Tras el desarrollo en 1957 del primer sistema de medición TTL por parte de Ihagee, para el sistema Exakta, el segundo gran avance en el desarrollo de esa tecnología de lectura de la luz a través del objetivo –»Through The Lens»– se materializó en una mesa, en un modesto estand de la Photokina de 1962, que por aquellos años se celebraba en marzo. Esa discreta presentación del resultado de lo que hasta ese momento había sido el «Project 46 A», fue posible gracias a más de dos años de denonado trabajo de Zenyohji Kenichi, Utsumi Kohzoh, Kawase Suminosuke, y sus equipos correspondientes, a los que se sumaría más tarde Nagai Torao, pero también a la disponibilidad de un entonces muy novedoso y pequeño componente: la fotorresistencia de sulfuro de cadmio (CdS). Estamos hablando de la cámara Topcon RE Super, la primera réflex monocular (SLR) para 35 mm con medición TTL integrada, que se comercializaría en marzo de 1963 (1).

Topcon RE Super
Topcon RE Super: la primera réflex monocular con medición TTL integrada, una cámara profesional de sistema, adelantada a su época © Valentín Sama / Albedo Media

El Project 46 A: ¿cómo incorporar TTL a una SLR?

A primeros de 1960, los tres ingenieros más arriba citados, de la firma Tokyo Kogaku K.K., más conocida por el nombre comercial de Topcon, espoleados por Kawase, que ya se había encelado con las posibilidades ofrecidas por el sulfuro de cadmio (CdS) y su particular propiedad de variar su conductibilidad eléctrica en proporción a la luz que incidiese sobre la muestra, decidieron embarcarse en el proyecto de incorporar un sistema de medición de la luz por CdS en el pentaprisma de una de sus SLR, de las que a la sazón, la gama más avanzada –que lo era en gran manera– venía representada por los modelos Topcon R II, R III y especialmente el RS.

Quizá fuese un hecho afortunado para la buena llegada a puerto del Project 46 A, el que justo al comienzo de los trabajos de desarrollo, la mayoría de las acciones de Tokyo Kogaku K.K., pasasen a ser propiedad de Tokyo Shibaura Denki K.K., ni más ni menos que… ¡Toshiba! Las buenas relaciones del ingeniero Nagai Torao, de Toshiba, con la firma Nippon Selen, fabricante de componentes para aparatos de televisión, y que por entonces estaba ya explorando las posibilidades ofrecidas por el CdS serían –como veremos– decisivas para el éxito final del Project 46 A.

Topcon RE Super con el visor de pentaprisma separado
En los años sesenta del siglo pasado, para que una cámara pudiese integrarse en un sistema profesional, resultaba de rigor que ofreciese visores intercambiables © Valentín Sama / Albedo Media

Células de medición: en busca de la ubicación idónea

A los responsables del Project 46 A se les antojaban distintas alternativas para ubicar las células CdS de medición en el interior de la cámara:

  • En un sistema «escamoteable» ubicado justo frente a la película. Esto suponía incorporar un mecanismo móvil adicional y un evidente retardo entre medición y disparo.
  • En el pentaprisma, «mirando» hacia la pantalla de enfoque. Esta sencilla solución fue empleada por otros fabricantes con posterioridad, pero no está exenta de inconvenientes (2) y especialmente uno que resultaba inaceptable para los ingenieros: el sistema Topcon se consideraba profesional no solo por la calidad de los componentes del mismo, sino especialmente porque los visores eran intercambiables, condición sine qua non en la época para que un sistema se pudiese considerar…profesional. Y si se retiraba el pentaprisma, por ejemplo, para sustituirlo por uno de capuchón o científico, la cámara se quedaba sin sistema TTL de medición.
  • Utilizando un espejo parcialmente espejado (3) en el sistema réflex y ubicando la/las células CdS de medición debajo del mismo. Esta solución no satisfacía a los ingenieros, por la fuerte absorción de luz –de hasta un 30%– para las células.
Topcon RE Super, vista general con el espejo especial
El espejo de la Topcon RE Super, la primera SLR con medición TTL, era realmente único… © Valentín Sama / Albedo Media

Y finalmente, se decidieron por la solución más elegante, arriesgada, novedosa, y de ejecución tan difícil –requirió hasta técnicas derivadas del arte de elaboración de kimonos– que casi da al traste con el Project 46 A: unas células CdS de cuidada arquitectura solidarias del espejo principal de la SLR, un espejo tallado con un «tejido» de ranuras de cinco centésimas de milímetro (0,05 mm) en su espejado, por las que se deja incidir la luz sobre las fotocélulas CdS ubicadas bajo el espejado. Y empleamos el plural, porque se trata de dos fotocélulas, cada una de ellas – R1 y R2– con una forma y valor de resistencia muy específicas, como veremos más adelante.

