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En nuestro artículo anterior acerca de la LOMO LC-A o LOMO “Compact”, hablábamos del significado que tuvo esta copia rusa de la cámara japonesa Cosina CX-2, en la generación del mito del “fenómeno lomográfico”. En esta segunda parte nos vamos a centrar más en la experiencia de manejo de ambas cámaras –lado a lado– y en analizar la estética de imagen que generan, con especial énfasis en la producida por la LC-A si es que hubiese diferencia notable con la generada por la CX-2; al fin y al cabo, la versión oficial es que se supone que fue esa estética de imagen, la que llevó a la “locura de amor” internacional por esta pequeña plagiaria.

Original –Cosina CX-2– frente a copia LOMO LC-A– ambas en situación de disparo. ¿Es justificada la fama de "calidad de imagen única" de la copia rusa? © Albedo Media
Original –Cosina CX-2– frente a copia LOMO LC-A– ambas en situación de disparo. ¿Es justificada la fama de “calidad de imagen única” de la copia rusa? © Albedo Media

Presentada como prototipo en 1982, la LOMO Compact se comercializó en 1983, si bien desconocemos la fecha exacta. En principio no debió de ser muy pronto dentro de ese año, ya que la entonces influyente revista Soviet Photo no se hizo eco de la compacta LOMO hasta su número 10/1984. La unidad con la que hemos jugado –¡y nos lo hemos pasado bien!– salió de la fábrica en enero de 1985.

Los que se manejen con soltura con el cirílico y el ruso –que no es mi caso al menos de momento– podrán deleitarse con la lectura del artículo de la revista, cuyo ejemplar 10/84 está disponible en muy diversos formatos a través del enlace que lleva hacia “Archive.org”. Allí –resulta evidente por las imágenes– se explica con detalle la cámara y las muy diversas formas de sostenerla, sospecho que también para hacer tomas de manera inadvertida. En la tercera página del comentado artículo hasta podréis ver… ¡una suerte de palo de selfie “Made in URSS 1983”!

Ajuste de la sensibilidad de la película

El ajuste para la sensibilidad ASA –no nos habíamos pasado todavía al ISO– es digno de mención en ambos casos… por lo diabólicamente difícil de llevar a cabo. Debemos actuar sobre una rueda minúscula, y más que probablemente mediante una lupa, tratar de ver el ajuste en la microscópica ventanilla frontal: 25, 50, 100, 200 y 400 ASA en la LC-A, y 25, 64, 100, 200 y 400 para la CX-2… y sí, algunos “valientes” exponíamos Kodachrome 64 en las cámaras compactas por aquellos tiempos. El límite a 400 ASA para el extremo alto tiene su lógica, ya que la obturación central opera –junto con el programa– hasta 1/500 s, lo que con la abertura mínima hasta f/16, situaría en 440/500 ASA el límite para entrar en zona de sobreexposición en una escena soleada. En cuanto al tipo de película más adecuada para utilizar con estas cámaras, las LOMO se utilizaban preferentemente con película negativa en color, pero podríamos utilizarlas tranquilamente con películas negativas en blanco y negro, y entre ellas –por su alta latitud de exposición– una muy adecuada sería la cromógena Ilford XP-2.

En nuestro país, Audio Imagen, S.A. distribuía la LOMO LC-A en un kit con un flash y un rollo de Orwochrome UT-21 © Albedo Media
En nuestro país, Audio Imagen, S.A. distribuía la LOMO LC-A en un kit con un flash y un rollo de Orwochrom UT-21 para diapositivas en color © Albedo Media

En España, la compañía Audio Imagen, S.A. estaba especializada en comercializar productos de “países del Este”, entre ellos los soviéticos (1) y los de la DDR. De ahí que el kit que ofrecía incluyese una cámara rusa y una película de la DDR, siendo el flash… ¡de Hong Kong! (2)

