Tras la comercialización de la Topcon RE Super en marzo de 1963 –la primera réflex monocular con medición TTL integrada– prácticamente todos los fabricantes buscaron soluciones al respecto, la mayoría montando células de tipo CdS en el pentaprisma, fuese este intercambiable o no. Si bien Miranda, con su Sensomat RE, lo ubicó bajo el espejo, aunque con una solución distinta de la de Topcon. Siete años después, en junio de 1970, Fujifilm, con su Fujica ST701 dio una suerte de toque de aviso, al emplear por primera vez, para la medición TTL, un «Silicon Blue Cell» (SBC), un fotodiodo de silicio: se pasaba de la fotorresistencia CdS a un sistema fotovoltaico muy rápido y novedoso.

Olympus OM-2 con Zuiko 50 mm f/1,4
La Olympus OM-2 de 1975 fue la no solo la introductora exclusiva de la medición y exposición TTL OTF en tiempo real, sino también de la medición y exposición del flash TTL © Valentín Sama / Albedo Media

Pensamos que nadie se dio cuenta entonces de que esa célula, una vez evolucionada, miniaturizada y «sembrada» por millones, en cierta forma daría origen a la fotografía digital. Pero eso quedaba lejos. Mientras tanto, Olympus, en noviembre de 1975 comercializaba su OM-2, la primera réflex monocular dotada de dos avances históricos y únicos: por un lado, la medición TTL OTF, en tiempo real leyendo en el plano de la película –incluso durante la exposición– y por otro, la medición de la iluminación por flash en TTL y el control en tiempo real de la misma.

La Olympus OM-2 se integraba perfectamente en el sistema Olympus OM, sumando al modelo mecánico OM-1, de medición TTL y ajuste manual de la exposición, un modelo que ofrecía –además de ese control manual– un modo de exposición automática con prioridad al valor de abertura de diafragma o modo «A». Para ello, a fin de poder ofrecer la precisión de exposición deseada, se pasó del obturador de control mecánico de la OM-1 a un obturador de control electrónico en la OM-2. Pero lo auténticamente revolucionario –algo muy propio de la capacidad innovadora de Olympus– estaba en «las tripas» del sistema de medición y exposición.

Las células SBC y su respuesta prácticamente instantánea

A diferencia de las células CdS, los fotodiodos de silicio o SBC son de respuesta enormemente rápida: los voltajes que generan al recibir la luz cambian sin prácticamente inercia según las variaciones de intensidad de esta. Partiendo de esa premisa, los ingenieros de Olympus se plantearon la posibilidad de realizar grandes mejoras en la medición y exposición TTL respecto a los sistemas existentes, incluyendo el suyo propio de la OM-1. El nombre de «Célula Azul de Silicio» viene dado por la tonalidad azul de su frontal, que no es sino debida al filtraje que incorporan para corregir una excesiva sensibilidad al infrarrojo. Hasta ese momento, al trabajar en modo de exposición automática, la secuencia de operación era más o menos la siguiente:

1) Se realizaba la medición de la luz en modo TTL, tomando en cuenta ajuste ASA/ISO y valor de abertura de diafragma seleccionado.

2) Se memorizaban los valores correspondientes.

3) Se producía la secuencia de disparo: elevación del espejo, cierre del diafragma a la abertura de trabajo preseleccionada, apertura de la primera cortinilla, inicio de su recorrido, apertura de la segunda cortinilla, inicio de su recorrido y fin del recorrido de ambas –dependiendo del tiempo de obturación introducido por el sistema–.

Olympus OM-2: montura para el objetivo
Si nos fijamos bien en la magnífica montura de la OM-2 de Olympus, podremos entrever, en la parte baja de la caja del espejo, dos protuberancias bajo las que se albergan las dos células SBC, «mirando» hacia atrás, hacia el planofocal © Valentín Sama / Albedo Media

Este sistema, tan clásico, adolecía de varios inconvenientes:

1) Si las condiciones del sujeto –encuadre, iluminación, etc.– cambiaban en las fracciones de segundo transcurridas entre la medición y el disparo, la exposición resultante no sería la ideal, especialmente en disparos en ráfaga, a motor, con sujetos en movimiento.

