Actualizado: 19h. Cuando en 1973 Olympus inició la comercialización de su sistema OM, basado ya en la SLR OM-1 (1) no lo hizo «de cualquier manera», quizá con un par de ópticas para ir haciendo crecer el sistema a lo largo de los años, como parece ser la tendencia actual, sino que lanzó –de golpe– un auténtico sistema profesional completo, motorizaciones, accesorios especializados para macro/microfotografía y naturalmente objetivos: nada más y nada menos que 29 ópticas, desde el «ojo de pez» de 8 mm al super-teleobjetivo de 1.000 mm de focal. Entre ellas, figuraban ya un objetivo «shift» y cuatro objetivos macro especializados. Entre esos 29 objetivos, aparecía el G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 que complementaba al G Zuiko Auto S 50 mm f/1,4 y al F Zuiko Auto S 50 mm f/1,8.

Nota: salvo indicación en contra, todas las imágenes © Valentín Sama / Albedo Media, S.L.

El Olympus G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 de 1973 luce aquí su espectacular lente frontal y revestimientos, montado sobre una OM-1 de época.
El Olympus G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 de 1973 luce aquí su espectacular lente frontal y revestimientos, montado sobre una OM-1 de época.

Así pues, el rumoreado M.Zuiko Digital 25 mm f/1,2, que sería equivalente a un 50 mm sobre el sistema Micro Cuatro Tercios, y que probablemente sea presentado en unas horas en esta Photokina de 2016, podría presumir de buenos progenitores.

En esta imagen de Olympus –de su bella colección de "Wallpaper" para salvapantallas– podemos ver una M1 dotada de un M-System Zuiko 55 mm f/1,2
En esta imagen de Olympus –de su bella colección de «Wallpaper» para salvapantallas– podemos ver una M1 dotada de un M-System G Zuiko 55 mm f/1,2. © Olympus

Como es tradicional en la nomenclatura de las ópticas de la serie OM de Olympus, la letra «G», séptima del abecedario, nos indica el numero de lentes que componen su esquema óptico: siete lentes en este caso en seis grupos.

Esta primera versión de 55 mm, que precedería en casi diez años a la de 50 mm de focal del G Zuiko Auto S 50 mm f/1,2, empleaba en ese esquema óptico lentes en vidrio con compuestos de óxido de Torio (Th2 O3), siendo por tanto ligeramente radioactivas, tratándose de una costumbre muy usual en la época la utilización de las llamadas «tierras raras» en los vidrios ópticos, por sus buenas propiedades de índice de refracción en relación al Nº de Abbe. Esa ligera radioactividad es la responsable de la coloración amarilla que suele observarse en estos objetivos y que se debe a una cierta degradación del vidrio. (3)

1982: nuevos vidrios, nueva versión

En 1982, aprovechando ya la disponibilidad de nuevos vidrios ópticos de alto índice y baja dispersión de color, Olympus creó el nuevo G Zuiko Auto-S 50 mm f/1,2 sin depender ya de los relativamente inestables vidrios empleados en la primera versión, y consiguiendo –además de normalizar la focal a la más popular de 50 mm– otras grandes mejoras de rendimiento y diseño. Así, el nuevo ultraluminoso de Olympus –además de ofrecer prestaciones de imagen mejoradas– era más pequeño y ligero que su antecesor de 55 mm: 289,5 g en lugar de 317 g, empleando filtros de Ø 49 mm en lugar de Ø 55 mm y con unas dimensiones de Ø 65 mm x 43 mm de largo frente a Ø 65 mm x 47 mm de largo del 55 mm.

El G Zuiko Auto-S original montado sobre una OM-1n y junto a ellos el G Zuiko Auto-S 50 mm f/1,2 posterior.
El G Zuiko Auto-S original montado sobre una OM-1n y junto a ellos el G Zuiko Auto-S 50 mm f/1,2 posterior.