Exposición: un sistema muy preciso

Ambas cámaras tienen fama de gran precisión en la exposición y ello tiene su lógica. En lugar de un sistema de potenciómetro electrónico, el sistema de medición emplea una célula CdS delante de la que –al girar el selector de ajuste ASA– se intercalan diafragmas en aberturas discretas predeterminadas, una para cada valor de sensibilidad. Una lente convergente a modo de pequeño objetivo admite la luz bajo un ángulo aproximado de 30º. Este mecanismo, se muestra en la práctica muy eficiente, y los rusos hicieron bien en copiarlo de la Cosina CX-2, si bien ubicaron la rueda selectora –de acabado más basto– en una posición ligeramente distinta. Aunque estás cámaras no disponen de compensación de exposición, nada ni nadie nos impide –para aquellas tomas en las que lo consideremos oportuno– cambiar temporalmente el ajuste ASA / ISO. Nada excepto…lo difícil que resulta hacer dichos cambios. Pero recordemos: por la propia naturaleza del sistema, con “diafragmas” fijos, no se pueden hacer ajustes intermedios, sino solo de “punto en punto”. El sistema expone por programa, entre f/2,8 y f/16 y entre 1/500 y aproximadamente 30 segundos, con una particularidad para los tiempos largos: la exposición se corta tan pronto liberamos la presión sobre el disparador, algo molesto, puesto que no se prevé zócalo para disparador por cable.

El sistema de control del obturador es electrónico, lo que hace a estas cámaras dependientes de pilas para su funcionamiento. Esa alimentación no nos crea ningún problema hoy en día, por ser a través de pilas de óxido de plata de 1,5v (SR-44) o –menos aconsejables– alcalinas (LR-44). Solo que la LC-A es más glotona y emplea tres de ellas, al tiempo que la CX-2 solo dos.

Encuadre y disparo

Aunque el “lema de la lomografía”, fue desde un principio “no pienses, dispara”, suponemos que, en mayor beneficio de los servicios de venta de película y copias en color, quizá eso no es lo más aconsejable –en nuestra opinión– para disparar con la LOMO LC-A o el producto original, la Cosina CX-2. La razón no es otra que conviene –antes de cada disparo– comprobar en qué posición está la palanca de ajuste de la distancia de enfoque: quizá no sea la mejor, para esa toma de un sujeto distante, hacerlo con la palanquita o selector (LOMO o Cosina) ajustada a 1,5 m o menos, allá donde se quedó la última vez… aunque –¿quién sabe?– las imágenes desenfocadas accidentalmente formen parte una peculiar forma de entender… el arte.

Dejando eso a un lado, no es menos cierto que a fin de prevenirnos contra esa clase de error, disfrutamos en el visor –para ambas cámaras– de una indicación visual de en qué zona de enfoque nos encontramos. El visor es casi… excesivamente preciso, en el sentido de que las líneas luminosas de encuadre se ciñen de forma extrema a lo que saldrá en el fotograma final, y sobre todo en lado derecho nos arriesgamos a cortar algo que pudiera ser de interés.

La posición del disparador es muy similar, pero no así su tacto, ni el sonido del obturador. Ambas montan zapata para flash, con contacto central © Albedo Media
La posición del disparador es muy similar, pero no así su tacto, ni el sonido del obturador. Ambas montan zapata para flash, con contacto central © Albedo Media

En lo que respecta al disparo propiamente dicho, aunque ambas cámaras emplean el mismo sistema de programa enteramente automático con obturación electrónica, el sonido es diferente, más seco y contundente en la LOMO que en la Cosina.

Las cámaras se comunican con nosotros a través de dos diodos en el visor: dos rojos para LC-A y uno verde y uno rojo para la CX-2. Según se enciendan uno, los dos o ninguno, sabemos que hay carga de pilas suficiente, que la exposición puede ser larga –riesgo de trepidación– o… que se han agotado las pilas. En bajas condiciones de luz, la verdad es que los susodichos LEDs deslumbran bastante, pero es que estamos en el siglo pasado y no vamos a pedir gollerías. Se entiende la conveniencia del aviso de tiempos largos, pero precisamente en situaciones de escasa luz –cuando tiende a entrar en acción– resulta bastante deslumbrante. El avance de la película se realiza en todo caso mediante la rueda dentada del extremo derecho del cuerpo de las cámaras.

Uso con flash

Con las cámaras digitales actuales, con ajustes ISO que superan el millón, salvo para aplicaciones profesionales parece que disponer de la posibilidad de flash puede ir cayendo en desuso. Pero no en los años ochenta, con películas que no superaban los 400 ASA (ISO). Así que en estas camaritas no solo se disponía de zapata para flash con contacto central, sino además de un modo de control bastante amplio: tan pronto separamos la palanca correspondiente del modo “AUTO”, el obturador se ajusta a 1/60s de tiempo de exposición y podemos ajustar el diafragma –según numero guía del flash y distancia al sujeto– entre f/2,8 y f/16.

