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La primera réflex monocular soviética para película de 35 mm se desarrolló casi en paralelo a la primera cámara en el mundo en esa misma clase, pero en países totalmente separados por el carácter de sus gobiernos. Así, la germana Ihagee Kine Exakta, y la GOMZ Sport soviética parecen estar diseñadas en planetas distintos y difieren tan profundamente en sus soluciones técnicas como en sus posteriores líneas evolutivas.

Kine Exakta y Sport: las primeras réflex monoculares –por ese orden– para película de 35 mm. Dos mundos aparte © Valentín Sama
Kine Exakta y Sport: las primeras réflex monoculares –por ese orden– para película de 35 mm. Dos mundos aparte © Valentín Sama

Aunque desde un principio, discusiones políticas soviéticas interesadas trataron de poner en duda cuál de ellas había sido “la primera réflex monocular para película de 35 mm”, las investigaciones de Richard Hummel (1) lo dejan bien claro: la Kine Exakta de Ihagee, presentada el día 3 de marzo de 1936 en la Feria de Primavera de Leipzig, fue la primera, seguida de la Sport de GOMZ, que lo hizo en noviembre de 1937, para celebrar los veinte años de “La Gran Revolución Socialista”, esto es, casi dos años después. Más adelante os hablaré de la tortuosa y roja historia del desarrollo de esta “Sport” o Cnopm en cirílico.

GOMZ "Sport", la primera réflex monocular soviética para película de 35 mm © Valentín Sama
GOMZ “Sport”, la primera réflex monocular soviética para película de 35 mm © Valentín Sama

Algunos la encuentran bella y otros horrorosamente fea… es cuestión de gustos, pero desde luego, original es, hasta el punto de ser única, y no solo en estética, sino en soluciones mecánicas y ópticas. Partiendo de ideas de A.A. Min, y con el nombre interno provisional de “Gelveta”, fue diseñada por A.O. Gelgar y modernizada por Rybnikov y Pimenov (2).

El visor

En la versión que os muestro, la G101 según Princelle, la “Sport” es una réflex monocular para película de 35 mm que debe ser precargada en sus chasis especiales y que corre de chasis a chasis, sin rebobinado. El sistema de visor es doble: por un lado uno réflex, con el ocular en la parte superior de la cámara –ya que no dispone de pentaprisma– y por otro lado uno de visión directa de tipo “Newton”, que facilitaría el uso de la cámara para tomas verticales y también para el seguimiento de sujetos en rápido desplazamiento, ya que… es una cámara sport, ¿no?

GOMZ "Sport": ¿un "patito feo"? © Valentín Sama
GOMZ “Sport”: ¿un “patito feo”? © Valentín Sama

El ocular emplea una lente acromática de buena calidad que ofrece una cobertura aceptable de la pantalla esmerilada, que está combinada con una lente convergente, que –¡cómo no!– parece “inspirada” ligeramente en la de la Kine Exakta comercializada 20 meses antes. Las dimensiones de la Sport son 132,5 x 102 x 63,5 mm –ancho x alto x fondo– para un peso de 752 g incluyendo el objetivo y los dos chasis para la película.

Objetivo y ajustes

Los tiempos de obturación son: 1/500 s, 1/200 s, 1/100 s, 1/50 s, 1/25 s y “B”, y se ofrecen a través de un obturador planofocal que es la pieza de ingeniería y de mecánica más original de la “Sport” y en torno a la cual gira toda la concepción del ingenio, incluyendo –por curioso que parezca– el diseño y forma de la estructura que soporta al visor. El objetivo, un tipo “Tessar” intercambiable a bayoneta, es un Industar-10, 5 cm f/3,5, con ajustes de abertura de diafragma para f/3,5; f/4; f/5,6; f/8; f/11 y f/16. Las lentes son sin revestimientos antirreflejos y el diafragma está configurado por 8 palas de bastante buena factura en lo que a su forma y acabado mate se refiere.

