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Todos los que navegan hoy en día en fotografía, han oído hablar –de una forma u otra– de “Lomography” o “Lomografía”, e incluso alguno que otro se considera “lomógrafo” antes que fotógrafo. Sin embargo, no todo el mundo tiene claro –más allá de la historia oficial que nos cuentan– los orígenes de un fenómeno que podría haberse quedado en lo anecdótico, pero que ha llegado a convertirse en una compañía con sedes y tiendas a lo largo y ancho de toda la Tierra, con una política de marketing que ya querría para sí alguna que otra empresa. La palabra clave de esos orígenes –más que Lomography– es LOMO. Pero si deseamos ser aún más precisos al hablar de orígenes, quizá debiéramos escribir dos palabras más: COSINA, y GOMZ.

La Cosina CX-2 se distingue por la estética tan característica que le otorga el sistema de cierre-protección de objetivo y visor © Albedo Media
La Cosina CX-2 se distingue por la estética tan característica que le otorga el sistema de cierre-protección de objetivo y visor © Albedo Media

Entre 1965 a 1990, las cámaras compactas para el formato 24×36 mm sobre película de 35 mm fueron extremadamente populares, y eran especialmente compactas porque todavía no había aparecido el autoenfoque –cuyos mecanismos requieren su espacio– ni tampoco las versiones con doble óptica (1) o más tarde con zoom, una categoría esta última que Pentax tuvo el honor de inaugurar. Y en esta categoría de compactas, si bien había creaciones más bien vulgares, otros fabricantes llegaron a producir, por un lado, modelos altamente refinados y, por otro, diseños de categoría media-alta, pero a precios más asequibles. La Cosina CX-1 y la CX-2 –de prestaciones algo más elevadas (2)–, entrarían en esta última categoría. Hablamos de una auténtica “compacta”, con sensor de 24×36 mm, de tan solo 10,3 x 6,6 x 4,3 cm, con un peso de 225 g.

Puede verse el acoplamiento para el winder en la CX-2. La LC-A de LOMO también dispone de el, pero –de haber existido– el destinado a la LOMO y el de la CX-2 no serían compatibles, por distintas ubicaciones de la rosca de acoplamiento y los contactos © Albedo Media
Puede verse el acoplamiento para el winder en la CX-2. La LC-A de LOMO también dispone de él, pero –de haber existido– el destinado a la LOMO y el de la CX-2 no serían compatibles, por distintas ubicaciones de la rosca de acoplamiento y los contactos © Albedo Media

Pero no pensemos que la CX-2 de Cosina, por ser compacta, fuese corta en prestaciones, pues estaba dotada de un objetivo Cosinon 35 mm f/2,8 de cinco grupos a partir de cinco lentes, todas ellas en vidrio óptico, y con modos de exposición de programa. Y además… ¡era motorizable, con el “winder” CX-W (3)!

Marea roja

Antes de describir algún que otro aspecto adicional de la Cosina CX-2, vamos a explicar lo que pronto ocurrió: simplemente, llegaron “los rusos”. Una camarita tan simpática no podía escapar a la voracidad copiadora de los soviéticos, con su –a la sazón– autarquía y osada impunidad, que no respetaba derecho industrial alguno, y así, a no mucho tardar, en 1983 apareció la LOMO Compact o LOMO LC-A, la copia de las Cosina CX-1 y CX-2 que sirvió de base al fenómeno “Lomography, pero no hasta una década después, hacia 1991, tras el cese oficial de la producción del modelo.

La LOMO LC-A fue una copia descarada de las Cosina CX-1 y CX-2, salvo que el mecanismo de protección del objetivo y el visor resultaba demasiado complicado de realizar para los recursos disponibles por parte de los soviéticos... © Albedo Media
La LOMO LC-A fue una copia descarada de las Cosina CX-1 y CX-2, salvo que el mecanismo de protección del objetivo y el visor resultaba demasiado complicado de realizar para los recursos disponibles por parte de los soviéticos… © Albedo Media

A partir de ese punto, con la fundación de la “Lomography Society International” (LSI) en 1992, resulta un poco difícil distinguir entre fábula histórica y realidad, por lo que de momento vamos a centrarnos en los puntos comunes de ambas cámaras –original y copia– así como en sus diferencias, comenzando por las dimensiones de la LOMO LC-A: 10,7 x 6,8 x 4,4 cm (4) para un peso que el manual indica como “no por encima de 0,25 Kg”.

Diferencias y puntos comunes

En la LOMO LC-A el objetivo es un Minitar 1 32 mm f/2,8 y, por tanto, ligeramente más angular que el Cosinon. Este objetivo es importante en la mítica Lomography, pues la estética que genera –se entiende que con un importante viñeteo, del que Lomography presume con gallardía– fue seminal para los principios del movimiento lomográfico, que se basó en la frase: “Don’t think, just shoot”, algo así como “No pienses, simplemente dispara”. De hecho, esta óptica se ha comercializado no hace mucho por separado, en montura Leica-M.

