Entre los años 1925 y 1932 se libró una dura batalla de ingeniería y patentes, para tratar  de alcanzar la supremacía en el entonces recién creado formato de 24×36 mm sobre película perforada «de cine» de 35 mm. No es que dicha batalla cesase ahí –se podría decir que incluso sigue ahora en la versión digital del formato 24×36 mm frente a otros– pero esos años fueron cruciales por la competencia entre Ernst Leitz y su cámara Leica y la recién constituida Zeiss Ikon AG, que por su parte desarrollaría la cámara Contax. Ambas cámaras eran para el nuevo fotograma «Kleinbild» o «miniatura», un desafiante formato que se medía en milímetros, en un mundo en el que –para las excursiones de senderismo por montaña– se recomendaba …»no llevar cámaras de formato mayor de 13×18 cm»… De hecho, las cámaras «de montaña» o «Berg Cameras» eran por lo general de tipo «folding» y para el pequeño formato de 6×9 cm.

Fachada y torre característica de la fábrica de Zeiss Ikon SG en la Schandauer Straße de Dresden
Fachada y torre característica de la antigua fábrica de Zeiss Ikon AG en la Schandauer Straße, Nº 76 de Dresden. Esta fábrica produciría después, ya en la zona de la «República Democrática Alemana», las Exakta, Praktica y Pentacon, entre otras. En la actualidad –ya restaurado– alberga el Museo de la Tecnología de la ciudad. © Valentin Sama
Fachada de la antigua fábrica de Zeiss Ikon AG en Dresden
En la fachada lateral, todavía se podían leer –en el momento de hacer la fotografía, hace unos 15 años– los logotipos de Zeiss Ikon, así como una frase un tanto inquietante: «Nuestro trabajo sirve a la Paz». Tras la restauración, se han conservado todos esos letreros. © Valentina Sama

Pero no puede entenderse el «biotopo» 24×36 mm ni mucho menos el entorno Leica sin conocer la fecha y orígenes de Zeiss Ikon AG. En efecto, esta nueva firma se constituye en 1926 a instancias de Carl Zeiss Jena, que consiguió agrupar bajo una misma marca a las empresas Contessa-Nettel AG (Stuttgart), Ernemann AG (Dresden), Ica AG (Dresden) y Optische Anstalt C.P. Goerz (Berlín), además de la propia Carl Zeiss Jena, que detentó la mayoría de las acciones. La ciudad elegida como sede social no podía ser otra que la ciudad germana de Dresden, cuna de la industria fotográfica alemana, y el nombre elegido, incorporaba el de la impulsora –Zeiss– al tiempo que «Ikon», aparte de sugerir el término «imagen» a partir del griego, incorporaba partes de los nombres de las empresas «Ica» y «Contessa».

La conveniencia de esa fusión de «pesos pesados» de la industrial fotográfica germana, vino aconsejada –entre otros factores– por el clima de inestabilidad política y económica en Alemania, con un tal Hitler intentando un Putsch y problemas con Francia en la región del Ruhr. Para hacernos una idea de lo que representaba a la sazón Zeiss Ikon AG, podemos aportar unos pocos datos significativos. Así, «tocaban» también sectores del automóvil, máquinas de oficina, fornituras y telefonía, pero sobre todo tenían capacidad para producir toda clase de equipo fotográfico, desde el más humilde accesorio a proyectores de cine comercial. ¿Cuántos modelos de cámara pueden tener en este momentos en sus catálogos poderosas firmas actuales como Canon y Nikon, por poner solo dos ejemplos? Pues bien: en el año 1929, Zeiss Ikon AG, tenía… ¡220 modelos distintos de cámara en su catálogo! Y cuatro años después de la introducción de la Leica por parte de Ernst Leitz –con más de 45.000 unidades ya vendidas– ninguno de 24×36 mm para película perforada de 35 mm.

Cerrojo Zeiss Ikon en un apartamento del "barrio belga" de la ciudad de Colonia (Köln)
Cerrojo Zeiss Ikon en un apartamento del «barrio belga» de la ciudad de Colonia (Köln) © Valentin Sama
Interior de la famosa "Torre Pentacon", que figura como logotipo en algunas de las cámaras producidas en la VEB tras la segunda guerra mundial y la partición de Alemania.
Interior de la famosa «Torre Pentacon», que figura como logotipo en algunas de las cámaras producidas en la VEB tras la segunda guerra mundial y la partición de Alemania. © Valentin Sama

Heinz Küppenbender

Y por eso, en 1929, el joven ingeniero Heinz Küppenbender, a la sazón de 28 años de edad, que formaba parte del equipo de Carl Zeiss Jena desde 1927, es traslado a Dresden a la Zeiss Ikon AG, con un encargo claro: «diseñe Ud. urgentemente una cámara para 24×36 mm que consiga soslayar la fuerte barrera de patentes que protege la creación de Oskar Barnack y sobre todo… ¡que sea mejor que la Leica!»

