Tras nuestro artículo acerca de la historia de las cámara Contax, de Zeiss Ikon, y su enfrentamiento tecnológico y comercial con las Leica entre los años 1925 / 1932 y posteriores, antes y después de la segunda guerra mundial, hoy os ofrecemos nuestra experiencia de uso y manejo con una unidad del modelo más evolucionado, una Contax IIIa de 1953. (*)

Una Zeiss Ikon Contax IIIa, aquí dotada del famoso Carl Zeiss Sonnar T 50 mm f/1,5
Probamos una Zeiss Ikon Contax IIIa, aquí dotada del famoso Carl Zeiss Sonnar T 50 mm f/1,5

Acerca de las características base de las Contax –y de su historia– tal como hemos avanzado, ya nos hemos extendido en nuestro artículo «Contax vs Leica, prevalecer en 24×36 mm» y recomendamos su lectura previa para entrar en situación; pero ahora bien, ¿cómo es manejar una de estas cámaras que tantos fotógrafos famosos han utilizado? Y quizá hablemos de alguno de ellos en concreto, «famoso por haber utilizado Leica»… ¡cuando utilizó principalmente Contax! Tras una breve observación, en el sentido de que nuestra muestra de Contax IIIa es funcionalmente igual que una Contax IIa si obviamos el exposímetro, que siendo una suerte de «añadido», no es muy de nuestro gusto… ya podemos comenzar.

Contax IIIa: carga de la película y tiempos de obturación

Con 776 gramos junto con el Sonnar 5 cm f/1,5 la cámara se siente en la mano, casi perfecta. Decimos casi, porque aunque en esta época no se llevaba el concepto de «grip», de empuñadura, no le vendría mal un poquito en el lado derecho. La carga de la película es ciertamente fácil, al ser el dorso separable –desde luego mucho más fácil que en una Leica de los modelos antiguos y actuales, con el inconveniente asociado de qué hacer con el dorso mientras hacemos la carga. También la bobina receptora tiende a caerse, una tema que tenían mucho mejor resuelto las Exakta, con un sistema de retención algo superior.

El dorso separable de la Contax IIIa facilita la carga de la película
El dorso separable de la Contax IIIa facilita la carga de la película

Pero vamos… nada grave: enhebrar, bien, tensar suavemente la película con el botón de rebobinado y no olvidar poner el cuentafotos aditivo a cero, ya que no es automático. Ahora podemos avanzar la película hasta el fotograma Nº1 mediante el mando moleteado de la parte superior derecha –una ubicación diferente de  la de la Contax I– y listos para fotografiar. Nada nuevo ni especial para el que haya utilizado una cámara para película.

El grupo de mandos para el avance de la película /armado del obturador, selector de tiempos de exposición y cuentafotos
El grupo de mandos para el avance de la película /armado del obturador, selector de tiempos de exposición y cuentafotos

Justamente bajo el mando de avance la película –que es combinado con el armado del obturador– encontramos el selector de tiempos de obturación, con los ajustes: T, B, 1s, 1/2s, 1/5s, 1/10s, 1/25s, 1/50s, 1/100s, 1/250s, 1/500s y 1/1.250s. Este último valor representaba un desafío adicional hacia Leica: si en el arranque de las Contax un punto clave del argumentario es que llegaban a 1/1.000s donde las Leica solo lo hacían hasta 1/500s, para 1951 las cámaras de Ernst Leitz ya sí llegaban a 1/1.000 s. En Zeiss Ikon, aprovechando el recorrido más corto de su obturador vertical, presumían de ese valor de 1/1.250s que –por cierto hoy día– sigue siendo eficaz. No es menos cierto que al no haber asimilado en la época los valores de 1/4s, 1/8s, 1/15s, 1/30s, 1/60s, y 1/125 s, un usuario actual se armará un poco de lío sobre todo si utiliza un exposímetro externo que no tenga ajustes digitales para esos tiempos. Luego hablaremos del exposímetro incorporado. Para las personas con no muy buena vista, el dial de tiempos de obturación es un tanto traidor: por un lado sus marcas no son muy legibles y por otro, las indicaciones quedan un tanto ocultas por el propio botón de armado y avance, y así, no es raro confundir 1/25s con 1/250s… por poner sólo un ejemplo. Los ajustes se realizan levantando el aro y girándolo hasta encontrar el «clic» de ajuste deseado. Todo funciona con suavidad: nada que ver con la dureza de las copias soviéticas Kiev.

Contax IIIa: enfocando

Aspecto clave de la Contax IIIa es su sistema de enfoque telemétrico. Incorporado en una sola ventanilla encuadre y enfoque, no es para tirar cohetes –carece de marcos luminosos para el encuadre– pero la «mancha» del telémetro de coincidencia es grande y de contraste más que razonable a pesar de los años transcurridos desde su salida de la fábrica. Sin embargo, en interiores oscuros, la luminosidad del visor se hace escasa y enfocar se vuelve mucho más difícil. Para hacerlo, actuamos sobre la rueda dentada situada cerca del dial de avance y tiempos de obturación y por delante del mismo: uno de los orgullos de Zeiss Ikon para su Contax.

