Uno no va por la vida mirando en las neveras de las casas a las que es invitado, pero, de vez en cuando en las conversaciones surgen temas y también neveras… me encanta ver neveras.

No me fijo en si quien me enseña la nevera tiene una alimentación más o menos sana, normalmente la gente me enseña sus neveras para mostrarme sus pequeños tesoros “criogenizados”.
Hace poco, en una de esas conversaciones tuve que pedirle a alguien que directamente me “enseñara su nevera”, más allá del atrevimiento… y comprendiendo que la conversación llevaba un buen rato subiendo de tono en lo “fotográfico”, había desarrollado una curiosidad tremenda por ver lo que guardaba aquella nevera de la que me hablaban… se mencionaban entre otras: Agfa Scala, Kodak Infrarroja en diapositiva color, y Kodak Technical Pan.

Un frigorífico o "nevera" repleto de película de distintas clases, además de huevos, verduras y frutas
© Albedo Media [clic para ampliar] (*) ¿Reconocéis cada una de las marcas y tipos de película? Unas son fáciles, otras… no tanto
Total que me enseñan la nevera y me encuentro un pequeño tesoro, que estaba allí oculto y pasaba desapercibido entre verduras. El dueño de la nevera, incrédulo no podía más que abrir los ojos y la boca cuando le ponía los precios de cotización de Ebay de aquellas reliquias “caducadas” en su frigorífico, algunas de las cuales conservaban su precio, todavía en pesetas. Allá por el año 1.998 una caja de 10 placas 9×12 cm de película diapositiva Agfa RSX costaba 3.400 pesetas, lo que nos da unas 340 pesetas antes de revelado.

La frase más utilizada mientras revisábamos pujas fue «¿Pero de verdad que la gente está dispuesta a pagar esto… por esto?»

El tesoro escondido que representa este descubrimiento se ve reflejado en una búsqueda a través de Ebay: un rollo de Technical Pan en formato 120 se paga a unos 35 o 40 euros incluyendo envío… una auténtica locura para una película que, aunque bien conservada y maravillosa, no deja de estar caducada.

Sin embargo existen muchas personas (yo también me incluyo) que usan película caducada sin temor alguno. Comprando película fresca y congelándola o refrigerándola tenemos la oportunidad de mantener un stock de nuestra película favorita sin temer que desaparezca mañana.
Precisamente, esta misma semana me he ido al campo a disparar algunas placas QuickLoad de Fujifilm Velvia 50, un formato supercómodo ya desaparecido que permaneció en mis neveras los últimos 6 años.

La nevera tiene su razón de ser, las películas son “seres vivos”, y al igual que el vino, la película madura. A partir de una cierta edad los cambios de temperatura le afectan de forma exponencial así que cuantas menos variaciones de temperatura experimenten… mejor, entonces la nevera es el mejor lugar.

Esta particularidad tiene su mayor punto crítico con la película “profesional”, esa etiqueta no está ahí para “vender más”, tampoco hace convertirse a alguien en “profesional” por el mero hecho de utilizarla… je, je, je. Bromas aparte, lo que nos indica es que esa película ha sido formulada para rendir unas características y cualidades precisas y reproducibles a lo largo de todo un “número de emulsión”. Su fecha de caducidad suele ser más corta, alrededor de un año desde la fecha de producción mientras que la película normal oscila entre los dos y tres años.

Esto no quiere decir que una vez la película caduque pierda esas propiedades, simplemente que el proceso de maduración ha llevado a esa película a tener otras propiedades, rendir otros colores, o de otra forma… Por ello la película guardada en nevera es película en la cual ese proceso de maduración se ralentiza, y si la congelamos con el debido cuidado podemos incluso detener ese proceso.

Meter película en la nevera es sencillo, pero algunos cuidados pueden ayudarnos a mantener esas películas en mejor estado, poner los rollos en un Tupperware, o en bolsas tipo zip nos proporcionan una atmósfera estable, sobre todo para rollos 120 que ya no tengan la protección, o cajas de placas abiertas; en el caso del 35 mm el propio bote hace esa función. Si vuestra idea es la “criogenización” o congelación, os sugiero un envasado al vacío, pues siempre me viene la paranoia de cristales de humedad formándose sobre la emulsión, no se por qué.

Sobre un frigorífico Zanussi, un imán de nevera de "Las Vegas" sujeta un cartón de película Kodak Tri-X
© Albedo Media [clic para ampliar]

Esta película no podremos usarla al momento, no es como freírse un huevo, que vas a por el a la nevera y lo lanzas a la sartén…. Por norma tendremos que “atemperar” la película antes de usarla, esto es, dejar que adquiera la temperatura ambiente, dos o tres horas llegarán para una película que esté en nevera y, al menos, 24 horas para una película que haya sido congelada previamente.

Si algún día vais a casa de un colega y os manda a por una cerveza fresca a la nevera… que no os extrañe encontraros unos carretes por allí, da lugar a bromas y chascarrillos pero esa es la “nevera de la vida” y, a veces, un cofre del tesoro, verdad, Mariano.

(*) Para la realización de la fotografía, las películas se sacaron de los cajones congeladores una vez preparada cámara e iluminación y se devolvieron rápiamente a los mismos tras la toma, con excepción de la película instantánea, que no debe congelarse, por riesgo de cristalización de los productos químicos de procesado contenidos en la cápsula correspondiente.

Ver: anteriores entregas de «Un Mundo de Plata», de Paco Rocha

Web de Paco Rocha

       

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