Tal como hemos avanzado, la red de protección de patentes para la Leica –en 1929 el modelo en curso correspondía a la Leica II– era tal, que la creación de una 24×36 mm –telemétrica se entiende, pues hasta 1936 no se podría desarrollar la Kine Exakta, la primera réflex para 35 mm– no era tarea fácil. Pero además, ni la nueva y todopoderosa Zeiss Ikon AG, ni Küppenbender podían permitirse el lujo de hacer una suerte de copia de Leica y así, este último tenía varias ideas claras para su cámara:

  • El obturador debía ser planofocal pero metálico, pues los de tela engomada de las Leica eran muy sensibles a las temperaturas extremas –se volvían pegajosos con las altas y duros con las bajas– y se quemaban si dejabas que la cámara quedase apuntando al sol enfocada a infinito, por un efecto «lupa».
  • El telémetro debía ir integrado en el interior del cuerpo de la cámara, no en una suerte de protuberancia «externa» como en las Leica, en las que en realidad era un «añadido» al pasar del modelo I al II.
  • Los objetivos –de montura de rosca en las Leica– debían poderse intercambiar rápidamente, y por tanto ser de montura de bayoneta.
  • La carga de la película debería ser más fácil que en las Leica
  • El telémetro debía ser de mayor precisión
  • Con el disparo –al diferencia de las Leica– no deberían rotar piezas externas
  • A ello se sumaba un factor clave: a los ojos de Zeiss Ikon, la firma Ernst Leitz, creadora de la Leica… no tenía «clase», ya que eran fabricantes de microscopios y vistos como «diletantes» en el sector fotográfico. Por tanto la nueva cámara debería ser mucho más…selecta, y ubicarse en una categoría de precio superior.
Heinz Küppenbender, creador –con su equipo– de la Contax de Zeiss Ikon
Heinz Küppenbender, creador –con su equipo– de la Contax de Zeiss Ikon. ca. 1936

Un aterrizaje «forzoso»

Pero, cara al desempeño de su tarea, Küppenbender tenía un problema añadido: la llegada del «jovenzuelo de Jena» había sentado «como un tiro» a Emanuel Goldberg (…»aquí viene el hombrecito que nos va a enseñar cómo hacer las cosas»…) Director General de Zeiss Ikon AG a la sazón. De hecho, le asignó de inmediato, como espacio de trabajo, un cuchitril en la azotea, en una de las partes más inhóspitas de la fábrica, diciéndole: …»¡hala, ahora, haga Ud. la famosa cámara!» Küppenbender no se arredró; en breve tiempo creó un magnífico equipo de trabajo con un potente «know how» y de paso, para involucrar al resto del personal de la empresa creó un concurso interno para dar nombre la nueva cámara, con un premio de 5 Reichsmark (el sueldo semanal medio en Alemania para un trabajador era de 20 Reichsmark. El resultado: «Contax». A partir de este punto, la presión era máxima y hasta Emanuel Goldberg arrimó el hombro en las tareas de diseño y desarrollo, pues había que presentar la nueva cámara lo antes posible, y mientras tanto otros modelos Zeiss Ikon en los formatos más convencionales tenían que ser desarrollados y producidos. Respecto a las ópticas, no había que preocuparse mucho, pues para eso estaba la componente Carl  Zeiss y sobre todo el Dr. Ludwig Bertele, diseñador de los famosos objetivos ultraluminosos de las Ermanox.

Feria de primavera de Leipzig

Antes de la creación de la Photokina (en 1950) la feria industrial por antonomasia de Alemania era la de la Primavera de Leipzig, y allí, en 1931, solo dos años después del inicio de los trabajos de concepción y desarrollo, se presentó el primer prototipo funcional de la Zeiss Ikon Contax… con la mala suerte de que fue robado en la propia feria. ¡Y para mayor desgracia, había partes todavía sin patentar! Tras ese duro golpe, no fue hasta la primavera de 1932 que la flamante Contax o Contax I como se la conocería después, hizo su presentación oficial, al tiempo que Leica hacía otro tanto con su Leica II. No sabemos si por estar «escamados» por el robo del año anterior, Zeiss Ikon decidió no acudir a la feria –a diferencia de Ernst Leitz que no lo había hecho en años anteriores– sino hacer en su lugar una presentación privada en su fábrica de Dresden, por las carreteras de entonces a algo más de 145 Km– invitación que duró todo lo que la feria, haciéndola extensiva a todos los distribuidores y tiendas principales, así como a la prensa especializada. ¿Les suena?

