Corriendo un tupido velo sobre las «fantasías cósmicas» introducidas por Hasselblad en la pasada Photokina, y afortunadamente ya apartadas a un lado, si bien es posible que unos pocos recuerden las telemétricas X-Pan para película de 35 mm, la mayor parte de los aficionados a la fotografía reconocen las cámaras Hasselblad como «esas réflex de alta calidad, para formato medio, con óptica intercambiable», bien las digitales actuales, bien las «de toda la vida», para película. Y sin embargo, existe un modelo de Hasselblad –bastante peculiar– que siendo para ese formato medio de 6×6 cm sobre película 120, no es réflex, ni tiene óptica intercambiable: es la Hasselblad Super Wide, una «sin espejo para formato medio» que inició su andadura en 1954.

Hasselblad 903SWC, con su objetivo fijo Carl Zeiss Biogon T* 38 mm f/4,5
Compacta, carismática, sin espejo: Hasselblad 903SWC, con su objetivo fijo Carl Zeiss Biogon T* 38 mm f/4,5

Hoy os hablamos de esa «anomalía» dentro de la firma y más concretamente de una unidad de la Hasselblad 903SWC. Las primeramente llamadas «Supreme Wide Angle», y posteriormente «Superwide» o «SWC» de Hasselblad se caracterizaban por ir unidas indisolublemente a Carl Zeiss, a través del objetivo Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5. En el caso de la 903SWC que nos ocupa, con multirrevestimientos T*. De hecho, tanto técnica como comercialmente, podría decirse que lo que se vendía era el objetivo, con un cuerpo de cámara pegado, no una cámara con objetivo. El cuerpo, eso si, admitía los chasis intercambiables para película del resto del sistema Hasselblad, si bien era mucho más corto. Tan corto que no había espacio para un espejo para el sistema réflex y el fotógrafo debía usar un visor óptico. ¿Qué poderosas razones podrían llevar a semejante diseño, en principio «contra natura» en el sistema Hasselblad?

Hasselblad 903SWC: objetivo Carl Zeiss Biogon CF 38 mm f/4,5 T*

Este objetivo, sobre el formato 6×6 cm, cubre un ángulo de 91 grados diagonalmente y 75 grados vertical y horizontalmente, siendo por tanto muy angular, equivalente aproximadamente a un 21 mm para «paso universal». En la época en que se crearon las Superwide, la óptica más angular disponible para las réflex de la firma era de 50 mm, apareciendo posteriormente la de 40 mm, pero ambas adolecían de un problema: debido a la distancia impuesta por el espejo del sistema réflex, obedecían a un esquema fuertemente retrofoco, asimétrico. Y ello supone mayor distorsión, y rendimiento muy variable de infinito a la distancia mínima de enfoque.

Esquema óptico casi simétrico del Carl Zeiss Biogon T* 38 mm f/4,5 montado de forma solidaria en una Hasselblad 903SWC
Una bella imagen del esquema óptico casi simétrico del Carl Zeiss Biogon T* 38 mm f/4,5 montado de forma solidaria en una Hasselblad 903SWC © Carl Zeiss y Hasselblad [clic para ampliar]

Por tanto, los equipos de Hasselblad y Carl Zeiss decidieron crear una óptica –casi– simétrica, con un cuerpo optimizado para la misma, sin concesiones, y el resultado fueron las Super Wide de la firma. El Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5 está compuesto por 5 grupos a partir de 8 lentes, todas ellas esféricas. Esta montado en torno a un obturador central con tiempos de 1/500 de segundo a 1 segundo y «B», y goza de una distancia mínima de enfoque de algo menos de 30 cm. El diseño casi totalmente simétrico, no retrofoco, hace que la distorsión sea virtualmente inexistente, y el viñeteo especialmente bajo. De hecho, el rendimiento es tan alto, que sus creadores recomiendan este objetivo para aplicaciones que incluyen la fotografía aérea y la reproducción de obras de arte tales como pinturas, cuando deban hacerse en espacios reducidos.

