La Rolleiflex Grey Baby es probablemente una de las cámaras más “bonitas” jamás fabricada. Se trata, como puede verse, de una versión reducida de las archiconocidas TLR de Rollei, siempre imitadas y jamás igualadas. Lamentablemente hasta hace no mucho los rollos en formato 127 habían dejado de producirse, tanto en blanco y negro, como en negativo o diapositiva en color. Con ello, un buen numero de cámaras clásicas de alta calidad y prestaciones se habían quedado en una suerte de limbo. Pero ahora, dos clases de rollos en el formato 127 se han reintroducido en el mercado, y eso es buena señal. No es menos cierto que esos rollos de película no son nada baratos, pero soy de la opinión de que cámaras tales como la “Baby Rolleiflex” de la que os hablo hoy, merecen –al menos de vez en cuando– ese gasto.

Todas las imágenes, © Valentin Sama / Albedo Media, S.L.

Baby Rolleiflex, vista frontolateral, con el visor de capuchón cerrado
Las Baby Rolleiflex –en este caso la más popular, en gris– son bellas versiones «miniatura», para 4×4 cm, de las originales para 6×6 cm.

Rolleiflex Grey Baby: los objetivos

Como con todas las réflex binoculares o Twin Lens Reflex (TLR) hay que recordar que el objetivo inferior realiza la toma, al tiempo que el superior nos permite en todo momento realizar encuadre y enfoque réflex, con un cierto paralaje, debido a la separación entre ambos. Como en toda TLR cuando hablamos de objetivo “inferior” y “superior” lo hacemos en relación a su ubicación, con la doble paradoja de que por un lado, esos objetivos no suelen ser para nada “gemelos” (“Twin”), y por otro que el de la parte “superior” suele ser de calidad.. inferior o más bien “distinta”. Me explicaré. Debido al reparto de tareas –toma y encuadre/enfoque– se suele aplicar una cierta especialización a cada objetivo, manteniendo la misma focal. Así, el de de toma, el inferior, sigue un esquema óptico para la mayor calidad de imagen, al tiempo que el superior –libre de esas obligaciones– se toma la libertad de ser algo más luminoso, para facilitar el encuadre y el enfoque.

Baby Rolleiflex, vista del objetivo de toma Xenar, y del objetivo Heligon para el encuadre y enfoqueEn el caso de la Rolleiflex Grey Baby, tenemos un Schneider-Kreuznach 60 mm f/3,5 como objetivo de toma, y un Schneider-Kreuznach Heidosmat 60 mm f/2,8 para el visor. Buen momento para recordar que el formato nominal de negativo es de 4×4 cm con una diagonal de 56,56 mm, y de ahí la focal “estándar” de 60 mm, que sería aproximadamente equivalente a un 80 mm para el 6×6 cm de las hermanas mayores o un 50 mm para el formato 24×36 mm. Y ya que hablamos de formatos, una “pequeña” consideración: el formato de 4×4 cm podría considerarse no muy grande al ser el más pequeño de los de formato medio, pero es caso dos veces

Como en todas las TLR, ambos objetivos van montados sobre un panel que se desplaza hacia delante para enfocar, en este caso hasta una distancia de aproximadamente 80 cm. El mando de enfoque va situado en el lado izquierdo y ofrece una cómoda escala de profundidad de campo e indicaciones de distancia para ∞; 10m; 5m; 3m; 2m; 1,5m; 1,2m y 1m. Ese mismo dual alberga un recordatorio de la sensibilidad de la película cargada, de 800 ASA / 30 DIN a 8 ASA / 10 DIN.

Rolleiflex Grey Baby: obturación y diafragma

Por su parte, el obturador es del tipo más perfecto de la época en tipo central, un Synchro-Compur con tiempos de 1/500s a 1segundo y “B”. Un aro moleteado nos deja ajustar los tiempos de obturación con clics, al tiempo que el selector de aberturas de diafragma nos permite hacerlo en medios puntos, de f/3,5 a f/22.