El estand de Leitz / Leica en la feria de primavera de Leipzig en 1932
El estand de Leitz / Leica en la feria de primavera de Leipzig en 1932… nada ver con lo que podemos ver hoy día en Photokina © Leica
Una Contax o Contax I con el Carl Zeiss Tessar 5 cm f/2,8 retráctil
Una Contax o Contax I con el Tessar 5 cm f/2,8 retráctil: algo más de tres meses de sueldo mensual de un trabajador alemán de la época

Zeiss Ikon Contax: una cámara «de buen tono»

Para centrar el tema, veamos unos precios:

  • Contax con Tessar 5 cm f/3,5: 245 Reichsmark
  • Contax con Tessar 5 cm f/2,8: 270 Reichsmark
  • Contax con Sonnar 5 cm f/2,0: 320 Reichsmark
  • Contax con Sonnar 5 cm f/1,5: 470 Reichsmark
  • Leica II con Elmar 5 cm f/3,5: 240 Reichsmark
  • Rolleiflex con Tessar 8 cm f/3,5: 207 Reichsmark

En definitiva, una Contax con el luminoso Sonnar 5 cm f/1,5 costaba un poco menos de seis meses del sueldo medio de un trabajador alemán de la época, casi el doble que una Leica II con su Elmar f/3,5 y más del doble que una Rolleiflex 3,5F. Así podían poner en la publicidad …»pronto será de buen tono poseer una Contax». De hecho, se produjo un efecto inesperado, y es que las Contax se convirtieron pronto en objeto de deseo para los amigos de lo ajeno.

Cómo era la Contax

Tanto tecnológicamente como comercialmente, desmarcarse de Leica era más que un objetivo…una obsesión. Así donde el cuerpo de las Leica era poco más que un tubo de latón pasado por una prensa para darle su forma oblonga, de esquinas redondeadas, para la Contax se optó por un sólido cuerpo en aleación de metal ligero, sobre el que era necesario realizar 80 fresados. El montaje del conjunto de 500 piezas llevaba seis horas, y las tolerancias eran de entre /1.000 y 1/100 de milímetro, con al menos cuatro fases de control para cada una de ellas, seguidas de un doble control final, antes y después de una prueba de vibraciones. En Zeiss Ikon, se ponía énfasis en que las duras formas rectas de la Contax eran epítome de modernidad. Pero lo mejor estaba bajo la piel.

Zeiss Ikon Contax: patente de 1936
Zeiss Ikon Contax: patente de 1934 otorgada en 1936

Küppenbender no solo decidió sistematizar el telémetro de coincidencia en el interior del cuerpo, sino que además consiguió patentar el concepto, bloqueando esa opción para otros fabricantes. Además, consiguió la base física más amplia de la época –de casi 10 cm– lo que ofrecía mejor precisión de enfoque. Por su parte, el novedoso obturador de recorrido vertical era de tipo «persiana» con las lamas en duraluminio aeronaútico y llegaba de 1/25s –por primera vez en una cámara para 24×36 mm– a 1/1.000s donde el de la Leica II llegaba solo a 1/500s y además con el «estigma» de que el dial de tiempos de obturación giraba al disparar y se podía interferir accidentalmente con el mismo.

Contax I: dorso separable
Frente al sistema rígido de las Leica, el dorso separable de las Contax –mucho más costoso de producir– facilitaba la carga de la película.

Por su parte, el dorso separable hacía mucho más fácil la carga de la película frente al cuerpo «cerrado» de las Leica y la guinda la ponía el hecho de –para los objetivos de focal estándar de 5 cm– el enfoque se realizaba mediante un ruedecilla ubicada justo al lado del disparador.

Montura de la Contax y sus objetivos de bayoneta
La helicoidal de enfoque para los cuatro objetivos de 5 cm disponibles, formaba parte del cuerpo de la cámara, existiendo una segunda bayoneta externa para los de otras focales.