Rueda de enfoque y seguro de liberación desde el ajuste de infinito
Rueda de enfoque y seguro de liberación desde el ajuste de infinito
Escala de distancias de enfoque sobre la helicoidal solidaria del cuerpo de la Contax IIIa, aquí a la distancia mínima de 90 cm. Por debajo, la escala de profundidad de campo
Escala de distancias de enfoque sobre la helicoidal solidaria del cuerpo de la Contax IIIa, aquí a la distancia mínima de 90 cm. Por debajo, la escala de profundidad de campo

De hecho, si la cámara estaba enfocada a infinito, el foco queda bloqueado en ese punto, y la rueda de enfoque no girará hasta que –de forma simultánea– no presionemos la pequeña palanca-seguro situada ligeramente por encima de ella. Atención a los nudillo de nuestra mano derecha, pues resulta fácil ocluir la ventana correspondiente del telémetro. La distancia mínima de enfoque es de 90 cm y recordemos que la helicoidal para los objetivos de 5 cm de focal va sobre el cuerpo de la cámara, no sobre los objetivos… Ya hablaremos de otras focales.

Carl Zeiss Sonnar 50mm f/1,5: ajuste del diafragma

El diafragma del Sonnar 50 mm f/1,5 ofrece marcas –sin clics– para f/1,5; f/2; f/2,8; f/4; f/5,6; f/8; f/11 y f/16. Puede decirse aquí que «asomarse»a la parte de la lente frontal de este objetivo y ver el diafragma…¡produce casi vértigo, da la transparencia, tamaño aparente y forma y acabado de sus 11 palas!

Espectacular el diafragma de 11 palas del Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5, ajustado aquí a f/4
Espectacular el diafragma de 11 palas del Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5, ajustado aquí –aunque parezca increíble– solo a f/4

El recorrido del aro de ajustes es muy suave, progresivo…Pero –al menos en nuestra unidad– menos suave que la helicoidal del mecanismo de enfoque. Ello supone un molesto problema: si una vez enfocado un sujeto, debemos variar el ajuste de la abertura de diafragma, perderemos el primer ajuste –salvo que estemos en bloqueo de infinito– y tendremos que reenfocar. Por otro lado, puesto que el objetivo gira sobre su montura de bayoneta sobre la helicoidal de la cámara, las marcas de los ajustes de diafragma unas veces «andarán por aquí» y otras…»por allá». En general, bastante frustrante.

Contax IIIa: el disparo

Una vez que nos hacemos a la idea de que la acción del obturador se desencadena cuando el disparador está ya bastante presionado, al final de su carrera, pronto aprendemos a localizar el «punto de no retorno», lo que nos permite anticipar bien el momento decisivo del disparo, evitando trepidaciones, quizá por aguantar por tiempo excesivo la respiración. El funcionamiento del obturador de lamas metálicas tiene un sonido agradable, característico, pero al mismo tiempo discreto, suave, y casi exento de vibraciones: no es de extrañar que esta cámara se convirtiese en una de las favoritas de más de un fotógrafo de reportaje y de guerra… eso que ahora eufemísticamente se viene en llamar «de conflictos». En nuestro caso, apoyados por la ausencia de oscurecimiento del visor durante el disparo –otra virtud de las telemétricas frente a las réflex– hemos podido realizar tomas a pulso, bastante dignas, hasta 1/10s. Tras el disparo, unos giros del mando de avance nos dejan la Contax IIIa lista para la toma siguiente, y esta operación se puede llegar a hacer de forma muy rápida, a pesar de no ser por medio de palanca. En nuestra unidad en concreto, solo con la película de baja sensibilidad –muy delgada– (ver más adelante) el espaciado entre fotograma y fotograma no es muy preciso. Sin embargo con la película negativa en color –más rígida y gruesa– no apreciamos ese efecto. Al efecto, esperamos un poco de retroalimentación por parte de otros usuarios, ya que no sabemos si achacarlo al desgaste en particular de la unidad, o a una cuestión de índole mecánica general.

Contax IIIa: rebobinado y exposímetro

El rebobinado de la película se realiza manteniendo presionado el pulsador del embrague en la parte inferior de la cámara, y girando –pacientemente! el pequeño dial situado en la parte superior izquierda de la cámara: una operación bastante poco rápida para una cámara de reportaje. Pero el «panorama Leica» no estaba mucho mejor, y hubo que esperar a la Leica M4 de 1967 para poder disponer –por fin– de una palanca desplegable para rebobinado rápido, si bien el avance del fotograma mediante palanca lo habían introducido ya en 1954 con la Leica M3. En la Contax IIIa ese mando de escaso diámetro lo vemos como un retroceso respecto a las Contax III y –especialmente– Contax II, en las que está mejor dimensionado para su función principal. Y probablemente, en la IIIa, sea una concesión a los diales para el exposímetro: las escalas quedarían ocluidas por un bobinador de mayor diámetro.

Exposímetro de la Contax IIIa
Exposímetro de la Contax IIIa: a la izquierda diales de ajustes DIN, escalas de tiempos de obturación y ajustes de diafragma, y a la derecha, la ventana del galvanómetro, con la aguja enrasada en posición

El exposímetro de selenio –libre de baterías por tanto– no es acoplado con los ajustes de la cámara, sino de «lectura y transporte». El modo de operación es todo un clásico de la época: ajustamos la sensibilidad de la película –en este caso un poco menos de 15 DIN /25 ASA– y giramos el dial externo hasta llevar la aguja del galvanómetro hasta la marca romboidal (en la imagen a la derecha). Ahora, ya podemos leer una de las combinaciones de exposición recomendadas: por ejemplo, para este caso, 1/500s a f/1,5.