Baby Rolleiflex, escalas de tiempos de obturación y ajustes de diafragmaComo era típico en los Synchro-Compur, ambos ajustes “engranan” entre si una vez seleccionados, de tal forma que –siempre que lo deseemos– al cambiar de valor de tiempo de obturación se cambiará automáticamente al valor de diafragma que mantenga la reciprocidad. Para variar de combinación basta pulsar hacia abajo la pestaña del selector de los valores de abertura de diafragma. El diafragma en si es de cinco palas, de forma muy cuidada para la época, de tal forma que hasta f/5,6-8 la forma de la abertura es bastante redondeada.

Baby Rolleiflex, escala de valores EV
Escala de valores EV. Pueden verse los ajustes para sincronización de flash –electrónico o de bombillas fungibles– así como la posición para autodisparador «V» («Vorlauf»).

En el extremo opuesto de las escalas de obturación/diafragma, una escala en números rojos en lugar de negros, nos señala los valores EV. Más adelante veremos que ello no es casual en absoluto.

Rolleiflex Grey Baby: carga de la película

Si en otros aspectos anteriores no nos habíamos dado cuenta, al proceder a la carga de la película es cuando tomaremos finalmente conciencia del altísimo nivel de calidad de construcción de esta pequeña pieza maestra de la mecanoóptica germana de los años sesenta.

El sistema de pestillos para la apertura del dorso es doble, para la máxima seguridad.
El sistema de pestillos para la apertura del dorso es doble, para la máxima seguridad.

Ya el sistema de pestillos de cierre y apertura nos pueden dar pistas, pero al abrir la cámara nos encontramos con pruebas definitivas del buen hacer:
Al presionar sobre un plancha marcada con una flecha roja, salta hacia fuera –cargado a resorte– el alojamiento para el nuevo rollo a cargar, lo que facilita la operación.
Rodillos y guías laterales de precisión conducen la película –cubierta por el papel opaco protector– hacia el alojamiento de la bobina receptora, que también salta hacia fuera, cargada a resorte, hasta que la fijemos con el dial lateral para al avance de la película.

Baby Rolleiflex, alojamiento para la bobina receptora: salto automática para una carga fácil.
Alojamiento para la bobina receptora: salto automática para una carga fácil.
Baby Rolleiflex, alojamiento para el rollo a exponer...
Alojamiento para el rollo a exponer…
...con cierre automático que evita que el rollo a cargar se afloje y vele parcialmente. Baby Rolleiflex.
…con cierre automático que evita que el rollo a cargar se afloje y vele parcialmente.
Una vez abierta, la Grey Baby Rolleiflex muestra –para quien sabe y quiere ver– una construcción sumamente cuidada y de costosa elaboración.
Una vez abierta, la Grey Baby Rolleiflex muestra –para quien sabe y quiere ver– una construcción sumamente cuidada y de costosa elaboración.

En el plano focal, una pequeña pestaña, delata el sistema de puesta a cero automático del contador de fotogramas.
En la cámara oscura propiamente dicha –perfectamente pintada de negro mate– diversas pantallas rectangulares –“baffles”– bloquean al máximo de forma efectiva la luz parásita. Viendo todo ello, uno no deja de asombrarse de la motivación que hacía falta para diseñar y armar algo tan complicado mecánicamente, así como de los costes que supondría ya entonces… ahora, simplemente impensable. No hay voluntad, ni “know how” ni viabilidad económica. Claro que está que estos aparatos de calidad de los años cincuenta y sesenta no incluían la obsolescencia programada. Y si hablamos de preciosismo mecánico, esperad a que os hable del “Rolleilux”, esperad…