Los objetivos Carl Zeiss Jena de bayoneta eran el orgullo de Zeiss Ikon, y una particularidad de la Contax es que la helicoidal de enfoque era parte solidaria del cuerpo de la cámara y no de los objetivos de 5 cm de focal, que –por tanto– no la necesitaban. Sin embargo, objetivos de focales más largas y más cortas de 5 cm llevaban su propia helicoidal de enfoque y el hecho de acoplasen con el telémetro, empleando una bayoneta externa, hablaba de la capacidad de fabricación de precisión por parte de Zeiss Ikon.

Problemas en el Paraíso

Contax I: avance de la película y armado del obturador: un complicado y costoso sistema de engranajes planetarios
Avance de la película y armado del obturador: un complicado y costoso sistema de engranajes © Zeiss Ikon

La realidad es que –con 80.000 unidades de Leica ya vendidas– la mayor parte de los usuarios relacionaba como un todo el concepto Leica y el de la fotografía en 24×36 mm y no solo estaba la cuestión de la diferencia de precio respecto a la Contax, es que además, surgían dos grupos de problemas: uno relacionado con las prisas en el desarrollo de la Contax y el otro con el hecho de su propia «perfección», de su complejidad mecánica, lo que en inglés de llamaría «overengineering«. Así, por ejemplo, en aras de poder incorporar el telémetro en el interior del cuerpo, se ubicó la rueda para avance de la película y armado del obturador en la parte frontal de la cámara y ello obligó al empleo de un complicado sistema de engranajes para transmitir la fuerza a 90 grados.

Esos complicados mecanismos incrementaban el precio y retrasaban las entregas, al tiempo que los ingenieros iban introduciendo mejora tras mejora provocando el enfado de clientes y vendedores, que veían –a través de los folletos– que su flamante y costosa Contax pasaba a ser rápidamente «una versión anterior». De hecho, ya dos años escasos tras la introducción de la primera Contax, el sistema interno del telémetro se había cambiado por un diseño enteramente nuevo, rebajando la base de 103 mm a 93 mm, y tan solo unos meses tras la introducción de la cámara, se había cambiado el revestimiento del espejo del telémetro de plata a oro, para mayor contraste. En lo que respecta al obturador, las nuevas versiones incorporaban tiempos «lentos» de 1/10s; 1/5s y 1/2s. Y mientras tanto, Leica, al ser el telémetro de la Leica II una suerte de añadido externo respecto a la Leica I, convertía estas últimas en versión II en fábrica mientras contraatacaba escribiendo en sus folletos refiriéndose a Contax algo así como …»¡no se dejen llevar por experimentos»!

Estaba cantado: Contax II y Contax III

En 1935 Küppenbender es ascendido a cargos de dirección y su lugar lo ocupa Hubert Nerwin, si bien el primero nunca abandona su relación con la ingeniería de las cámaras. De nuevo en la feria de Leipzig, pero ya en 1936, el equipo de Nerwin da un golpe sobre la mesa y presenta las Contax II y Contax III, completamente reelaboradas. La Contax III se diferencia de la Contax II solo en que lleva fotómetro incorporado, pero no acoplado. La realidad es que la técnica y los gustos habían avanzado y el equipo de Nerwin entre 1934 y 1936 había tomado decisiones drásticas: a costa de acortar un poco la base del telémetro, la rueda de avance de la película y armado del obturador pasa a la parte de arriba, eliminando con ello un montón de complicaciones mecánicas de transmisión.

En la portada del catálogo Contaxphotographie aparecen las Contax II y Contax III junto a varios objetivos y accesorios, y entre ellos el visor de torreta multifocal
En la portada del catálogo Contaxphotographie aparecen las Contax II y Contax III junto a varios objetivos y accesorios, y entre ellos el visor de torreta multifocal

Las laminillas del obturador pasan a ser de latón en lugar de duraluminio, y en un pequeño alarde –quizá más comercial que tecnológico– el obturador llega ahora hasta 1/1.250s y baja hasta 1 segundo, B y T. Por su parte, las líneas del cuerpo se suavizan, y este pasa a ser de un cromado de alta calidad en lugar del acabado un tanto calvinista en pintura negra. Ha costado cuatro años, pero con la Contax II la Contax original que podríamos llamar Contax I, llega a ser lo que tendría que haber sido desde un principio. Eso, si, a pesar de la mayor limpieza en el diseño de los mecanismos, la Contax II necesitaba de 650 piezas en lugar de las 500 de la Contax I. Ello era en parte debido a que incorporaba autodisparador. Se trata de algo a lo que años después no le daríamos mayor importancia, pero a lo que en ese momento si se le daba; de hecho, la Contax II, junto con la réflex Contaflex de Zeiss Ikon, fue la segunda cámara de obturación planofocal dotada de autodisparador. Su eterna rival, Leica, lo incorporó por primera vez en su Leica IIId en 1939.