Exposímetro de la Contax IIIa, cerrado
Exposímetro de la Contax IIIa, cerrado
Exposímetro de la Contax IIIa, abierto
Exposímetro de la Contax IIIa, abierto

El «tallado» de la lente frontal del exposímetro de selenio está calculado para que su ángulo de lectura se corresponda con el de los objetivos de 50 mm de focal, al tiempo que la tapa –una vez abierta– hace de «parasol» para evitar la incidencia de la luz del cielo en la lectura. Por lo general…no nos entusiasma la incorporación de exposímetros en las cámaras de esta época, ni como en el caso de la Contax IIIa, solidario, ni como en el de las Leica M de este periodo, accesorio, semisolidario: pensamos que lentifica el manejo en lugar de agilizarlo y rompe la armonía de líneas y de formas de funcionamiento. De poder elegir –no fue el caso– optaríamos por una ContaxII o  IIa sobre una Contax III o IIIa con los ojos cerrados… y para ir abriendo boca podemos avanzar que algo así debía pensar Robert Capa.

Robert Capa, con su Contax II, supuestamente en abril de 1938 en el frente de Suzhou (China) © Estate of Cornell Capa / Magnum Photos / ICP Nueva York
Robert Capa, con su Contax II, supuestamente en abril de 1938 en el frente de Suzhou (China) © Estate of Cornell Capa / Magnum Photos / ICP Nueva York

Contax IIIa: otros objetivos y el visor de torreta

Tal como avanzamos en nuestro anterior artículo, el visor de las Contax –en su configuración nativa– mostraba solo el encuadre correspondiente a los objetivos de 50 mm de focal, un rasgo común a las Leica hasta la introducción de la M3, que ya mostraba marcos para las focales de 50 mm, 90 mm y 135 mm y 35 mm «gafas», un suplemento óptico externo. Cuando se optaba por un objetivo de focal distinta de los 50 mm, la opción pasaba, bien por un visor específico para esa focal, bien por el visor de torreta. Si miramos con detalle el retrato profesional de Andreas Feininger –abajo– debería hacernos reflexionar: ¿por qué usar el visor de torreta si lo que tiene acoplado es el Sonnar de 5 cm f/1,5?

Andreas Feininger, con Contax II, Sonnar 5 cm f/1,5 y visor de torreta
Andreas Feininger, con Contax II, Sonnar 5 cm f/1,5 y visor de torreta

Este visor «revolver» era probablemente el más popular y fue posteriormente copiado por los soviéticos para las Kiev. La versión más corriente lleva un sistema de cinco ópticas que sirven a un mismo ocular, para mostrar los campos cubiertos por las focales de 2,8 cm, 3,5 cm, 5 cm, 8,5 cm y 13,5 cm. Una versión posterior menos corriente llega hasta los 18 cm. Las focales encajan por «clics» y tienen una indicación adicional para corrección de paralaje para 1 m. Y el motivo para usar estos visores, incluso para la focal de 50 mm que ya incorpora la cámara en si, es que la imagen es más grande, luminosa y precisa. De la estética un tanto «steampunk» no hablamos, que también «mola».

Un Jupiter-11 135 mm f/4, acoplado sobre una Contax IIIa, con un visor de torreta soviético, copia del Zeiss Ikon para la Contax
Un Jupiter-11 135 mm f/4, acoplado sobre una Contax IIIa, con un visor de torreta soviético, copia del Zeiss Ikon para la Contax

Ya comentamos acerca de los objetivos disponibles para las Contax en nuestro artículo anterior, pero puede ser buen momento para recordar que sobre una Contax IIIa también podemos utilizar objetivos soviéticos destinados a las Kiev, pero con ciertas cautelas. Así, por ejemplo, sobre nuestra unidad de Contax IIIa no «entra» físicamente nuestro Jupiter-12 35 mm f/2,8 y además se corre riesgo de dañar la delicada lente posterior, y sin embargo sí que se puede emplear el Jupiter-11 135 mm f/4, y además con excelentes resultados y con perfecto acoplamiento telemétrico.

Jupiter-11 135 mm f/4: acoplamiento sobre la bayoneta externa de la montura de una Contax
Jupiter-11 135 mm f/4: acoplamiento sobre la bayoneta externa de la montura de una Contax

Los objetivos de focales distintas a 50 mm se acoplan sobre la bayoneta externa: se produce un bloqueo automático a infinito del sistema de enfoque de la cámara y cada objetivo acopla con el telémetro de la misma con su propia helicoidal…mecánicamente prolijo, pero funciona.

Los incontables fotógrafos usuarios de Contax

En el caso Contax vs Leica, quizá nunca mejor dicho aquello de que «unos tienen la fama y otros cardan la lana». Todavía en muchas publicaciones se puede leer no solo que Robert Capa «usaba solo Leica», sino que sus famosas –y fallidas– fotos del «D-Day» estaban tomadas con Leica, cuando estuvieron tomadas con Contax, una de las cámaras de su predilección, por ser –a la sazón– más rápida de usar que las Leica y con ópticas mejores. De hecho, cuando murió destrozado por una mina antipersona, llevaba las dos…no solo «abrazaba a su Leica» como se ha escrito ad nauseam. Seguro que nos dejamos muchos «fotógrafos/usuarios Contax» fuera, pero entre los que aparecen históricamente conocidos como usuarios, se cita a: Ansel Adams, Walker Evans, Andreas Feininger, Mario Giacomelli, Emilio Mola (general), Alfonso Sánchez García, Alfonso Sánchez Portela («Alfonsito»), etc., etc.