2) La posición teóricamente ideal para un sistema de medición –en el plano focal– no se había alcanzado todavía, ni con las células ubicadas bajo el espejo, ni mucho menos en la zona del pentaprisma, por lo general «leyendo» la pantalla de enfoque.

Los ingenieros de Olympus –entre ellos Maitani y Watanabe, y por supuesto, todo el equipo colaborador– decidieron aprovechar la rapidez de repuesta de los nuevos fotodiodos de silicio rompiendo barreras por completo, y crearon el primer sistema del mundo «TTL OTF», significando OTF «Off The Film». Voy a tratar de explicar cómo funciona.

Olympus TTL OTF: unas cortinillas de obturador muy especiales

En el sistema TTL de la OM-2, dos células SBC se ubican en la parte inferior de la caja del espejo, «mirando» hacia las cortinillas del obturador planofocal. Sendos objetivos las cubren y hacen que –entre las dos– quede cubierta y enfocada esa superficie de aproximadamente 24 x 36 mm. En el momento en que –tras oprimir el disparador– el espejo réflex se levanta, las rápidas células SBC comienzan a medir la luz reflejada por la primera cortinilla y ajustan el tiempo de obturación –recordemos que estamos en el modo de exposición automática «A» de prioridad de diafragma– para el valor de abertura del mismo seleccionada.

Una Olympus OM-2 mantenida en posición "B" mediante un cable disparador, nos permite ver las dos células SBC dirigidas hacia el plano focal.
Una Olympus OM-2 mantenida en posición «B» mediante un cable disparador, nos permite ver las dos células SBC dirigidas hacia el plano focal. En una toma real, tras una primera lectura de la primera cortinilla del obturador –ver más abajo– dependiendo del tiempo de obturación, seguirían controlando la exposición a partir de la luz reflejada por la superficie de la película © Valentín Sama / Albedo Media

Pero la cosa no queda ahí: si el sistema considera que el tiempo de exposición debe ser suficientemente largo, sigue midiendo –y ajustando, en tiempo real– mientras dura la exposición, tomando en consideración la luz ahora reflejada por la película durante la exposición. El sistema es tan rápido, que puede realizar cambios en los ajustes de la exposición si la iluminación cambia una vez iniciada la misma y durante la misma, por sorprendente que parezca para una cámara para película de 1975. Ahora bien, para que todo esto funcione así, esa primera cortinilla tiene que ser muy, muy especial…

Primera cortinilla de una OM-2, con la pauta impresa que emula la reflectancia promedio de todas las películas del mercado
Primera cortinilla de una OM-2, con la pauta impresa que emula la reflectancia promedio de todas las películas del mercado, y junto con las lentes sobre los dos SBC realiza una lectura promedio con preponderancia central © Valentín Sama / Albedo Media
El patrón o pauta de la primera cortinilla fue evolucionando con el tiempo: ya en la OM-2n, con pequeñas diferencias respecto a la OM-2 original, era distinta © Valentín Sama / Albedo Media

Lo que hicieron los creadores de la OM-2 previamente a su desarrollo fue medir la reflectancia de todas las películas existentes en el mercado, obteniendo un promedio de ese valor (1). Y acto seguido se pusieron con el desarrollo de las cortinillas creando para ellas –para la primera en realidad– una pauta casi estocástica de puntos y líneas blancas que –en la práctica– hacía que su reflectancia fuese igual a la del promedio de las películas existentes en el mercado. De esa forma, la lectura de la primera cortinilla y la de la película, eran iguales y la medición OTF en tiempo real, perfecta. Y no se contentaron con ello, sino que refinaron las lentes u objetivos montadas frente a las células SBC y la pauta impresa sobre las cortinillas, para crear una lectura promedio con preponderancia central (2).

