Primeramente nos tenemos que situar a principio de los años cincuenta. Esta maravillosa complejidad que es ahora Internet, con la capacidad de realizar una búsqueda prácticamente instantánea de información, no solo no existía, sino que parecía inimaginable en una España gris y triste, en la que a la entrada de los cines figuraba, para advertencia de los mortales pecadores, la clasificación eclesiástica de las película en exhibición. Las más tentadoras eran, desde luego, por lo menos las «3R», que significaba «autorizadas para mayores, con reparos» y luego ya las de pecado mortal que eran las «gravemente peligrosas».

El Formulario Manual Kodak, con cronómetro, tanque de revelado, termómetro y estilográfica
El Formulario Manual Kodak, de los años 50, mi libro de cabecera hace ya 60 años

Con ese y otros panoramas, no es de extrañar que los chavales que en aquella época andábamos por los 10 años –imposible colarnos como mayores en los cines– buscásemos otras actividades lúdico-recreativas, tales como nadar –si tenías playa– fabricar y tirar petardos, andar por el monte, andar en bicis sin frenos, trastear por las estaciones si te gustaban los trenes… y sí: en algunos casos, iniciarnos en fotografía. En aquella época, la cosa no tenía por qué salir cara, ya que los recursos eran –de todas formas– muy limitados. Para buscar información, poco había: la revista Arte Fotográfico –muy dedicada a la concursística– y algunos librillos de la Editorial Omega, que estaban más bien atrasados técnicamente, si lo que te interesaba era aprender a revelar de verdad. Hablamos de blanco y negro, que la posibilidad de hacer algo de color llegó bastante más tarde en nuestro país para aficionados y profesionales. Y ahí descubrí el Formulario Manual Kodak.

Formulario Manual Kodak, manos con índice
En la primera página del índice de mi primer Formulario Manual Kodak, aparecen los contenidos, y marcados a lápiz, con distinto énfasis…

El índice permite hacerse una idea de la riqueza del contenido de las aproximadamente 177 páginas del manual, y –puesto que se trata de una reproducción del original– podréis deducir fácilmente cuáles eran las primeras, simples y elementales inquietudes de los chavales que nos queríamos iniciar en el revelado y copiado de nuestros propios negativos en blanco y negro hacia 1956.

Formulario Manual Kodak, segunda página del índice, con manos
…para un chaval que descubría la fotografía y no sabía nada de nada

Y en ese momento –en realidad unos años más tarde, más bien a finales de los cincuenta– es cuando descubrías que existía Kodak– nada que ver con lo que es ahora, sino más bien, entonces, una suerte de Alma Mater para fotógrafos. Y Kodak no solo tenía publicaciones totalmente puestas al día, sino un auténtico departamento de publicaciones –sí: también en España, en Madrid– con una persona al frente. Una persona cuyo nombre lamento no recordar, pero que me trataba como a un mayor, no como a un chico y siempre tenía algún detalle conmigo. Y así es como me hice con mi primer «Formulario Manual Kodak», que todavía conservo.
De hecho, para las ilustraciones que acompaño, los más observadores verán que he empleado dos ejemplares distintos: el original, al que le falta una de las anillas de plástico y un segundo, completo, que compré en una feria hace pocos años con la intención –no cumplida– de «canibalizarlo» por esa anilla, algo que finalmente no cumplí por puro respeto al ítem en si y a su antiguo propietario, del que encontré una nota manuscrita en su interior.

Formulario Manual Kodak, con nota manuscrita
En el ejemplar que compré, décadas después, para sustituir una anilla, encontré una nota manuscrita, de su anterior propietario…

Pero en aquellos años cincuenta: ¡qué riqueza de información contenía ese manual! Sobre todo para alguien como yo que todavía no sabía cómo revelar un rollo de blanco y negro! Además, el Formulario Manual Kodak aunque en realidad estaba elaborado a nivel profesional, era asequible a humildes aficionados como yo mismo, y te permitía ir aprendiendo poco a poco, y todavía hoy, en muchos aspectos, más de medio siglo después, sigue ofreciendo información válida y valiosa.
En la época era además una «obra viva»: una vez que lo adquirías, podías –y debías por tu propio interés– rellenar la tarjeta postal que venía en primera página y remitirla a la sede de Kodak, a la sazón en España, en la calle de Irún, 15 de Madrid, y con ello te suscribías a las actualizaciones, que eran …»gratuitas el primer año, de julio de 1956 a junio de 1957” y te comprometías a, …»en años sucesivos, recibir los suplementos abonando su importe a medida de que se publicasen y fuesen enviados»…
Y por eso, el Formulario Manual Kodak empleaba ese sistema de anillas –amarillas, naturalmente, uno de los colores corporativos de Kodak– que permitía introducir las página actualizadas y eliminar las obsoletas.