Aunque a primera vista pueda parecer que este elaborado diseño óptico del espejo podría producir una pérdida apreciable de luminosidad en el visor, de facto esa pérdida se limita a tan solo un 7%, el equivalente a 1/8 de punto de diafragma. El diseño del microranurado del espejado es tal, que se obtiene una lectura promedio de la escena, pero con una leve atenuación de la influencia de la parte superior de la escena en la misma, de tal forma que se modula un poco el excesivo brillo del cielo, pero obviamente solo en los encuadres horizontales, no en los verticales, aunque no es menos cierto que un fotógrafo experto también le puede sacar partido a ese aspecto en las tomas verticales, según sujete la cámara en una posición o girada 90º.

Espejo más células: un componente complicado

A simple vista parecería sencillo colocar unas células bajo un espejo, pero en la práctica, la cosa resultó muy complicada. Hay que tener en cuenta que las células –dobles, e independientes como veremos– tenían que llevar cableado para alimentación y lectura, y ello en un sistema sometido a rápidos, abruptos y frecuentes movimientos: los correspondientes al espejo de un sistema réflex.

Espejo de la Topcon RE Super
Vista detallada del espejo de la Topcon RE Super. La fina trama de ranuras en el espejado deja pasar la luz de forma controlada a las dos células CdS solidarias del espejo, en una capa inferior de 0,5 mm de grosor © Valentín Sama / Albedo Media
Detalle de las dos células CdS bajo espejo.
Detalle de las dos células CdS bajo el espejo © Topcon

Los cables eran de cobre, de sección plana de 0,2 x 0,05 mm, estando compuesta su funda de aislamiento por una primera capa de algodón envuelta por una doble capa trenzada de los más finos hilos de seda, siguiendo técnicas de elaboración tradicionales. Pero en las primeras unidades vendidas, tras unos cientos de disparos, el cableado sufría, perdiendo progresivamente la conductividad, hasta el fallo total. Se llegó a la conclusión de que el causante era un barniz usado para la fijación de los cables, y la solución se encontró –y estamos en el año 1962– con una entonces revolucionaria silicona. Y no debía de ser de mala calidad, ya que nuestra unidad de Topcon RE Super –de la segunda de cuatro series– sigue funcionando hoy en día correctamente.

Un conjunto a la altura

Pero no bastaba con disponer de ese sofisticado sistema TTL con las células en el propio espejo réflex, sino que para sacarle partido al 100% era necesaria la creación de nuevos conceptos y componentes. Desde el punto de vista mecánico, resultaba necesario enlazar –sin tolerancias de juego alguna– la aguja del galvanómetro del exposímetro, –visible en el interior del visor y también en el exterior– el dial de tiempos de obturación –unido al selector de sensibilidades de película– y también la palanca sobre la montura de la cámara que transmitía el valor de la abertura del diafragma.

Esquema de transmisión de datos del exposímetro de la Topcon RE Super
Una sorprendente cadena capaz de soportar 4Kg cediendo solo –y ello temporalmente– un 0,2% © Topcon

Y para ello se empleó una cadenilla metálica de doble trenzado, de eslabones miniatura, realizada por un fabricante especialista de U.S.A. Para hacernos una idea de su calidad, dos datos: bajo una carga de 4 Kg, solo cedía un 0,2% de longitud, volviendo a sus dimensiones originales tras la prueba. Pero hubo más cosas.

