Uno de los recuerdos que guardo con cariño es la primera vez que revelé un rollo de 35mm; el revelador fue Rodinal, creo que no podía ser de otra manera. Tras años hablando con otros muchos fotógrafos, el Rodinal aparecía en la conversación en algún momento, para bien o para mal, pero siempre con un halo de cariño, y casi siempre había sido el primer revelador utilizado.

Para mi, aquella dilución 1:25 colaboró a lo que soy hoy por hoy; contaba 12 años y mirando atrás solo puedo decir que ese revelador pasó por mi vida sin pena ni gloria, era «lo que había». De hecho en mi primer laboratorio casero solo había dos reveladores y un fijador, Rodinal para negativos y Valca Universal para papel, el fijador era Agefix. Rodinal era, y es, el más barato sin comparación posible, por capacidad de dilución –me costó años acabar mi primera botella de Rodinal– y en mi laboratorio nunca ha dejado de haber un bote del mismo.

¿Mito o leyenda?

Existen algunos productos que llegan a poseer la categoría de «mito», se convierten en «leyenda», se rodean de una extraordinaria estima, se les atribuyen cualidades que no tienen o bien se magnifican hasta la saciedad las que si tienen. La realidad es que el producto en si mismo no está exento de sus polémicas, y así, por ejemplo, en 2013 salieron a la luz datos que cuestionaban el origen de la fórmula y su carácter secreto durante muchos años.

La patente original fue registrada –en principio– el uno de agosto de 1888 [Clic para ampliar]
La patente original fue registrada –en principio– el uno de agosto de 1888 [Clic para ampliar]

Rodinal es a la fotografía lo que la Coca-Cola a la historia de los refrescos, y su fórmula ha causado quebraderos de cabeza desde su descubrimiento hasta hoy. Corresponde al Dr. Momme Andresen la patente realizada el 1 de Agosto de 1888, y voy a insistir en que solo la patente ya que al parecer habían sido publicadas fórmulas similares al Rodinal con el mismo elemento revelador en publicaciones anteriores de la época. De ser ciertas esas búsquedas de archivo indicarían que la fórmula del Rodinal nunca fue secreta y respondería a un mero marketing el hecho de decir que lo era.

Al menos para Agfa lo fue hasta que en 1945, tras la segunda guerra mundial, los aliados saquearon la fábrica de la ciudad alemana de Wolfen donde producían el Rodinal y se llevaron su fórmula, lógicamente datos como este alimentan las «leyendas» sobre el producto.

Quizá una de las curiosidades mas comentadas sobre el compuesto revelador es su participación en la producción de paracetamol… no, no te recomiendo un chupito de Rodinal cuando te duela la cabeza, pero podrías generar tu propio revelador machacando pastillas de paracetamol y decantando su principio activo gracias a la ayuda de la sosa cáustica (1).

Un anuncio de época de un medio vienés. El Rodinal aparece rodeado de otros productos auxiliares, entre ellos metol, reductores, un intensificador de cobre y otro de mercurio (¡!), ácido pirogálico, sales fijadoras curtientes... [Clic para ampliar]
Un anuncio de época de un medio vienés. El Rodinal aparece rodeado de otros productos auxiliares, entre ellos metol, reductores, un intensificador de cobre y otro de mercurio (¡!), ácido pirogálico, sales fijadoras curtientes… [Clic para ampliar]

Comercialmente longevo

Sin ánimo de profundizar demasiado en la historia y haciendo un poco de honor al producto en si mismo podemos «magnificar» algunas de sus virtudes y logros.

En primer lugar me gustaría mencionar que es el producto fotográfico que mas años lleva comercializándose (aunque por razones de propiedad de marca el nombre Rodinal no pueda seguir usándose, pero puede encontrarse bajo nombres como Adonal, R09 One Shot, o «Loquesea 09») (2). Además fue el primer producto comercializado por AGFA. Vamos un record en si mismo, y no me puedo imaginar un «procesador» digital tantos años en el mercado… –perdón por la posible ofensa–.

A la derecha uno de los últimos botecillos con la denominación oficial "Rodinal", y a la izquierda una versión actual "R09 One Shot" (ver texto), en envase flexible, junto con embudo recuperador. Aunque el Rodinal tiene una resistencia numantina a la oxidación, este tipo de presentación permite expulsar el aire, para una degradación en el tiempo aún más baja. © Albedo Media, S.L.
A la derecha uno de los últimos botecillos con la denominación oficial «Rodinal», y a la izquierda una versión actual «R09 One Shot» (ver texto), en envase flexible, junto con embudo recuperador. Aunque el Rodinal tiene una resistencia numantina a la oxidación, este tipo de presentación permite expulsar el aire, para una degradación en el tiempo aún más baja. © Albedo Media, S.L.