A la izquierda Robert Capa con una Contax y a la derecha George Rodger, con Leica.
Una escena que casi sonaría al equivalente hoy día de un «soy de Canon, soy de Nikon»: a la izquierda Robert Capa con una Contax y a la derecha George Rodger, con Leica y una TLR de formato medio
De "Crónicas de Retaguardia": el fotógrafo de la derecha (desconocido) lleva una Contax I © Archivo José Latova
De «Crónicas de Retaguardia»: el fotógrafo de la derecha (desconocido) lleva una Contax I © Archivo José Latova

Contax IIIa: «Zeiss bumps»

La Contax IIIa vista por el dorso: puede verse l ocular, la toma para sincronización de flash...¡y un cierto numero de "Zeiss bumps"!
La Contax IIIa vista por el dorso: puede verse l ocular, la toma para sincronización de flash…¡y un cierto numero de «Zeiss bumps»!

A pesar de toda su ingeniería, los responsables de Zeiss Ikon –no solo de las Contax– no sabían que al cabo de los años sus cámaras sufrirían de una enfermedad que fue bautizada por los coleccionistas como los «Zeiss bumps» o los «Bultos Zeiss». Una incompatibilidad entre el latón de tornillos y remaches, el cuero o similcuero de los revestimientos y el pegamento empleado, hace que se generen en el punto de contacto esos «forúnculos». Eliminarlos es una tarea prolija y extremadamente costosa y en nuestra IIIa, ahí quedarán. Recordemos que la tipografía de las dos «eses» de Zeiss Ikon cambió en 1936.

Contax IIIa: resultados hoy

Emplear una cámara clásica con más de 67 años a sus espaldas y un objetivo 50 mm f/1,5 de época, es algo que inspira expectación y respeto a un tiempo. Y, de paso, montar «un ruso» 135 mm f/4 sobre la misma, parece casi una temeridad… Y sin embargo, lo hemos hecho y aquí os hablamos de algunos resultados. Para la pequeña muestra de imágenes que ofrecemos –escaneos simples de negativos, sin mayores pretensiones– hemos seguido dos aproximaciones: por un lado una en cierta forma «muy de época», que no es otra que la de emplear película negativa en blanco y negro Rollei RPX 25 (25 ISO), y la otra –radicalmente opuesta– que ha sido utilizar la nueva película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41, expuesta sin filtro y revelada a mano en proceso C-41, forzada a IE 1.600 y 3.200. Para la Rollei empleados Rodinal 1:50 a los tiempos prescritos. Con esta combinación, conseguimos una escala tonal bastante amplia, con muy poco grano (aunque el escáner arranca lo suyo)y sobre todo nos aproximamos bastante a la estética que podía alcanzar un fotógrafo en «los años Contax». Las películas B/N de 25 ISO (ASA entonces) perdonan muy poco a los objetivos y cámaras, siendo muy chivatas de toda falta óptica, debido a que no hay gran pauta de grano visible que aporte sensación subjetiva de acutancia.

Escultura del Profesor y Alcalde de Madrid, Dn. Tierno Galván
Contax IIIa, con Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5. 1/500s a f/1,5 sobre Rollei RPX 25 (25 ISO)

A pesar de la luz en contra, el Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 hizo honor a su buena fama de ofrecer un nivel bajo de «flare» para un objetivo de tecnología de 1932-1951. Enfocado sobre la mano, puede observarse la menor resolución hacia los bordes en ambos extremos del fotograma. La medición y la exposición se ajustó sobre la solapa del «viejo Profesor» para retener solo un poco de textura.

Imagen de una farola y su sombra, sobre pared con pintadas
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5. 1/100s a f/5,6 sobre Rollei RPX 25 (25 ISO / 15 DIN)

Para esta escena, de enorme contraste natural, optamos por «repartir suerte» entre luces y sombras. Aunque hicimos alguna toma a f/1,5 finalmente decidimos escoger esta a f/5,6 debido a que el reparto de profundidad de campo se ajustaba más a nuestra previsualización de la escena.

Estructura de hormigón y chimenea
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/200s a f/8-5,6 sobre Rollei RPX 25 (25 ISO / 15 DIN)

Para esta toma, sencilla de exponer en un principio, nuestro pequeño «desafío» era poner a prueba la precisión de encuadre del visor externo de torreta –también para la focal de 5 cm– ya que no queríamos «ver luz» entre las formas redondeadas de la chimenea y el lateral de la estructura de hormigón. El ajuste era muy crítico y el resultado… perfecto en lo que concierne al encuadre.

Pintada y manchas de humedad
Contax IIIa, Jupiter-11 135 mm f/4 – 1/100s a f/5,6

Aunqe el uso del Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 resulta un tanto adictivo, no queríamos dejar de dar una oportunidad al empleo de «un ruso» sobre la cámara germana, ya pasada la primera guerra fría… La perspectiva previsualizada para esta escena hacía aconsejable el empleo de una focal un poco más larga que el 50 mm y la de 135 mmm resultó perfecta… especialmente porque teníamos a nuestra espalda espacio de sobra para alejarnos hasta alcanzar el encuadre deseado. Solo nos queda decir que la calidad del Jupieter-11 es simplemente soberbia, lo que no debería extrañarnos mucho –»de casta le viene al galgo»– pues es una copia del Sonnar original de Carl Zeiss.