Topcon RE Super, detalles de la montura
La montura, derivada de la de la Exakta de Ihagee, incorporaba primicias para la época: una palanca solidaria del aro de ajustes de abertura de diafragma, que recorre un arco de extensión muy generosa –arriba– transmite al sistema TTL de la cámara la información del valor de abertura –en simulación de la de trabajo– permitiendo por primera vez la medición TTL a plena abertura © Valentín Sama / Albedo Media

Después de todo el trabajo tomado para crear ese sistema de medición TTL pionero bajo el espejo, con un acoplamiento total entre sensibilidad de película, tiempo de obturación y abertura de diafragma faltaba…algo que tampoco existía a la sazón y que también fue primicia en la Topcon RE Super: la lectura de la luz a plena abertura de diafragma y no a la de trabajo. Si este último sistema exigía cerrar el diafragma a mano, realizar la lectura y volverlo a abrir para enfocar y disparar, el sistema de Topcon inauguró la incorporación de un simulador interno de la abertura de trabajo que evitaba esa pérdida de tiempo.

Ello se conseguía mediante una palanca en la montura –antes mencionada– que recibía la señal mecánica de otra correspondiente en el objetivo. Las cosas no se hicieron de cualquier manera, y así, el arco de recorrido de esa palanca –correspondiente a la gama de valores de abertura de diafragma– es particularmente generoso, con lo cual la precisión es máxima. A fin de ser «merecedores» de tanta precisión, la serie preexistente de ópticas se rediseñó al efecto de que la precisión de los aros de control de valores de aberturas de diafragma fuese de la máxima posible. Esos objetivos son los de la serie Auto Topcor RE. La montura, tantas veces mencionada, es una versión mejorada de una vieja conocida nuestra: la de las cámaras Exakta de Ihagee (4).

Las células CdS: una importante novedad

¿Podría haberse dado una invención más útil para el desarrollo de los sistemas de medición de la luz en los aparatos fotográficos que un material –el sulfuro de cadmio, o CdS– que varía su resistencia a la electricidad de forma proporcional a la intensidad de la luz que recibe? Hasta ese momento, los sistemas tenían que ser fotovoltaicos, y si bien tenían la ventaja de no necesitar de alimentación –generan una corriente eléctrica al incidir luz sobre el sistema– su debilidad radicaba en que para generar una corriente de intensidad utilizable era necesaria una superficie de célula relativamente grande. Mientras esos sistemas iban ubicados en el exterior de la cámara –muchas veces alrededor del objetivo– el problema no era grande en exceso, pero sí que lo era si deseábamos incorporar el sistema dentro de la cámara, tras el objetivo, en modo TTL.

Célula de CdS junto a una aguja de coser
Una célula CdS a la derecha, se muestra –por cuestión de escala– Junto a una aguja de coser del tamaño doméstico más habitual. En la célula, para que pase la corriente eléctrica entre un conector y otro, debe superar la barrera de resistencia de CdS, cuyo valor disminuye con la intensidad de la luz. La forma serpenteante característica –de color ocre-anaranjado– permite optimizar el espacio, pero podría ser cualquier otra, tal como lo son en las células ubicadas bajo el espejo ranurado de la Topcon RE Super. El tamaño, es igualmente libre dentro de ciertos límites © Valentín Sama / Albedo Media

Sin embargo, las nuevas células CdS eran pequeñas, y si bien necesitaban de baterías para la alimentación del circuito, puesto que la medición en sí no requería de efecto fotovoltaico eran capaces de operar en niveles de luz extraordinariamente bajos (5). Desde un punto de vista teórico el sistema es muy sencillo: se hace pasar una corriente de voltaje conocido por la célula –que no es otra cosa que una fotorresistencia– y se mide la variación del valor de la resistencia según la intensidad de la luz que incide sobre ella. Personalmente, en mis años jóvenes, entre los años 70 y 90 me fabriqué numerosos aparatos con estas células, desde exposímetros para ampliadora hasta un complejo analizador de color tricanal. (6). La versatilidad de estos pequeños componentes electrónicos se debe a que en la oscuridad su resistencia llega a varios Megaohms, mientras que bajo luz solar ese valor de resistencia baja a tan solo unas décimas de Ohm.