Olympus OM-2: un sistema multicélula

En el modo automático «A» tantas veces citado, podemos ver en el visor la información acerca de qué tiempo de obturación va a introducir el sistema de la cámara para el valor de abertura de diafragma elegido, y ello mediante una escala numérica translúcida y una aguja de galvanómetro. Y lo más normal es que preguntéis… ¿y cómo se hace eso, si la medición en tiempo real, no se inicia hasta que sube el espejo y se inicia la exposición? ¡Ah…con un doble sistema! Cuando la OM-2 la utilizamos en modo de medición manual, no se opera bajo el sistema en tiempo real, sino empleando unas células CdS en el visor, en el sistema del pentaprisma, mirando hacia la pantalla de enfoque (3). En el modo «A» la indicación previa al disparo se obtiene a través de este sistema ahora mencionado, y los usuarios más expertos de las OM-2 notan perfectamente muchas veces «al tacto, al sonido», que el tiempo de obturación no ha sido exactamente al indicado por el sistema visual.

Toma real del visor de una OM-2 en modo "A".
Toma real del visor de una OM-2 en modo «A». La aguja del galvanómetro nos indica que se va a introducir un tiempo de obturación de 1/1.000 s © Valentín Sama / Albedo Media
Toma real del visor de una OM-2 en modo manual "M".
Toma real del visor de una OM-2 en modo manual «M». El sistema está calibrado de tal forma que tal como se muestra en nuestra imagen la aguja del galvanómetro, nos indicaría que hay «medio punto más de exposición» de la recomendada (fiel centrado entre los dos triángulos). El sistema era francamente original: la aguja del galvanómetro era la misma para el modo «A» y el modo»M», pero al cambiar la palanca de un modo a otro se introducía mecánicamente esa laminilla transparente con las distintas indicaciones © Valentín Sama / Albedo Media

Olympus OM-2: siempre preparada

Muchos de los fotógrafos que ahora practican lo que siempre se llamó «fotografía callejera» o «à la sauvette» (Cartier Bresson) y ahora le llaman «street photography» estarían encantados con la OM-2 por su particular forma de operación (4). El conmutador tiene 3+1 posiciones: OFF, AUTO, MANUAL y CHECK. Todas son bastante evidentes, salvo que para ir a «CHECK» que es el control de baterías, debemos mantener la palanca presionada, venciendo la resistencia de un muelle.

Olympus OM-2: montura para el objetivo
Conmutador principal en una Olympus OM-2 © Valentín Sama / Albedo Media

Pues bien, en la posición «OFF» la cámara está totalmente desconectada… salvo que pulsemos el disparador: en ese momento la cámara se conecta instantáneamente en modo «A», da una exposición correcta en TTL OTF, y…se vuelve a desconectar obedientemente. Esto sí que es seguir el lema scout de «Be Prepared»... ¿eh? Bajo esta operación se da una particularidad: el tiempo de obturación en ese modo de «OFF» tan especial nunca es superior a 1/30 s con objeto de que un disparo accidental –por ejemplo, en el bolso de transporte, con la tapa puesta– no produzca una exposición tan larga que produzca una descarga importante de las pilas (5).

Olympus OM-2: hasta -6,5 EV

Y relacionado con lo anterior, está el rango de operación de las OM-2. Cuando cámaras modernas actuales, «presumen» de operar a -4 EV, las OM2 de 1975 llegaba hasta -6,5 EV, ofreciendo tiempos de exposición en automático de muchos minutos (6). Y en ese modo «A», con al menos dos ventajas importantes: una de ellas, que –tal como he avanzado– la medición continuaba durante la exposición y se autocorregía con las eventuales variaciones de iluminación, y la otra, que puesto que la medición se hacía a espejo levantado desde un principio, no había que preocuparse de la luz que pudiese entrar por el ocular e influir en la medición y exposición: no hacía falta un obturador de ocular.