Rolleiflex Grey Baby: fotografiando

Una vez cargada la película y puesto que el avance al primer fotograma y los siguientes es automático, así como el armado del obturador con cada nuevo fotograma, no nos tenemos que preocupar de gran cosa, salvo encuadrar, enfocar y disparar. Rolleiflex Grey Baby:
Abrir el visor de capuchón libera el bloqueo del disparador, un bloqueo que evita la pérdida accidental de fotogramas. El visor es por vidrio esmerilado, con el refinamiento de que la cara anterior –la que mira hacia nosotros– está tallada en forma de lente condensadora, lo que mejora la luminosidad, que no es nada mala, para la tecnología de la época. Toda la superficie de la pantalla puede ser empleada para enfocar y finas líneas horizontales y verticales facilitan el encuadre y la alineación. Si deseamos afinar más el enfoque extraeremos la lupa plegable y necesitamos hacer un barrido para un sujeto en movimiento –recordemos que estos visores de capuchón a nivel de cintura muestran la imagen invertida lateralmente– usaremos el visor en su configuración “deportiva”, esto es… “al aire”. Nada nuevo en este terreno en el mundo TLR. Como no todo es perfecto, le encuentro alguna pega al visor de la Baby Rolleiflex. La más importante a mi juicio es que el visor muestra algo menos de lo que saldrá finalmente en el fotograma. Por supuesto que se trata de algo común, aún hoy en día, pero para una cámara que se presta muy bien a encuadres precisos, muy cuidados, es un fastidio ver aparecer en el fotograma elementos que habíamos eliminado cuidadosamente del mismo. El segundo es que a la calidad óptica del objetivo Schneider-Kreuznach Heligon para el encuadre y enfoque le falta un poco de «garra» y pienso que debido a ello en ocasiones cuesta un poco encontrar el punto óptimo de enfoque.

La escala de profundidad de campo ofrece buena legibilidad, y el mando de enfoque actúa con la suavidad propia de un mecanismo de precisión.
La escala de profundidad de campo ofrece buena legibilidad –aquí ajustada para la hiperfocal a f/16– al tiempo que el mando de enfoque actúa con la suavidad propia de un mecanismo de precisión.

El botón disparador, en ángulo, está claramente orientado para ser utilizado con el pulgar de la mano derecha, mientras ésta sujeta la cámara por abajo y enfocamos con la mano izquierda. El disparo, como corresponde a un obturador central, es de una suavidad absoluta y rumorosidad… casi inaudible.
En el panel frontal todavía podemos encontrar dos detalles más:
El selector para sincronización de flash electrónico o de bombillas fungibles, con la posición adicional par autodisparador “V” (“vorlauf”, o “carrerilla”).

Baby Rolleiflex, zócalo para cable de sincronización, con bloqueo y seguro
El zócalo para el cable de sincronización, dotado de un sistema de retención de seguridad para el mismo, armado a resorte y que se libera mediante el anillo moleteado concéntrico.
A notar, quizá finalmente, que los objetivos disponen de sendas bayonetas dobles –interna y externa– para filtros y accesorios.

Rolleiflex Grey Baby: afinar la exposición

Para exponer correctamente nuestros fotogramas con la Rolleiflex Grey Baby nada –en realidad muy poco– mejor que la inmarcesible tabla-guía del dorso.
Unas candorosas escenas nos hablan acerca de, un grupo de esquiadores, unos jugadores de fútbol, un paisaje con árboles, una pareja a la sombra de un árbol (él,leyendo, naturalmente, que estamos en los años sesenta…), unos discretos enamorados entre unos árboles (momento crucial), una playa con un velero en la bahía, una plaza de un pueblo (con fuente-monumento central), unos obreros en el tajo, unos edificios de gran ciudad, y una estación de tren… ¡de todo punto fantásticamente descriptivo! Y por si fuera poco, todo ello serigrafiado en metal. A los lados de las escenas, los valores EV recomendados –¿visteis?– modulados por la sensibilidad ASA / DIN (de 12/12 a 100/21) y por “soles” más o menos velados.

