Tras nuestra entrega anterior, en la que nos extendíamos sobre la cámara Contarex, su historia y su influencia en el destino de la firma Zeiss Ikon, hoy vamos a reflejar las impresiones de la experiencia de uso de esta réflex monocular –única por su calidad– así como detenernos algo más en una de sus características –si bien no exclusiva– si bastante poco común: el hecho de –en una cámara para formato 24×36 mm sobre película de 35 mm– ofrecer respaldos intercambiables.

La Zeiss Ikon Contarex D admitía respaldos intercambiables de película
La Zeiss Ikon Contarex D admitía respaldos intercambiables de película

En nuestro artículo Contarex – orgullo y Némesis de Zeiss Ikon, comentábamos por un lado que el cuentafotos de esta SLR no era de puesta a cero automática, y por otro, que para la carga de la película el dorso se podía separar del todo. Las dos particularidades, si bien no muy llamativas aisladamente, debían servirnos para darnos pistas acerca de esa interesante opción de poder “cambiar de tipo de película a mitad de rollo”, algo que es muy común en cámaras para formato medio, pero que lo es bastante poco para las de 35 mm. (1)

Zeiss Ikon Contarex: los “almacenes”

Y escribimos “almacenes” porque es la palabra empleada en el folleto en español impreso en Alemania– acerca de las Contarex, cuando el importador oficial era Rodolfo Biber, de la calle Fernanflor, 8 (Madrid). Probablemente viene de “magazine”, y quizá, aunque menos usual, sea más acertado que los términos “chasis” o “respaldos” que usamos en la actualidad. Con un peso de 229,5 gramos, los respaldos intercambiables para las Contarex son una pieza de ingeniería a la altura de la cámara.

Página del folleto explicativo de la Contarex, en español
En el folleto explicativo de la Contarex –en español– se citaban las ventajas del sistema de respaldos o “magazines” intercambiables. © Zeiss Ikon

Cada uno de ellos –lo normal es, naturalmente, disponer al menos de dos– dispone en su base de unos pestillos similares a los presentes en la base de la cámara, y además un cuentafotos, que pondremos “a cero” mediante su rueda moleteada. En el dorso del respaldo intercambiable ya nos asomamos a la belleza externa del mismo: contra una chapa metálica en cromado satinado, dos diales ajustables nos ofrecen sendos abanicos de opciones. El de la izquierda, muestra valores DIN de 9 a 33 y ASA de 5 a 1.300, al tiempo que el de la derecha ofrece los servicios de un sistema de “recordatorio” del tipo de película cargado: hay un abanico para películas positivas (diapositiva) y otro para negativas, y para cada uno selecciones de blanco y negro, luz día, tungsteno, y flash. Entre ambos abanicos una marca adicional: IR para película infrarroja. Unas instrucciones en inglés y alemán nos dejan bien claro –en blanco y en rojo– la secuencia de operaciones que debemos realizar para acoplar / desacoplar el “magazine”: armar obturador / avanzar el fotograma – acoplar magazine– retirar la plancha de protección. Y una línea por debajo, las operaciones para retirar el magazine.

Respaldo intercambiable para la Contarex de Zeiss Ikon, con sus indicadores
Respaldo intercambiable para la Contarex de Zeiss Ikon, con sus indicadores.

Porque claro, este sistema, requiere una plancha de protección –al estilo de los de respaldos de formato medio– para poder cambiar de uno a otro y sin perder ni un solo fotograma. Una vez retirada la plancha de protección se desliza para su transporte a lo largo de las pestañas previstas al efecto. No hace falta decir que todo funciona con la precisión germana con la que fue concebido todo el sistema Contarex y lo hace protegido con los seguros habituales que impiden veladuras accidentales. El cuentafotos de cada respaldo o magazine va registrando su propio “consumo” de película de forma independiente al cuentafotos principal de la cámara.

El interior del respaldo intercambiable de una Contarex, con la plancha de protección retirada: puede observarse el muy generoso dimensionado de la placa de presión.
El interior del respaldo intercambiable de una Contarex, con la plancha de protección retirada: puede observarse el muy generoso dimensionado de la placa de presión.

Un detalle nada despreciable es el generoso largo de la plancha de presión para la película, que asegura una muy buena planeidad de la misma sobre el plano focal, para una máxima nitidez de imagen. Los magazines intercambiables van de “chasis a chasis” y no llevan rebobinado. Hay que hacer a la idea de las enormes ventajas que aportaba un sistema de respaldos intercambiables en una época muy alejada todavía de la digital y en la que cargar una cámara con un rollo de película suponía no poder cambiar de opción –color o B/N, sensibilidad, etc.– hasta terminarlo, so pena de rebobinarlo y extraerlo antes de haber expuesto todos los fotogramas.