Esquema del sistema de medición de la Topcon RE Super, el primero TTL montado en una SLR. © Topcon
Esquema del sistema de medición de la Topcon RE Super, el primero TTL montado en una SLR © Topcon

Para la Topcon RE Super, Mr. Nagai Torao –de Toshiba– diseñó un circuito sencillo, pero a la vez ingenioso, con dos células, una de ellas la R1 para altos niveles de luz y la otra, la R2 para los bajos. Estas dos fotorresistencias más otras tres y un condensador trabajaban en un circuito que mantenía la reactividad constante para toda la gama de valores EV utilizables que además era –sorprendente para la época– de EV2 a EV 16 (para 100 ASA y f/1,4). Las células de Mr. Nagai Torao –bajo el espejo tan especial– miden solo 0,5 mm de grosor y como puede verse más arriba, una de ellas tiene forma de cruz y va en la posición más central, mientras la segunda se oculta bajo el resto de la superficie ranurada del espejo. Tras el diseño en Toshiba, la fabricación se encargó al especialista Mori Rika. La pila utilizada era una clásica pila «de botón», de mercurio, y hoy en día utilizamos para estos menesteres las de sustitución de zinc-aire, tipo «Wein».

Topcon RE Super: el diseño y otros detalles

Lo relacionado con el diseño externo de la RE Super de Topcon también tiene…su historia. A la sazón, Paul Palowin, jefe de marketing de Beseler –el de las famosas ampliadoras– e importador de Topcon para EE.UU. (7), un mercado muy importante, tuvo ocasión de ver los prototipos de lo que iba a ser la nueva RE Super, y tras examinarlos, de forma discreta y elegante –a la japonesa– sugirió a los responsables «si no querrían que les propusiese un diseño externo alternativo»… Tras las correspondientes consultas, le suministraron todos los parámetros vitales y un al parecer famoso diseñador norteamericano de los años 60 cuyo nombre ha permanecido en secreto, creó un diseño único, contundente, muy personal, de líneas rectas, muy distintivo, que todavía hoy, más de medio siglo después, «se deja ver».

Lente prismática
Una original lente prismática permite, tanto ver las indicaciones del exposímetro desde fuera, como trasmitirlas hacia el interior del visor… © Valentín Sama / Albedo Media
Lateral del pentaprisma, con ventana óptica
…a través de un refinado sistema de lentes, con entrada por una ventana óptica del lateral del pentaprisma © Valentín Sama / Albedo Media

El sistema para el visionado de las indicaciones del exposímetro –patentado– requiere una mención especial. A la izquierda del pentaprisma, una lente prismática que cubre una pequeña ventana, vuelca luz hacia la aguja del galvanómetro, visible a través de esa ventanilla, para poder ajustar la exposición sobre trípode o con visores no prismáticos. Al mismo tiempo, un sistema interno de prismas y lentes dirige la imagen de esa aguja hacia una «ventanilla» lateral ubicada en el propio visor de pentaprisma, lo que nos permite ver la imagen de la aguja y realizar los ajustes –volvamos a recordar e insistamos que estamos ante la primera SLR con TTL– sin retirar el ojo del visor. «Magia» óptica en una era en que muchas cosas se hacían con mecánica y óptica fina, sin la fácil ayuda de recursos electrónicos entonces inexistentes.

Topcon RE Super, a la vista del usuario
Topcon RE Super, a la vista del usuario © Valentín Sama / Albedo Media

La Topcon RE Super monta un obturador de cortinillas de seda engomada, de recorrido horizontal, con tiempos de 1/1.000s a 1s y «B», con sincronización para flash a 1/60s. Motorizable, con un cuerpo metálico (157 x 100 x 93 mm), su peso de 1.067 g en «orden de marcha», con objetivo RE Auto-Topcor 5 cm f/1,8, pila y película de 35 mm, nos da una idea de la seriedad de su construcción de carácter profesional. Algo que permitió que fuese el equipamiento oficial de la U.S Navy durante bastantes años.

Topcon RE Super, vista de la parte inferior
La placa base de la Topcon RE Super nos da una idea de la robustez de la cámara: además del refuerzo para el acoplamiento del trípode –con sistema contra giros accidentales– podemos ver la toma para la motorización accesoria externa. El exposímetro utilizaba una pila de óxido de mercurio, y ahora corre con una equivalente de zinc-aire, disponiendo de interruptor «on/off» © Valentín Sama / Albedo Media

El modelo base estuvo en producción –aprox. 90.000 unidades– entre 1963 y 1971, año este último en el que Fuji introdujo con su Fujica ST 701 el primer sistema TTL basado en un fotodiodo de silicio el «Silicon Blue Cell», el principio del fin de las células CdS para los sistemas de medición. Desde 1971, las Miranda –comenzando con su modelo Sensomat RE– incorporaron medición TTL con células CdS bajo el espejo, pero empleando una zona parcialmente espejada y con medición con el diafragma al ajuste de abertura de trabajo.