El Industar-10 para la "Sport" sigue –aunque con ejecución mucho más tosca– un esquema de montura similar al de las Contax/KIEV telemétricas: la helicoidal de enfoque es solidaria del cuerpo de la cámara © Valentín Sama
El Industar-10 para la “Sport” sigue –aunque con ejecución mucho más tosca– un esquema de montura similar al de las Contax/KIEV telemétricas: la helicoidal de enfoque es solidaria del cuerpo de la cámara © Valentín Sama

Al estilo de las Contax germanas, y de las copias soviéticas KIEV, el objetivo en sí carece de helicoidal de enfoque, y esta es solidaria del cuerpo de la cámara. El sistema de enfoque tiene un retén para infinito, y ello facilita la liberación del objetivo para su eventual cambio, una necesidad que veremos que nunca se produjo. Una pequeña pestaña sobre el barrilete del Industar-10 permite esa liberación.

Armado del obturador y avance de la película

El avance de la película, el armado del obturador y la selección de los tiempos de obturación son operaciones que se realizan todas ellas mediante el original –y en mi opinión, bello– mando combinado situado a la derecha de la caja del visor, siendo este una suerte de “capuchón” rígido que –evidentemente– alberga no solo el visor sino parte del sistema de obturación.

El mando combinado para el armado del obturador, el avance de la película y la selección de los tiempos de obturación, es uno de los puntos más bellos de la "Sport" de GOMZ © Valentín Sama
El mando combinado para el armado del obturador, el avance de la película y la selección de los tiempos de obturación, es uno de los puntos más bellos de la “Sport” de GOMZ © Valentín Sama

Girando la rueda moleteada avanzamos la película y armamos el obturador, al tiempo que si presionamos hacia dentro, venciendo la acción de un resorte, podremos seleccionar el tiempo de obturación, con un encaje por clics. Puesto que el espejo del sistema réflex no es del tipo de retorno instantáneo, al armar el obturador también se hace descender el espejo a su posición de visión réflex.

El dorso de la "Sport" se separa por completo para la carga de la película. Los chasis no son simétricos en sus extremos, y deben guardar posición en el cuerpo de la cámara © Valentín Sama
El dorso de la “Sport” se separa por completo para la carga de la película. Los chasis no son simétricos en sus extremos, y deben guardar posición en el cuerpo de la cámara © Valentín Sama

Si observamos bien, veremos que el cuentafotos llega hasta 50 fotogramas y la razón no es otra que la “Sport” estaba calculada para carga de película de 35 mm en 2 m de longitud y nunca para los chasis 135-36 que se normalizarían pronto en esa misma época. Un refinamiento especial, es que, durante el disparo, no gira el mando para el armado del obturador y el avance del fotograma, lo que no era la norma en obturadores tales como los de las Leica de la época.

El obturador: la obra maestra de A.A. Min y A.O. Gelgar

En los años del diseño de la “Sport” –de 1934 a 1937– (3) los obturadores planofocales seguían la modalidad establecida de emplear dos cortinillas de seda engomada que antes y después de su recorrido se enrollaban en sendos tambores. Este tipo de obturación se ha empleado al menos hasta finales del siglo pasado, incluso en cámaras de alta gama. Pero los creadores de la “Sport” siguieron una aproximación bien distinta y apostaron por un obturador planofocal enteramente metálico.

La exposición se realiza –de forma muy análoga a la propia de las cortinillas textiles– en base a la anchura de una ranura creada por dos elementos metálicos del obturador. Lo ingenioso del sistema va más allá del –entonces atrevido– empleo de metal en lugar de tela: las dos “cortinillas” son rígidas, y en puridad no deberíamos llamarlas así… pero seguiremos haciéndolo, por comodidad y costumbre.