El LOMO Minitar 32 mm f/2,8 se comercializa en montura Leica-M, con leva de acoplamiento telemétrico © Lomography
El LOMO Minitar 32 mm f/2,8 se comercializa –a un precio unitario de 350 €– en montura Leica-M, con leva de acoplamiento telemétrico y enfoque por zonas, que sigue el mismo esquema de la LC-A (ver más abajo) © Lomography

Por lo demás, ambas cámaras ofrecen el ya citado modo de programa automático, con ajustes de f/2,8 hasta f/16 para el uso con flash. El enfoque es “por zonas”, con ajustes para infinito: 3 m, 1,5 m y 0,9 m en la CX-2, e infinito, 3 m, 1,5 m y 0,8 m en la LC-A. Como “copiar” no impide mejorar, en el selector de la LC-A encontramos una codificación adicional en verde, amarillo, rojo y plata, que permite a los de vista más débil saber en qué ajuste se encuentran. Más adelante comentaremos una diferencia de diseño importante entre la CX-2 y la LC-A, que hace que las palancas de control para el modo de exposición/ajuste de diafragma y el ajuste de distancia cambien ligeramente de ubicación.

El enfoque es en ambas cámaras por zonas, con encajes por clics, pero la codificación por colores de la LC-A representa un refinamiento © Albedo Media
El enfoque es en ambas cámaras por zonas, con encajes por clics, pero la codificación por colores de la LC-A representa un refinamiento © Albedo Media

Pero antes vemos un refinamiento presente en ambas cámaras: al accionar la palanca de enfoque, un cursor mecánico –¡qué tiempos!– nos indica en el visor en cuál de las zonas de enfoque nos encontramos y ello mediante símbolos que difieren un poco en cada modelo, pero que nos hablan de montañas / paisajes, grupos de tres o dos personas y “retrato” de una sola persona. El visor es de tipo Albada, en los dos casos, de marcos luminosos y de buena calidad, con marcas de paralaje para la distancia mínima de enfoque. De imagen de tamaño algo más grande en la LC-A, resulta por ello un poco más difícil de ver completo para usuarios con gafas. Zapata para flash y autodisparador en la CX-2 (6) completan el panorama, si obviamos la rosca para trípode y que la LC-A también estaba preparada para una motorización que parece que nunca llegó.

Construcción y acabados

Ahora podemos hablar de la diferencia fundamental entre la LOMO LC-A y la Cosina CX-2 en la que la rusa “se inspira”. La mayor originalidad de la CX-2 radica en el diseño de la cubierta protectora para el objetivo y el visor, que actúa además de bloqueo contra disparos accidentales y es el componente que más personalidad otorga a la estética de la cámara: si giramos esa cubierta noventa grados en sentido horario, se descubren objetivo y visor y la CX-2 adquiere un nuevo aspecto, también muy atractivo. Ese mecanismo debía de ser un poco más complicado de emular para la factoría GOMZ / LOMO y ahí “tiraron por el camino de en medio”, conservando la falsa estética para “dar el pego”, recurriendo a una palanca en la parte inferior, que mueve sendos opérculos, para descubrir objetivo y visor. Ello es quizá responsable de esos 2 mm más de altura, pero también les permitió a los creadores de la LC-A desarrollar un visor un poco más grande.

El distinto diseño de este componente clave es el que hace que las palancas de ajuste de valores de diafragma / modos de exposición y modo de enfoque tengan ubicaciones algo distintas en la cámara japonesa y la soviética. Los cuerpos de la cámara son en plástico en la CX-2 y en plástico con algún panel metálico en la LC-A –ahí están esos gramos de diferencia– un poco más toscos en la segunda que en la primera, pero no malos.

En los dorsos se aprecian las enormes similitudes, incluso en la ubicación de los tornillos. El similcuero es más elaborado en la CX-2, pero la rueda de avance de la película es calcada en la LC-A © Albedo Media
En los dorsos se aprecian las enormes similitudes, incluso en la ubicación de los tornillos. El similcuero es más elaborado en la CX-2, pero la rueda de avance de la película es calcada en la LC-A © Albedo Media

Sin embargo, los responsables de Cosina estaban más seguros del ajuste y estanqueidad a la luz de su cámara que los de LOMO, ya que solo para esta segunda se emplearon juntas de gomaespuma. (*) Nefasto material que como se ha demostrado típico para las cámaras de la época, se había descompuesto por completo y hemos tenido que eliminarlo trabajosamente y reponer con juntas nuevas cortadas a medida. Pero, ¡ojo!, no se trata de un tema exclusivamente “soviético”: la mayoría de cámaras japonesas de la misma época, incluso de alta gama, ha sufrido el mismo problema.

