Podemos encontrar reveladores para películas negativas en blanco y negro en dos formas de presentación: bien en líquido más o menos concentrado –cara a una posterior dilución de trabajo–, bien en polvo. En este segundo caso, tendremos que disolver en agua las sustancias pulverulentas, a fin de poder disponer de una solución de trabajo, que utilizaremos quizá «pura» –de «stock»–, quizá diluida 1+1, 1+3 o incluso 1+5.

Desde el punto de vista práctico, los reveladores en presentación líquida resultan más cómodos, ya que no hay que realizar la tediosa y prolija tarea previa de disolución que requieren los que vienen en forma pulverulenta, una tarea que para algunas fórmulas hay que realizar con agua a más de 50 ºC. Sin embargo, generalmente se considera que los reveladores en polvo tendrían una ventaja importante, que sería la de su mejor conservación en el tiempo hasta que llega el momento de su preparación y su uso.  Pero… ¿hasta que punto es cierta esa resistencia al paso del tiempo?

Un paquete de revelador en polvo Kodak D-76, adquirido hace más de 60 años y un sobre del mismo revelador adquirido hace pocos días © Valentín Sama
Un paquete de revelador en polvo Kodak D-76, adquirido hace más de 60 años y un sobre del mismo revelador adquirido hace pocos días © Valentín Sama

Para poder ofrecer una respuesta –aunque bien es cierto que solo parcial–, he realizado una curiosa prueba, que se imbrica en cierta forma con el mundo del coleccionismo fotográfico: enfrentamos un revelador Kodak D-76 fresco, recién comprado y preparado, a un revelador Kodak D-76, igualmente recién preparado, pero con una pequeña diferencia: se trata de un paquete adquirido hace más de medio siglo, y que no ha sido conservado de forma especial. Naturalmente, ambas muestras son en polvo, la única presentación en la que siempre ha estado disponible el revelador Kodak D-76 desde su introducción en 1927.

Las fórmulas y la presentación

En su origen, en 1927, el D-76 era una fórmula para revelar película cinematográfica, y fue abrazada con entusiasmo por la industria afín, ya que ofrecía «grano fino» sin la enorme pérdida de nitidez y de sensibilidad de la película que afectaba a las fórmulas al uso de la época. No fue hasta algo más de una década después que los fotógrafos comenzaron a valorarla para sus propios trabajos.

La fórmula del D-76 original –un clásico, diseñado por J. Cappstaff– se compone de 2 g de metol, y 5 g de hidroquinona –agentes reveladores–, a los que se suman 100 g de sulfito sódico y 2 g de bórax. Ello haría 109 g de productos químicos para disolver en agua, hasta completar un litro de producto final de revelador. El sulfito tiene una misión doble, como antioxidante y solvente parcial de los granos de sales de plata, al tiempo que el bórax actuaría para el ajuste del pH.

Es el mismo peso que figura como «neto» del contenido de un sobre de revelador D-76 para ese mismo volumen, en su presentación comercial actual, y sin embargo, sabemos que los compuestos químicos que contiene el sobre del D-76 actual son ligeramente distintos… veamos.

En la presentación tradicional del D-76 –así como en la del ID-11, que es el nombre bajo el que comercializa Ilford la fórmula equivalente– al abrir la caja encontraremos en su interior dos bolsas de plástico: una de ellas de menor volumen, con un polvo de color muy ligeramente rosáceo, y una segunda, de mayor tamaño con un polvo blanquecino. Se trata de una forma de separar el sulfito sódico –segunda bolsa– de los agentes reveladores a fin de evitar que interaccionen entre sí antes de su disolución en el agua.

