Un Mundo de Plata VII – La insoportable levedad del pixel

Fotodiodos de un CCDLlega un momento en la vida de todo fotógrafo en el que se radicaliza, en un tema o en una opinión… La gran mayoría discuten con sus congéneres en si tal o cual marca de cámara, si tal o cual óptica… casi siempre defendiendo lo que cada uno se ha comprado claro; el ego hace que no podamos equivocarnos y lo nuestro siempre sea lo mejor.

Imágenes, todas, derechos reservados

Yo tuve una época muy radical, me posicionaba totalmente en contra de la fotografía digital a la que veía como un auténtico Satanás que terminaría por prostituir la profesión, la afición y… el gusto. Creo que era por allá por el año 2.000 cuando discutía acaloradamente con un buen amigo, diseñador gráfico, acerca de lo que yo consideraba el Apocalipsis y el defendía como el mejor avance en la historia de la imagen.

Plancha de grabado de un anuncio de Perutz (circa 1950)
© Albedo Media, S.L.
Plancha de grabado de un anuncio de Perutz (circa 1950) Un probable dibujo de «Mingote»
[Hacer clic para ampliar y ver en positivo)

No voy a entrar en las consecuencias, ya que todos sabemos lo que ha sucedido con la fotografía en los últimos 15 años… han sido de vértigo. Ahora parece que la cosa se calma en términos de ventas, el negocio ya no es lo que era y muchos usuarios de fotografía digital ya son fotógrafos en el momento de pagar su cámara o activar la app de turno en su teléfono.

Anuncio de diapositivas Agfacolor CT 18Anuncio de películas Kodak profesionales en color
Un anuncio de 1974 (Si… 41 años) y otro de 1985 (a su derecha)

Aunque soy consciente de que se puede apreciar en mi tono, un cierto resquemor hacia la fotografía digital, he de decir que “se me ha pasado”. A día de hoy trabajo indistintamente con ambos soportes y no puedo ser mas feliz.

La realidad es que, más allá de las típicas comparaciones, la hermandad entre ambos tipos de fotografía es incuestionable y solo nosotros, los usuarios, nos empecinamos en tratar de establecer una separación entre ambas sin pararnos a pensar que son la misma y que nuestros intentos por diferenciarlas son del todo inútiles. Eso si, en esa misión de separar ambas nos vemos alentados por el maravilloso marketing de las marcas. A veces pienso en esta discusión comparándola con dos pescadores a la orilla de un río, uno pescando a cucharilla y otro con cebo vivo… al final ambos pueden pescar.

¿A qué responde esa necesidad de enfrentamiento entre fotografía digital y analógica?, acaso creemos que aquellos que tienen discos de vinilo no utilizan el Spotify… Todos nosotros, mejor dicho nuestros egos, responden muy bien a cualquier planteamiento de marketing que provenga de la industria fotográfica. Literalmente somos “buenos, fáciles y dóciles compradores”.
En todo este maremagnum de artículos vemos una de las grandes diferencias entre analógico y digital; mientras se invierten millones en publicitar, promocionar y crear o alentar foros de usuarios para la fotografía digital con tal o cual marca, existe muy poca promoción de lo analógico, los foros que funcionan se mantienen a base de usuarios involucrados o de distribuidores que aportan este tipo de medio de comunicación como valor añadido a sus servicios.

¿Qué pasaría si una compañía como Fujifilm emplease en publicitar sus películas la cuarta parte de lo que emplea en publicitar sus cámaras digitales?

Cámara Fujifilm InstaxDoble exposición, de Nerea de Cos
© Albedo Media, S.L/ Nerea de Cos
Cámara Instax y doble exposición

Bueno, no hay que pensar mucho ya que lo han hecho, llevan dos años publicitando sus cámaras Instax las cuales han sufrido un aumento sustancioso en ventas durante este periodo de tiempo. Al final, compramos lo que nos venden, sean megapíxeles a tropecientosmil ISO o película instantánea.