La distancia mínima de enfoque es de 45 cm –muy favorable para un objetivo de esa luminosidad– en términos de escala de reproducción, haciendo una recreación al estilo del manual de época, en esta posición abarcaría en el encuadre una superficie en la realidad de 16 x 24 cm (15 x 23 cm para el 55 mm).

El diafragma de 8 palas en ambas versiones, cierra hasta f/16. Los revestimientos antirreflejos son sin embargo diferentes, y si bien son ya muy complejos y avanzados en la versión de 55 mm, no llegan a ser multirrevestimientos hasta la versión de 50 mm. No obstante, Olympus seguía la pauta de ir cambiando la formulación de esos tratamientos –para una misma referencia de objetivo– con los años, y ello sin avisar o si acaso con alguna modificación mínima de las inscripciones en los aros frontales. Por ello podría llegar a ocurrir que cualquiera de las dos versiones citadas emplease versiones ligeramente distintas según el año de producción.

Zuiko G Auto-S 50 mm f/1,2. Esquema óptico.
Esquema óptico del Zuiko G Auto-S 50 mm f/1,2. El del Zuiko G Auto-S 50 mm f/1,2 es casi idéntico con la diferencia de un tamaño general algo mayor.

Según los diseñadores del G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 se consiguió una corrección de las aberraciones «casi perfecta» debido al posicionamiento del único grupo de lentes cementadas –el cuarto por la izquierda, según la dirección de entrada de la luz– y gracias  a las dos caras cóncavas de las lentes que lo componen –del mismo radio– de diferentes clase de vidrio óptico. De nuevo según sus creadores, no exista casi aberración fuera del eje, sino un suave bokeh.

G Zuiko Auto-S, vista posterior
En ambas versiones, el diámetro de la lente posterior va a casi al límite de lo permitido por las palancas de control del diafragma y la montura. Como puede verse –comprobar también el esquema óptico– la cara externa de la última lente es prácticamente plana.

El esquema óptico es casi simétrico para las seis primeras lentes, al tiempo que la delgada séptima lente tendría como fin principal mejorar la calidad de imagen a lo largo de la gama de distancias de enfoque, ya que este objetivo no incorpora lentes flotantes. Por su parte, el G Zuiko Auto S 50 mm f/1,2 sigue el mismo esquema, con la diferencia de que los distintos vidrios y revestimientos empleados –más modernos– permitieron ir a un diseño global más compacto y ligero.

G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2: en la mano

En la mano, aparte de las pequeñas diferencias de volumen y peso, se perciben pocas diferencias entre las dos versiones del «estándar f/1,2» del sistema OM. Por ello, aparte de la coloración ligeramente amarillenta ya comentada no voy a diferenciar entre ellas. El enfoque, hasta la distancia mínima de 45 cm es de la suavidad propia de los objetivos de la serie OM.

Dos cactus de distinta especie
A la distancia mínima de enfoque. 1/250 s a f/1,2. Escaneo de un Fujichrome Provia 100F.

El aro de selección de los valores de abertura de diafragma va colocado en la parte delantera –algo también tradicional en estos Zuiko– y ofrece ajustes con rotundos «clics», en puntos enteros, si bien, naturalmente, podemos  ajustar cualquier valor intermedio si lo deseamos. Siguiendo otra particularidad de los Zuiko de la serie OM, una tecla sobre la montura del objetivo permite la comprobación visual de la profundidad de campo.

Nave iluminada en rojo, con arpillera rota en primer plano.
Cinco segundos a f/4. Luz de apoyo al primer plano con la «linterna» de un teléfono móvil durante la exposición. Escaneo de un Fujichrome 100 Provia 100F.

