo profesional y exponente) y Miquel Àngel Pérez (especialista en química fotográfica) © Albedo Media
De izquierda a derecha, Xavier Godàs (alcalde de Vilassar de Dalt), Joan López y Pep Mínguez (organizadores), Quinn Jacobson (experto en colodión húmedo), Ilan Wolff (experto en fotografía estenopeica), Xavier Yelo (regidor de cultura y comunicación del ayuntamiento de Vilassar de Dalt), Ramon Rodó (fotógrafo profesional y exponente) y Miquel Àngel Pérez (especialista en química fotográfica) © Albedo Media

También se realizó una ronda de inauguración de las exposiciones que se podían visitar durante la celebración del festival y que estaban repartidas en diferentes localizaciones del municipio de Vilassar de Dalt.

Ritmos analógicos en tiempos digitales

Gran parte de las conferencias y discusiones del festival se centraron en el debate entre los mundos analógico y digital. Como ya comentábamos en DSLRMagazine hace pocos días, en nuestro artículo De lo Fílmico y lo Digital, las grandes discusiones a favor de lo uno o lo otro están ya prácticamente agotadas hoy en día, y entendemos que ambos mundos –que más que antagónicos, son una evolución– tienen sus propias ventajas (y desventajas), y que el uso de uno no implica el olvido del otro.

Durante la mañana del sábado 25 de mayo, se celebró el seminario “Ritmos analógicos en tiempos digitales”, décima edición de Caja Azul, en el que participaban Enric de Santos, con una dilatada trayectoria en la enseñanza y divulgación de la fotografía, y Siqui Sánchez, fotógrafo profesional dedicado a la fotografía industrial, y publicitaria. El debate se centró en lo que la fotografía fílmica podía aportar desde el punto de vista metodológico y conceptual, sobre todo en contraposición a las formas de hacer “digitales”.

Siqui Sánchez (izquierda) y Enric de Santos (derecha) durante el seminario "Ritmos analógicos en tiempos digitales" © Albedo Media
Siqui Sánchez (izquierda) y Enric de Santos (derecha) durante el seminario “Ritmos analógicos en tiempos digitales” © Albedo Media

Enric de Santos, que puede jactarse de no haber realizado nunca ninguna foto por encargo, y por lo tanto, disponer de la máxima libertad en sus creaciones fotográficas, empezó destacando ciertas desventajas de la fotografía digital respecto la fílmica, sobre todo en aspectos operativos, como la gran dependencia de la electricidad en general (baterías de equipos, ordenadores, …), el problema de la compatibilidad de los archivos digitales, la durabilidad de los sistemas de almacenamiento digital, el problema ligado a la gestión del flujo de trabajo digital (necesidad de ordenadores cada vez más potentes)…

Si bien es cierto que en muchos aspectos la fotografía digital ha creado nuevas necesidades ligadas a este soporte, Enric de Santos parece olvidar que, en la fotografía fílmica, también existen muchas otras dependencias y problemas, equivalentes (o incluso mayores) que los derivados de la fotografía digital. A su ejemplo del problema de seguridad que supone (supuestamente) el soporte digital al deber realizar diferentes copias en discos duros, podríamos haber contestado que, gracias a los sistemas de almacenamiento online con georedundancia, se hace hoy en día muy difícil perder archivos digitales si tomamos un mínimo de precauciones, mientras que en la era fílmica, la dependencia respecto los negativos originales era bastante más restrictiva.

“La fotografía no es fotografía si no hay copia en papel”, comentó textualmente. Pudimos percibir una cierta nostalgia respecto a los quehaceres “analógicos”, cayendo en nuestro opinión en el tópico de magnificar las virtudes de los soportes fílmicos, pero creemos que esta nostalgia no debe servir para confrontar estos dos mundos, sino para ver qué puede aportar el uno al otro, sobre todo cuando se utilizan de forma híbrida.

Por otro lado, nos pareció más acertado rescatar el interesante legado conceptual y metodológico que se deriva de las formas de hacer predigitales. La inmediatez y rapidez del flujo digital han dado seguramente lugar a malos hábitos, que pueden ser mejorados gracias a los ritmos analógicos. En este sentido, Enric de Santos aprovechó para mostrar cómo realizar copias fílmicas a partir de archivos digitales.

Siqui Sánchez polemiza sobre el fin de la fotografía © Albedo Media
Siqui Sánchez polemiza sobre el fin de la fotografía © Albedo Media

Por otro lado, Siqui Sánchez, que como fotógrafo profesional vive de sus imágenes, se mostró más pragmático, aunque transmitió también en su discurso esa nostalgia hacia la fotografía de película. Insistió en que, de algún modo, el flujo digital no aporta la “magia” de la fotografía fílmica. Siqui Sánchez dice textualmente que, desde aproximadamente el año 2000 –cuando adquiriera su primera cámara digital–, “le llaman fotografía y no lo es“, refiriéndose a los nuevos procesos fotográficos abiertos con la era digital. Entiende que fotografía digital y analógica ya no son comparables y que, por tanto, se debería buscar un nombre diferente para la “nueva fotografía digital”. Recalca la falta de unicidad de la fotografía digital, debido sobre todo a la masificación que está caracterizando a los tiempos actuales (redes sociales…). Comenta que, con los nuevos ritmos digitales, la imagen pasa de un dispositivo a otro sin ser apenas revisada, y que ya no se presta la misma atención con la fotografía digital.

