En las subastas de alto nivel, en ocasiones parece como si solo las más raras y selectas Leica y sus «sets» y accesorios se llevasen la atención de los coleccionistas, y por ende de los medios menos especializados, deslumbrados la mayor parte de las veces por los precios astronómicos que alcanzan algunos de esos lotes. Sin embargo, mirando con un poco más detenimiento podemos encontrar piezas más curiosas y sobre todo históricamente muy importantes. Tal es el caso del único prototipo conocido de lo que después serían las famosas Kodak Retina (1) que se ha venido para nuestro país, de la mano de unos muy conocedores e importantes coleccionistas españoles.

Prototipo Nagel/Kodak de 1934 para lo que serían más tarde las Kodak Retin
Prototipo Nagel/Kodak de 1934 para lo que serían más tarde las Kodak Retina. © Westlicht Photographica Auction

Las cámaras Retina, de fabricación alemana, surgieron en 1934 por la necesidad por parte de Kodak –entonces boyante– de ofrecer una cámara de calidad para película de 35 mm en un mundo en el que las Leica –popularizadoras del «invento» 2 x 18x24mm y las Contax arrasaban con el nuevo formato miniatura. La primera Kodak Retina, la Retina I o «Type 117), era –como todas las Retina que le siguieron (2)– una «folding» o cámara plegable para 24×36 mm sobre película de 35 mm. Con un cuerpo en esmalte negro, montaba un Schneider-Kreuznach 50 mm f/3,5 –de enfoque por estimación– sobre un obturador central que ofrecía tiempos de 1/300s a 1s además de «B» y «T». Pero ¿de dónde surgió la idea de las Kodak Retina?

El prototipo, a vista de usuario, nos recuerda un poco a ciertas tomas de insectos, al microscopio electrónico de barrido.
El prototipo, a vista de usuario, nos recuerda un poco a ciertas tomas de insectos, al microscopio electrónico de barrido. © Westlicht Photographica Auction

El prototipo Nagel/Kodak

El Dr. August Nagel creó la compañía Nagel en 1928 tras su salida de Zeiss Ikon. Una de las razones de esa salida fue que –al parecer– era ridiculizado en la firma por su «falta de formación académica» (3). En 1932, y tras producir más de una decena de modelos de cámara Nagel tomó la acertada decisión de vender la compañía a Kodak…y en 1934, ya con patronos que le daban la consideración merecida, diseñó el prototipo que luego cristalizaría en las Kodak Retina, y que ahora se ha rematado en la famosa casa austríaca «Westlicht Photographica Auction» por la cantidad de 16.800 €, cantidad superior a la estimada de 10.00-12.000 € y desde luego a la de partida, de 6.000 €. Quizá lo más interesante es ver lo poco que se parecen las primeras Kodak Retina al diseño original, si bien el germen de toda la serie está ahí.

Una vez abierto, el prototipo de lo que serían las Kodak Retina, muestra su formato de 18x24 mm, "half frame" o "medio formato"
Una vez abierto, el prototipo de lo que serían las Kodak Retina, muestra su formato de 18×24 mm, «half frame» o «medio formato». © Westilcht Photographica Auction.

Para comenzar, el fotograma era de 18×24 mm esto es de «medio formato» o «half frame» (no confundir con «formato medio») y la estética, «Art Deco» bastante querida por Kodak en aquellos años. Un visor de Galileo se veía apoyado por un telémetro con 4 cm de base, y el objetivo montado era un Schneider-Kreuznach Xenar de 3,5 cm f/3,5 intercambiable, servido por un obturador Compur ubicado tras el objetivo, y fabricado por F. Deckel, con tiempos de 1/300s a 1s además de «B» y «T». Como puede verse, aunque estéticamente el prototipo no augura el concepto final de las Retina –y tampoco su tamaño de fotograma– la «lista de Reyes» ya estaba ahí, pues posteriormente, las Retina incorporaron telémetro acoplado y óptica parcialmente intercambiable.

La primera Kodak Retina, la Retina I, una "folding" para 24x36 mm.
La primera Kodak Retina, la Retina I, una «folding» para 24×36 mm. © Eastman Kodak

Personalmente, tengo un «corazoncito» para las Retina, ya que la primera «cámara buena» que se me dejó usar fue una Retina Ib de 1954, con la que aprendí mucho a base de «prueba y error» y que todavía conservo, ahora ya en propiedad.

Una Kodak Retina Ib de 1954
Mi Kodak Retina Ib de 1954: una buena óptica fija, tiempos de 1/500s a 1s y «B», sin fotómetro, enfoque por estimación, y una buena escala de profundidad de campo…todo lo necesario para aprender © Valentín Sama / Albedo Media, S.L.
  • 1) Sí: lo de dar el nombre de Retina a un producto no es una «genialidad» de Apple…
  • 2) Excepto las Retina Reflex
  • 3) Posteriormente se haría acreedor al Doctorado Honoris Causa por sus indudables méritos

 

2 Comentarios

  1. A parte del caso de que Nagel abandonara Zeiss, creo que otro igual o más relevante fue el caso de Oskar Barnack, que también dejó dicha compañía para incorporarse a las filas de Leitz…. y el resto ya es historia.
    Yo como cámara de subasta de alto nivel destacaria la Ilford Witness, de la cual solo se fabricaron 350 unidades y se conoce el paradero de muy pocas unidades. Conjugaba lo mejor de Zeiss y Leitz, ya que sus diseñadores eran dos trabajadores judíos los cuales provenían cada uno de una de estas compañías.
    Excelente articulo Valentín.

    • Gracias, Carlos. Algún día nos gustaría hablar de la Witness, desde luego, pero existe un problema –como para otras muchas cámaras– y es que, como probablemente puedes ver, nos gusta hacer las mejores fotografías posibles de las cámaras sobre las que escribimos –en casi una cuestión de respeto– y lamentablemente, debido a su alto precio –ahí están las pocas unidades que citas– no disponemos de esa cámara en nuestra, por otro lado, modesta colección. Quizá algún día…no obstante. Saludos.

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