Baby Rolleiflex, dorso con guía de exposición
El dorso de la Baby Rolleiflex tiene mucho que contarnos…
Grey Baby Rolleiflex: tabla-guía de exposiciones
La tabla-guía para la correcta exposición, en el dorso, es inefable. Además de las simpáticas escenas, no hay que perderse al «hombrecillo» observando el largo de su sombra…o la ausencia de la misma.

Una de las ventajas de esta tabla es que no requería versiones en idiomas distintos según los países de exportación… la imagen es el lenguaje universal. Si no nos bastaba con esta maravillosa tabla y andabais bien de fondos, por supuesto que podíais tener un exposímetro de mano, pero… ¿por qué no usar el maravilloso Rolleilux antes mencionado?.

Rolleiflex Grey Baby: el Rolleilux

Me atrevería a calificar este pequeño accesorio como “delicioso” o incluso “preciosista”. Se trata de una combinación de parasol y exposímetro, con la particularidad de que este último queda albergado dentro del primero en su posición de transporte –con un “clic”– incluso con el parasol acoplado sobre el objetivo de toma. Cuando queremos utilizarlo, lo hacemos girar sobre su bisagra, hacia la izquierda, donde encaja de forma segura mediante otro clic. Con ajustes entre 6 ASA / 6 DIN y 6.400 ASA / 33 DIN, este exposímetro de selenio nos ofrece lecturas en valores EV, haciendo coincidir el índice rojo con la aguja del galvanómetro.De ahí la escala en valores EV anteriormente citada en el conjunto de obturación/diafragma. Pero también nos ofrece una escala completa de aberturas de diafragma –de f/3,5 a f/22– y de tiempos de obturación, de 1/500s a unos a mi juicio bastante optimistas –para un exposímetro de selenio– 60 segundos completos.

Baby Rolleiflex, Rolleilux en posición de transporte
El Rolleilux aparece aquí «agazapado» dentro del parasol…
Baby Rolleiflex, Rolleilux en posición de trabajo
… y aquí en posición de trabajo, desde el punto de vista del fotógrafo.

El aparatito es muy sofisticado y nos permite medir luz incidente o reflejada: una bella tapa-difusor con el logotipo de la marca se puede ubicar por delante de la célula de selenio para el primer caso, o encajada por debajo para el segundo. Ambas posiciones encajan con por muelle para la lectura incidente y con un clic liberable con pestillo deslizante para el segundo, sistema que se sigue igualmente para pasar el exposímetro de la posición de trabajo a la de transporte. Todo absolutamente –bisagras, pestillos, pequeñas piezas, bayoneta de acoplamiento sobre el objetivo, pintura negra del interior del parasol y acabo externo del mismo, está realizado con calidad germana “de la de antes”, de la de antes que –como ahora– bastase con que el 51,5% de los componentes esté hecho en Alemania para merecer el “Made in Germany”.

Baby Rolleiflex, Rolleilux en animación

Rolleiflex Grey Baby: estuche “pronto uso”

No sabría si definir este estuche como accesorio o como parte integrante de una Rolleiflex Grey Baby, y ello tanto por su estética –en color gris– como por su forma de operar.
La Rolleiflex Grey Baby se encaja en la base interna del estuche, deslizándola por unas guías, y una vez en posición, cuando abrimos el estuche la apertura se produce como en una suerte de bivalvo, con una mitad del estuche hacia delante y la otra hacia atrás, pudiendo operar la cámara sin mayor problema, salvo para el cambio de rollos. El estuche está realizado en plástico recubierto en partes con cuero o similcuero…todo gris, naturalmente.

El estuche pronto-uso, cerrado, tiene un toque entre "blindado" y "subacuático"...
El estuche pronto-uso, cerrado, tiene un toque entre «blindado» y «subacuático»…

 

...y abierto, en posición de uso, parece un bivalvo fotográfico, bastante funcional, por cierto.
…y abierto, en posición de uso, parece un bivalvo fotográfico, bastante funcional, por cierto.

