Compartir

Hace algunos meses, en el frío invierno de nuestra latitud, publicamos un artículo sobre la posibilidad de revelar películas fotográficas con café, producto a cuyo aroma y sensaciones algunos de nosotros somos adictos. Ahora llegó el tan deseado verano, cuyas calurosas temperaturas nos invitan a refrescarlas con otros productos a los cuales no somos menos adictos, una buena cerveza o un buen tinto de verano.

Fotografía realizada con película Ilford Pan F y revelada con Café. © Fernando Marcos

Algunos –o quizá muchos de nuestros lectores– sentirán la tentación imperdonable de seguir realizando fotografías y, por supuesto, en fotoquímico. Quizá algunos de esos impenitentes fotógrafos sientan la necesidad imperiosa de revelarlos y no puedan esperar a llegar a sus tranquilos hogares para realizar esa magna tarea. Por supuesto somos precavidos y nos hemos llevado de vacaciones nuestro tanque de revelado y algo de fijador hasta lo más remoto de esa isla griega –donde sólo se encuentran Gyros, Souvlakis y Tzatziki– pero, como no podría ser de otra manera, se nos ha olvidado el revelador.

No hay ningún problema y no entramos en pánico pues todos sabemos que los fotógrafos somos unos supervivientes y una de las aptitudes que caracteriza a nuestro colectivo es la capacidad de improvisar pues, casi siempre, lo necesitamos para sobrevivir. Solucionaremos el problema buscando algún vino tinto o una buena cerveza, un poco de bicarbonato, un poco de vitamina C y algo de sal común, que seguro que además es yodada y ya tendremos nuestro revelador. Todos estos productos los podremos encontrar en cualquier mini supermercado, farmacia o droguería. De hecho, gran parte de las fotografías que ilustran este artículo han sido reveladas de improviso siguiendo el mismo procedimiento.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

No volveremos a explicar los conceptos y procedimientos de este tipo de revelado, pues ya lo hicimos en el artículo sobre cafenol, en esta ocasión utilizaremos esa misma técnica, algo adaptada, con cerveza y vino tinto.

Wineol o revelado con vino tinto

El vino –sobre todo el tinto– contiene gran cantidad de compuestos químicos en forma de polifenoles, como por ejemplo los taninos, responsables de atribuir aromas y sabores siendo además potentes antioxidantes. Esos fenoles son los que van a actuar como agentes reveladores.

Para realizar las fotografías nos hemos trasladado de nuevo a un escenario de película. En esta ocasión nos hemos acercado a la vieja estación de tren en la localidad de La Revilla, en la provincia de Burgos, donde se rodó nada más y nada menos que “El Milagro de P. Tinto”, dirigida por Javier Fesser. Seguramente muchos de los lectores mostrarán una pequeña sonrisa al recordar cómo, cada 25 años, pasaba por esas vías el Expreso Pendular. La estación de tren, que pertenecía a la línea Santander-Mediterráneo, estuvo mucho tiempo en abandono desde su clausura desde el año 1984 hasta la actualidad. Se ha recuperado –o se ha evitado al menos– su desaparición total. En la misma línea ferroviaria decenas de kilómetros más adelante, ya en la provincia de Soria, se rodaría parte de la película Dr. Zhivago. Entre el “Bueno, el feo y el malo”, el “Milagro de P. Tinto” y Dr. Zhivago la comarca parece tener varios escenarios de película.

Antigua estación de tren del pueblo burgalés de La Revilla y cartel promocional de la película.

Hemos realizado una prueba comparativa de dos películas Ilford FP4 Plus, reveladas con revelador de alta acutancia ACU 1 y con vino tinto. Por supuesto, como no podría ser de otra manera y ya que estamos en la zona, hemos optado por un tinto D.O Ribera del Duero; sin decir marcas, diremos que es un vino algo joven, económico y excelente como revelador.

El procesado con revelador convencional es el propuesto por el fabricante del ACU 1: dilución 1+10 durante 9 minutos a 21º C. Para elaborar nuestro revelador con vino tinto hemos utilizado las siguientes cantidades y proporciones:

  • 500 ml de vino tinto. No hace falta un gran reserva, pero tampoco uno demasiado malo.
  • 54 g de bicarbonato sódico (soda). Unas 4 cucharadas y un poquito.
  • 16 g de ácido ascórbico (vitamina C). Una cucharada y un tercio.
  • 10 g sal común (opcional) preferiblemente yodada. Algo menos de una cucharada.

Como imaginamos que ningún lector suele llevarse una báscula de precisión de vacaciones, os hemos propuesto la alternativa doméstica con cuchara sopera. El revelado se realizó a 20ºC durante 20 minutos, agitando cada minuto.