Base, con la rosca para el trípode, de una Contarex dotada de respaldo intercambiable. En esta toma, la plancha protectora está insertada.
Base, con la rosca para el trípode, de una Contarex dotada de respaldo intercambiable. En esta toma, la plancha protectora está insertada. Puede observarse también el cuentafotos sustractivo, ajustado a “36”. Los cuentafotos nos indican el numero de fotogramas restantes en cada respaldo.

A notar un aspecto más del diseño del conjunto: la sólida rosca para trípode sigue siendo solidaria del cuerpo y no de los respaldos, por lo que no se compromete la precisión del acoplamiento de estos respecto a la cámara.

Zeiss Ikon Contarex: ajustes para la exposición

Independientemente de que usemos el dorso normal o los magazines intercambiables, el manejo de la Contarex, resulta bastante sencillo…dependiendo de lo cansada que tengamos la vista, de nuestro grado de presbicia. Mirando desde arriba de la palanca de avance de la película y del cuentafotos, podemos ver el ajuste del tiempo de obturador respecto a la señal en triángulo invertido –en relieve– sobre el lateral de dicha palanca.

Diales combinados de ajuste de la sensibilidad (aquí 21 DIN / 100 ASA), y tiempo de obturación. Por encima, el cuentafotos y el disparador. La palanca de avance de la película y armado del obturador tiene una forma muy ergonómica
Diales combinados de ajuste de la sensibilidad (aquí 21 DIN / 100 ASA), y tiempo de obturación. Por encima, el cuentafotos y el disparador. La palanca de avance de la película y armado del obturador tiene una forma muy ergonómica

Los ajustes –de 1/1.000s a 1s, “B” y “T”, encajan con precisión girando sobre el aro moleteado. Los no familiarizados con las cámaras germanas de la época se pueden encontrar con la sorpresa de que –por ejemplo– no hay forma de pasar del ajuste de 1/8 s a un tiempo más largo… Ello se debe a una a nuestro juicio “manía” de los diseñadores: según qué ajustes son “prohibidos” si se salen fuera de lo que los creadores consideran es el rango operativo del sistema de medición según la sensibilidad de la película utilizada: bastaría reajustar la sensibilidad para poder acceder a otros valores de ajuste: en nuestro ejemplo a 1/4s, 1/2s 1s… Un poco frustrante a veces. Pero todo tiene su lógica mecánica pues de ese conjunto hay que reenviar mecánicamente el movimiento al diafragma del objetivo y al diafragma del fotómetro, y si ya bastante proeza es hacerlo en conjunto –mediante sirgas controladas por el dial frontal– imagínense por separado. El dial de ajuste de sensibilidades es concéntrico al de tiempos de obturación y se ajusta tirando hacia arriba y girándolo. Además de los ajustes de de 9 a 33 DIN, el índice de registro se ve apoyado por índices para 2x y 4X.

Zeiss Ikon Contarex: el visor y el enfoque

En la primera versión de la Contarex “Cíclope” o “Bulseye” la pantalla de enfoque era fija, siendo intercambiable por la montura para el objetivo para las siguientes. En nuestra unidad, una Contarex D, la pantalla tiene un tallado Fresnel –para más luminosidad– pero no utilizable para enfocar. En el centro, tenemos las dos ayudas: un círculo de fino tallado microprismático y un sistema de imagen partida horizontal. Con nuestro Planar 50 mm f/2 el enfoque resulta fácil y preciso –ayudado por la suavísima helicoidal– y estimamos que funcionaría razonablemente bien con objetivos de abertura máxima hasta f/5,6. A los acostumbrados a los visores de hoy en día les sorprenderán quizá las esquinas redondeadas del área del encuadre, cuya razón no acabamos de entender, pues no dejan de ocultarnos información, por pequeña que sea, de lo que “hay” justamente en esa esquina.

Visor de la Contarex: excelente en su tiempo y superado poco más tarde por las mejores "japonesas", y especialmente por la Olympus OM-1
Visor de la Contarex: excelente en su tiempo y superado poco más tarde por las mejores “japonesas”, y especialmente por la Olympus OM-1

A la derecha de ese encuadre, una pequeña ventana nos muestra la aguja del fotómetro, que llevaremos “a cero” mediante la rueda frontal, para ajustar la exposición. A notar que –suponemos por razones técnicas– esa ventana está bastante alejada del rectángulo del encuadre…si bien no deberíamos llamarle así por el acabado redondeado antes mencionado. En cuanto al tamaño de la imagen en el visor, es más que correcto, aunque hay que decir que alguna que otra cámara japonesa de la época, ya superaba a la Contarex en tamaño y soluciones de ayudas de enfoque.