Olympus OM-2: se inventa la medición TTL del flash

Dada la rapidez de respuesta del sistema de medición TTL OTF de la OM-2, los ingenieros de Olympus decidieron dar un paso más, y crearon el primer sistema del mundo de medición y control TTL de la exposición con flash, y ello para tres unidades de flash introducidas simultáneamente, las T45, T32 y T20, siendo la más interesante desde el punto de vista del usuario medio la T32. Con uno des estos flashes acoplado sobre la zapata adecuada de la cámara, y con el selector en modo «AUTO», una vez iniciada la exposición la medición OTF en TTL analizaba en tiempo real la luz reflejada por el sujeto y recibida por el sistema, y ajustaba la exposición de forma acorde ángulo de toma de cada objetivo: había nacido la medición TTL del flash, que luego sería adoptada, de forma más o menos simplificada o evolucionada por el resto de los fabricantes, pero nunca en tiempo real OTF como Olympus.

Una Olympus OM-2 a vista de usuario
Una Olympus OM-2 nos muestra un panel de mandos muy sencillo: el dial con la ventanilla para el ajuste ISO dobla como compensador de exposición. En la OM.2 falta un «chivato» al efecto en el visor…que se añadió en la OM2n. Si sois observadores, podréis ver los contactos para el control del flash TTL camuflados en la cobertura del pentaprisma: para no afear la grácil línea de las OM-2, la zapata para flash es accesoria © Valentín Sama / Albedo Media

Olympus OM-2: un cierto carisma

Debido a ese original sistema de medición TTL OTF las OM-2 tienen sus «contrapelos» si no se saben manejar bien. Así, por ejemplo, para cargar la película y preparar la cámara para el primer fotograma válido, es muy recomendable hacerlo con el selector en el modo «MANUAL», so pena de que si lo tenemos en «AUTO», tras el primer fotograma en blanco y si tenemos la tapa del objetivo puesta, la cámara inicie una larguísima exposición en espera de que le llegue algo de luz al sistema de exposición… Si en ese momento le damos de nuevo a la palanca de avance de la película y armado del obturador, imaginad el «cacao» mecánico a que sometemos al sistema mecánico de las cortinillas, si bien afortunadamente los ingenieros lo tuvieron en cuenta y lo más normal es que no ocurra ningún desastre. Por si acaso, os recomiendo evitar cometer ese error.

Olympus OM-2, botón de desbloqueo
Este misterioso botoncillo, nos permite desbloquear el espejo –caso de que se quede e posición elevada por falta de pilas– pulsándolo y pasando el selector de tiempos de obturación a la posición «B» © Valentín Sama / Albedo Media

Por otro lado, las OM-2 son enteramente dependientes de las dos pilas de óxido de plata de tipo SR-44 (7) y por tanto siempre conviene llevar unas de repuesto. Si la cámara se queda sin voltaje suficiente en las pilas, nos «avisa»…bloqueando el espejo en la posición elevada y negándose a todo funcionamiento… hasta que la «reseteamos». Para ello, cambiaremos las pilas, y luego –haciendo gala de gran habilidad «dactilar»– mantendremos pulsada una pequeña tecla en la base de la montura para el objetivo, mientras llevamos el selector de tiempos de obturación a la posición «B»: el espejo caerá y todo volverá a funcionar.

