Un Mundo de Plata III

«De la lata de sardinas al gran formato» – Es relativamente fácil regalarme algo que me guste, una cámara por ejemplo, siempre es un regalo que agradezco con sincera emoción, y me gusta que pase a formar parte de mi inexistente colección de cámaras.
Digo inexistente porque me resisto a dejar morir un objeto que fue diseñado para un fin tan honorable, de hecho, mi colección real, la de cámaras que no utilizo, sólo la conforman cámaras fotográficas estropeadas cuya reparación ya no me compensa, de este modo pasan a formar parte de alguna de las estanterías de mi casa…

Aún así todos tenemos objetos «fetiche», y en mi caso… no era una cámara. Era la Biblia de todas las cámaras, la «McKeown’s Price Guide to Antique & Classic Cameras». Una suerte de libro «recopilatorio» de todas las cámaras fabricadas por las diferentes marcas. Más de 40.000 referencias.

Este gran e inesperado regalo se lo debo a mi queridísima Doli, y a su labor de investigación acerca de como conseguir un libro que ya no se edita (ni creo que se vuelva a editar).
 

/Libro guía McKeown's 2005/2006 de cámaras clásicas e históricas
© Albedo Media, S.L.
La guía McKeown’s 2005/2006, probablemente la última edición realizada

No es el propósito de este artículo hablar del susodicho libro, pero si de una reflexión interesante a raíz de los visionados que he ido haciendo de esas más de 40.000 referencias y de muchos escaparates, rastros y tiendas de segunda mano plagadas de cámaras analógicas esperando ser «adoptadas» para que algún alma creativa les de una nueva vida. Estoy seguro de que hay una cámara para ti… hecha a tu medida.

Vamos a pensar en una cámara para ti, y vamos a hacerlo mientras lees este artículo. Imaginemos que tienes una comida y necesitas un buen vino para maridar con aquella, pues tu búsqueda de cámara será algo parecido.

Esto no tiene nada que ver con el proceso que has seguido para seleccionar tu equipo digital, ese te lo metieron por los ojos a base de marketing bien dirigido, premios a tal o cual cámara, megasensores con superprocesadores haciendo atropello-disparos… y mil zalamerías más.

Esto es fotografía química y la química se tiene que notar y dejar fluir para encaminar la decisión, por eso he hecho una pequeña división de posibles personalidades susceptibles de introducirse en el mundo analógico, no son todas las posibles pero quizá si las más abundantes.

1º.- A ti esto de lo analógico te parece una broma, una forma más de estar a la moda, ¿Quieres un juguete?, un trozo de plástico que no te importe absolutamente nada romper, que te permita «hacer esas cosas del instagram pero de verdad» (frase real dicha por un cliente real en nuestra tienda).

Bueno, déjate seducir por el merchandising hipster-iconoclasta de Lomo, son lo más, son objetos «de culto», o por el atractivo de comenzar a fotografiar con latas de sardinas…

/Cuatro cámaras Lomo "La Sardina" con decoraciones tipo lata de sardinas
© Lomo
Lomo: «La Sardina» en distintas versiones

En fin, esta, como todas las marcas, tiene sus divisiones para diferentes gustos y es asequible a prácticamente cualquier bolsillo (tienes cosas baratas y no tan baratas), y si no te da para una Lomo de juguete móntate una caja de cerillas y lánzate al rollo pinhole.

2º.- Notas que en tu alma fotográfica, «te falta algo» ¿Estás un poquito cansado de la fotografía digital?

Los síntomas son varios, normalmente comienzas actuando con un poco de desidia a la hora de visualizar tus fotos en la pantalla, y continuas dejándote caer en una espiral de desprecio hacia los pixeles…
El mejor consejo que puedo darte es que te compres un cuerpo analógico de la misma marca que tu cuerpo digital y te entretengas con un par de carretes a ver si esto de la película te va gustando. Ten cuidado… esto es un vicio tanto o más que cualquier droga, luego no digas que no te lo avisé.

3º.- ¿Te defines como un profesional?, jajaja, bueno, aquí la cosa cambia un poco entre si viviste la era analógica o fuiste de «despertar digital».

Si has vivido la época de plata de la fotografía igual todavía no estás preparado para volver a ella, aún te acordarás de las horas de laboratorio, de dejarte la vista en la ampliadora, de la cantidad de dinero que te gastabas en película, etc. Permíteme que te diga que no… no se trata de sustituir una cosa por la otra, se trata de asociar y recuperar el gusto por algo, te lo puedes plantear en plan «amateur» y disfrutarlo, y redescubrirte. Te puedo asegurar que funciona, continuo entregando trabajos a mis clientes hechos con película.