Hay que tener en cuenta que salvando las primeras Hasselblad con obturador planofocal –1000 F y 1600F– que montaban ópticas Kodak, ya luego, hasta la era digital, Carl Zeiss (ahora Zeiss a secas) era el suministrador exclusivo de ópticas para Hasselblad y la colaboración era muy estrecha. El orgullo mutuo de ambas firmas por su creación hizo que de hecho el Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5 no se comercializase nunca separado de la cámara Superwide…hasta el año 1999 aproximadamente.

Una Alpa, con un Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5
Tras 45 años de exclusividad por parte de Carl Zeiss del Biogon 38 mm f/4,5 para las Hasselblad Superwide, solo se licenció, por primera y última vez para las incomparables Alpa © Alpa

Tras 45 años de exclusividad, le correspondió a la firma Alpa, el honor de conseguir que Carl Zeiss le suministrase separadamente esa emblemática óptica para sus muy especiales cámaras modulares de formato medio, también sin espejo. En la versión para Alpa, montada sobre obturador Copal 0, que se dejó de fabricar en 2002, el diafragma cerraba hasta f/32.

Hasselblad 903SWC: enfoque y encuadre

Si la cámara no es réflex y tampoco telemétrica…¿cómo hacemos para enfocar? Pues bien, por estimación, aprovechando –no es menos cierto– la generosa profundidad de campo de la focal de 38 mm: para hacernos una idea, a f/22 la profundidad de campo se extiende de 65 cm a infinito y desde 2,5 m a infinito a f/4,5. Además, nos podemos ayudar del amplio giro del anillo de enfoque –de aproximadamente 180 grados–, que ofrece marcas para infinito; 6m; 3m; 2m; 1,2m; 1m; 0,8m; 0,7m; 0,6m; 0,5m; 0,45m; 0,4m; 0,35m; y 0,3m. La separación entre cada marca es tan grande –sobre todo desde 1 m hacia abajo– que el enfoque se deja ajustar con mucha precisión. Por supuesto hay una escala completa de profundidad de campo.

Hasselblad 903SWC, mandos de control
Tiempos de obturación de 1/500s a 1 segundo y «B» y distancia mínima de enfoque de 30 cm. Atentos a la hiperfocal para f/22. Todos los mandos de la Hasselblad 903SWC son visibles –también– a través del visor óptico

Bien, pero nos preguntaréis… ¿y el encuadre? Ahí es donde pronto veremos que está 903SWC no es para pusilánimes. El visor –tras el objetivo– es uno de los factores más característicos de esta cámara. Se trata de un visor óptico, que muestra –con fuerte curvatura en barrilete– el campo abarcado por el objetivo mediante cuatro esquinas delimitadoras, y además un generoso campo circundante, nada como para entusiasmar. Pero hay dos detalles exclusivos más…

Hasselblad 903SWC: dos ayudas clave

Este visor, que va acoplado en la zapata portaaccesorios, dispone en su interior de un nivel de burbuja única, que –a través de un sistema prismático– se puede ver en la parte inferior del encuadre, junto al mismo. Ello nos ayuda a nivelar la cámara lo más perfectamente posible, si queremos evitar las líneas en fuga, tan molestas, por ejemplo, en fotografía de arquitectura.

Visor de la Hasselblad 903SWC, detalle
En la parte inferior de la lente frontal el visor de la 903SWC podemos ver el prisma que permite ver las escalas del objetivo. El nivel de burbuja, en la parte superior, es operativo tanto para trabajar sobre trípode, como a mano alzada, desde el interior del visor

Por su parte, la lente frontal del visor incorpora un ingenioso tallado prismático, que nos permite ver, junto al encuadre, los ajustes de distancia del objetivo, cuyo barrilete «asoma» por la parte inferior. Desde luego, nada que ver con la precisión de una visión réflex, pero si quieres gozar de las virtudes del que se ha considerado como el objetivo angular para formato medio más perfecto del mundo, hay que pagar un precio. 1

Hasselblad 903SWC: poniéndonos serios

Hay otra solución, para cuando necesitemos una precisión absoluta en los encuadres y la nivelación, y es la de poder acoplar sobre la cámara –retirando el chasis intercambiable para la película– el vidrio esmerilado especial para el plano focal. Con esa solución, con la Hasselblad 903SWC sujeta a un trípode, la convertimos en una «minicámara técnica angular» y podremos afinar al máximo, también el enfoque, para sujetos estáticos naturalmente.