Pareja: Olympus OM-2 negra y cromada.
Mis dos primeras OM-2, del año 1975 y 1976, se conservan en muy buen estado todavía, si bien la negra tuvo más «trote». A observar que el dial de selección de los tiempos de obturación es concéntrico a la montura del objetivo, una solución muy original, que deja espacio en la parte superior al efecto de poder hacer una cámara más pequeña. De hecho hay otra argucia más: para ahorrar espacio, el movimiento del galvanómetro va en el interior del dial de compensación de la exposición © Valentín Sama / Albedo Media

Olympus OM-2: carácter de marca hasta la médula

Las Olympus OM-2, al igual que tantos otros productos de la firma, crearon historia y marcaron tendencias, al incorporar por primera vez a nivel mundial la medición TTL del flash y la medición OTF sobre la película en tiempo real. No solo fueron pioneras en ambos aspectos, sino que además, en el segundo, en el mundo fotoquímico, ninguna otra firma ofreció nada semejante. Sin embargo, Olympus evolucionó el sistema TTL OTF, mejorándolo, para ofrecerlo en las OM-2n, OM-4 y OM-4 Ti de alta gama y también, muy democráticamente, en la OM-10 de precio asequible para nivel de entrada. Las OM-2 son –de forma similar a las OM-1 sobre las que hablaremos algún día, con conocimiento de causa– robustas, compactas y ligeras: 136 x 83 x 50 mm para tan solo 530 g (OM-2) y 523 g (OM-2n), con pilas. Un objetivo estándar Zuiko 50 mm f/1,8 añade 164 g y 31 mm de «fondo», al tiempo que un Zuiko 50 mm f/1,4 como el que aparece en las imágenes, añade 260 g y 39 mm de fondo, siempre respecto al cuerpo.

Posteriormente, llegarían los sistemas de medición TTL «multizona» o «matriciales», en los que –sin llegar a ser OTF ni en tiempo real– por simple medición previa al disparo se podían realizar mediciones evaluativas TTL por zonas. En ese sentido, la Nikon FA de agosto de 1983 fue la primera, adelantándose a la Olympus OM-40 de 1985, con su sistema ESP.

Nota: en este artículo no he pretendido extenderme sobre todas y cada una de las particularidades de la Olympus OM-2 ni del resto de las cámaras de la serie OM. Solo me he centrado en aquellos aspectos más relevantes en relación a su sistema TTL, único en su clase.


(1) Las únicas películas que escapaban a ese promedio fueron las de 35 mm para revelado instantáneo de Polaroid, presentadas posteriormente, y cuya superficie era extremadamente brillante, requiriendo un reajuste del índice ISO. Probablemente solo los más veteranos recordemos las maravillosas PolaChrome, PolaPan, PolaGraph y PolaBlue.

(2) Resulta muy interesante, a mi juicio, observar la evolución a lo largo del tiempo y de los modelos de esa pauta de medición en la primera cortinilla, que –por ejemplo– es diferente en una OM-2 y una OM-2n (dos células SBC) y también en las OM-10, OM-2s y OM-4/Ti –una célula SBC–.

(3) Con más de 14 variantes de pantallas de enfoque intercambiables comunes a todas las OM «de un dígito», la mayoría estaban calibradas para no requerir ajustes en el índice ISO para una medición correcta en el visor y solo unas pocas de carácter científico lo requerían. Pero el sistema de exposición TTL OTF era preciso independientemente del tipo de pantalla instalado, ya que no medía a partir de su brillo.

(4) El gran Elliott Erwitt ha trabajado –además de con Leica– con cámaras Olympus OM.

(5) Los modelos OM-4/Ti incorporan una «velocidad» mecánica «de cortesía», que funciona a 1/60 s sin pilas.

(6) El manual oficial indica «hasta dos minutos», pero personalmente he experimentado tiempos mucho más largos.

(7) Las pilas empleadas por las OM-2/n, OM-2S, OM-4/Ti y OM-10 –e incluso la mecánica OM-3– son dos de 1,5 v, del tipo SR-44 o equivalente, de óxido de plata. Las cámaras funcionan con las versiones alcalinas –por ejemplo, LR-44– del mismo voltaje, pero esas pilas no soportan los picos de corriente que necesitan estas cámaras. Mi amigo Felipe Sereno, mecánico oficial de Olympus en tiempos, en España, me comentaba con una sonrisa, que la mayor parte de esas cámaras que entraban «averiadas» al SAT, se «arreglaban» quitando las funestas pilas alcalinas y poniendo las de óxido de plata.