Topcon estuvo muy relacionada con las cámaras de gran formato Horseman (8), y fabricó objetivos para ese gran formato, otros modelos de cámaras y dispositivos de precisión para aplicaciones optométricas y oftalmológicas. Y por mi parte…¿cómo olvidar el foróptero y la lámpara de hendidura Topcon que me acompañaron en mi consulta diaria como optometrista durante más de 17 años? Pero eso sería… ¡Otra historia, amigos!

Topcon RE Super, vista posterior
El dorso de las SLR digitales de hoy en día parece un circo de tres pistas comparado con la sobriedad de las SLR para película de los años sesenta y setenta del siglo pasado… © Valentin Sama / Albedo Media

Pronto seguiremos, con otro sistema TTL absolutamente innovador…y hasta ahí podemos leer.

Fuentes: propias, Guía McKeown’s, The Japanese Historical Camera, Japanese 35 mm Cameras, Topcon Story, etc.


(1) Curiosamente, la Topcon RE fue la primera réflex monocular con medición TTL, pero no la primera cámara con esa capacidad: primero fueron las cámaras para cinematografía de 8 mm Bolex BBL, C8SL y D8L de Swiss Paillard (1958) y poco después (1959) lo fue la cámara subminatura para fotogramas de 10 x 14 mm sobre película de doble perforación de 16 mm «MEC 16 SB» de la firma germana Feinwerk Technik, GmbH. Pero todos esos aparatos utilizaban células de selenio, cuya sensibilidad no era la idónea para la medición TTL.

(2) La mayoría de esos sistemas surgidos con posterioridad «lee» la luz sobre la pantalla de enfoque y por tanto necesita de correcciones según el tipo de pantalla utilizada –si es intercambiable– al variar su transmisión de luz.

(3) El término «translúcido» empleado por Sony para sus SLT es manifiestamente incorrecto, ya que implica «visión borrosa la de la imagen» lo que no es el caso…afortunadamente.

(4) Ello no significa que sea 100% compatible: debe aplicarse una precaución extraordinaria si pretendemos acoplar objetivos anteriores para Exakta, so pena de dañar partes internas de la montura de la Topcon. Desde luego, no lo recomiendo en absoluto sin antes comprobar que la lente posterior del objetivo no sobresalga –a infinito– del borde la montura del propio objetivo  en todo caso realizar la «aproximación» con el máximo cuidado.

(5) En esa época se hizo famoso el fotómetro «Lunasix» de Gossen, probablemente el primero en emplear este tipo de célula y que era capaz de ofrecernos mediciones de horas de exposición, por ejemplo, con luz de luna, y de ahí su nombre…

(6) Esa última aplicación me hizo aprender mucho, ya que no todas las células CdS –por no decir muy pocas– se caracterizan por ofrecer una buena respuesta a los colores, esto es, a las distintas longitudes de onda. Algo a tener en cuenta es que las células CdS tienen una cierta inercia de respuesta al pasar de ambientes extremos de luminosidad, algo menos deseable para fotometría, pero que resultaba muy práctico para los sistemas de ajuste de brillo automático –según la luz ambiente– de los televisores.

(7) En U.S.A., la Topcon RE Super se comercializaba como «Beseler Topcon Super D».

(8) Mr. Utsumi Kohzoh, miembro del equipo del Project 46 A de la Topcon RE Super, fue responsable de diseño de las primeras Horseman.