Un primer vistazo por el visor de una OM, y más si se trata de una OM-1 u OM-2, que no llevan espejado parcial alguno, nos brindará al ojo una escena espectacular, ya que al gran tamaño de imagen y a la alta luminosidad de estos visores –que en mi experiencia no ha sido superada– se suma la luminosidad del valor f/1,2 de estas ópticas. Sí que se aprecia –al respecto– una diferencia a favor de la versión más reciente de 50 mm respecto a la de 55 mm, por un lado por la ausencia de «velo amarillo» ya mencionado y por otro porque los multirrevestimientos también se dejan notar.

Estantería de libros iluminada en un edificio oscuro.
1/15s a f/1,2. En todo un edificio oscuro de una biblioteca alguien se había dejado encendida la luz de esa estantería de libros. La imagen de los mismos nos llega más distorsionada a través del grueso vidrio blindado. Escaneo de un Fujichrome 100 Provia 100F.

El enfoque siempre ha sido bueno en estas cámaras incluso con la pantalla –son intercambiables– estándar, la reducida profundidad de campo que brinda la apertura máxima a f/1,2 es un plus importante. El diafragma cierra hasta f/16 y aunque en «aquella» época el tema del bokeh todavía no se había puesto de moda, cuando «otros» entonces usaban seis o cinco palas de diafragma en sus objetivos, Olympus usaba ocho en estos.

Silueta de mujer tumbada contra suelo de rejilla.
El buen visor de las primeras Olympus OM también permite registrar escenas fugaces sin AF, incluso a plena apertura. 1/250 s a f/1,2. Escaneo de un Fujichrome 100 Provia 100F.
Conducciones de vapor
A pesar de su fecha de diseño y producción, el G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 ofrece un resultado muy libre de distorsión…tuve que mirar varias veces por fuera del visor para comprobar que eran los tubos…los que estaban torcidos en un sentido y en otro. 1/125 s a f/1,2. Escaneo de un Fujichrome 100 Provia 100F.

Olympus G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2: conclusiones

Teniendo en cuenta que nos encontramos con un objetivo con 43 años a sus espaldas –tanto en diseño como en vida– los resultados me han parecido los de una óptica muy honesta: lo mejor que se podía hacer con los recursos disponibles en la época. A su apertura máxima de f/1,2 es cierto que no es un campeón de resolución ni de contraste, pero el rendimiento de centro a esquinas es muy aceptable y además el bokeh es armónico. En cuanto cerramos el diafragma uno o dos pasos, el G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2 ofrece una muy buena resolución, manteniendo el bello bokeh, en parte porque –por un lado– hasta f/2,8-4 la forma de la abertura del diafragma se mantiene muy redondeada, y por otro, porque más allá de ese punto, las 8 palas de diafragma eran poco comunes en la época y tampoco lo hacen mal. No lo he comparado directamente con creaciones de época equivalentes de Canon o de Nikon, pero a la vista de los resultados y de mi experiencia anterior con esas otras ópticas, pienso que sería igual o superior.

A la izquierda, una OM-2 con el G Zuiko Auto-S 50 mm f/1,2 y a la derecha, una OM-1n con el G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2.
A la izquierda, una OM-2 con el G Zuiko Auto-S 50 mm f/1,2 y a la derecha, una OM-1n con el G Zuiko Auto-S 55 mm f/1,2. Técnica y estética…¿con qué combinación te quedarías?

Los que piensen en adquirir uno de estos objetivos tendrán una dura decisión por delante: si optar por la versión original ahora probada, o por la moderna, «mejor» en corrección, contraste y transmisión. Carácter original e histórico o puro rendimiento.

Actualizado a 19h: No deja de ser interesante comparar las características de estos objetivos clásicos respecto a las recién publicadas del nuevo M.Zuiko Digital 25 mm f/1,2 PRO: para cubrir un formato con una diagonal de aproximadamente la mitad de la del fotograma empleado por las OM, la nueva óptica emplea 14 grupos a partir de 19 lentes (en lugar del esquema 7/6 del clásico) –de las cuales 8 son en tecnología especial– siendo además casi el doble de largo (87 mm frente a 43 mm) y pesando casi un 29% más. Eso sí: no es menos cierto que es AF / MF donde el clásico es solo MF. Quizá esos datos nos den pistas acerca de las exigencias de los sensores para fotografía digital.