Siqui Sánchez aprovechó para exponer algunos trabajos realizados en soporte fílmico e insistió en que los nuevos fotógrafos “digitales” se centran en supuestas banalidades y discusiones etéreas como saber qué cámara se ha utilizado para realizar tal o cual foto, el tamaño del sensor de dicha cámara, los filtros y efectos utilizados, o si ha habido o no retoque, cuando lo realmente importante es saber el tiempo que se ha empleado para realizar dicho proyecto; lo importante es el resultado, no el medio utilizado para conseguirlo; en la nueva era de la fotografía digital, el componente tecnológico ha adquirido un peso demasiado importante. ¿Dónde está el valor de la imagen? se interroga; en su unicidad, en contra de la “digital”, cuya masificación –al abasto de prácticamente todo el mundo– la ha hecho irrelevante.

Durante la tarde del mismo sábado, las discusiones se trasladaron a la mesa redonda “La Fotografía: pasión y expresión”, en la que participaron Eduardo Momeñe, especializado en estética fotográfica, y José Manuel Navia, conocido fotógrafo documentalista –Manolo Laguillo, cuya asistencia estaba también prevista, no pudo finalmente asistir–. La mesa redonda fue moderada por Josep Bou, Miembro fundador de la Associació de Fotògrafs Professionals.

duardo Momeñe (izquierda) y José Manuel Navia (derecha) en la mesa redonda moderada por Josep Bou (centro) © Albedo Media
duardo Momeñe (izquierda) y José Manuel Navia (derecha) en la mesa redonda moderada por Josep Bou (centro) © Albedo Media

Durante la mesa redonda, que discurrió por los aspectos más estéticos de la fotografía, se observaron puntos de vista que, en contraposición con el seminario de la misma mañana, no buscaban ninguna confrontación entre los mundos analógico y digital, sino que se entendían como complementos el uno del otro, buscando lo mejor de cada mundo y técnica. J. M. Navia comentó que “no entramos en debate entre lo analógico y lo digital, son sólo herramientas y caminos para la máxima expresión”, pues “la fotografía consiste en construir narraciones visuales”, narraciones que buscan dar respuestas: “el fotógrafo tiene preguntas, y la fotografía es a veces la respuesta”.

En esta línea, J. M. Navia no basó su discurso en una confrontación entre los mundos analógico y digital, “yo no me acosté analógico, y me desperté digital“, pues lo realmente importante no es el soporte, sino lo que se narra; punto de vista compartido por E. Momeñe: “lo importante es mantener el lenguaje fotográfico, da igual si es analógico o digital”. Se insistió en que la fotografía digital no ha cambiado el lenguaje o la forma de pensar desde un punto de vista fotográfico y ambos comentaron que el paso de uno al otro (analógico a digital) no les ha supuesto ningún inconveniente particular, pues no dejan de ser medios, que les han permitido seguir contando su historia; el cambio del uno al otro se ha realizado cuando el nuevo soporte (refiriéndose al digital) les aportó más que el analógico y sin tener que renunciar por ello a la metodología y forma de hacer de entonces.

José Manuel Navia destacó que lo importante es el resultado fotográfico, no el medio o soporte utilizado para ello, que es una mera herramienta; en este sentido no existe una confrontación entre los mundos fílmico y digital: "Yo no me acosté analógico y me desperté digital" © Albedo Media
José Manuel Navia destacó que lo importante es el resultado fotográfico, no el medio o soporte utilizado para ello, que es una mera herramienta; en este sentido no existe una confrontación entre los mundos fílmico y digital: “Yo no me acosté analógico y me desperté digital” © Albedo Media

Si bien es cierto que también se comentó que el paso del mundo fílmico al digital supuso echar en falta ciertos aspectos intrínsecos al primero, como “mirar” y pasar menos tiempo con las fotografías, puesto que pasar por el laboratorio analógico obligaba a dedicar más tiempo a las propias imágenes. Pero “la vida, como la fotografía, son pérdidas y ganancias”, en palabras del propio J. M. Navia. Y puntualiza, acertadamente, que “no todos tenemos que hacer de todo”. Entendemos pues, que la fotografía digital debe “beber” de la fílmica, y que cada una tiene sus usos y momentos.

En cuanto al espinoso debate que gira en torno al retoque fotográfico (en referencia al omnipresente Photoshop), se comentó que, dejando de lado que en fotografía analógica también había retoques, la clave pasa por intentar resolver fotografías, no crearlas.

Eduardo Momeñe comenta, ante la atenta mirada de Josep Bou, la importancia narrativa dentro del contexto estético de la fotografía © Albedo Media
Eduardo Momeñe comenta, ante la atenta mirada de Josep Bou, la importancia narrativa dentro del contexto estético de la fotografía © Albedo Media

Tanto para E. Momeñe como para J.M. Navia, la fotografía es un acto de soledad, lo que se contrapone con la nueva fotografía digital, más social, que deja menos tiempo a la reflexión personal.

En resumen, nos pareció una interesante perspectiva la aportada por ambos conferenciantes, que insistieron en el carácter complementario de ambos mundos fotográficos, y el aspecto esencial de la estética y narración fotográfica, cuya relevancia está por encima del soporte –ya sea fílmico o digital– utilizado.

>> Ver segunda parte de la crónica: Revela-T 2013 – Festival de fotografía analógica (II) <<

       

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