CineStill 800 T: subiendo IE, para bajar a las cavernas

Con la CineStill 800 Tungsten Xpro C-41, «sacamos de sus casillas» literalmente a la Contax IIIa. Expusimos esta película negativa en color calibrada para tungsteno bajo espantosas luces «de bajo consumo» por un lado y bajo lámparas de vapor de sodio por otro. Y por si fuera poco, lo hicimos sin filtro compensador alguno y en revelado C-41 forzado en uno y dos pasos.

Estación "fantasma" del Metro de Chamberí
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 1.600
Andén 0
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 1.600

Incluir las propias fuentes de iluminación en el encuadre, puede parecer un poco cruel para una óptica con un diseño de hace unos ochenta años, pero –en nuestra opinión– no nos podemos quejar de la respuesta del Sonnar 50 mm f/1,5 en las tomas realizadas en la «estación fantasma» del Metro de Chamberí. En la primera toma, podemos ver un halo circular en las sombras de la derecha, pero no parece un efecto «desastroso». El punto de enfoque se situó sobre el letrero del nombre de la estación. En la segunda toma, enfocada sobre «Alvarado», aparte del interesante bokeh y halos bastante aceptables de las luminarias, podemos apreciar –sobre todo en los baldosines del suelo– lo justo de la profundidad de campo a f/1,5.

Estación "fantasma" de Metro de Chamberí, tablón de anuncios
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 1.600

Otra crueldad: fotografiar un viejo tablón de anuncios, a mano, a 1/20s, y f/1,5 con una óptica antigua y película forzada a IE 1.600…y sin embargo, ¡no está nada mal! Y ya de paso descubrimos que el viejo Sonnar acusa un poco de distorsión en acerico cuando le hacemos bajar a distancias de enfoque próximas a la mínima de 90 cm.

Edificio abandonado, Madrid Río
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 1.600

Cae la noche, y la CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 nos comienza a brindar la especial paleta de colores de este tipo de soporte sensible cuando se expone sin filtro corrector. Los dorados rinden bien y las sombras se tiñen de suave azul. A su plena apertura, el Sonnar 50 mm f/1,5 nos ofrece su alta nitidez en el centro con suaves esquinas –pero todavía buen rendimiento para su «fecha de nacimiento»– con escaso viñeteo.

Puente con farola
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 3.200

Subimos a IE 3.200, enfocamos sobre la parte inferior de los barrotes a dos tercios desde el lado izquierdo y dejamos que la inclusión en el encuadre de las luces de vapor de sodio pongan a prueba la resistencia a la luz parásita del Sonnar… hay flare si, pero ni traza de reflejos descontrolados.

Matadero, depósito de agua
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/10s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 3.200

Envalentonados con la suavidad del obturador de la Contax IIIa, nos atrevemos a disparar a mano a 1/10s, enfocando sobre la parte media del lado derecho de la «T»…

Árboles, de noche
Contax IIIa, Carl Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 – 1/20s a f/1,5 Película CineStill 800 Tungsten Xpro C-41 forzada a IE 3.200

…y ponemos a prueba, finalmente, el bokeh del Sonnar 50 mm f/1,5 en una antipática situación a través de las formas abigarradas de las hojas de los árboles bajo las duras luces. Es domingo por la noche, el tiempo corre y hay que hacer unos revelados especiales.

Contax IIIa: conclusiones

¿Resulta posible llegar a conclusiones firmes ante un aparato de este carisma, empleado ahora, después de aproximadamente 85 años desde su concepción? Pensamos que no, al menos desde una aproximación fácil. Pero sí que nos atrevemos a llegar a una razonablemente clara: el enorme mérito de todos los fotógrafos –de guerra o de paz, pero especialmente los primeros– que se atrevieron a batallar –literalmente– con estas máquinas. Y empleamos la palabra máquina antes que la de cámara porque ahora en el mundo digital tenemos casi un 90% de lo segundo y muy poco de lo primero. Fotografiar sin «chimping», cargando y rebobinando de forma prolija, muchas veces sin exposímetro, solo por estimación, con películas poco sensibles, es algo distinto, como lo es emplear estas telemétricas, con sus oscuros y poco precisos visores. Por eso mismo, emplear estas cámaras hoy día nos permite reencontrarnos con respeto de alguna manera con aquellos fotógrafos y disfrutar del tormento de entender las cámaras clásicas, su modo de operación y el del oficio de la fotografía.

Contax: coleccionismo y uso

Aunque hay coleccionistas de Contax –como de cualquier otra cámara– pensamos que las Contax son más para usar. En ese sentido, a la hora de elegir nos decantaríamos por una Contax II o una Contax IIa: nos parecen más limpias y puras que las III y IIIa, operativamente fiables y nostálgicamente –Capa y otros te miran– más deseables. Resultaría clave comprobar que el obturador exponga correctamente todo el fotograma (no haga «capping») también a los tiempos más breves de obturación, para lo que basta hacer una serie de exposiciones con todos los tiempos de obturación a un fondo liso como por ejemplo un cielo. En cuanto a objetivos, ya es una cuestión casi de fetichismo: si no compramos un Sonnar 50 mm f/1,5 probablemente estaremos frustrados para siempre, pero no es menos cierto que iríamos muy bien servidos con un Sonnar 50 mm f/2…

Contax IIIa
Contax IIIa: una «máquina» más que una «cámara»

Nota: salvo indicación en contra, todas las imágenes © Valentin Sama / Albedo Media, S.L.