3 Comentarios

  1. Don Valentín gracias por esta serie de artículos. Conociendo la historia se aprende desde otro punto de vista los conceptos precisos sobre el proceso fotográfico. Soy de los que esperan ansioso es tan anhelado artículo sobre la historia del desarrollo de la OM-1. Atte. Gustavo

  2. El sistema de medición de luz era sorprendentemente bueno y fiable. Recordemos que la latitud de exposición de las películas de diapositivas era muy reducida comparada con la actual. Y sin post-procesado.
    Alguna pega: había que intentar las fotos nocturnas (Manel Esclusa y otros). Las pilas se agotaban de repente en la segunda foto. Y lo del espejo bloqueado arriba era un susto hasta que entendías el sitema.
    Los filtros polarizadores lineales despistaban al fotómetro. Salían oscuras. O no. Parecía al azar. Supimos luego que había que usar polarizadores circulares.
    Lo que resultaba imposible era convencer a los dueños de las Nikon o Canon (estos eran bastantes menos, creo) de que Olympus hacía fotos igual o mejor que sus cámaras. Eso sigue igual.
    En cuanto a las películas PolaChrome y compañía me suena que en España eran tan caras que las usó Valentín Sama y tres más. Creo recordar que hasta necesitaban un rodillo especial para revelar. Supongo que se usaban donde el precio importaba poco. Un buen tema para otro artículo, si no lo has escrito ya.

    • Efectivamente alorda…Lo de las pilas, puede que le ocurriese a Manuel, y a alguno más, pero apostaría mi Zuiko 50 mm f/2 Macro a que eran pilas, bien en mal estado, bien de las infames LR44 acalinas. Al menos en mi experiencia. Por otro lado, en esa época, para aplicaciones especiales como la fotografía nocturna, era fácil fabricarse «inventos» para alimentar las cámaras desde fuera, con baterías del voltaje adecuado y mucha más capacidad (algunos fabricantes los vendían, para climas fríos). Tal como dices, tratar de convencer a determinados usuarios de Canon y Nikon de que «hay otros mundos» es tarea inútil. No en vano, representantes de la marca afirmaron en repetidas ocasiones que lo del sistema de prevención para el polvo en los sensores «era un gadget inútil», así como el Live-View era algo parecido… y ya ves: ahora parece que lo inventaron «ellos». Lo de los filtros polarizadores, la verdad es que no lo había experimentado, pero me suena más que podría ser en modelos tales como la OM-2 Spot Program y las OM-4 /OM-4Ti, que llevan espejos parcialmente espejados. Y en lo del PolaChrome, tienes razón en una cosa y puede que en otra: para procesar esas película hacía falta una maquinita, si bien no era muy cara. Y sí, en aquella época, yo era asesor de Polaroid –no «embajador», que es otra cosa– y tenía acceso a material para pruebas…quizá no llegué a comprar un pack nunca. Cierto. Pero me consta que Fernando Marcos, fotógrafo y docente, también usaba ese material, para sus trabajos. O sea que, tal como dices… por lo menos éramos «uno + uno». Buena idea lo del artículo. Y finalmente un tema que para mi es casi obsesivo. Odio los polarizadores circulares, sobre todo por una razón: casi no polarizan, no hacen su trabajo. Y lo malo es que ahora, cuando vas a una tienda especializada y pides un polarizador lineal, no circular, te miran como a un extraterrestre. En las cámaras actuales digitales, que te permiten hacer «chimping» para ver «cómo ha salido la foto» y puedo repetir, siempre que puedo uso polarizadores lineales, mucho más efectivos. Si los encuentras, claro. Saludos cordiales.

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