El desgaste en la pintura de las laminillas del obturador de la Contax I dejan entrever que eran de duraluminio
El desgaste en la pintura de las laminillas del obturador de la Contax I dejan entrever que eran de duraluminio. Atención al sistema para el rebobinado: no hay embrague, sino que unas levas cromadas «elevan» la película por encima del tambor dentado, un sistema parecido al empleado an algunas cámaras Robot
Corte transversal de cómo iban engarzadas las laminillas del obturador de una Contax I
Corte transversal de cómo iban engarzadas las laminillas del obturador. La unión era por medio de unas tiras de seda que eran cosidas a mano por manos femeninas © Zeiss Ikon

Lástima la que se avecinaba, para Alemania y para el resto del mundo: el 29 de junio de 1933 la fábrica recibe la «visita de cortesía» de una delegación del partido Nazi y dejan las cosas bien «claritas»: Emanuel Goldberg y Hans Padelt (judíos) son cesados de inmediato y al resto de la dirección se le «sugiere» que deben afiliarse al partido. Küppenbender no debía ser muy rencoroso, pues Goldberg consigue pasar a Francia y luego a Israel. Otros, tal como comentó Padelt (que sobrevivió) simplemente desaparecieron a pesar de la actitud protectora –en lo posible– de la dirección. Quizá os guste saber que tanto en el grabado sobre el cuero como en el metal de zapata para accesorios, desde la primavera de 1936, cambió la tipografía de las dos «eses» de la marca «Zeiss», para pasar de ser de curvas bastante abruptas, a más suavizadas. Y es que «SS» era mucho SS.

Logotipo Zeiss Ikon con las "eses" en tipografía antigua
Logotipo Zeiss Ikon con las «eses» en tipografía antigua
Logotipo Zeiss Ikon con las "eses" en nueva tipografía (1936)
Logotipo Zeiss Ikon con las «eses» en nueva tipografía (1936)

En otoño de1940 Zeiss Ikon comienza a restringir pedidos y ya desde 1938 había retrasos en servirlos. Como ocurre siempre en casos de guerra, era más fácil conseguir las Contax en países «amigos» –hacían falta divisas– que en la propia Alemania. Países como por ejemplo, España, Portugal, Suiza y Suecia. A finales de 1942 ya no se fabricaban las Contax y la producción no se reanuda –y ya es bastante milagro, tal como había quedado Alemania– hasta 1950, a través de los modelos Contax IIa y IIIa, fabricados ya en Stuttgart, Alemania Occidental. Tras la división de Alemania, también había «dos Zeiss Ikon»: la Zeiss Ikon AG Stuttgart y VEB Zeiss Ikon Dresden (Alemania Oriental). En el año 1951 una Contax IIIa costaba, con el Sonnar 5 cm f/1,5 nada más y nada menos que 1.135 DM, unas 17.250 pesetas, en un año en el que un billete de trolebús me costaba 2,50 pesetas y una chocolatina Nestlé 80 cm de peseta. La producción de las Contax IIa y IIIa finaliza en 1961: había que dedicar esfuerzos a la SLR Contarex (1959) y además, Leica triunfaba con sus IIIg (1957), M3 (1954) y MP (1956).

Los objetivos Carl Zeiss

De la misma manera que en la cartilla militar del soldadito español en el apartado «Valor», figuraba «se le supone», a una cámara Zeiss Ikon se le suponían buenos objetivos. No vamos a entrar aquí en pormenorizaciones, pero sí comentar que en un principio la Contax se lanzó con seis objetivos de golpe, de los cuales cuatro eran objetivos estándar:

  • Carl Zeiss Tessar 5 cm f/3,5
  • Carl Zeiss Tessar 5 cm f/2,8
  • Carl Zeiss Sonnar 5 cm f/2
  • Carl Zeiss Sonnar 5 cm f/1,5
  • Carl Zeiss Triotar 8,5 cm f/4,0
  • Carl Zeiss Sonnar 13,5 cm f/4

Más tarde llegarían focales más cortas –hasta 28 mm– y más largas –hasta 18 cm– sin contar las especiales de 30 cm y 50 cm para usar con visor réflex Flektoskop y los objetivos especiales Mikrotar de 1 cm (Macro 1:1,6) e Hypergon y Topogon de 2,5 cm. Pero sí que hablaré, ya en tono personal, de la «gema» Carl Zeiss Sonnar 5 cm f/1,5.