10 Comentarios

  1. A algunos les parecerán feas y angulosas…pero las RE Super son, con las Exakta, mis réflex clásicas favoritas. No te das cuenta de la gran calidad de construcción que atesoran hasta que no usas una…nada que envidiar a una Nikon F o F2 o una Canon F1, por citar a alguna. El visor quizá no sea tan luminoso como el de una Olympus OM1 pero el telémetro de imagen partida de la pantalla de enfoque estándar, la 1 creo recordar, me permite enfocar con comodidad hasta con el Auto Topcor RE 300mm f5.6, sin oscurecerse demasiado; pocas pueden decir lo mismo.
    Y los objetivos son verdaderas joyas optomecánicas, suaves, precisos y muy bellos, con un rendimiento muy destacable por no decir soberbio. Son verdaderos objetivos-joya y, además, diseñados y construídos para facilitar su desmontaje y mantenimiento o reparación. Es una lástima que, por causa de un distribuidor poco hábil, este sistema tan innovador y de gran calidad no prosperara como los de la competencia, con unos distribuidores más avispados y que promocionaron mucho mejor a Canon y Nikon, por ejemplo, sin ser mejores sistemas. Las Topcon, por ejemplo, podían motorizarse antes que las Nikon F, obtuvieron un 300mm f2.8 mucho antes que Nikon o Canon, y fue el mejor objetivo de esas características durante mucho tiempo. Lo tenía todo para haberse comido un buen trozo del pastel…
    Por cierto, el siguiente sistema de medición innovador…no será un tal OTF?

    • Amigo Anskario, gracias por tu valiosa aportación con la que no puedo estar más de acuerdo. Las Topcon fueron cámaras soberbias y junto con alguna que otra marca una demostración de lo cierto del dicho aquel de «unos cardan la lana y otros llevan la fama». Y por lo demás… aciertas en todo. 😉

  2. Magnífico artículo, Valentín. ¡Qué barbaridad lo que sabes de óptica, fotografía, R8…y muchas cosas más!
    Además de todo esto ¿Qué cámara utilizas para para las perfectas fotos que acompañan a tus escritos?
    Un placer leerte.

    • Hola Justo, no hay grandes secretos detrás de esas fotografías. Antes de la llegada de «lo digital» todas las fotos de producto para los medios impresos las hacía con cámara técnica –»de placas»– pero con un «rollero» de 6×7 cm, para ahorrar en consumibles. Ello no quitaba que cada toma definitiva fuese precedida por varios «polas». Con el paso a medios «online» la cosa cambió. Para mi trabajo de fotografiar cámaras y objetivos, en la mesa de bodegones, pronto dos elementos se convirtieron en primordiales: por un lado, un buen Live-View, con posibilidad de elegir el punto de enfoque –con ampliación al enfocar en ese punto– y por otro una pantalla articulada, que me permitiese no tener que agacharme para mirar por un ocular. Como puedes imaginar, desde entonces trabajo con cámaras «sin espejo» que cumplan esos requisitos, de diversas marcas, según lo que tengo disponible y siempre de modelos más que «obsoletos», sería más correcto decir que, ya amortizados, y ello por cuestión de economía vinculada a la rápida evolución del mercado. Las ópticas que más utilizo son siempre objetivos macro, con focales «equivalentes» de 100 mm, 180 mm y 200 mm, prácticamente siempre con uno o hasta dos adaptadores. El secreto de una buena calidad –que no es «perfecta» ni mucho menos– puede estar en la iluminación, que solemos cuidar mucho. Empleamos entre tres y cinco puntos de luz, además de reflectores y otros pequeños artilugios. Aprendí a iluminar por un lado en mi etapa de fotógrafo profesional especializado en industrial, y por otro gracias al estímulo de mis alumnos de BBAA, en la etapa en la que impartía un curso completo (¡de los «de verdad»!) en la asignatura troncal de Iluminación. Y en realidad, gran parte del mérito está en que las cámaras clásicas son…muy bonitas y te lo ponen bastante fácil. Por eso mismo, pensamos que a esas cámaras hay que tratarlas con el respeto que se merecen, y cuidar mucho la fotografía de las mismas.
      Y de los R8 y sus motores de la serie «Sierra» sí que conozco bastante, y eso sería tema aparte. Y bien mirado las cámaras, los coches y las motos, como artefactos no son tan distintos… y fíjate que no tengo ninguna cámara Ducati en mi colección, debido sobre todo a su alto precio. Gracias por seguir a este gran equipo de Albedo Media y por tus amables palabras.