Rolleiflex Grey Baby: el formato 4×4 cm

Con un tamaño mayor que el de la mayoría de los sensores digitales para formato medio actuales, el 4×4 cm tenía bastante lógica en sus tiempos, ya que siendo casi el doble de superficie que el 24×36 mm, la diferencia de calidad era notable, sobre todo en proyección de diapositivas, que recibían el nombre de “superslides”, con la ventaja añadida de que luna gran parte de los proyectores para 24×36 mm cubría el formato de 4×4 cm

Rolleiflex Grey Baby: coleccionismo, hoy

Las Grey Baby Rolleiflex se fabricaron del 27/06/1957 al 01/12/1961. Las numeraciones corrieron del 2.000.001 al 2.064.999. Teniendo en cuenta que el numero de mi muestra es el 2.012.102 podréis haceros no solo una idea de la fecha de su producción…¡sino también de que se trata de un numero muy bonito –un palíndromo– que hace subir en cierta forma su valor en determinadas culturas, y algo de lo que en el momento de la transacción no nos dimos cuenta ni yo como comprador –en Bièvres– ni el vendedor.

Un bonito numero de serie: 2012102. Un palíndromo numérico.
Un bonito numero de serie: 2012102. Un palíndromo numérico.

Muy cotizadas en Japón, las “Baby Rolleiflex” son aparatos exquisitos para los que gusten de disfrutar algo diferente. Como cámara para usar, yo personalmente evitaría la versión original, por ser más primitiva de obturación y óptica, y optaría por una Rolleiflex Grey Baby, como la que da origen a este artículo. A pesar de ser relativamente corriente, nos puede costar –en buen estado– entre 200 y 400 €. La versión en negro, posterior –con numeraciones desde el 2.050.600– es más rara, y por lo tanto bastante más cara (hasta 550 €), pero no mejor, si bien subjetivamente aparenta ser aún más pequeña. Aproximadamente 1.000 unidades de la Baby Rolleiflex en gris se vendieron al ejército de mar alemán, en carcasas metálicas estancas.

Ahora bien, en mi opinión, una cosa es “tener” una Baby Rolleiflex ya previamente y otra bien distinta es considerar su posible adquisición en este mismo momento: con tan solo una clase de película negativa en blanco y negro en el mercado y otra para diapositivas en color, a precios de entre 12,50 € y 17,50 € cada rollo para 12 exposiciones…es para pensárselo. Como es lógico, dado el éxito en su momento de las Baby Rolleiflex, no faltaron las imitaciones. Una de ellas es la Yashica-44, igualmente gris. Mucho menos sofisticada mecánica y ópticamente, no deja de tener su gracia y es mucho más barata.

Una Rolleiflex Baby gris mide 12,3 x 8,9 x 8,1 cm y pesa 690 gramos. En orden de marcha, con rollo 127 y bobina receptora, 708 gramos. Y completa, con rollo, bobina, tapa de los objetivos y estuche pronto-uso, 815 gramos. Por su parte, el Rolleilux añade 81 gramos. En el año de su introducción, una Grey Baby Rolleiflex tenía un precio de 355 DM, unas 5.325 pesetas de una época en la que un billete de autobús urbano costaba del orden de 2,50 pts.

Todas las imágenes, © Valentin Sama / Albedo Media, S.L.

14 Comentarios

    • Desde luego, Joaquim, con ese toque de «belleza oriental» un tanto especial. Extremadamente rara –no he llegado a ver ninguna físicamente en más de 15 años de recorrer ferias– se fabricaron menos de 5.000 unidades y según la guía McKeown’s se han llegado a pagar varios miles de dólares por una unidad en Japón hace unos años. Saludos.

  1. Hola Valentín,
    Con este artículo has venido a recordarme la oportunidad (fallida) de haber adquirido una, allá por el año 1986. Impecable. El motivo fue que por mi zona de influencia, en aquella época un pueblo de León, me era muy difícil conseguir el dichoso carrete de 127. Siempre me ha quedado ese «amargor» de oportunidad desaprovechada, aunque lo he minorado con el uso de una R. de 6×6, una Mamiya C330 o el uso de una folding como la Voigtlander Bessa de 6×9 (aunque ésta no sea una tlr). Eso sí con un fotómetro Weston, como era de precepto. Desconocía la existencia de esa pequeña maravilla de fotómetro.