Esquema original del funcionamiento del obturador de la "Sport", publicado en el Nº 4 de la revista Sowjetskoe Foto, en 1936
Esquema original del funcionamiento del obturador de la “Sport”, publicado en el Nº 4 de la revista Sowjetskoe Foto, en 1936

A la izquierda, aparece el obturador armado y a la derecha una vez realizado el disparo. La cortinilla B se desplaza en un recorrido vertical, al tiempo que la cortinilla H lo hace en diagonal, desplazando uno de sus ejes por las ranuras 12. El espejo 3, se desplaza hacia arriba pivotando sobre su eje hasta quedar bajo la pantalla de enfoque M.

Ahora podemos comenzar a entender una de las razones de ese visor “de capuchón” rígido: ¡debe albergar a la cortinilla rígida B en su recorrido ascendente! Por otro lado, la función del espejo al quedar bajo la pantalla esmerilada para el enfoque, es –adicionalmente– impedir la entrada de luz desde el visor hacia la cámara oscura durante la exposición, de forma muy similar a la de otras SLRs.

Esquema original de la parte mecánica del obturador de la "Sport", publicado en "Foto-Kino-Technik". © Enciclopedia Soviética de Moscú
Esquema original de la parte mecánica del obturador de la “Sport”, publicado en “Foto-Kino-Technik”. © Enciclopedia Soviética de Moscú

En la imagen de la izquierda puede apreciarse una de las primeras versiones de la “Sport”, todavía con sujeciones para la correa en la parte superior. A la derecha, el mecanismo de control del obturador, partiendo del disparador en el Nº1. Todo este prolijo mecanismo, está sistematizado a la derecha, repartido entre el cuerpo de la cámara y la estructura del visor.

De GOI a LOMO

La evolución de los nombres de los centros de producción y de éstos en sí mismos, puede arrojar luz sobre los avatares que debía sufrir una cámara soviética antes de ser comercializada:

  • En 1921, la firma GOI –Instituto Estatal de Óptica, creado en 1918–, es renombrada como GOZ –Factoría de Óptica Estatal–.
  • En ese mismo año, comienza la producción de vidrio óptico en Izium (Ucrania) y tres años más tarde, en Petrogrado –luego llamado Leningrado y San Petersburgo–.
  • 1928 (24 de mayo): El Consejo Superior de Economía decreta que GOZ debe comenzar la producción “de una cámara para 9 x 12 cm” –sería la muy exitosa “Fotokor”–.
  • A finales de 1929, GOZ se incorpora al conglomerado tipo “trust” TOMP y con ello pasa a ser VTOMP –Interfederal de Empresas Opto-Mecánicas–, y muy poco después se convierte en VOOMP –Federación de Factorías Opto-Mecánicas–.
  • Hacia 1932, y tras haberse incorporado a VOOMP un nuevo equipo directivo, la factoría pasa a llamarse GOMZ/OGPU –Factoría Opto-Mecánica Estatal / Dirección Política del Estado Confederado–, en forma abreviada, GOMS.
  • En 1934, la OGPU pasa a ser el NKVD y luego KGB… ahí es nada.
  • Tras la segunda guerra mundial, hacia 1962, se fundó en Leningrado la LOOMP –Unión de Empresas Empresas Opto-Mecánicas de Leningrado–.
  • En 1965, finalmente, LOOMP pasa a ser LOMO –Unión Opto-Mecánica de Leningrado, W.I Lenin–.
La "Sport" exhibe orgullosamente el logotipo de GOMZ, configurado por un prisma y una marcha de rayos ópticos. Hubo un largo laberinto burocrático para llegar hasta ahí © Valentín Sama
La “Sport” exhibe orgullosamente el logotipo de GOMZ, configurado por un prisma y una marcha de rayos ópticos. Hubo un largo laberinto burocrático para llegar hasta ahí © Valentín Sama

Parece difícil que con esos continuos cambios, que a un buen seguro llevaban aparejada una buena cantidad de burocracia, les quedasen tiempo, cabezas y ganas para hacer cámaras… pero basta decir que LENZOS –en Leningrado– producía anualmente 100 toneladas de vidrio óptico, y que entre 1930 y 1938 se produjeron aproximadamente 905.000 Fotokor, además de casi 139.000 Tourist, más de 10.000 Sport y casi 1.000 Liliput: no en vano, en 1933, más de 11.000 personas trabajaban en VOOMP, y naturalmente no solo hacían cámaras sino toda clase de artefactos ópticos para la industria civil y militar.