Palanca de ajuste de aberturas de diafragma para uso con flash en la LOMO LC-A © Albedo Media
Palanca de ajuste de aberturas de diafragma para uso con flash en la LOMO LC-A © Albedo Media
En el modelo original, la Cosina CX-2, la palanca para el ajuste de aberturas de diafragma para el modo flash, ocupa el mismo lugar que en su copia –la LOMO– pero el ajuste de distancias de enfoque se ubica en la parte inferior © Albedo Media
En el modelo original, la Cosina CX-2, la palanca para el ajuste de aberturas de diafragma para el modo flash, ocupa el mismo lugar que en su copia –la LOMO– pero el ajuste de distancias de enfoque se ubica en la parte inferior, pero también se aprecia en una pequeña ventanilla superior © Albedo Media
En la LOMO LC-A, el ajuste de distancias se ubica al lado izquierdo del objetivo, según el usuario © Albedo Media
En la LOMO LC-A, el ajuste de distancias se ubica al lado izquierdo del objetivo, según el usuario © Albedo Media

En lo que respecta al flash, la LOMO, fiel émula de la Cosina CX-2 incorpora un rasgo muy curioso de la japonesa: la sincronización es “a la segunda cortinilla”, bien entendido que no hay “cortinilla”, pues la obturación es central. Pero lo que sí es cierto es que el disparo del relámpago se produce justo cuando el obturador se va a cerrar, no al abrirse, lo cual hace que si en la exposición con flash hay sujetos luminosos en movimiento dejarán estela de forma muy natural, “hacia atrás” y no hacia delante. Y naturalmente, como veremos luego, podemos usar flash de relleno en el modo de exposición automática –con resultados impredecibles– no solo en el modo “manual para flash” oficial.

Muestras

Pero, ahora, tras sugerir la experiencia de uso, voy a ofrecer lo que prometí en el título: ¿qué hay de esa famosa –mítica, diríamos– “estética LOMO”? Para poder ofreceros una buena idea de ello, he “trasteado” con ambas cámaras, dando prioridad a la LOMO LC-A, que es –al fin y al cabo– el objeto del escrutinio. Os ofrezco las muestras que me parecen más significativas.

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM Cosina CX-2 y Fujicolor C200 © AMCosina CX-2 y Fujicolor C200 © AM

 

Lo primero es establecer una comparativa rápida entre la Cosina CX-2 y la LOMO LC-A. De las tomas del Palacio de Cristal del parque de El Retiro de Madrid –realizadas sobre trípode– puede deducirse con facilidad la diferencia de ángulo de toma entre el 32 mm de la LOMO y el 35 mm de la Cosina. También podremos ver algunas diferencias de viñeteo, así como mínimas de color. A la hora de opinar acerca de la nitidez, habría que tener en cuenta que las distintas focales generan tamaños distintos de las partes de la imagen.

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM Cosina CX-2 y Fujicolor C200 © AMCosina CX-2 y Fujicolor C200 © AM

 

En estas tomas, igualmente sobre trípode, podríamos arriesgarnos a detectar diferencias de nitidez… pero lo que si se deja ver ya es el rasgo característico de ambas ópticas –original y copia– que no es otro que una muy generosa distorsión en acerico. Como punto de partida, los dos ejemplos anteriores me bastaron para entender que las diferencias de la estética de imagen entre la LOMO y la Cosina son suficientemente pequeñas, y por tanto me centré más en el divertido desafío de emplear la primera sin desdeñar la segunda, incluyendo aceptar el aquel de las limitaciones de unas compactas que operan enteramente en programa automático. ¡Juguemos!

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM

 

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM Cosina CX-2 y Fujicolor C200 © AMCosina CX-2 y Fujicolor C200 © AM

 

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM

 

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AMLOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM

 

En todas las escenas que incluyan algún elemento “sensible” puede apreciarse que la distorsión en acerico es realmente muy acusada –casi diría que exagerada– tanto en la Cosina como en la LOMO. Hay dos soluciones: evitar esos sujetos con líneas rectas reconocibles en los extremos de la imagen, o bien, si somos capaces de ello, usar esa distorsión para forzar aún más la “estética”… LOMO.