(*) Corrección importante: aunque no se utilizó gomaespuma, una observación más detallada posteriori, me ha permitido comprobar que la CX-2 sí que lleva material de sellado, si bien de forma más discreta y evidentemente de mayor calidad, ya que se encuentra en estado impecable.

La historia y la leyenda

La marca LOMO –creada el uno de enero de 1965– viene de “Unión Óptica y Mecánica de Leningrado”, anteriormente “LOOMP” –”Unión de Empresas Opto-Mecánicas de Leningrado”– cuando GOMZ pasó en 1962 a recibir ese nombre. ¿Qué era GOMZ en su origen? Con origen en 1914, en Leningrado, para crear dispositivos ópticos para el ejército, tras la segunda guerra mundial, GOMZ se benefició de la maquinaria alemana recibida como “reparación de guerra”, en otras palabras, como botín derivado del saqueo de las fábricas alemanas.

Pero, además, a esas piezas, materiales y maquinaria acompañaba un “paquete tecnológico” muy interesante: profesionales y científicos germanos, que, bien fueron invitados a la rusa a permanecer en Leningrado, bien decidieron que su porvenir era más seguro allí que en occidente, enfrentándose a un proceso de “desnazificación”, con todos sus riesgos.

Toda la historia oficial de LOMO y la Lomografía –un tanto hagiográfica– la podamos encontrar en el enlace no menos oficial, y quizá resulte saludable comentar que a ese enlace se llega desde Wikipedia, en una página en la que figuran las advertencias siguientes:

  • The neutrality of this article is disputed“: esto es, “Existen discrepancias acerca de la neutralidad de este artículo”
  • This article contains content that is written like an advertisement“: esto es, “Este artículo incluye contenido que está redactado como un anuncio comercial”.

No es menos cierto, además, que –por lo menos nosotros– nunca hemos llegado a conocer los nombres de los estudiantes de Viena que “descubrieron” las LOMO en un viaje a Rusia y que, con su entusiasmo, a la vuelta, habrían sembrado las semillas de la Lomografía. Resulta interesante la anécdota de que, tras el cese oficial de la producción de las LOMO en 1995 –la fábrica se privatizó en 1993–, la leyenda cuenta que los responsables de la LSI, convencieron al entonces alcalde de San Petersburgo, donde se localizaba por entonces la producción de las LOMO, para que el montaje siguiese, merced a un descuento en los impuestos cargados a la fábrica. Ese alcalde sería un tal Vladimir Putin. Para añadir más misterio al asunto, se dice que Ilya Klebanov, el director de LOMO, pasó a ser más tarde ministro…

El emblema de GOMZ nos habla de trayectorias de rayos de luz en prismas © Albedo Media
El emblema de GOMZ nos habla de trayectorias de rayos de luz en prismas © Albedo Media

Existe otra versión más “underground”, y es que –al menos en los primeros años tras el cese oficial en la producción y antes de pasar ésta a China– el suministro de cámaras LOMO hacia occidente se hacía merced a la producción privada de unos pocos ex-operarios que habían “adquirido” en su momento piezas suficientes para ello. Si esto puede resultar extraño para algunos, podemos comentar que al parecer se trata de una larga tradición, que se dio también –por aquellos tiempos– en firmas tales como Minox –época de Riga– y Leica –prototipos–, entre otros.

Pero desde nuestro punto de vista, pensamos que la realidad probablemente no se conocerá nunca. Desde luego, sería curioso poder acceder a toda la documentación oficial de creación de la LSI, saber qué nombres aparecen allí y si entre ellos figura –o no– alguno de los famosos estudiantes austríacos, que para nosotros –qué le vamos a hacer– siguen siendo, a día de hoy, una entidad un tanto fantasmagórica.

Un ejemplo de lo importante que es un buen marketing, acompañado de una no menos buena historia, en el sentido de relato, es que hoy en día las cámaras LOMO LC-A son uno de los mayores mitos del equipamiento fotográfico, mientras que el original del que se copió, la Cosina CX-2, es muy poco conocido. Y no menos importante es el papel que ha cumplido hasta ahora Lomography en el mantenimiento del interés en la fotografía analógica, aún dentro de un nicho especialmente particular.

Y a todo esto, ¿qué tal rinden de verdad las LOMO LC-A, más allá del mito? ¿Y en relación a las originales Cosina CX-2? Lo veréis, esperamos, que a no mucho tardar.


(1) Los que estén entusiasmados con las “dobles focales” de sus terminales móviles, deben saber que eso es un invento muy antiguo. Sin hablar de cámaras históricas las compactas para película incorporaron en los años 90 (siglo XX) doble focal con distintas soluciones técnicas. También existieron objetivos para cámaras SLR, de doble focal, no zoom.