Sin embargo, en la presentación actual del revelador D-76 un solo sobre contiene los polvos a mezclar… ¿cómo es posible que coexistan entre sí todos los componentes citados, sin reaccionar? Al parecer, la fórmula actual incorpora «secuestrantes», también conocidos como «quelantes» –sustancias para controlar los efectos de las «aguas duras»–, además de una forma de encapsulación de componentes críticos, para evitar una reacción prematura, así como sustancias tamponadoras del pH. Es esa tecnología actualizada la que debería introducir una variación de peso, sin hacerlo –al menos de forma sustancial– en los resultados de densidad, contraste, finura de grano y acutancia de los negativos. Por su parte, el nuevo «mix» facilitaría la dilución –aunque a la misma exagerada temperatura– y mejoraría la estabilidad del revelador D-76, que nunca ha sido particularmente brillante.

En nuestra balanza de precisión, el contenido del sobre de D-76 actual, ha arrojado un peso neto de 110,5 g; por tanto… hay aproximadamente 1,5 g de «sustancias no declaradas», que deben incluir ese secuestreno y los encapsulantes.

Stephen G. Anchell y Bill Troop proponen en su obra «The Film Developing Cookbook» –ISBN 0-240-80277-2– las siguientes variaciones (1), además de la fórmula original:

Revelador D-76 y variantesD-76 (original)D-76cD-76dD-76HD-76R
Metol2 g2 g2 g2,5 g3 g
Hidroquinona5 g5 g5 g7,5 g
Sulfito sódico (anhidro)100 g100 g100 g100 g100 g
Bórax (decahidratado)2 g2 g8 g2 g20 g
Ácido bórico8 g
Bromuro potásico1 g
Ioduro potásico0,04 g
Agua partiendo de 750 cchasta 1.000 cchasta 1.000 cchasta 1.000 cchasta 1.000 cchasta 1.000 cc
ParticularidadesReferenciaMenor velo de baseMás estable en el tiempoMás estable en el tiempo / menor impacto ambiental Solución de refuerzo

¿Es el D-76 un revelador inmarcesible?

El revelador Kodak D-76, comparte con el Agfa Rodinal, un carácter común, que es el de seguir comercializados –en ocasiones con distintos nombres– desde hace 91 años el primero y desde hace aproximadamente 130 años el segundo. El D-76 es conocido en lengua inglesa como el «yardstick developer», que sería algo aproximado a «el metro patrón de los reveladores». Es, en definitiva, el revelador con el que se compara cualquier otro que se presente en el mercado, y a ningún productor de película negativa en blanco y negro en su sano juicio se le ocurriría comercializar una emulsión sin dar los tiempos de revelado para ese «caldo».

Y sin embargo, si examinamos las «bondades» que el propio fabricante enumera para el mismo: «excelente detalle en las sombras, total aprovechamiento de la sensibilidad, contraste normal y gran fino con una amplia variedad de películas», veremos que –en realidad– no hay nada de sobresaliente en él… y es quizá en ese «middle of the road», en ese «aurea mediocritas», donde radica su éxito como «revelador patrón», al no reforzar ningún rasgo en concreto de las emulsiones en sí.

Pero el D-76 esconde –bajo esa civilizada apariencia– rasgos muy poco deseables: se diluye con dificultad –debe hacerse imperativamente en agua entre 50 ºC y 55 ºC (¡!)–, no se conserva bien largo tiempo una vez preparado, y lo que es peor: dentro de su período de conservación, su comportamiento se altera, produciendo mayor contraste conforme envejece… ¡una alhaja, vamos!

Esa última particularidad propia «de vecino amable, luego asesino», se descubrió dos años después de su creación: resulta que el pH resultante –recién preparado, virgen– hace que la hidroquinona –el agente revelador que produce mayor contraste que el metol–  permanezca inactiva. Solo cuando el revelador ha envejecido parcialmente, sube el pH, y es en ese momento cuando la hidroquinona se activa cual «agente durmiente». No deja de ser paradójico, en base a ese comportamiento errático, que se le considere un «revelador de referencia», por ejemplo, para pruebas.