Formulario Manual Kodak: páginas desplegables referentes a filtrado de color
Un lujo en cualquier publicación: un desplegable, en este caso relativo al uso de filtros correctores y compensadores para películas en color

Podría entenderse que –fiel a su nombre– el Formulario Manual Kodak fuese solo una suerte de listado de fórmulas de reveladores, fijadores, viradores y baños auxiliares, y en ese sentido no nos defraudará, pero esta publicación era algo más, mucho más. En lo que respecta a baños químicos, nos ofrecía acceso a las fórmulas publicadas –algunas no lo eran– de los reveladores Kodak, pero también formulaciones más exóticas, tales como reveladores al Pirogalol, revelador tropical al Kodalk, revelador universal para películas y papeles, revelador de Dolmi, revelador para la obtención de tonos rojos, rojo-pardos y pardos, rebajador al iodo-cianuro (¡!), viraje Nelson al Oro…unas 40 páginas de tesoros que nos hablan ahora también de «usos y costumbres» de la época en lo referente a fotografía.

Formulario Manual Kodak y sus valiosas tablas de defectos de los negativos, posibles causas y soluciones
Formulario Manual Kodak y sus valiosas tablas de defectos de los negativos, posibles causas y soluciones

Todo ello acompañado de tablas de capacidad / agotamiento de los baños y de consejos para poder diagnosticar los defectos en los negativos y sus posibles causas y soluciones: ¡algo clave para los que queríamos aprender en un mundo sin escuelas de fotografía! Pero, tal como he avanzado más arriba, en el Formulario Manual Kodak hay muchas más cosas que las de laboratorio. Así, en sus páginas encontramos datos sobre las películas Kodak disponibles en la época –con la consecuente triste lista de «especies desaparecidas»– pero también instrucciones sobre conservación –vigentes hoy día–, verificación de exposímetros, filtros de color, y óptica fotográfica.

Hola manuscrita, de cálculos de profundidad de campo
Mis anotaciones acerca de cálculos de profundidad de campo… y sí: en aquella época sabíamos hacer cálculos matemáticos –incluso raíces cuadradas– sin calculadora, a mano

Esa parte, resultaba también de vital importancia para los aficionados –y profesionales– de la época. La razón no es otra que, en un un mundo sin autoenfoque y en el que muy pocos se podían permitir disponer de cámaras réflex o telemétricas, entender lo que era la profundidad de campo y la profundidad de foco, y cómo calcularlas, formaba parte del saber hacer fotografías. Buena muestra de ello, es la hoja de bloc, insertada entre las páginas de mi primer Formulario Manual Kodak, en la que por uno de los lados aparecen mis sesudos cálculos para ese aspecto y por el otro unas revelaciones un tanto chivatas, de una partida de «barcos» casi a punto de terminar, probablemente a escondidas, en alguna clase que nos interesaba menos que «nuestras cosas» de entonces.

Y la misma hoja por el lado menos serio, en el que se mezclan las fórmulas con una partida "de barcos" tradicional, a mano
Y la misma hoja por el lado menos serio, en el que se mezclan las fórmulas con una partida «de barcos» tradicional, a mano

Hay un detalle adicional: el Formulario Manual Kodak estaba perfectamente redactado y escrito –nada que ver con las traducciones mecanizadas que vemos hoy en día– y detrás de la elaboración del mismo debió de estar un gran equipo profesional.

Coleccionismo: Formulario Manual Kodak

Encontrar un Formulario Manual Kodak en buen estado no es frecuente pero no imposible. De hecho, parte del «glamour» de uno de ellos puede estar en las anotaciones a mano en las páginas finales y en otros lugares, en hojas añadidas y manchas de revelador. No debería alcanzar un precio exagerado y sólo bastaría comprobar que no falten páginas. Si encontráis uno, compradlo. En la página 29c comprenderéis por qué la película Kodak Tri-X –por ejemplo– pasó de golpe de 200 ASA de sensibilidad a 400 ASA… siendo la misma.