Anuncio de objetivos Carl Zeiss para la Contax
En un anuncio de 1933, Zeiss Ikon se mostraba orgullosa de poder ofrecer para su Contax I diez objetivos «disponibles en comercios fotográficos de todo el mundo», pero la joya de la Corona era el Sonnar 5 cm f/1,5

Y digo «gema» porque la primera vez que oí hablar acerca de este objetivo fue hacia 1960, cuando en una charla entre dos personas una le comentaba a la otra: …»es que el Sonnar f/1,5 de la Contax es un diamante». Aquello, a mis 14 años ya me chirriaba un poco pues a esas alturas ya me habían incrustado en el coco el asunto de las estructuras cristalinas y amorfas, pero por otro lado, yo ya andaba metido en formato medio con mi Yashica LM para 6×6 cm más que en 24×36 mm… pero algo se me quedó rondando por la cabeza, pues por lo que se gastaban en general en otros temas aquellas dos personas intuí que el susodicho «diamante» no debía ser malo, no…

Luz parásita y revestimientos

Para poder llegar a entender bien el concepto de estas ópticas debemos situarnos en un contexto en el que todavía no se habían desarrollado los revestimientos antirreflejos para las lentes, por lo que emplear un numero elevado de ellas era algo impensable, debido a la pérdida de luz por los reflejos en las superficies de las lentes y el consiguiente «flare» por luz parásita. Por ello, alcanzar grandes luminosidades era tarea muy difícil, ya que para la adecuada corrección de las aberraciones ópticas que surgían, necesitaban de más lentes…

Objetivo con blooming
En esta época, los objetivos carecían de revestimientos antirreflejos. Las irisaciones o «blooming» que se aprecian en la lente frontal son debidas a la oxidación del vidrio óptico, y ese efecto –primero defecto– propició el desarrollo de las capas antireflectantes
Cálculos para el Sonnar 5 cm f/1,5
Los cálculos para el diseño del Sonnar 5 cm f/1,5 necesitaron de 3.200 páginas (90 cm) de prolijos cálculos © Zeiss Ikon

Hacia 1936, el Dr. Alexander Schmakula de Zeiss Ikon desarrolló las primeras capas antirreflejantes, que hubieron de quedar en secreto unos cinco años para aplicaciones militares. Pero ya durante la guerra se comercializaron algunos Sonnar de 5 cm y Biogon de 3,5 cm con el revestimiento «T» de Zeiss Ikon (el T* vino mucho después, para indicar los multirrevestimientos). Pero el problema no acababa ahí: una película de 25 ASA, era considerada a la sazón muy rápida, y una de las populares era la «Agfa Pankine», de 16 ASA. Por si fuera poco, si se quería explotar uno de los argumentos principales de la Contax respecto a las Leica del momento, que no era otro que poder disparar a 1/1.000s en lugar de a 1/500s, pronto veremos que para disparar a ese valor, aún a pleno sol, nos sería necesario disponer de al menos un f/2. Y Ludwig Bertele, que ya había desarrollado los objetivos luminosos para las Ermanox, se puso a la tarea y creó los Sonnar 5 cm f/2 y Sonnar 5 cm f/1,5.

El primero sigue un esquema de seis lentes en tres grupos y el segundo uno de 7 lentes en tres grupos. Estos esquemas –ni soñar entonces con lentes aesféricas– ofrecían la ventaja de su buena corrección, alta luminosidad, escaso viñeteo y construcción compacta, que no necesitaba de barrilete retráctil. Eso si: su precio era más bien «de escándalo» como ya hemos comentado. Leica, por su parte, se vio obligada en 1933 a corresponder con el Summar 5 cm f/2 –retráctil– que nunca llegó a la calidad de imagen de los Sonnar. Sin embargo, particularidades de diseño mecanoóptico evitaron que desde un principio el Sonnar 50 mm f/1,5 fuese considerado otra cosa que una óptica especializada de alta luminosidad: la primera versión cerraba solo hasta f/8. Versiones posteriores llegaron respectivamente a f/11, f/16 e incluso f/22. El Zeiss Sonnar 50 mm f/1,5 vive todavía como C Sonnar T* 50 mm f/1,5 ZM en montura de bayoneta «Leica M», y tiene un precio aproximado de 1.050 €. También se puede conseguir –bajo encargo– en montura para las Nikon S telemétricas clásicas, con un aspecto muy similar al de las Contax, pero no compatible por ajuste de la cuña telemétrica.