Para las dos tomas últimas –sobre trípode– he ido un poco más allá, para forzar a la LOMO LC-A a trabajar de forma algo más atípica. En principio, la cámara está prevista para trabajar, bien en modo de programa totalmente automático, bien con flash, a un valor fijo de tiempo de obturación de 1/60 s, eligiendo el valor de diafragma a través del numero guía. Lo que hice en ambos casos, es hacer trabajar la cámara en automático y además usar flash. Dada la poca iluminación sabía que la LOMO bajaría hasta f/2,8 y daría una exposición de hasta 30 segundos. A f/2,8 incluso el pequeño flash suministrado en kit hubiese “quemado” el primer plano, por lo que decidí filtrarlo. Y ya puestos, utilicé un filtro verde, para cruzar aún más la luz ambiente.

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © Albedo Media
LOMO LC-A y Fujicolor C200 © Albedo Media

Aunque la aproximación para la segunda toma era la misma, incluso en lo que se refiere al filtro verde, ocurrió lo esperado: tras un primer disparo, “noté” –para eso sirve peinar canas– que el sonido del obturador correspondía a un tiempo demasiado breve. Entendí que la luminaria que apuntaba de frente a la cámara engañaba al sistema de medición –que no es TTL, sino externo– así que para la repetición de la toma ocluí con mi dedo el sensor hasta que “noté”, de nuevo que el tiempo había sido “correcto”. Y sí: para los más observadores, las figuras del fondo se mantuvieron bastantes segundos casi quietas. Queda por decidir si los reflejos internos del Minitar 32 mm f/2,8 aportan o no el toque final a la estética LOMO e indicar –de paso– que el edificio iluminado en rojo tiene –en realidad– las paredes bien rectas… En ambas tomas, podemos ver cómo a la plena abertura de f/2,8 las esquinas son puro…puré.

LOMO LC-A y Fujicolor C200 © AM
LOMO LC-A y Fujicolor C200 © Albedo Media

Conclusiones

Debo reconocerlo: trabajar con la LOMO-LC y la Cosina CX-2 me ha resultado divertido. Tras hacer un rollo en B/N para comprobar si el arreglo de las juntas de goma había resultado efectivo, me lancé a hacer fotos con el espíritu más libre posible, y es cierto que –tras un cierto empacho digital– resulta bastante liberador hacer tomas sin saber muy bien lo que “está saliendo”, pero sí con una cierta conciencia de que será algo bastante imperfecto. Engañar a la cámara para hacer alguna que otra cosa para la que no está prevista es algo que se puede hacer con casi cualquier otra compacta analógica de época, pero “hacérselo” a la LOMO resulta algo un poco más perverso. Cuánto de estos pequeños placeres se derivan de usar una LOMO LC-A y cuánto simplemente del hecho analógico, quedaría por discutir, pero es cierto que la combinación… tiene “su aquel“.


(1) Por ejemplo, las SLR Zenit, las Praktica, e incluso las KIEV 80, copias de las Hasselblad 1600

(2) Y ojo, que nuestro kit es de 1985, una época en la que –por cuestiones políticas– estaba pero que muy complicado comerciar con esos países “rojos” e incluso viajar a ellos. Una persona que estaba “en el ajo” me comentó que Audio Imagen, S.A. conseguía hacerlo porque había un acuerdo autorizado de “exportación-importación” –tanto exportas para allá/tanto te dejamos importar– más concretamente en el campo de las pinturas. Pero no estamos seguros de la veracidad de este artificio…

(3) La película Orwochrom era procesada por otra compañía un tanto pintoresca fotográficamente hablando que se llamaba –creo recordar– Euro Agro, y se dedicaba fundamentalmente a productos… agrícolas. El grano era potente y los colores un tanto psicodélicos. En principio, ninguna de estas dos compañias se corresponde con alguna de la actualidad de similar denominación.

2 Comentarios

  1. Buenas Valentín. Tengo un carrete por exponer de orwochrom como el que presentas. Lleva una bolsa de papel, tipo kodachrome, para enviar al Servicio de Revelado Orwochrom. Apartado de Correos n 18. Jaraiz de la Vera ( Cáceres ). Así como un papel indicativo de exposición en función de la luminosidad. Espero que te sirva. En su época hice unas fotos muy divertidas con ella. Tengo un recuerdo muy bonito.

    • Hola Luis, ¡ya somos dos! Lo malo de esa bolsa es que –seguro– que si la enviásemos volvería devuelta con una nota de Correos…Yo recuerdo que la película era barata y que los colores y el grano eran…únicos. Yo tengo también toda clase de recuerdos de esa época, y procuro conservar solo los buenos. Un abrazo.

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