Formulario Manual Kodak, anotaciones personales
Formulario Manual Kodak: páginas de mis anotaciones personales, que reflejan fracasos de procesado –reticulado– en la Navidad de 1963…

Nota: todas las imágenes © Valentín Sama / Albedo Media

9 Comentarios

  1. Como siempre amigo Valentín, rescatando del olvido esas «pequeñas cosas…» que cantaba Serrat. Nunca tuve ese manual, años más tarde adquirí en Londres el «darkroom cook book» del que hice uso y abuso.

    • ¡Siempre es bueno saber de ti, Luis! Del «Darkroom Cook Book» creo que tengo dos versiones, y de hecho pensaba rendirle pronto un pequeño homenaje, junto con algún «libro sagrado» más de estas… «pequeñas cosas»

    • Gracias a todos vosotros por seguirnos. De hecho, es el gran equipo que se encarga ahora de DSLR Magazine / Albedo Media, el que me va a permitir dedicar un poco más de tiempo, a este tipo de contenido. ¡Carpe diem!

      • ¿Valentín, este texto que ha reseñado en esta entrada, es un antecesor / ancestro o conteporáneo del Kodak Reference Handbook? Ese texto lo tengo en versión PDF y me parece una joya ya que aborda además de los temas químicos, temas ópticos de las fórmulas de los objetivos que diseñó Kodak hasta la década de 1960, amén de ser un manual de fotografía bastante profundo en comparación con los textos de hoy en día. La versión que poseo tiene copyright de 1945 pero creo que los contenidos son posteriores a ese fecha. Cuando leí su artículo recorde este texto en inglés. Un saludo.

  2. Magníficos artículos, Don Valentín.
    Sigo siendo un entusiasta de «lo» analógico -prefiero llamarle «químico»-, desde que, en los años ’70 estudié fotografía profesional en el desaparecido y llorado CEI (Centro de Enseñanzas de la Imágen, de Barcelona). Allí aprendí lo divertido que puede ser el laboratorio y, desde entonces he procurado tener uno, mejor o peor, en todas las casas en las que he habitado. Ahora «actúo» en la Escola de Imaxe e Son de La Coruña, en donde aún mantienen en pie algunos laboratorios químicos. Su reportaje Contax vs Leica, estupendo. Trabajo con una magnífica M3, y Super Ikonta 532 (120), así como Rolleiflex (Planar 3.5) y de vez en cuando saco a pasear mis otras «hijas»: Retina, Spotmatic, Argus (!), Minolta, Yashica, y hasta una magnífica MINOX B. No le molesto más. muchas gracias por toda su magnífica información.

    • Gracias por sus amables palabras, Don Fernando. Poco a poco debemos ir pasando de hablar de «analógico» a «químico» o quizá «fotoquímico» que, –ciertamente– es más correcto. Aunque habrá que buscar un término que no chirríe mucho, ya que «cámara química» no suena bien… quizá cámara «fílmica» que algunos consideran un tanto pretencioso, o «para película» ya que «de película» podría tener otro significado… estamos en ello. Tiene suerte de poder acceder a esos laboratorios y recemos a «San Argénteo» para que a ningún «genio» que odie la fotografía química se le ocurra llenar esos espacios con ordenadores, como va ocurriendo en otras escuelas.Y todas esas cámaras –piezas de cultura, no solo de culto– nos son familiares y da gusto ver que sabe apreciar que el placer está no solo en fotografiar –que ya es mucho– sino también en el propio manejo esos instrumentos, cada uno con su particular carácter y sonido. Por cierto, Argus… ¿qué Argus? ¿Quizá «The Brick»? ¡Ninguna molestia, antes al contrario! Saludos

  3. Valentín, casi después de 20 años, decido retomar la fotografía, analógica, química, fílmica o como queramos llamarla, y te recuerdo, me encantaba leerte y ahora te redescubro… genial
    De paso de doy las gracias por tanta pasión compartida, tu y gente como tu, hacéis «ezto» más mágico.

    • Gracias por tus amables palabras, José Miguel. Si ahora puedo dedicar un poco más de tiempo a «ezto», es gracias al trabajo del equipo que me ha descargado de otros temas. Y es cierto, algo tiene lo fílmico, que aporta una pizca de pasión. Quizá el utilizar artefactos mecánicos o electromecánicos de bello o al menos original diseño… ?

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