Agfa Pankine, tabla de exposiciones
Tabla de combinaciones para ajuste de exposición –a pleno sol– para la película Agfa Pankine, una de las populares de la época

¡Es historia amigos!

Contax IIIa

Pero bien, en realidad… «a lo que había venido a hablaros era de mi Contax IIIa, y la experiencia de su manejo», pero creo que… ¡va ser mejor dejarlo para un próximo día!

Una Contax IIIa de 1951 frente a la Contax o Contax I de 1932
Una Contax IIIa de 1951 frente a la Contax o Contax I de 1932
  • Nota: salvo indicación en contra, todas las imágenes © Valentín Sama / Albedo Media. La Contax I que aparece en las imágenes fue cedida temporalmente para un proyecto separado de investigación por José Luis Mur. La Leica de la imagen de portada es una Leica III modelo F, con dial frontal para tiempos de exposición «lentos».
  • Fuentes: propias / publicaciones de la época / Bundesarchiv / Auf den Spuren del Contax/ Exakta Collection / Geschichte der Dresdner Fotoindustrie / Das Photographische Objektiv

15 Comentarios

    • Gracias por las amables palabras. Ya estamos trabajando en ello…y recuperando también para el caso alguna de las viejas emociones, tal como trabajar con película de 25 ISO (antes ASA)… Saludos

  1. Gracias D. Valentín
    Me alegra poder tener estos datos de una máquina de fotos con la que empecé a hacer fotos hace más de 60 años.
    Me refiero a la Contax 1, que todavía funciona, con un objetivo Sonnar 5cm f2. La compró mi padre en 1942 y empecé a usarla porque me gustaba más hacer fotos con ella que con mi Brownie Baby Y sigo con mi afición, ahora compartida entre foto argéntica y digital, con Minolta, Nikon y Canon. Disfruto como un verderón, a mis 72 años, también siguiendo sus estupendos trabajos de divulgación.

    • Es bonito usar las cámaras de nuestros progenitores… todavía conservo la Kodak Retina 1b («b» pequeña) de mi padre y la Kodak Vest Pocket de mi madre, para la que compré un fuelle de sustitución (pinholes…) en Bièvres, en el estánd de un vendedor que los tiene ya hechos para una inmensidad de cámaras. Saludos.

  2. Gracias Valentín por este articulo.
    Se agradece mucho el poder seguir leyendo acerca de cámaras que marcaron una época, lejos del marketing actual que envuelve este mundo.
    Sin duda el obturador de las Contax es un referente en el mundo del diseño, aunque en un principio su complejidad diera lugar al retorno de muchas cámaras a fabrica para repararlo (la mayoría de veces por culpa de esos hilos de seda que comentas en el articulo), donde si no recuerdo mal las definían como las cámaras boomerang, ya que iban y volvían…. luego se les añadía una letra junto al número de serie.
    Como aficionado también a la mecánica fotográfica, comentaros que es un gustazo ver el funcionamiento interno de estas cámaras y el detalle y cuidado con el que están fabricadas.
    A dia de hoy una Contax IIIa junto al Sonnar 5cm/f.1,5 T me acompañan en mi mochila, asi que como comprenderás espero ansioso la segunda entrega de este articulo.

    Saludos.

    • Hola Carlos. ¡Da gusto ver la cantidad de personas que mantienen estas cámaras en acción! En lo el obturador tienes toda la razón y en lo de los números de serie aún más: el galimatías de letras y números hace que sea casi imposible tener una idea fidedigna de cuántas unidades se fabricaron de cada modelo y en qué periodo…
      En cuanto a la segunda entrega, dado que tenéis –tu mismo y tu tocayo, de Posada– una experiencia mucho mayor que la mía, espero una gran retroalimentación por vuestra parte una vez publicado el segundo artículo…¡será bienvenida! Saludos

  3. Boas noites querido amigo Valentín:
    En esta última etapa estáis consiguiendo, en mi modesta opinión, una excelente y equilibrada «refundición» sobre el conocimiento fotográfico, mezclando tanto la actualidad como la historia y todo ello adornado con la amenidad, conocimiento, independencia y rigor que desde siempre te ha caracterizado.
    ¡Es una sensación fantástica!. Es como volver a revivir, en una especie de túnel del tiempo, de todo lo bueno que hubo en el pasado mundo editorial de la revista fotográfica y muy especialmente de aquéllas en las que has dejado tu impronta.
    No sé si esto ha surgido de forma deliberada pero lo estáis logrando. Por ello, espero y deseo que la delegación que estás efectuando en tu formidable equipo, te permita obtener más tiempo para seguir deleitándonos con tus amplios conocimientos.
    No sé si sería factible, pero sería formidable, una sección que recuperase todos los artículos, análisis y test que fuiste publicando a lo largo de tantos años en diferentes revistas con el objetivo de aglutinar y compendiar, tanto para nosotros como para nuevas generaciones, una extensa documentación que ya está elaborada.
    Un fuerte abrazo desde A Coruña

