‘Agua que no has de beber’

Poseo, como casi todos los fotógrafos, un síndrome de Diógenes. Vale, de grado leve… no es que llene mi casa de periódicos viejos, pero reconozco que encuentro en la basura un cierto atractivo. Esos objetos despreciados, vilipendiados, convertidos en deshechos a los que no se les valora lo suficiente la labor que han realizado para nosotros durante muchos años.
Por suerte, existe una frase que justifica mi pasión por la basura. No se si proviene del refranero popular (ese que nos obliga a utilizar el cerebro para algo útil) o viene de algún famoso que tuvo un momento de inspiración. “La basura es un tesoro”, o algo así dice… voy en el tren y no tengo tiempo para ponerme a buscar…

Todas las imágenes © Paco Rocha
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Los rastros son esos lugares donde la basura de unos se convierte en tesoro para otros, la caza de piezas relativamente “valiosas” llega a infundirle a uno la misma adrenalina que el propio acto fotográfico, o la pesca… y supongo que, en si misma, esa caza de tesoros cubre un instinto básico en mi.

En un rastro te puedes encontrar cámaras fotográficas, y muchas. Lógicamente el éxito de una buena “captura” depende de quien te venda la cámara, de su conocimiento, de su origen… las condiciones de compra que puedas pactar.

En este tipo de mesa no podemos esperar encontrar cosas valiosas y en buen estado, pero si gangas si aceptamos fuertes marcas de uso

Antes de continuar no quiero que penséis que voy a ponerme a hablar de la importante feria de material fotográfico usado y de colección que se celebra cada año en Bievres… voy a por algo más de andar por casa.

Prácticamente todas las ciudades relativamente grandes tienen rastros de este tipo, Madrid, Barcelona, Zaragoza… pero en este caso el paseo nos lo hemos dado un poquito más lejos. Nos vamos a buscar cámaras y ópticas por el principal mercado de Viena, el Naschmarkt, que se celebra todos los sábados por la mañana en la plaza que aporta el nombre.  El mercado está organizado en pasillos a lo largo de la plaza, no está dividido por el tipo de mercancía que se venda así que si queremos hacer una pasada completa prestando atención necesitaremos unas 2 horas sólo para ver con detenimiento lo que pueda interesarnos. Por suerte en la plaza hay cafeterías y restaurantes en los que nos podemos parar a descansar y reponer fuerzas. Aunque estemos en el centro de Europa, no tiene mucho que envidiarle a un zoco marroquí.

¡Menudo invento!: una Exacta para la exportación a U.S.A. (en vez de Exakta), a la que en algún momento se le añadió una toma de sincro para flash normalizada con un «objetivo» originalmente para Leica de rosca, al que le faltan piezas… ¿estará pegado con cola de cianocrilato?

Ir a un mercado de este tipo, donde te puedes encontrar desde munición de la segunda guerra mundial hasta proyectores de cine, requiere de una cierta preparación mental previa. Uno tiene que tener la mente en un estado de alerta absoluta ya que aquí, cómo en todas partes, los carteristas están a la orden del día. Todavía no sé como lo saben, pero saben que eres español, lo saben desde mucho antes de que llegues a su puesto y en ti verán carne de cañón como muestres un mínimo interés por algo que esté encima de la mesa.

En cuanto llegamos mi amigo Guillermo (alias “el negociador”) ya establece las consabidas normas de pérdida entre la muchedumbre, cada vez que paremos en un puesto nos avisamos y cuando salimos del mismo nos buscamos, de esta forma no tenemos porque pararnos en el mismo puesto y cuatro ojos ven más que dos. Comienza la búsqueda….


Una Retinette tentadora… siempre que el arrastre, el obturador y el fotómetro de selenio funcionen…

Lo interesante está bajo la mesa, lo “bonito” o con “pinta de caro” estará encima. En el primer puesto nos esperan dos Zeiss Nettar en buen estado con su funda y todo, compruebo que funcionan y no tienen restos de óxido… 30€ cada una, 50€ si me llevo las dos. Están en precio, podría comprarlas por ebay a ese mismo precio y no quiero gastarme parte del presupuesto en el primer puesto. Bajo la mesa hay una caja con fundas de cámara, el vendedor me invita a rebuscar entre ellas, todo a 5€ o a 10€… Muchas Voigtländer Vito, Praktisix, Pentacon, Retinas, muchas en buen estado y con el fotómetro de selenio moviéndose todavía. Tras este primer puesto uno comprende que aquí todo lo que no lleve punto rojo Leica puede pasar a la caja de debajo de la mesa.

Tras una docena de puestos bastante pobres, siempre hay alguno con alguna Yashica Electro, o alguna réflex del tipo Minolta X300 a 10 euros sin pilas pero que funcionará perfectamente en cuanto se las pongamos.

 

El propio Peter Koeln, experto en Leica y responsable durante muchos años de «Westlicht» reposa entre los objetos de un estand

Esta es la normalidad de los sábados por la mañana en el Naschmarkt, pero existe una singularidad en el eje espacio-tiempo de Viena, se llama el “Grosser Foto-Flohmarkt” de la Leica shop Westlicht.

Vista general del «rastro» o «Flohmarkt» organizado en los patios de Westlicht, en Viena

Como os podéis imaginar es un mercadillo especializado en material fotográfico de segunda mano que organiza la casa Westlicht, y para el mismo abren su patio interior, el acceso de garaje y lo llenan de puestos repletos de “chatarra fotográfica”.  Desde las 10 de la mañana a las 4 de la tarde puedes bucear por cajas llenas de filtros, tanques de revelado, fundas “vintage”, y Leicas…


Las Leica réflex (R) pueden encontrarse a precios de ganga. Los objetivos… eso es otra cosa

Del Foto-Flohmarkt sacan partido todas las tiendas especializadas de esa misma calle, casi enfrente a la Leica-Shop te encuentras tiendas de fotografía que aprovechan para “sacar la basura” ese día y venderla.

Decimos basura porque ellos lo consideran así, no pueden poner en sus escaparates un objetivo sigma macro 50mm con la goma del aro de enfoque en mal estado así que si les das 5 euros te llevas un objetivo espectacular pero con mal aspecto… y este es solo un ejemplo de los miles que podría poner.

Cada vez más gente joven se interesa por la fotografía analógica y una cámara clásica a buen precio es una buena forma de comenzar

Si llegas a primera hora te enfrentas a un montón de codazos y empujones (y eso que estamos en Austria, si llega a ser Madrid igual hasta hay navajazos) todo encaminado a ponerse delante de un puesto y escudriñar con la mirada entre todas las piezas una que pueda ser de interés.

A estos sitios hay que ir con el dinero justo, la mente fría y el refranero en la boca… “agua que no has de beber…”

       

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