(*) Originalmente habíamos escrito «aproximadamente 1951», pero un comentario de Carlos Poveda (ver más abajo) ha datado nuestra IIIa en 1953

 

 

 

18 Comentarios

  1. ¡Excelente artículo! Es siempre un placer leer estas pruebas de cámaras clásicas. Sin querer ser puntilloso, me gustaría apuntar un leve error: en la fotografía Robert Capa está acompañado no de Ernest Hemingway, sino de George Rodger.
    ¡Saludos!

    • Por más que mirábamos esa nariz, mucho pensábamos que debía haber cambiado el bueno de Ernest para tener ese aspecto… pero ¿quiénes éramos nosotros para corregir los datos asociados a la imagen? Mil gracias por la corrección –que trasladamos al artículo– así como por las palabras de ánimo. Saludos

  2. Gracias por el artículo. Quiero usar una CIII que está en regular estado pero al parecer tiene la cortina dañada. ¿Es posible conseguir una de reemplazo? Se agradece cualquier información.
    Dados de Lima

    • Hola Piero. Casi todas las reparaciones de las cortinillas de las Contax son complicadas, tanto si lo que se ha doblado / roto alguna lama como si lo que se ha estropeado es alguno de los hilos de seda que las mueven. La mayoría de los mecánicos optan por cambiar todo el conjunto del obturador por el de otra cámara descartada por tener otros fallos irreparables o adolecer de muy mal estado cosmético externo, por golpes, etc. Hay mecánicos que son capaces de cambiar el mecanismo completo por el de una copia rusa Kiev, ya que –según series– son idénticos y por otra parte las Kiev son realmente baratas. Pero cualquiera de las dos operaciones lleva bastante mano de obra y por tanto no sale barata. En este territorio hay un punto muy común con una Exakta a la que haya que cambiar las cortinillas por tenerlas con «pinholes», un fallo muy frecuente: solo si tenemos un vínculo sentimental con la cámara –por ser de un familiar, o de una época nuestra crucial– suele compensar económicamente repararlas. Por lo general, guardamos la vieja cámara «tal cual» y adquirimos otra igual funcional para usarla…aunque nunca será lo mismo. Todo depende mucho de dónde vivamos geográficamente, para encontrar –o no– mecánicos clásicos. Saludos.

  3. Un placer siempre leer estas de Valentín Sama, especialmente cuando se trata de clásicas de culto.
    Sin duda, un acicate para conservar y ¿por qué no? adquirir alguna cámara de película sobre todo para los que venimos de esa edad de la fotografía en la que casi no existía el digital.
    Echo de menos, alguna mención a sus equivalentes soviéticas, por no decir copias descaradas, KIEV 4, ¿Será verdad aquella leyenda urbana que decía que el autor del artículo las detestaba…? ¡En serio! me lo contó un coleccionista de cámaras rusas a finales de los 90.

    • Gracias, Eleuterio, pensamos que utilizar película puede ser justamente lo que cita: un buen acicate para experimentar el placer de usar «maquinaria fina», con el sonido asociado…casi como el suave rasgueo inicial y final de un vinilo un poco cascado. En el primer artículo acerca de la Contax en general, creo recordar que si se hizo mención de las Kiev. Quizá no así en el de la Contax IIIa. A veces no sabe uno si pecar de redundante o no. ¡Me ha hecho reír –y levantar característicamente mi ceja– lo de la leyenda urbana! Pero dicen que tras toda leyenda hay algo, aunque sea un poquito, de verdad…
      La realidad es que no detesto las cámaras rusas o soviéticas, y tengo por ellas un cierto aprecio…algo parecido al que se podía tener por un Lada Niva, con su tracción 4×4 constante «comeneumáticos», rumorosa caja de cambios de engranajes rectos y chasis propenso a las fisuras… Pero el precio era asumible, se movía, y el motor…al fin y al cabo un «Fiatovarich», era conocido en sus puntos débiles y fuertes. Sí que me gustan las cámaras rusas y soviéticas y llegado el momento les dedicaremos tiempo en Albedo Media / DSLR Magazine. Otra cosa es que critique el apropiacionismo «por la jeta» –esta gente copiaba desde las Minox 35 a las Mamiya 645 pasando por las Nikon sin pagar licencias– así como la a mi juicio un tanto inmerecida «mistica» Lomo, al fin y al cabo una ruda copia de una Cosina. Pero como no hay tantos coleccionistas de cámaras rusas en España, creo poder saber quién le comentó lo de mi supuesta falta de aprecio por las –en el fondo– entrañables «ruskis»…¡Qué se prepare!

  4. ¡Increible que a estas alturas de la fotografía digital exista quien se tome el tiempo y el esfuerzo necesario para dedicarlo a una nota excepcional sobre una cámara maravillosa! Una de mis primeras cámaras fue una Contax IIIa con su lente Sonnar 1:1.5 50mm, Zeiss-Opton. Con ella debo haber tomado algunos miles de fotografías, muchas de ellas en diapositivas Kodachrome. Hoy día por falta de rollos y una forma viable y práctica para revelar, está encima de mi escritorio como un eterno recuerdo de cuando tomar una fotografía era en gran parte, manual. Felicidades por tan brillante artículo.