    Su diseño, como muy dices y reflejas en esas excelentes reproducciones, marca VSama, es de una auténtica «cucada». Es incapaz de pasar desapercibida la muy condenada; como una auténtica «prima donna».

    En cualquiera de los casos, el componer a través del cristal esmerilado de una tlr, pasar la película con el golpe de manivela, fijar el diafragma y el tiempo, armar el obturador manualmente y finalmente disparar es casi, como dice la canción, » una experiencia religiosa».

    Felicitaciones una vez más y como siempre un fuerte abrazo desde la esquina Noroeste.

    José Ramón.

    • ¡Gracias, José Ramón! Siempre es bueno saber de ti. Acertadas «sustitutas» encontraste, sí… Pronto hablaremos algo más de esos nuevos rollos 127 de Rera, «assembled in Japan». Un fuerte abrazo.

  2. Sobre el año 2000 vi una que vendían en Torremolinos por 25000 ptas. El hecho de que no hubiese película para ella me desanimó del todo pero yo me quedé tan enamorado de esa preciosa cámara que me no paré hasta que hace cuatro o cinco años compré una en Ebay por unos 150 euros.
    Es un cámara deliciosa, la he utilizado usando película Rollei Crossbird. He tenido problemas por que se atascaba la película, hasta que descubrí que se deben usar chasis metálicos antiguos en el lugar que se pone para «cargar» una vez expuesta la película pues los de plásticos modernos se atascan.
    Por cierto, ¿donde hay película de diapositivas actualmente? Llevo tiempo sin encontrarla en ningún sitio, y los de Ferrania parece que no despegan.
    SALUDOS.

    • Nos alegramos, Eleuterio, de que se decidiese por una Baby Rolleiflex, y además la adquiriese a buen precio. También le agradecemos su notas de utilización correcta de bobinas, que pueden ser muy útiles también para otros lectores. En lo que se refiere a disponibilidad de rollos 127, hemos podido comprobar que los Redbird/Nightbird que cita ya no están disponibles, pero en 48 horas podrá ver que le damos extensa respuesta a su pregunta. Y ahora mismo… «hasta ahí podemos leer».

  3. Gracias Valentín por sus siempre amables comentarios, permitame tambíen una breve reseña para que usted la comente si así lo estima oportuno.
    Al año o más de comprar mi cámara, ví en una tienda que vendían unas lentes supletorías a modo de «tele» ,el caso es que las compré por que las ví baratas, pero no estoy del todo seguro que se sirvan para este modelo, por que intuyo que eran de una Rollei 6×6. Al no tener pelicula disponible no he podído probarlas y «navegando» por Internet no me ha quedado claro si son compatibles o no. Se que hubo varias lentes de este tipo, pero ignoro sus compatabilidad en los distintos modelos/formatos así como la calidad de las mismas.
    Saludos.

    • Hola Eleuterio, hace unos minutos hemos publicado una segunda entrega relacionada con la Baby Rolleiflex. Allí podrá ver una prueba de las dos emulsiones disponibles en la actualidad en el formato 127, las Rera Pan 100 y Rera Chrome 100. A ver si otros fabricantes se animan…
      Respecto a los convertidores afocales para las Rolleiflex, según la documentación de que dispongo las Rollei Mutar se hicieron en versiones 1,5x y 0,7x y ello en tamaños de bayoneta II (objetivos 75 mm f/3,5 Planar o Xenotar), y para aquellos modelos con bayoneta I (objetivos 75 mm f/3,5 Tessar, Xenar o Triotar) y III (Rolleiflex Serie E con Planar o Xenotar 80 mm f/2,8), para los que hace falta un anillo adaptador.
      La Baby Rolleiflex emplea bayoneta I pero en ningún caso se indica que los convertidores Mutar valgan para ella y suponemos que la distancia entre centros del objetivo de toma y el de visión lo hará imposible. Ahora bien, para las TLR se fabricaron muchos de estos convertidores por parte de distintas firmas independientes, y es posible que existiesen también para la pequeña Rollei, pero no estamos seguros de ello. Por lo general, dan más calidad los «tele» (1,5x) que los angulares (0,7x). Saludos, y gracias por seguirnos.