Línea evolutiva interrumpida

Al comienzo de este artículo hemos hablado de “distintas líneas evolutivas” para la Kine Exakta y la “Sport” y ciertamente fueron tan dispares que mientras la primera pasó a ser la SLR para 35 mm dominante durante muchas décadas –hasta la irrupción en Europa de los productos japoneses, hacia 1960– la “Sport” simplemente no evolucionó, y de hecho nunca se llego a fabricar otro objetivo que el estándar Industar-10 para esa montura de óptica intercambiable. Solo se fabricaron una 16.000 Sport entre 1937 y 1941, año en que cesó la producción. ¿Cuáles fueron las razones para ese muy escaso éxito?

Kine Exakta y Sport: las primeras réflex monoculares –por ese orden– para película de 35 mm. Dos mundos aparte, también reflejados por el empleo del cromo frente al níquel © Valentín Sama
Kine Exakta y Sport: las primeras réflex monoculares –por ese orden– para película de 35 mm. Dos mundos aparte, también reflejados por el empleo del cromo frente al níquel © Valentín Sama

Por un lado estuvieron el diseño y la mecánica: la Kine Exakta ofrecía tiempos de obturación de 1/1.000 s a 12 segundos completos para un total de 20 valores de ajuste además de “B” y “T” –frente a 5 valores, más “B” para la “Sport”–, con un visor réflex más brillante, a lo que se sumaba el hecho de poder utilizar los entonces nuevos chasis normalizados para película de 35 mm, con opción de rebobinado. Además, partía ya con una buena batería de objetivos –de 40 mm a 500 mm y luminosidades de hasta f/1,5– de los mejores fabricantes germanos, conjunto que pronto se incrementaría de forma notable. Accesorios tales como tubos de extensión, acopladores para microscopio, flashes, soportes de reproducción, duplicadores para negativos y diapositivas, y hasta ampliadoras, se ofrecieron de forma simultánea. Comentario aparte sería la calidad de ajustes y acabados, muy superiores en la Kine Exakta.

Por otro lado estuvo la segunda guerra mundial, y las consecuencias de la misma. Así, por ejemplo, se puede citar un detalle bastante dramático: muchas unidades nuevas de cámaras “Sport” se perdieron con motivo del asedio a Leningrado desde primeros de septiembre del año 1941. Así, tal como cita Princelle en su obra “Russian and Soviet Cameras” (4), durante ese asedio de 900 días, el frío fue espantoso, y las cajas que albergaban y protegían esas cámaras eran de madera… Baste decir que del 1.200.000 víctimas del asedio, la mitad murieron de inanición. Pero el final de esa guerra, en 1945, influyó en el destino de las dos primeras réflex monoculares para 35 mm de forma, digamos, muy interesante.

Dresden tras los bombardeos del 13, 14 y 15 de febrero de 1945: 4.000 toneladas de bombas explosivas e incendiarias, para 40.000 muertos. Obra de Richard Peter libre bajo licencia CC
Dresden tras los bombardeos del 13, 14 y 15 de febrero de 1945: 4.000 toneladas de bombas explosivas e incendiarias, para aproximadamente 40.000 muertos. Obra de Richard Peter libre bajo licencia CC

Con la ocupación de Alemania, Dresden, la ciudad donde se producían las cámaras de Ihagee, y entre ellas las Exakta, quedó en la zona soviética, zona más tarde bajo el nombre de “Deutsche Demokratische Republik” o “DDR”. Aunque el terrible y muy polémico bombardeo en modo de “tormenta de fuego” de Dresden a cargo de las fuerzas aliadas (5) destruyó toda la ciudad –incluyendo las factorías de Ihagee– ya para agosto de 1945 había arrancado de nuevo la producción de cámaras, y para noviembre de ese mismo año ya comenzaron los primeros envíos de cámaras Exakta hacia la U.S.S.R. como “reparaciones de guerra” y, más tarde, de las Praktiflex.