    • Gracias por apreciar el trabajo que hay detrás de este tipo de artículo, Francisco. Pensamos que la historia –y detrás de cada cámara hay muchas de índole humana– nos puede enseñar a entender nuestro entorno actual en todo momento. Nos alegra saber que conserva esa cámara y que le proporcionó grandes satisfacciones. Le recomendaríamos que la «honre» de vez en cuando con un rollo, y que al menos cada mes la dispare cinco veces a cada uno de los ajustes de tiempos de obturación. Realmente, revelar un rollo B/N en un tanque con su espiral se puede hacer en casi cualquier «baño», y luego –el problema más serio viene para las copias– no hay por qué descartar el uso de un escáner para los fotogramas más selectos. Un poco de «hibridación» es más que aceptable… ¡Saludos!

  5. Me parece perfecto, Valentín, la idea de continuar en DSLR Magazine con los artículos sobre cámaras clásicas que iniciaste en FV hace años y que me iniciaron y engancharon en el uso y disfrute de estos aparatos. Éste en especial me ha encantado puesto que mi llla fue una de las primeras en mi pequeña colección. A mí me gusta, particularmente, usarla con emulsiones bn clásicas y ricas en plata y reveladas en Rodinal; sus objetivos clásicos con estas películas y procesados dan un toque especial, de otra época, a las imágenes. Me vino con un Sonnar 50 f1.5 también que, literalmente, te hipnotiza cuando cierras el diafragma y lo miras desde el frente. Un poco más tarde la busqué una prima rusa, una Kiev ll de 1955, que ha debido ver lo suyo, con un Júpiter 8 del mismo año, copia del Sonnar 50 f2, y completé con un Júpiter 12 cromado de 1957, otro negro de 1985, un Júpiter 9 cromado del 1955 también y un Júpiter 11 de 1963. Como visor externo me hice con un Tewe 35-200 algo más discreto que el de torreta. Es un equipo delicioso y disfrutón que me ha dado y me da muchas satisfacciones. Una experiencia altamente recomendable. Un abrazo.

    • Gracias por tus amables palabras, Óscar. El Rodinal, como sabes, es uno de nuestros reveladores de referencia y no podemos sino estar 100% de acuerdo en todo lo que dices. Lo mismo podemos decir del resto. ¡Menudo arsenal «ruski» tienes en tus manos! Si te «pillan» a principios de los 50, a lo mejor te daban alojamiento grátis con pensión completa «por comunista». Algunas cosas han cambiado afortunadamente…pero no bajes la guardia. 😉 Saludos.

  6. Hola Valentín, enhorabuena de nuevo.
    Me parece que has sabido transmitir de modo muy acertado la sensación y la experiencia de lo que es «disparar» con una Contax IIIa y un Sonnar 5cm / f:1,5. Algo difícil de conseguir a día de hoy con camaras actuales, que posiblemente sean superiores técnicamente, pero no lo son en carisma y repercusión histórica.
    Como usuario de este combo y aceptando la propuesta que me brindaste en el anterior articulo de aportar una retroalimentación acerca de esta prueba, con tu permiso voy a realizar algunas observaciones que espero complementen tu articulo.

    -La cámara que probáis está fabricada en 1953 según su nº de serie. De la primera versión conocida como «Black Dial» por su dial de velocidades todas serigrafíadas en negro y fácilmente identificable ya que utiliza el conector de sincro de flash Zeiss Ikon, que en siguientes versiones se sustituiría por un conector PC.

    -No he utilizado película de baja sensibilidad en mi «Black Dial», pero en los carretes disparados con ella no aprecio ningún tipo de variación en el espaciado de los fotogramas.

    -Si mantenemos sujeta la ruedecilla desde la que enfocamos, evitaremos que al ajustar el diafragma perdamos el foco.

    -No comentáis nada acerca de que el dial de rebobinado se puede sacar hacia afuera y aumentar así su tamaño para utilizarlo, no se si pese a eso se os seguía haciendo tedioso el recoger la película. Comparto con vosotros la opinión de que una palanca desplegable resulta mas práctica.

    -Las fotos del Dia-D que realizó Robert Capa, las tomó con dos Contax II.

    -Robert Capa murió efectivamente sujetando su Contax II, pero la otra cámara que portaba con él y que salio despedida por la explosión, era un de las Nikon S que le habían regalado junto a diversos objetivos en su estancia en Tokio en Abril de 1954. Sus ultimas fotos en color las realizo con dicha cámara.

    Saludos y gracias por acordaros de los seguidores de Contax.

    Carlos.