/Una pequeña cámara Olympus XA con fuertes señales de uso, pero no de abuso
© Albedo Media, S.L.
Una veterana Olympus XA del año 1979, aún perfectamente funcional: probablemente la más pequeña telemétrica para el formato 24 x 36 mm

Si por el contrario perteneces al joven mundo digital y no has tenido que vivir de esto analógicamente… muy posiblemente tendrás una tendinitis en el dedo del disparador y aconsejarte disparar en analógico servirá para que tu cerebro analice un poco mas las imágenes antes de dispararlas, para que valores el trabajo previo de preparación y para sumirte en un entorno «Zen» fotográfico que te traerá la paz de espíritu y la comunión con los elementos.

/Cámara Voigtländer VITO CLR
© Albedo Media, S.L.
Una Voigtländer VITO CLR, una de las múltiples VITO. Telemétrica (de óptica fija) y un luminoso visor Albada de escala 1:1


En ambos casos mi consejo es una de esas cámaras compactas de 35 mm de «apuntar y disparar» (point and shoot), una Rollei 35S, una Ricoh GR1, una Olympus XA… hay un montón. No tendréis que hacer prácticamente nada, no os van a herniar con su peso y su calidad óptica no os defraudarán.

4º.- Simplemente quieres «probar lo analógico».

Pues vete al rastro, vete al «cash converters», o a cualquier tienda de segunda mano y pilla lo que tu bolsillo pueda pagar, seguramente encuentres una buena Minolta X300s, una Pentax K1000 o Yashica FX3 por unos 30 euros. Busca el modelo de cámara por internet y averigua un poco más sobre su historia, eso hará que le cojas cariño desde el minuto cero. Limpia la cámara y la óptica con el cuidado y mimo con el que limpiarías un objeto milenario o la réflex digital mas cara. Cárgale un carrete y sal a disparar un fin de semana, diviértete, que de eso se trata.

/Cámara réflex Pentax K100, con objetivo
© Albedo Media, S.L.
Caballo de batalla mecánico: una Pentax K1000

 

5º.- Si ya lo has probado… y te gusta.

Tienes un problema, estás enganchado y seguramente te acabarás gastando más dinero del que quieras reconocer, no existirán suficientes cámaras para ti y acabarás teniendo una cámara para cada cosa u ocasión y muy poco tiempo para utilizarlas.
Tu ya quieres algo con «personalidad», con «historia»… por tu cabeza ya pasan sueños de Olympus OM-1, Nikon FM2, Pentax LX, Rolleiflex, Hasselblad o… dios mío… noooo LeicaContax…. Ahhhhhhhh…

/Una bella cámara Leica M4-P con un objetivo Voigtländer Nokton Classic 35 mm f/1,4
© Albedo Media, S.L.
Sabiendo escoger modelo, más de uno se sorprendería de lo que cuesta hoy en día una Leica M. ¡Ojo! Solo para fotógrafos con «carnet de manipulador de cámaras»

No te preocupes, nos ha pasado a todos, hay mas gente como tu, en Flickr hacen reuniones muy parecidas a las de alcohólicos anónimos en las que se enseñan sus aparatos unos a otros después de dejarse los ahorros por eBay… yo… estoooo, ejem… bueno, yo me estoy quitando de eso pero todavía soy muy sensible a estas cosas.

Lo mejor que puedes hacer es tratar de obrar con objetividad, la cámara al fin y al cabo solo es la herramienta y tu necesitas una herramienta casi «hecha a medida». Trata de abstraerte de los mitos y leyendas de los aparatos fotográficos y razonar qué es lo que necesitas (tu experiencia es la única con voz y voto en esto, ella decidirá).

/Cámara Olympus OM-1, tumbada, con un raro objetivo Zuiko 40 mm f/2
© Albedo Media, S.L.
Olympus OM-1 con Zuiko «pancake» 40 mm f/2. La cámara no es difícil de conseguir, pero el objetivo… ¡Ay!

Mi ejemplo es válido en esto, tengo equipos de 35 mm, para rollos 120, 4×5” y al final el que mas uso es una Olympus OM-1 con un Zuiko 40 mm f/2, cada uno tiene que encontrar las herramientas a su medida y para encontrar «la herramienta» tiene que probar muchas.

De hecho, seguro que has comenzado con la lata de sardinas y ya estás pensando en el gran formato. Si es así, me voy a permitir dar otro consejo, antes de cambiar de cámara, piensa en montarte tu propio laboratorio, eso… eso es otra historia.

Ver: Un Mundo de Plata I
Ver: Un Mundo de Plata II

Web de Paco Rocha

 

       

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