Así que, basta ya de decir que la fotografía analógica es como escuchar un “buen disco de vinilo”, yo mismo he dicho esta frase cientos de veces. Basta de tratar de dotar de un purismo inexistente al haluro de plata y, sobre todo, señores de marketing… basta de tratar de someternos a sus encasillamientos, no soy hipster, ni voy a serlo… pero si que continuaré utilizando película. Y utilizando soportes digitales, todo dependerá de lo que me pida el cuerpo.

Comienza a darme la sensación de que sometiendo a este trato a la fotografía química estamos cometiendo dos errores, por un lado estamos ayudando a marginarla, y por otro, y aún más peligroso la estamos convirtiendo en un producto delikatessen, de lujo… y esto, amigos, no tardarán en aprovecharlo los señores fabricantes para hacernos pagar más por lo mismo.

Aunque parezca anacrónico, en los niveles más altos de la fotografía hay profesionales que continúan utilizando película y, en la mayoría de los casos, su flujo de trabajo se ha vuelto híbrido mezclando película y digitalizando para mas tarde postproducir y publicar.

Anuncio de Fujichrome Astia

Un anuncio de 1988. Fujifilm ya abandonó el formato Quickload y la mayor parte de las presentaciones que aparecen

 

Hace unos días he tenido el placer de asistir a un curso con uno de los mejores operadores de laboratorio digital del panorama europeo, me sorprendió, y mucho, que varios de sus clientes (fotógrafos profesionales de renombre internacional) continúan utilizando película para realizar sus trabajos. En concreto, formatos grandes de placa 4×5, 9×12 que posteriormente se digitalizan para retocarse y publicarse.  Debe ser por la naturalidad de sus resultados, resultados a los que nuestros ojos llevan años acostumbrándose y nuestra percepción reconoce como realidad. Porque recordemos, por poner un ejemplo, que nadie, absolutamente nadie en este planeta, es capaz de ver en HDR…

Grano, emulsión fotográficaPíxeles de doble fotodiodo

No puede ser lo mismo… a la izquierda una emulsión fotográfica clásica, a la derecha un sensor Fujifilm SR de doble fotodiodo

También es bastante significativo el avance de las últimas versiones de software dedicadas al tratamiento de los archivos RAW de las cámaras fotográficas digitales, Lightroom o Capture One han incorporado la opción “añadir grano” a sus procesadores. Básicamente porque ya todos nos hemos dado cuenta de que la imagen digital es tan perfecta que a muchos no nos gusta, que tiene tanto detalle que las horas de postproducción necesarias para “normalizarla” son interminables… entramos en la paradoja de pagar miles de euros por tener la mejor calidad de imagen posible para luego… incluirle todos los defectos necesarios para que esa imagen resulte, cuando menos, creíble… para eso, para ahorrarse tiempo, sigamos utilizando película.

Algunos de los fotógrafos que hemos utilizado película en nuestros trabajos añoramos aquellos tiempos en los que el control del resultado final recaía en el operador del laboratorio (puestos de trabajo que se han ido perdiendo y un “Know How” valiosísimo para los modernos postproductores digitales). Ahora caemos en todo el tiempo que perdemos en corregir dominantes, enfocar y desenfocar, hacer que no se vea tanto el poro de la piel, o que se vea uniforme… vale que ahora todo es mucho más fácil y limpio, sólo hacen falta procesadores, pantallas y programas cuando antes te bañabas en químicos para lograr algo parecido, pero gracias a esa industria el fotógrafo ha ganado horas de trabajo que antes no tenía que emplear para lograr un buen resultado.

Aún así, muchos podrán pensar que trabajar en la actualidad con película es un capricho de una serie de fotógrafos que pueden permitirse trabajar así, podemos acusarlos de puristas, de bohemios y hasta de hipsters… pero es que seguramente esos mismos fotógrafos también podrían permitirse trabajar con el último respaldo digital de 80 megapíxeles… y seguramente les saldría más barato. Así, que debe ser por otra cosa. No estoy seguro, pero creo que se debe a la insoportable levedad del pixel…

       

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