Un revelador de hace 63 años y unas películas Kodak Tri-X 400 de última generación... ¿congeniarán? © Valentín Sama
Un revelador de hace 63 años y unas películas Kodak Tri-X 400 de última generación… ¿congeniarán? © Valentín Sama

Ese comportamiento un tanto caprichoso, se le perdona –los que lo hagan– por ser un revelador clásico de 1927, pero en más de un aspecto, es superado en la actualidad por reveladores tales como el Kodak HC-110 –concentrado líquido– o el XTOL –en polvo–, por quedarnos en la marca Kodak. Los expertos, lo consideran anticuado y poco adecuado a las emulsiones más modernas, de las que no aprovecharía toda su sensibilidad.

Kodak ofrece, para su D-76, un valor oficial de pH de 8,5 ±0,05 (8,45-8,55); por tanto, guiados por nuestra curiosidad, hemos realizado unas mediciones de PH de ambos reveladores, el «vintage» de hace 63 años y el nuevo:

pH: evolución del valor en el tiempoKodak D-76 «Vintage»Kodak D-76 actual
A las 12 h de la disoluciónpH 8,39pH 8,71
A las 72hpH 8,43pH 8,77
A los 10 díaspH 8,44pH 8,75
A las tres semanaspH 8,47pH 8,71
A las cuatro semanaspH 8,60pH 8,72
A las ocho semanaspH 8,97pH 8,82

Como podemos observar, desde su preparación, el pH del D-76 «vintage» va subiendo progresivamente –tal como se denunció en su momento– mientras que el de la fórmula actual –si bien más elevado desde el inicio– se mantiene bastante estable, más que probablemente debido a los aditivos tamponadores –no declarados– que incorpora la fórmula actual.

Pero debemos esperar, que como icono que es el revelador D-76, –de nivel similar a la película Kodak Tri-X– se siga comercializando por al menos 100 años más… Al fin y al cabo, ¿quién no lo ha usado en sus comienzos de aficionado o profesional?

La prueba

Después de esta diatriba, preguntaréis quizá: bien… y entonces ¿por qué lo has usado para la prueba? Pues, por varias razones, siendo la principal y decisoria que es el único del que conservo unos paquetes de hace aproximadamente 60 años y además se sigue comercializando. Podría haber usado un viejo paquete de Microdol-X… pero ya no se comercializa…

El contenido de la caja del D-76 de hacia 1955: el sobre A contiene –fundamentalmente– los agentes reveladores y el B, de forma similar, el sulfito sódico © Valentín Sama
El contenido de la caja del D-76 de hacia 1955: el sobre A contiene –fundamentalmente– los agentes reveladores y el B, de forma similar, el sulfito sódico © Valentín Sama

Si ampliamos la imagen, podremos observar los detalles del «timbre» con el escudo preconstitucional. El paquete de D-76 fue adquirido hacia 1955 por 12 pesetas (2) y conservado hasta la fecha en condiciones ambientales domésticas normales.

En cuanto a la película empleada para el control, he optado por la Kodak Tri-X, que –si bien en una emulsión actualizada– se trata de una referencia clásica, tanto en nombre como en estructura de grano.

Sin entrar en grandes detalles, puedo comentar que para esta prueba he seguido nuestros protocolos habituales: utilización de agua destilada para las soluciones, control por medio de termómetros homologados para procesos de color, tanques y espirales de acero inoxidable, baño de agua para mantenimiento constante de la temperatura, ciclos normalizados de agitación, etc. Tanto revelado como fijado se realizan «a baño» perdido. El tiempo de revelado ha sido –para ambos reveladores– el preconizado por la firma: 8 minutos a 20ºC para el revelador sin diluir, con agitación cada 30 segundos.

Los resultados

La prueba se realizó a las tres semanas de la preparación de «los caldos», justo cuando la solución del D-76 de la «añada de 1955» alcanzó el pH considerado como «de catálogo» por Kodak (ver tabla anterior).

Antes de proceder al primer revelado con ese D-76 «Vintage», de 1955, realicé –como tengo por costumbre– la «prueba de la gota», y resultó alentador comprobar cómo, al cabo de aproximadamente 30 segundos, la veterana prueba «acusó positivo»… ¡la fórmula estaba activa! Pero la pregunta clave era: ¿tendría potencial, capacidad reactiva suficiente como para revelar un rollo completo 135-36 con los 250 ml que se emplean en mis tanques de acero inoxidable?