  4. Hola, Valentín

    tengo una Baby Rolleiflex que mi padre compró a un paisano del pueblo que estuvo en la División Azul y que adquiriría, supongo, que en Alemania o vete a saber. Nunca he disparado con ella, el visor de cintura va un poco mal ya que las chapas laterales se han soltado. No obstante, me gustaría probarla y me asaltan varias dudas: ¿cómo carga el obturador? ¿podría dispararlo sin película? y por otro lado, hay una pestaña en forma de cono con la que puede seleccionar tres posiciones, flash, bombilla? y V. ¿Qué nos indican?

    Gracias por tu contribución a la Fotografía, es un placer leerte.

    Un saludo

    • Hola, Carlos
      Esas cámaras «con historia», y si además forman parte de la familia, son muy importantes. Entre los coleccionistas anglosajones se suelen referir a ellas, como «legacy cameras».
      Vamos por partes:
      Las Baby Rolleiflex se pueden disparar sin rollo, en vacío. Lo único es que no marca el contador de fotos, que depende del rollo. Al girar el mando de la derecha, notarás una ligera resistencia, y luego girará «loco», sin fin. Tan pronto notas que has superado esa resistencia, puedes disparar. Ahora bien, el visor de capuchón o de cintura actúa como seguro contra exposiciones involuntarias mientras no está desplegado. Podría ocurrir –solo podría– que si sufre los daños que comentas, no llegue a liberar ese seguro. Por tanto, una vez armado el obturador con los pasos que te indico más arriba, si ves que la cámara no dispara, no aprietes más, pues podrías dañar la liberación del seguro. Un mecánico, podría, bien arreglar ese visor, bien liberar el seguro de forma permanente. En este segundo caso, podrías –si eres habilidoso– construir una suerte de visor fijo de quita y pon.
      Respecto a la pestaña que citas, permite elegir entre la sincronización para flash de bombillas fungibles –el símbolo de la bombilla– y el flash electrónico. Pero ten en en cuenta que la «V» significa «Vorlauf» en alemán (algo así como «carrerilla») y no es otra cosa que el autodisparador. En la mayoría de las cámaras mecánicas de esta época el autodisparador funciona mediante un mecanismo de relojería distinto del del obturador, pero acoplado al mismo. Y se trata, por lo general, de mecanismos que hace tiempo que no se usan y que tienden a atascarse. Pues bien, si lo accionamos «para probarlo» –en una cámara cuyo obturador funciona– y el autodisparador se atasca…lo más habitual es que el sistema completo se quede bloqueado y que tengamos que llevar a reparar una cámara en la que hasta ese momento todo funcionaba bien… excepto el autodisparador. Ese es el motivo por el que nunca pruebo el susodicho autodisparador cuando una cámara clásica cae en mis manos por primera vez, y tanto más si no es mía…
      Gracias por tus amables palabras. No hay nada que de más placer que poder hacer lo que a uno le gusta… Saludos cordiales, Carlos.

      • Por lo que comentas creo que el problema está en que no carga el obturador, pues no noto esa ligera resistencia. Supongo que tendré que buscar un técnico que la mire. Sabio consejo el del autodisparador.

        Gracias por tus palabras.

        • Pienso que puede valer la pena dar un repaso a esa bella cámara. Al menos en Madrid hay buenos mecánicos capaces de «entender» las Rollei, que son bastante complejas. Y me imagino, que aunque no les conozco, en otras ciudades también. Suerte y saludos.

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