(1) Ya es conocido, que primeramente –en 1971– se anunció la Olympus M-1, siendo su primera aparición pública en la Photokina de 1972. La denominación M1 fue contestada rápidamente por Leica, que consideraba que tenía registrada dicha denominación desde 1959. Olympus, a fin de evitar costosos pleitos que además retrasarían la comercialización del sistema, cambió el nombre del mismo al de Olympus OM. Entre las ópticas presentadas ya con las escasas de unidades de Olympus M1 producidas –y altamente cotizadas hoy en día– figuraba ya un Olympus M-System 55 mm /1,2. Los raros objetivos de esa primera serie deben llevar esa denominación «M-System» para ser cotizados emparejados a una Olympus M-1.

(2) Curiosamente, esa tonalidad amarillenta se deja «curar» sometiendo al objetivo a unos minutos de rayos UV, de tal manera que incidan sobre las lentes.

Por su parte, el primer objetivo Canon equivalente –el FL55 mm f/1,2 se remonta a 1968, al tiempo que Nikon ofrecía su Nikkor 55 mm f/1,2 desde diciembre de 1965. Olympus no se adelantó en esta ocasión a Canon y a Nikon, porque se encontraba activamente desarrollando –tras la FTL, con montura a rosca– su primer sistema profesional, para el que se había marcado la meta –ampliamente conseguida– de que tanto cámaras como objetivos fuesen de igual o más calidad que los existentes por esas fechas, pero mucho más ligeros y compactos. El sistema M1/OM-1.

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6 Comentarios

  1. No sabía que los primeros objetivos estuviesen tratados con radiación, es bueno saberlo, ya que es la primera vez que lo oigo, Olympus no dijo nada al respecto?, me imagino que los que quedan pululando por ahí son con los que hay que tener cuidado, saludos y buena página

    • Hola Vando53, gracias por tu interés. En realidad, no es que estuviesen tratados con radiación, sino que empleaban los entonces relativamente nuevos vidrios con «tierras raras» (Voigtländer Lanthar) y elementos tales como el Torio. Esas sustancias, ligeramente radioactivas hacían que con el tiempo el vidrio de alguna de las lentes tendiese a la tonalidad amarilla. Pero no era solo Olympus la que los empleó para algunos –muy pocos– objetivos: prácticamente todos los fabricantes de esa época los usaron, desde Asahi Pentax a Voigtländer, pasando por Kodak. El nivel de la radiación –que no hace mucho medimos con la colaboración de un buen colega– no supone riesgo para el uso de esos objetivos. Desde luego es mucho más bajo que vivir en una casa en una zona con abundancia de granito (por el gas Radón). Curiosamente, la tonalidad amarillenta de las lentes alteradas, se puede eliminar –sin desmontar el objetivo– sometiéndolo a una dosis de UV, o en su defecto un tiempo mayor al sol. Pero claro…resulta muy difícil en este segundo caso mantener alineado el objetivo con el sol conforme pasan los minutos.

  2. Ok , Valentín gracias por la información es que se me había pasado esta página y mira por dónde la encontré de nuevo, te reitero la atención ofrecida.
    He conseguido un OM50mm f 1.4, me ha llegado hoy, a ver si está tarde lo pongo en la cámara y empiezo a darle caña, saludos y hasta la próxima

    • Eso suena muy bien. Ya sabes que hay más de una versión de los Zuiko 50 mm f/1,4. Los del borde anterior cromado y los del borde anterior negro (de estos últimos hay alguna subclase). Hay quien prefiere los de «nariz cromada» porque sus revestimientos antirreflejos son más clásicos que los multicapas de los de «nariz negra»… pero hay para todos los gustos. En todo caso, pienso que te encantarán los resultados. ¡Dale marcha! Saludos.

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