Tanques y espirales de acero inoxidable © Valentín Sama
Tanques y espirales de acero inoxidable © Valentín Sama

Por eso, cuando al transcurrir el tiempo de fijado, y tras un primer aclarado rápido abrí el tanque, tiré suavemente del final de la película y observé que no sólo la vieja fórmula había realizado su tarea, sino que la densidad aparente del fotograma observado parecía excelente…¡sentí una especial sensación de satisfacción! La primera parte de la prueba había tenido éxito: el viejo revelador en polvo no sólo estaba activo, sino que –a primera vista– parecía estar en plena forma.

Acto seguido, y siguiendo los mismos estrictos protocolos, revelé el segundo rollo «gemelo», ya con la presentación moderna del D-76.

Comento lo de los rollos «gemelos» porque –para un mejor control de los resultados– disparé dos rollos por separado. Para las tomas de control más estricto, con flash de estudio se empleó la misma cámara y objetivo, al tiempo que para las tomas de campo, dos juegos de cámara y objetivo idénticos y calibrados en pruebas previas. Los fotogramas realizados en estudio se expusieron a valores de:

  • IE 1000
  • IE 800
  • IE 640
  • ISO 400/27º
  • IE 250
  • IE 200
  • IE 160
  • IE 100
En la parte superior, D-76 "Vintage", y en la inferior, D-76 nuevo. Ajustes de exposición de IE 1000 a ISO 400/27º en ajustes de medio punto © Valentín Sama
En la parte superior, D-76 «Vintage», y en la inferior, D-76 nuevo. Ajustes de exposición de IE 1000 a ISO 400/27º en ajustes de medio punto © Valentín Sama
En la parte superior, D-76 "Vintage", y en la inferior, D-76 nuevo. Ajustes de exposición de IE 320 a IE 100/21º en ajustes de medio punto © Valentín Sama
En la parte superior, D-76 «Vintage», y en la inferior, D-76 nuevo. Ajustes de exposición de IE 320 a IE 100/21º en ajustes de medio punto © Valentín Sama

Ello, con la idea de poder evaluar la sensibilidad real mejor aprovechada por cada uno de los «caldos» de D-76, así como valores tales como contraste, densidad, y posible empastado de luces y sombras. Esta escena incluye valores de 9 pasos, desde las luces especulares del reflector del flash hasta las sombras más profundas del fondo negro. En lo que respecta al bodegón ofrecemos los escaneos directos, sin corrección alguna de niveles, contraste, etc. –con la excepción de la eliminación de alguna mota de polvo procedente del escaneo–.

D76 "Vintage". Olympus Zuiko Macro 50 mm f/3,5 a f/11. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo directo © Valentín Sama
D76 «Vintage». Olympus Zuiko Macro 50 mm f/3,5 a f/11. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo directo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko Macro 50 mm f/3,5 a f/11. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo directo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko Macro 50 mm f/3,5 a f/11. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo directo © Valentín Sama

Para las imágenes a continuación, se realizaron ajustes mínimos de niveles a fin de igualar el valor de una densidad media de cada toma.

D76 "Vintage". Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/16. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. © Valentín Sama
D76 «Vintage». Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/16. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/16. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/16. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 "Vintage". Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 «Vintage». Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 "Vintage". Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/5,6. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 «Vintage». Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/5,6. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama
D76 nuevo. Olympus Zuiko 50 mm f/1,8 a f/8. Kodak Tri-X a ISO 400/27º. Escaneo © Valentín Sama

Valores de laboratorio

Se han realizado unas mediciones por medio de un densitómetro X-RITE 800, arrojando los valores siguientes:

ReveladorKodak D-76 «Vintage»Kodak D-76 actual
DI-mín (base + velo)0.260.27
DI-máx2.362.75