    • ¡Boas o incluso mejores, José Ramón!Gracias por tus amables palabras, «viejo» amigo. Me complace ver que te has dado cuenta de la gran oportunidad que me brinda la delegación que citas. Y sí: ha sido deliberado, el equipo es magnífico y pienso que está en vías de ser aún mejor. Respecto a la recopilación que citas… pienso que el tiempo que llevaría hacerla impediría hacer cosas nuevas y quizá sea mejor dejarlo allí donde está. Como sabes mi tiempo por aquí –como el de todos– es finito, pero el segundero corre más deprisa según para qué generaciones. Y lo digo en un día en que mentalmente hago un homenaje a mi viejo amigo Ed Meyers, mi guía desde la revista Popular Photography, cuando yo era un chaval, y al que tuve ocasión de conocer en persona décadas después. ¡Carpe diem! Un gran abrazo.

    • ZC nos dice que «Emmanuel Goldberg es el padre de la Contax I», y le podemos responder que… sí, pero no. Tal como figura en nuestro artículo –y es un hecho histórico– Emanuel Goldberg Director de Zeiss Ikon AG recibió de muy mala gana a Heinz Küppenbender, el ingeniero encargado del diseño de lo que debería ser luego la Contax I. Por tanto, aunque finalmente colaboró con el, en todo caso deberíamos decir que… fue «padre a la fuerza».

  4. Hola Valentín, muy interesante y trabajado el artículo sobre la Contax. Me ha hecho recordar la web que preparé hace ya más de 10 años sobre el tema, pero que desde entonces está desatendida. Siempre digo que tengo que actualizarla, pero me da pereza hacerlo. Tengo una buena colección de cámaras antiguas que me han llevado muchas horas de taller de reparación y restauración. He diversificado un poco y también trabajo con calculadoras antiguas. Aunque el estudio de Órgano me lleva bastante tiempo. Ahora que me he jubilado espero dedicarle tiempo a la página web. Adjunto un enlace para los interesados en estos temas.
    Saludos.

    • Hola José Luis. Deberías ponerte al día con tu web. La verdad es que lleva mucho trabajo, pero ayuda a poner en orden la cabeza…y a los demás. No entiendo de calculadoras, pero desde que se usaban en los rallyes cuando no existían los navegadores ni las radios, las calculadoras mecánicas «Curta» me han parecido siempre muy bellas. Saludos

  5. He tenido una Leica M3 25 años con un Sumicron-M 50 mm f/2, pero para trabajos de precisión profesionales de topografía sus técnicos utilizaban Contax y Zeiss Ikon, son ópticas de más nitidez. Las ópticas Leitz en un retrato «quitan arrugas» son más «suaves», las Zeiss son más precisas. Los mejores microscopios son Zeiss. En fin un poco cuestión de gustos pero para mí gana Zeiss.

  6. Es curioso que todavia existan fans de la Contax.
    Yo poseo una Contax IIa (adquirida de segunda mano en 1967, con el Sonnar f/1.5). También tenia una Leica IIIc, con objetivo Summitar f/2.

    Las usaba para paisaje y fotografía de montaña, tanto con diapositivas como con B/N, pero pronto descarté la Leica, cuya definición era inferior, especialmente en las esquinas del campo.

    Seguí utilizando la Contax hasta 2011, año en que la jubilé ante la dificultad para hallar película para diapositiva, pasándome, como no, a la tecnología digital.

    Pero guardo la Contax con veneración, y periódicamente la hago funcionar (sin película, claro) para mantener su mecanismo en buen estado, sabiendo que el célebre repórter Robert Capa murió con una cámara idéntica en la mano.

    • Una cámara muy refinada, la Contax IIa. Ahora mismo, si le pica el gusanillo, podría cargarla, bien con película para diapositivas en color Fujichrome, bien con la nueva Ektachrome de 100 IS0.
      ¡Déle una alegría a ese Sonnar f/1.5!

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.