Hasselblad 903SWC: los chasis intercambiables

El Carl Zeiss Biogon T* 38 mm f/4,5 se lleva tanto protagonismo que podríamos llegar a menospreciar una de las razones de existir –junto al mismo– de las Hasselblad Superwide, que no es otra que la de compartir con el resto de las «Hassel» para película sus chasis para la misma, con excepción de los Polaroid, que deben ser específicos según versión de Superwide.

Una Hasselblad 903SWC separa del chasis para película
Los chasis para película son los estándar para el sistema réflex de Hasselblad. Obsérvese la ausencia de espejo y de «trampillas» presentes en las «Hassel» réflex, así como la muy corta distancia de la lente posterior del Biogon al plano focal

Así, podemos acoplar en nuestra SWC el mismo chasis que estemos usando en una de la que ahora se llaman «Serie V», pasando quizá de diapositiva a B/N o a negativo en color, naturalmente también con rollos parcialmente expuestos.

Una Hasselblad 903SWC, con objetivo y junto a un chasis para película A12 (para 6×6 cm), mide tan solo 145 x 112 x 115 mm para un peso de 1.325 gramos. Sin chasis, 940 gramos.

Hasselblad 903SWC: compra inteligente

Las SWC son aparatos muy especiales, y por lo general nada baratos. Han existido más modelos y variantes de lo que podría pensarse y hay que tener mucho cuidado a la hora de decantarse por la compra de una «ganga». A todas las precauciones habituales de comprobar ausencia de golpes, arañazos u hongos en las lentes, arrastre correcto de la película, etc., hay que sumar algunas más. El ajuste de las 8 lentes que componen el Biogon 38 mm f/4,5 es hipercrítico y si ha tenido que ser desmontado alguna vez –por ejemplo para dar servicio al obturador– podría no haber quedado en perfectas condiciones tras el montaje. Si observamos que se ha llegado a desmontar alguna vez (atención a posibles marcas en los anillos frontal y posterior), deberíamos pedir hacer una prueba de la cámara antes de formalizar la compra.

Esquema del Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5
Esquema del Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5: obsérvese lo crítico de la posición del conjunto diafragma / obturador © Carl Zeiss

Pero hay más: el ajuste de las lentes es también hipercrítico en relación a las palas del obturador, sobre todo en los Compur. Estos obturadores, debido a la forma de una de sus palas, al coger juegos con el uso, podían llegar a rayar las lentes internas con los resultados desastrosos que podemos imaginar. Por ello, y aunque las discusiones sobre el tema podrían ser interminables, casi todos los autores coinciden en señalar que la mejor compra sería probablemente una 903SWC, que ya (desde 1982) lleva el objetivo CF Biogon 38 mm f/4,5 con revestimientos T* y obturador Prontor. De la misma manera, coincidirían en que el modelo posterior –y final– el 905SWC, es inferior en todos los aspectos, en parte debido a que los nuevos vidrios «ecológicos» empleados en la construcción de las lentes –sin plomo ni arsénico– «no dieron nunca la talla».

Las Hasselblad Supreme Wide Angle / Superwide se produjeron en serie desde 1959 hasta 2002, en ocho modelos/variantes de cuerpo y tres de visor. Para una unidad de 903SWC, con obturador Prontor, en buen estado, con chasis, habría que contar con un precio no inferior a los 3.000 €.


1 Con permiso del Mamiya Sekor 43 mm f/4,5 L para la Mamiya 7, que –siendo más moderno– sigue la fórmula de 10 lentes de los Biogon de primera generación, y sería superior en rendimiento.

Nota: salvo indicación en contra, todas las imágenes © Valentin Sama / Albedo Media

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