(2) La diferencia principal, radicaba en el objetivo, que en la CX-1 era un 35 mm f/3,5 de cuatro elementos en tres grupos, un esquema más sencillo que el de la CX-2

(3) Este pequeño winder CX-W, permitía hacer “correr” a la CX-2 a 1,2 fps, sin necesidad de apartar la mirada del visor.

(4) Aproximadamente un 6,3% más en volumen.

(5) En lo que se refiere a tiempos de exposición largos, la LC-A de LOMO llega hasta dos minutos, al tiempo que para la CX-2 se indican dos segundos como el tiempo más largo.

(6) En nuestra unidad –a pesar de estar muy cuidada– la palanca del autodisparador hace tiempo que se perdió y solo queda el zócalo para la misma.

4 Comentarios

  1. !Opérculo! Que bonita palabra que hace tiempo no veía escrita….Supongo que hace años los utilizabas todos los días en tu actividad laboral.
    Gracias por el interesante artículo sobre la historia LOMO, aunque las cámaras no valen gran cosa. Cualquira otra de esa época que puede adquirirse por menos de 50€, dará resultados mucho mejores. ! Oh el Marketing !

    • Reconozco que me gustan las palabras… Y esa de opérculo viene –en parte– de la malacología. Uno, tras estrellarse en distintas carreras y antes de ser óptico, “iba” para biólogo… Lo que sí odio sin ambages, son algunas decisiones de la RAE…
      Saludos cordiales

  2. Si bien Lomography, ha contribuido al nuevo auge de la fotografía química, no es una empresa que me agrade, ya que se especializa en vender falsa nostalgia, las cámaras LOMO son compactas sencillas y que cumplían honestamente lo que se esperaba de ellas como copia soviética de las Cosina, y pues venden esta estética (viñeteo) de las LOMO como si fuera la estética global de la fotografía química, además de que venden a precios muy elevados estas cámaras, su gama de LOMO va de los 250 dolares a los 400 (por no hablar de los precios de las Lubitel), y pues el hecho es que por menos dinero se pueden adquirir cámaras mejores, incluyendo las Cosina CX-2 que actualmente en el mercado de segunda mano están a precios asequibles o reflex como las Pentax Spotmatic, K1000 o Canon tanto de montura FD como EF o una variada selección de Nikon, point and shoot como la Olympus XA, Rollei 35, las AF que sacaron Canon, Nikon, Vivitar, etc., Además de que se subieron al carro del project impossible vendiendo versiones “LOMO” de las cámaras instax de fuji, de las que constantemente sacan una nueva, donde sólo cambian los colorines y el nombre, con su correspondiente subida de precio. Los precios elevados (por no decir abusivos) en película justificándolo como “mítico” o “estética LOMO”, cuando es película común y corriente sólo que con su marca, al estilo del que podíamos adquirir en cualquier farmacia o supermercado o querer cobrar 8 dólares por una carrete caducado de Fujifilm Superia Xtra de ISO 400 cuando en la tienda de fotografía de mi pueblo puedo comprar uno fresco por 2 dólares. No niego que tiene sus partes buenas pero estas pasan a segundo plano al ver cosas como estas.

    Muchas gracias por el artículo adoro esta sección, espero que no sea mucho pedir pero ¿existe la posibilidad de continuar los artículos sobre las cámaras FED? Me encantaron los dos publicados hasta el momento pero creo que aun queda mucho por explorar en ese sentido, ya que a partir de la FED 3, estas cámaras se fueron distanciando de ser copias de Leica, para tener una identidad propia y no ser sólo la copia, especialmente en las últimas dos las FED 4 y 5 las cuales considero muy buenas cámaras (claro con sus limitaciones) y que ha sufrido por no ser “como Leicas” en muchos foros, videos, etc., nunca faltan los comentarios diciendo que las mejores eran las 1 y 2, o lamentando que ya no parecieran Leicas, calificándolas como malas cámaras sólo por esto.

    • Ante todo, Óscar, gracias por sus amables palabras y por el aprecio que manifiesta hacia esta sección. Coincidimos en gran parte en todo lo que comenta acerca del fenómeno comercial de Lomography y sería curioso poder indagar en las “tripas” societarias y sobre todo iniciales de la LSI.
      Respecto a las FED, cuanto más se usan más aprecio se les toma. Y de los modelos siguientes, las que más nos gustan son las FED-2 –las encontramos más “aerodinámicas”– sin llegar a la FED-2 Tipo E. Luego ya, y sobre todo con esos exposímetros de selenio en algunas de las FED-5, pensamos que pierden personalidad. En la medida de lo posible trataremos de ocuparnos de ellas. Pero quizá antes “toque” alguna otra “rusa” significativa… “y hasta ahí podemos leer”. Saludos cordiales.

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