Tras la segunda guerra mundial, las Exakta fabricadas en Dresden llevaban la inscripción "Alemania ocupada por la U.S.S.R" Puede apreciarse el dial para tiempos lentos del obturador, de 1/5 s a 12 segundos completos, así como –en rojo– los siete tiempos de retardo en el disparo © Valentín Sama
Tras la segunda guerra mundial, las Exakta fabricadas en Dresden llevaban la inscripción “Alemania ocupada por la U.S.S.R”. Puede apreciarse el dial para tiempos lentos del obturador, de 1/5 s a 12 segundos completos, así como –en rojo– los siete tiempos de retardo en el disparo © Valentín Sama

En cifras, en los tres años siguientes, se “sirvieron” a los soviéticos casi 20.000 cámaras del modelo Kine Exakta y algo más de 47.000 del tipo Praktiflex. Entre 1946 y 1949, la Unión Soviética recibió como reparaciones de guerra, desde el lado ocupado de Alemania casi 92.000 cámaras réflex monoculares… de calidad. ¿Qué sentido tenía seguir con el desarrollo y producción de un modelo como la “Sport”, que además, era un producto muy inferior? A ello se sumaba que la “Sport” tenía unos costes de producción muy altos, notablemente superiores a los del precio de venta en tienda de una Kine Exakta.

Para poder la guinda sobre el pastel, la mayoría de esas cámaras no se destinaba al consumo interno de la Unión Soviética, sino a la exportación, con lo que la captación de divisas resultaba más que interesante. Así, “murió” la “Sport” y vivió la Kine Exakta, evolucionando hacia una exitosa saga de “Exaktas y “Exactas”.


(1) Richard Hummel es un gran experto en todo lo relacionado con la industria fotográfica germana, y más concretamente de la de Dresden. Entre sus publicaciones figura “Kine Exakta oder Sport”; ISBN 3-89506-160-3.

(2) Inicialmente en estudio –desde 1934– a cargo de A.O. Gelgar, –el diseñador del original sistema de obturación–, la “Sport” sufrió numerosos retrasos hasta su puesta final en producción a finales de 1937. En las publicaciones de la época se indica que la “Sport” habría sido “modernizada” por Rybnikov y Pimenov antes de su entrada en producción, y ya a partir de ahí, se obvia toda mención a A.O. Gelgar, probablemente como represalia a unos retrasos de los que –muy probablemente– no fue responsable.

(3) Desde el año 1929 si contamos la Mine, una cámara que probablemente nunca pasó de la fase de prototipo, pero en cuyo concepto se inspira claramente la “Sport”.

(4) “Russian and Soviet Cameras / Made in USSR”; ISBN: 1-874031-63-0.

(5) Hoy en día, este polémico y estratégicamente injustificado bombardeo, es considerado por historiadores y expertos militares como un muy probable crimen de guerra.

8 Comentarios

  1. Cada dos semanas espero con ilusión su artículo sobre cámaras fuera de lo normal, pero esta vez aunque creo que ha habido que esperar una más, ha merecido la pena. ! Qué bonita historia la de la GOMZ y qué cámara tan especial..
    Sería interesante para sus seguidores si lo considera pertinente, conocer más detalles de como llegó a su colección el ejemplar que nos presenta.
    ¿Quizás en la feria anual que ha cerrado sus puertas esta semana cerca de Paris?
    Saludos y muchas gracias.