Zeiss Ikon Contarex: el disparo

El disparo de las cámaras germanas SLR de la época es uno de sus rasgos más distintivos y la Contarex, con su alta precisión de construcción no es una excepción. El “punto” de no retorno del disparador es claro y desencadena una cascada de sonidos mecánicos propios del sistema de obturación y del espejo de retorno instantáneo. Aunque nos quedaríamos con el de una Voigtländer Bessamatic, el de la Contarex también es bello. A notar que si bien el espejo es de retorno instantáneo, el diafragma queda cerrado a su abertura de trabajo preseleccionada y solo se arma de nuevo al avanzar la película y armar el obturador. En cuanto a la acción de la palanca de arrastre, si bien es cómoda por el dimensionado de la misma, la operación en sí nos parece –al menos en nuestra unidad– más bien dura. El rebobinado –en su caso– se realiza con facilidad, por un lado gracias a que se por medio de palanca y por otro porque no hay que mantener presionado botón alguno: basta colocar el pestillo de la parte inferior en la posición de rebobinado.

Zeiss Ikon Contarex: ergonomía

En la mano, la Contarex “cae bien”, con un peso considerable para su volumen, pero que no resulta excesivo. Para poderla manejar con soltura debemos primero familiarizarnos con dos sistemas: por un lado el conjunto de selectores concéntricos a la palanca de arrastre –ajustes DIN y de tiempos de obturación– y por otro, con la rueda frontal que nos permite ajustar la abertura de diafragma de sea cual fuere el objetivo del sistema que tengamos acoplado, bien controlando la abertura elegida en la ventanilla por encima del fotómetro de selenio, bien ajustando la aguja del galvanómetro.

Contarex D
La Contarex no es precisamente una “cámara al uso” en lo que concierne al manejo, pero no puede negarse que este se subordinaba a la forma y la mecánica… ¿o era al revés?

Para esto último, podemos recordar que las indicaciones del visor se ven acompañadas por el indicador externo, muy útil para trabajos sobre trípode. Si nos adaptamos a las fuerzas considerables necesarias para realizar las operaciones mecánicas de esos dos sistemas… el resto es disfrutar de saber que estamos fotografiando con la cámara cumbre de la ingeniería germana de los años cincuenta y sesenta, y ello con los objetivos Carl Zeiss, que bajo el nombre de Zeiss, siguen siendo ahora ejemplares.

Nota: salvo indicación en contra, todas las imágenes © Valentín Sama / Albedo Media, S.L.


(1) Ya desde 1959, las SLR Zeiss Ikon Contaflex de obturación central, de los modelos Rapid (1959), Prima (1959), las versiones Super(1959, 1962, 1963), y S Automatic (1970) ofrecían respaldos intercambiables, pero podría decirse que la Contarex fue el primer modelo de categoría profesional en ofrecer esa opción en 35 mm. Rollei ofreció esa alternativa con su refinado –y poco exitoso– sistema basado en la Rollei SL2000F (1980-1984), y también Adox –que no solo fabricaba películas– con su modelo Adox 300 (1957), mucho menos conocido, y el primer modelo alemán (1956) para 35 mm con chasis intercambiables.

Un interesante anuncio de la ADOX 300: el fotógrafo lleva colgada la cámara y tres respaldos intercambiables.
Un interesante anuncio de época (1957) de la ADOX 300: el fotógrafo lleva colgada la cámara y dos respaldos intercambiables adicionales. © ADOX

4 Comentarios

  1. Excelente articulo Valentin. Conocia este modelo, pero no con tanto detalle y opinion como nos cuentas en este articulo.
    Enhorabuena de nuevo por tu apoyo este tipo de cámaras.

  2. Hola! Encontré la Contarex de mi papá y no sé cómo usarla. Me apasiona la fotografía y me gustaría mucho aprender a usar esta cámara. Empezando por saber cómo le pongo la película.
    Muchas gracias.

    • Eso suena bien Gaby. Ya se que puede parecer redundante al aparecer su comentario al pie del artículo sobre la Contarex y sus respaldos intercambiables en 35 mm, pero lo primero que le recomendaríamos es leerse a fondo dicho artículo y quizá aún más el que le precede, acerca de la historia y orígenes de la Contarex, e incluso quizá los que conciernen a la telemétrica Contax, a la que está muy vinculada la Contarex. Con eso, y un poco de “buceo” adicional por Internet se podrá hacer una idea bastante buena del manejo de la cámara. Otra cosa es si el obturador y sobre todo el exposímetro funcionarán bien o no si la cámara ha estado sin usarse mucho tiempo. Una vez que esté lista para la emocionante tarea de lanzarse a fotografiar con ella, pensamos que algún amable responsable de una tienda en la que todavía ofrezcan película, le ayudará a cargar la Contarex por primera vez. Quizá para ese también primer rollo de una segunda etapa me atreviera a recomendarle una película negativa en color por su mayor latitud de exposición. Volver a poner en acción una cámara de un familiar, siempre es algo entrañable. Además –en mi opinión– es bastante certero el dicho de que los coleccionistas o usuarios de cámaras clásicas “nunca las poseemos, sólo las conservamos para que puedan llegar funcionalmente a generaciones posteriores”. Gracias por seguirnos y saludos.

  3. Buenísimo Valentín, te sigo desde hace años, y siempre con el máximo criterio de seriedad y coherencia profesional… MIL GRACIAS por estar

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