Negativos de 6×6 revelados con vino tinto © Fernando Marcos

Como podemos comprobar, el vino tiñe de una manera evidente la emulsión, pero como vamos a trabajar en blanco y negro no es un problema demasiado importante. El aumento de densidad producido por esa tinción lo podremos compensar fácilmente en el copiado o digitalización.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Una vez realizado los pertinentes ajustes en la imagen –en este caso conversión a escala de grises y niveles– los resultados son muy similares a la película revelada de modo convencional.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Los lectores habituados a analizar negativos podrán ver la excelente calidad del revelado con vino, capaz incluso de sacar más detalle en las sombras sin sacrificar las altas luces.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Sería muy difícil distinguir un revelado de otro y si seguimos ajustando algo los niveles las podríamos igualar por completo. de © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Detalle de ampliación. © Fernando Marcos

En fotografía en blanco y negro nos importa mucho la gama tonal, pero también otros parámetros como la granularidad, la nitidez o la acutancia. Si nos fijamos en el revelado con vino la granularidad es mayor pero también lo es la acutancia, incluso compitiendo contra un revelador de alta nitidez de borde como el ACU 1.

Beerol o revelado con cerveza

Al contrario que en el vino, en la cerveza la aparición de taninos no es del todo deseable, pues estos merman su sabor, por lo que se suelen evitar, aunque de alguna manera siempre quedan restos que podemos aprovechar para utilizarlos como agente revelador.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Nos gusta el consumo de productos locales y en este caso hemos utilizado una cerveza griega llamada εζα, tipo Pilsener con una graduación alcohólica de 5º y características similares a las que podemos encontrar en cualquier lugar del mundo, nada especial, raro ni exótico.

Las proporciones utilizadas con iguales a las del vino, sustituyendo éste por cerveza. Es importante dejar reposar un poco la cerveza para que expulse el gas y no liarla con el tanque. Mezclarla primero con la soda, remover y después añadir la vitamina C y la sal. El revelado lo he realizado durante 20 minutos a 26-28º C. Por supuesto los tiempos-temperatura podrían ser muy variables.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

El resultado en general es bastante deficiente. La cerveza es muy pobre en fenoles y se nota en la calidad del negativo. La película sufre un fuerte aumento de la densidad que afecta al contraste y nos obliga a abusar de los ajustes digitales para obtener más o menos resultados interesantes.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. Negativo y conversión a escala de grises. © Fernando Marcos
Necesitamos bastantes ajustes de niveles para llegar a algún resultado. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Hemos probado con otra película –la Kentmere 400– con resultados incluso peores. En este caso quedó muy subrevelada y es prácticamente inservible.

Película Kentmere 400 revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Conclusiones

Nos gusta el vino como revelador y mucho. Los resultados son, en mi opinión, muy interesantes y bastante similares a un revelado convencional, con una excelente gama de grises, detalle en sombra y una granularidad que, aunque más evidente que en un revelado convencional, no es nada molesta. Además, hemos notado un inesperado incremento de la acutancia.

Por otro lado, aunque previsible por su pobreza en fenoles, el revelado con cerveza deja mucho que desear, aunque para una emergencia quizá nos podría sacar de un apuro. Aun así, nos faltaría mucho por probar; cerca de 10.000 productos vegetales contienen gran cantidad de taninos, pero con el café, el vino y la cerveza ya nos podemos hacer una idea de lo que podemos hacer con productos no convencionales a la hora de revelar nuestras películas y, por supuesto, papeles fotográficos. Podemos estar seguros que si alguna marca deja de fabricar nuestro revelador preferido, siempre encontraremos un buen vino con el cual ahogar nuestras penas y poner todas nuestras esperanzas.

Más información en:

Compartir
Fernando Marcos
Fotógrafo y profesor. Amante de la oscuridad, la sombra y los potingues. Se siente igual de feliz oculto en la chácena o patio de butacas de algún teatro, que bajo la penumbra roja del laboratorio. Intenta siempre experimentar con la imagen; ya sea fotografiando un actor, un bailarín, un coreógrafo o probando un nuevo revelador. Le gusta el acierto, pero mucho más la sorpresa en el error.

1 Comentario

  1. Sorprendentes resultados obtenidos con el “vinillo” y demás componentes. Podemos estar tranquilos si desaparece el Rodinal…
    Muy amenos estos artículos, tan novedosos como amenos.
    Gracias.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales y los comentarios inapropiados que no tengan que ver con el tema a tratar serán eliminados.