    • Muchas gracias por las amables palabras, Justo. La realidad es que “mi compromiso” es el de un único artículo al mes. Otra cosa es que –en más de una ocasión– “se me vaya la tecla” y publique algo más.
      Sí que es cierto que la “Sport” es una cámara muy especial y bastante rara.
      Esta unidad en particular me la regaló por sorpresa Sergio Mur –de Fotocasión– gran coleccionista, al igual que su padre, José Luis Mur. No creo recordar haber visto ninguna en Bièvres y por lo visto es bastante rara, ya que de las 16.000 unidades que al parecer sobrevivieron han quedado bastante pocas. Pero hay expertos rusos que las conocen a fondo e incluso coleccionan variantes anteriores y posteriores, extremadamente raras. Saludos cordiales.

  2. Cada vez que leo uno de los artículos de coleccionismo me viene a la cabeza una petición: ¿Para cuándo un libro recopilatorio, que recogiera los artículos de esta web y los de la revista FV? Seguro que seríamos muchos los interesados, incluso si hay que hacer crowfunding.
    Muchas gracias por todo, y saludos cordiales.

    • Hola Miquel. Los de la revista FV sería complicado recopilarlos, por cuestión de derechos de autor, por parte míos y por parte de la S.A. de la que en su momento vendí mi participación del 40%. Respecto a estos más recientes, de DSLR Magazine / Albedo Media, no creas… ¡que lo estoy pensando! Muchas gracias por tu apoyo e interés, que tendré muy en cuenta. Saludos cordiales.

    • Apoyo por completo la propuesta de Miquel. Sus conocimientos, señor Sama, sé que podrían llenar páginas completas sobre valiosa información de equipo fotográfico. Espero que un libro se convierta en realidad muy pronto. Un saludo

      • Gracias por su apoyo moral y amables palabras, Salvador. Lo del posible libro es una empresa ardua y probablemente costosa en recursos –también de tiempo– y no es seguro que pueda llegar a término, pero no es menos cierto que son bastantes personas que me piden que produzca alguna publicación en ese sentido…
        Saludos cordiales

    • Apuntenmé dos ejemplares del libro, uno para mí y otro para regalar. Y, al menos por mi parte, no esperaría un trabajo enciclopédico ni exhaustivo que nombre cada cámara que ha existido. Con una edición impresa de estas historias estaría más que contento.

      Por cierto, aunque sea un poco de perogrullo, las fotos de los equipos que hacen para el artículo me parecen muy buenas. Me gustan porque son periodísticas, no publicitarias. Me parecen muy bien iluminadas sin dar la sensación falsa de esas que salen de un collage de veinte fotos.

      • Hola Agilulfo; tomo buena nota de su sugerencia, aunque ese “presunto” libro se encuentra ahora mismo bastante alejado de una posible realidad…
        Me alegro de que le parezca buena la calidad de las fotografías que ilustran los artículos de la sección de “Clásico”. Como quizá sepa, vengo del mundo de la fotografía profesional, especialmente de la industrial y de producto, aparte de ser –sobre todo– eso que antes se llamaba “fotógrafo amateur”, que era un término en mi opinión bastante bonito.
        Ya en mis tiempos de la revista FV –la de antes–, en una época en la que todavía no existía la fotografía digital, todas las fotos de producto las hacía con cámara técnica –”de placas”–, a veces en 4×5 pulgadas y muchas veces con un “rollero” de 6×7 cm.
        Ahora, por motivo de economía e inmediatez, las hago en digital, pero con el mismo amor y cuidado.
        Le sorprendería –quizá– ver lo sencillo del equipo que utilizo ahora y el minúsculo espacio en el que desarrollo el trabajo. Pero no en vano trabajé –junto con compañeros como Rafael Roa– con clientes muy importantes que “obligaban” mucho, aunque quizá no tanto como la responsabilidad que representó dar clase de iluminación a mis alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la UCM.
        No obstante, todo fotógrafo debe admitir los defectos en sus imágenes, y así, yo reconozco que esas fotos de la sección de “Clásico” son mejorables, pero el límite viene dado por el espacio: poco mayor de un metro cuadrado. Saludos cordiales.

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