Lo primero que puede apreciarse –aparte de que el revelador D-76 «Vintage» está perfectamente activo– es que aprovecha sin problemas la sensibilidad nominal de ISO 400/27º de la película Kodak Tri-X actual. En comparación, el D-76 actual es de acción algo más contrastada, ofreciendo una imagen general algo más brillante, pero con mayor tendencia a empastar luces y sombras. A la hora de copiar sobre papel tradicional de sales de plata, probablemente medio grado de contraste de ese papel tendería a igualar ambos resultados. Esta misma apreciación visual, se ve corroborada por los datos ofrecidos por la densitometría: el D-76 actual ofrece una mayor densidad máxima, pero también con un velo de base ligeramente más alto.

Así pues, a la hora de positivar, sería más «dulce» de tratar el negativo del D-76 antiguo que el correspondiente al D-76 nuevo, que quizá requiriese más reservas y «quemados».

Según las experiencias de –entre otros– Stephen G. Anchell y Bill Troop, ello podría deberse a que, a un pH de 8,71 la acción de la hidroquinona –agente revelador de mayor contraste– tendría más protagonismo frente al metol de la fórmula en el D-76 nuevo. Podría deberse también a las ligeras diferencias en la composición química más arriba mencionadas, y, por supuesto, la causa de esa pequeña diferencia de contraste podría estar… ¡en los 64 años que ha estado durmiendo el valiente paquetito de D-76!

A ello habría que añadir que la composición actual de la emulsión Tri-X 400 de Kodak es distinta de las versiones anteriores. Ello es sabido, pero lo que podido detectar al terminar el fijado: el baño queda teñido del color ligeramente rosáceo propio de cuando se fijan películas de la gama Kodak T-Max, lo que me hace pensar que se emplean sensibilizadores cromáticos similares a estas y distintos de las primeras coladas de Tri-X.

Conclusiones

Frente a los reveladores en líquido, los reveladores en polvo parecen ofrecer –tal como se suponía– unas excelentes propiedades de conservación, tal como demuestra la prueba realizada, probablemente única en su género. No obstante, habría que mostrar una cierta dosis de prudencia a la hora de extrapolar estas conclusiones a todos los reveladores en polvo. Personalmente dudo que el D-76 actual, contenido en un solo sobre y con aditivos que no figuran en el «manifiesto» del embalaje ofrezca la misma buena conservación. Lástima que no estaré por aquí para comprobarlo hacia el 2081… Otras presentaciones, con los componentes separados me inspirarían más confianza.

Como siempre, independientemente del revelador a utilizar, recomiendo realizar la comentada «prueba de la gota» antes de todo revelado, y ello nos puede ahorrar más de un disgusto.


(1) Para los que gusten de preparar sus fórmulas conviene indicar que pesar con precisión cantidades de 2 gramos no es tarea fácil y que errores porcentuales pueden producir resultados erráticos en el revelado

(2) En aquellos años, un billete de trolebús, costaba 2,50 pesetas y por 0,80 pesetas se podía comprar una chocolatina «Nestlé»

2 Comentarios

  1. Buenos días D. Valentín,
    ! Magnifico artículo este que nos invita a no desmantelar nuestros “laboratorios de revelado” caseros. Es impresionante lo meticuloso y preciso que es y la sabiduría que revela. Preciosa la foto del tanque “Nikor ” que debe tener algunos años y seguro que no “gotea”. Recientemente he adquirido uno de plástico, naturalmente, que ha debido ser diseñado por alguien que no ha pisado un laboratorio en su vida…
    Hace algún tiempo que veía colaboraciones suyas. ! Bienvenido de nuevo!

    • Gracias por sus amables palabras, Justo.
      Encuentro en los tanques de acero inoxidable, como ese Nikor, numerosas ventajas, a pesar de que el sistema de carga de sus espirales «echa para atrás» a los menos familiarizados con ellos.
      Esos tanques de las fotografías hace unos 50 años que los tengo en uso…
      Saludos cordiales

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