    • Hola Carlos, muchas gracias por tus valiosas aportaciones, que paso a comentar. Debo confesar que ante el tema de los números de serie…me rendí, pues el sistema me pareció muy prolijo para tratar de «datar» mi IIIa. En breve rectificaré el dato en el artículo. El sistema de sincronización para flash, me parece una maravilla: es casi fascinante ver avanzar mecánicamente ese pequeño pistoncillo que debe hacer contacto con el «pin» central del cable de sincro. El procedimiento que citas para no perder el enfoque mientras ajustamos el valor del diafragma es el que –de forma intuitiva– había utilizado: me alegra saber que es lo correcto. Lo del espaciado, pudo deberse a lo fino del soporte de la Rollei RPX 25, ya que no ocurrió con la CineStill 800T Xpro C-41. Cuando tenga un rato voy a ver si mido al microscopio los tamaños de las perforaciones respectivas, ya que ahí podría estar la clave. Sí que sacamos hacia fuera el botón de rebobinado: la cosa ayuda. Lo que quería sugerir con mi comentario es que –probablemente– con tal de «meter» el fotómetro en la IIIa, los responsables del diseño quizá empeoraron el manejo de la cámara…¡pero eso es lo que era «moderno» y avanzado en la época! Respecto al «D-Day» parece lógico que el amigo Robert llevase dos cámaras, puesto que lo tenía muy crudo como para recargar en la maldita playa. Respecto a los «negativos estropeados en el procesado»…tengo mi propia teoría, arriesgada pero coherente, si has seguido la trayectoria de Capa y leído su «Slightly out of focus». Pero lo más normal es que prevalezca la historia conocida. Sí que sabía que la cámara «final» de Capa había sido una Contax, pero no que la que salió disparada era una Nikon S. ¿Sabes si los objetivos de Nikon para las Nikon S se pueden modificar para que el telémetro acople bien sobre las Contax a todas las distancias? Tengo un 135 mm f/4 en muy buen estado, pero no una Nikon S…
      Finalmente, ya que hablas de la fotografía en color de Capa, en el Círculo de BBAA de Madrid se puede visitar una exposición al efecto. Gracias de nuevo, también por tus amables palabras. Saludos.

  7. Hola Valentin, excelente articulo sobre la Contax IIIA y muy bien analizada como de costumbre.
    Coincido muchísimo con la mayoría de tus apreciaciones. En la recamara de mi blog tengo tambien un análisis de una de estas Contax IIIa y en el coincido tambien sobre los resultados del Sonnar 1.5 con película en B/N revelada con mi caldo de cabecera que es el mismo que habéis usado vosotros. Si la optica esta limpia y con los revestimientos intactos; con la ayuda de un parasol y de un filtro amarillo, se pueden obtener unos resultados cuanto menos sorprendentes. No he notado yo esta distorsion que comentas a la distancia minima de foco, debe de ser un poco una loteria y tampoco lo considero importante. Si que coincido con todas tus apreciaciones sobre el modus operandi que salvo por la carga del film es un poco una tortura de principio a fin, pero uno ya anda acostumbrado a este tipo de azotes y como dice el refrán, «palos a gusto no duelen». El visor en la gran mayoría de las Contax III e incluso en las posteriores IIIA es un autentico tormento chino y las tareas de composición y enfoque no son aptas para todos los publicos, conseguir foco selectivo con el Sonnar 1.5 a distancias mas o menos proximas no esta al alcance de cualquier mortal, pero vale la pena intentarlo.
    Yo no he observado anomalias en la marginacion con peliculas de menor grosor como la Protopan 400 por ejemplo que tiene una base muy similar a la Adox, debe de ser algo puramente circunstancial. He restaurado muchísimas de estas Contax y cuando hay problemas en la marginación no influye demasiado el grosor de la base, probablemente alguno de los dientes del piñon que se encarga del espaciado tenga algo mas de desgaste y no este marcando bien la distancia.
    Por cierto, lo del sostén del spool es muy sencillo de paliar sin pasar por el taller, basta con dar un poco mas de curva a las dos ballestas que se encargan de sostenerlo (con la punta de un destornillador plano pequeño) y con ello se consigue que este quede fijo y no se caiga tan facilmente.

    Gracias Valentin por la importante labor que haces en favor del uso de las cámaras de pelicula

    • ¡Gracias por todas tus interesantes aportaciones, Juan A. Gambin! Y…¡mecachís! No se me ocurrió lo del filtro amarillo, aunque si empleé un buen parasol, si bien –lo confieso– de Voigtländer, que es lo que tenía a mano.¡Saludos!

  8. Hola Valentín,

    Si, es evidente que introducir el fotómetro en la IIIa supuso reducir el diámetro del dial de rebobinado por uno nada practico, sobre todo comparado con uno de palanca desplegable o con el dial que trae la Contax II.
    Si que he leído diversos libros de Capa, incluido su «Slightly out of focus». No se cual será tu teoría de respecto a los negativos del Dia-D… me encantaría saberla, jeje, pero me imagino tal vez sea algo relacionado a una de las últimas entrevistas de John G. Morris, en la que afirmaba que Capa no había disparado mas fotos de las que se conocen. Gracias por avisar sobre la expo de Capa, sin duda iré a verla.
    Conozco lo básico respecto a sistema S de Nikon y no sabría confirmarte si se pueden modificar sus lentes para usarlas en la Contax.

    Saludos y gracias de nuevo por dedicar un articulo a esta «clasicona».
    Carlos.

    • Acertaste, Carlos. No había leído esa entrevista –lo haré ahora, lo antes posible– de lo cual me alegro, pues así he elaborado en mi cabeza esa teoría de forma independiente. Echar culpas a los becarios parece que no es algo exclusivamente reciente. Este asunto, desde mi punto de vista, no quita mérito a Capa: solo para montarse en uno de aquellos lanchones de desembarco había que «tenerlos» no ya cuadrados, sino dodecaédricos. Saludos y preparado que en breve vamos con otro «monstruo» de Zeiss Ikon.

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