Quizá uno de sus logros no comentados pero evidentes es ser un revelador «de iniciación». De hecho, es, ha sido y será, la primera opción más recomendable para cualquier persona que comience a revelar sus propios negativos en su casa. Es económico, sus distintas configuraciones de disolución y agitación –o «no agitación» (3)– producen diferentes resultados lo que hace que sea uno de los reveladores mas «experimentados» y de los que mayor cantidad de datos y posibles combinaciones existen. Vamos, que si te compras un bote de 500 ml. tienes para probar todas las combinaciones que quieras… y seguro que más.

Puesto que se emplea «a baño perdido», esto es, se utiliza una sola vez y se descarta, no hay que preocuparse de compensar el desgaste con variaciones del tiempo de revelado, lo que –por otra parte– permite encontrar de forma más fiable «nuestro» tiempo óptimo de revelado.
Y no tendrás que preocuparte demasiado por su almacenaje, o por si tardas mucho tiempo en volver a tu laboratorio, este es quizá el revelador que mejor soporta la oxidación. Tranquilo: puedes volver a tu laboratorio tras dos años y utilizar el Rodinal que quede en la botella abierta –aunque tenga un color a Coca-Cola pasada– y funcionará como el primer día.

Una gran acutancia

La virtud mas conocida del Rodinal es su acutancia, su famoso «efecto de borde». La acutancia es esa propiedad que hace que a nuestro ojo todo parezca mas nítido, este revelador rinde un detalle excepcional porque el agente revelador se encarga de definir bien cada grano de la película. Esta característica le hace muy útil en películas de sensibilidad baja-media –ISO 25-200–.

Si unimos esto al hecho de que posiblemente sea «tu primer revelador» hace que la primera vez que pones el negativo que has revelado en el portanegativos de una ampliadora y utilizas una lupa de enfoque para enfocar la imagen veas el grano a la primera –gran ventaja cuando comienzas a positivar en blanco y negro–.

Aunque las malas lenguas le acusan de generar un grano considerable en la película cuando se revela con Rodinal, la realidad es que «nadie ha dicho nunca que sea un revelador de grano fino». Aunque no es menos cierto que podemos conseguir resultados aceptables utilizando las diluciones mas altas del químico, –1:100 y superiores, asegurándonos de proporcionar como mínimo entre 5 y 10 ml de químico puro por rollo de película a la disolución– esto nos proporcionará un revelador que nos dará un grano algo más fino con una ligera pérdida de sensibilidad de la película (4).

A una dilución alta la podemos acompañar de un revelado del tipo «parado» o «stand», esto es, sin agitación o prácticamente sin ella. Entonces descubrimos otra de sus grandes virtudes, la compensación, esa capacidad de aguantar el revelado de las altas luces mientras se revelan las sombras.

Cómo veis el revelador tiene sus propiedades –nadie las puede menospreciar–, y tiene su historia –cierta o no–, y cuando un producto lleva tantos años en el mercado y sigue vendiéndose podemos hablar de algo mas que un mito, hablamos de un producto probado que seguirá siendo recomendado y recomendable para iniciarse en el revelado de negativos y uno de esos químicos que permanecerán en vuestro laboratorio toda la vida –aun en pequeñas cantidades en el fondo de un bote–.

Rodinal no es un mito, es una leyenda viva.

Herramientas típicas de los veteranos usuarios de Rodinal a altas diluciones: probeta de 45 ml y pipeta de 5 ml, que permite dosificar con una precisión de 0,05 ml. © Albedo Media, S.L.
Herramientas típicas de los veteranos usuarios de Rodinal a altas diluciones: probeta de 45 ml y pipeta de 5 ml, que permite dosificar con una precisión de 0,05 ml. © Albedo Media

(1) Nota: El Rodinal es barato como para complicarse la vida machacando pastillas y además la sosa caústica es peligrosa de manejar. No tiene mucho sentido por 14 € el medio litro de un revelador que se puede diluir a 1:100 sin problema.

(2) Con posterioridad a la primera edición de este artículo, ADOX ha adquirido derechos para Alemania de la marca «Rodinal» y –además del Adonal– comercializa el Rodinal bajo la fórmula de Agfa Leverkusen de 2004.

(3) Donde lo habitual es agitar dos veces por minuto, una técnica con el Rodinal muy diluido –¡hasta 1:300!– es agitar brevemente cada dos minutos.

(4) De no hacerse así, podría ocurrir que –debido a la alta dilución– el compuesto activo se agotase antes de terminar el tiempo de revelado preconizado.

       

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