  3. Buenas Valentín. Tiempo ha, te pedí que me hicieras un favor por una Topocon Super D, código 72, comprada en Inglaterra. Aprovecho estas líneas para agradecértelo en público. Posteriormente me hice con una Super Dm, con su winder, y un equipo bonito de objetivos, que maravilla, hasta que me lo robaron. Como curiosidad la Topcon Super Dm y Super D, 72, tienen cierre de espejo, pues bien, subía el espejo, colocaba un visor de 25 mm en la zapata de flash, que va a bayoneta en la parte izquierda del cuerpo, enfocaba a hiperfocal y ya podía disparar a 1/4 seg. o más tiempo la maquina con el 25 mm instalado. Lo dicho una maravilla

    • Hola Luis, me alegra saber de ti. ¡No tienes nada que agradecer! Antes bien tenemos que hacerlo nosotros, por el hecho de que nos sigas ahora en Albedo Media. Lástima que te robasen ese equipo. Siempre digo que lo malo de que existan robos de equipo fotográfico es que ello es debido a evidentemente alguien –de forma muy insolidaria– los compra. Muy interesante ese modo de utilización a espejo levantado y con visor… Saludos cordiales.

  4. Me ánimo con otra característica de la Topcon, en este caso el 50 mm 1,4 GN. Entre 1,4m y 2 metros de distancia y a f 4 como máximo cerrado, este objetivo separa el plano de enfoque del primer plano y plano posterior de forma drástica. Parece una imagen superpuesta en una maraña de cosas fuera de foco. Si a esa característica añades el truco de echar el aliento en el objetivo. ¡ Los resultados son espectaculares!. Puede ser: ¿ Por qué el aro de enfoque dispone de 3m-5-10-20-40 e infinito, a diferencia de un 50 normal que pasa de 3m a infinito, y este hecho permite una mayor discriminación de planos?. Ya me dirás.
    Si lo consideras interesante te puedo enviar una foto, dame correo, en la que se ve esta característica, así como dejo a tu criterio profundizar en las peculiaridades de los objetivos con Guide Number , para los no conocedores. Gracias anticipadas.

  5. Después de tantos años de buscar información de equipos fotográficos es refrescante encontrar una página tan completa y detallada en español, me había acostumbrado a las búsquedas en otros idiomas, es bueno encontrar nuevas opciones en más idiomas, felicitaciones, esatupendas gráficas y fotografias, claro y conciso.

  6. Buenas Valentín. Hace más de un año escribía sobre mis tribulaciones con una Topcon Super Dm, robada 7 años antes y que la disfruté unos cuantos años. A fecha de hoy me he hecho con otra Topcon Super Dm. Necesité asumir la perdida para dar el paso….. Quiero construir el equipo poco a poco. Y pienso en la posible inclusión de ópticas con bayoneta Exacta. En concreto el Lydith. En la reseña 4 de tu artículo hablas de que no son 100% compatibles. Se puede acoplar sin problemas esta combinación?. Dejo a tu criterio ampliar la compatibilidad entre ambos sistemas.

    • Hola Luis. Me alegro de que estés recuperando el tema Topcon. Para animarte, y poder contestar mejor tu pregunta, te he compuesto un pequeño bodegón. El tema clave para la compatibilidad o no de los objetivos en montura Exakta sobre estas Topcon está en la relación entre la lente posterior de cada objetivos – o su montura/fijación– en relación a la montura del objetivo: si sobresale, como es el caso del Makro-Kilar de la izquierda, el espejo puede colisionar y provocar una avería seria, convirtiéndose en un «killer». Hay un Tessar de 40 mm que está en esa situación y también un Zuiko del que hablaremos pronto. Igualmente, deberemos cerciorarnos de que el barrilete del objetivo, en su parte posterior, no interfiera con ninguna de las dos palancas «palpadoras» o «exploradoras» que –en la montura de la cámara– recorren arcos de distinta longitud. Están claramente visibles.

      Pero ahora, cambiando ya el ejemplo, puedo asegurarte que el Lydith que ves acoplado sobre la cámara va perfecto, así como el Primagon 35 mm f/4,5 que ves al otro lado del Makro-Kilar. La fórmula, ante un posible objetivo, es ponerlo a infinito y ver si asoma algo más allá del borde posterior de la montura. Lo que no tendrás, más que con los objetivos Topcon nativos, es la indicación del ajuste de la apertura máxima de cada objetivo hacia el sistema de medición de la cámara. Espero haberte ayudado. Saludos.

      Una Topcon RE Super con un Meyer-Optik Görlitz Lydith 30 mm f/3,5 acoplado, compatible, con montura Exakta. El Makro-Kilar de la izquierda no lo es por sobresalir del plano de la montura la lente posterior © Valentín Sama

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