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Las réflex binoculares –”Twin Lens Reflex, o TLR”– Mamiya de la serie C330 se sitúan hoy día a caballo entre las cámaras para coleccionismo y aquellas que todavía son plenamente utilizables para aplicaciones profesionales. Para muchos fotógrafos, las japonesas Mamiya de la serie “C” han sido un caballo de batalla y para otros siguen siéndolo. Y aunque no puede asegurarse –por poco– que las Mamiya de esa serie “C” sean únicas en su género, sí que fueron las primeras TLR en ofrecer no solo ópticas intercambiables, sino además un sistema profesional completo. Porque el rasgo más característico de estas cámaras es el de ofrecer pares de objetivos intercambiables y nada menos que en diez referencias distintas, lo que para una TLR es notable.

La Mamiya C330s impresiona, tanto por sus prestaciones, como por su duro, y en cierta forma rudas y duras soluciones técnicas.
La Mamiya C330s impresiona, tanto por sus prestaciones, como por sus rudas y duras soluciones técnicas. © Albedo Media

Desde que se presentó la primera TLR para formato medio moderna (*), la Rolleiflex germana de 1929, el concepto tuvo tanto éxito que se han dedicado libros enteros solamente a este tipo de cámara dotado de un objetivo para la toma y de otro casi gemelo –superpuesto– para una visión réflex. Solamente en Japón, he contabilizado al menos 25 modelos de TLR, desde la “Roll Light” de 1937 (1) a la Mamiyaflex C Profesional, la primera japonesa de ópticas intercambiables presentada en octubre de 1956.

Orígenes

En efecto, la pregunta era: donde otros, como Franke & Heidecke, los productores de la Rolleiflex hacían una versión especial “tele” y otra “angular” de sus cámaras para sumar a la estándar, ¿por qué no se podría hacer una TLR con objetivos intercambiables? Claro que eran dos, el de toma y el de visión, menudo lío… ¿no? Bueno, los japoneses, como hasta no hace mucho los chinos, comenzaron copiando y además algunas veces de forma descarada, tal como Nikon de las Contax de Zeiss y Canon de las Leica, así que seguro que no se les había escapado la historia del francés André Grange. Según ella, este señor fundó en 1944 la compañía de distribución Photorex, creando en 1949 la Rex Reflex B1, la primera TLR que permitía el cambio de objetivos por la  fórmula más sencilla que pudiera pensarse: unidos ambos a un único panel, éste se separaba del cuerpo y mecanismo de enfoque solidario del mismo.

Lo que no resultaba muy práctico era el sistema de fijación / liberación, ya que la operación requería manejar cuatro tornillos. Pero André Grange no tuvo tiempo de hacerlo evolucionar hacia un sistema más elegante y rápido, pues hacia 1952 la compañía entró en dificultades financieras, y se vio obligado a vender planos y moldes a René Royer, que retomó la producción de la cámara bajo el nombre de “Royflex”, sin que al parecer –suponemos que debido al nombre del productor– los de “Rolleiflex” consiguiesen oponer resistencia legal por la similitud del sonido del nombre. René Royer introdujo algunas modificaciones –la mayoría afortunadas– y así, para 1951/52 las Rex Reflex B2 de las últimas series incorporaban cambio del panel de objetivos por medio de pestillos, además de avance rápido para la película mediante palanca en lugar de mando circular. Más tarde, se añadió una versión más sencilla, sin cambio de óptica, la Rex Reflex Standard.

A la búsqueda de la herramienta profesional

Pero en Mamiya no se pensaban conformar ni con una copia de las Rex Reflex ni con un simple sistema para aficionados. Además, para 1956, tal como he avanzado, ya “llevaban por delante” casi 30 modelos de cámaras TLR japonesas de óptica fija, incluyendo su propia Mamiyaflex Junior (1948 / 19.000 ¥) y entre ellas algunas soberbias –tal como la Fujicaflex Automat (1954 / 65.000 ¥)– y otras que, además de ser buenas, tuvieron enorme éxito por ofrecer un precio si bien no barato, sí muy ajustado, como es el caso de la Ricoh Flex III (1950 / 5.800 ¥). Así, en Mamiya Camera CO. de Tokyo decidieron hacer la TLR definitiva como herramienta profesional, y por eso desde la primera Mamiya Flex C, todas las de la serie, hasta la C330s de 1983, llevaron el término añadido de “Professional”. (2)

Sistema de enfoque: piñón, cremallera…y fuelle

En buena lógica, si se deseaba poder ofrecer una panoplia de objetivos intercambiables con una gama de focales suficientemente amplia, quedaba un escollo por negociar: crear un mecanismo de enfoque con una capacidad de extensión / contracción suficientemente flexible para ello. En lugar del sistema de panel portaobjetivos acoplado a una suerte de “cajón” móvil empleado a la sazón por la mayor parte de las TLR, lo que hicieron los creadores de las Mamiya C fue tomar una decisión valiente: conservaron el sistema de piñón y cremallera, pero en lugar de la pieza rígida portaobjetivos delegaron el sistema de extensión a un fuelle, y le dotaron de un largo tiro. Como veremos más adelante, en la segunda entrega acerca de la experiencia de manejo de una unidad de C330s, ese largo tiro ofrece ventajas adicionales. El mismo sistema sería empleado posteriormente en las Mamiya RB 67 y RZ 67. Si observamos bien la cámara, veremos que hay mandos para el enfoque a los dos lados: los fotógrafos profesionales podían ser diestros o zurdos, y ¿por qué incomodar innecesariamente a una parte de ellos?

El sistema de enfoque –por fuelle, piñón y cremallera– es común a todos los objetivos y ofrece posibilidades muy sugerentes. © Albedo Media.
El sistema de enfoque –por fuelle, piñón y cremallera– es común a todos los objetivos y ofrece posibilidades muy sugerentes. © Albedo Media.

En una cámara de este tipo, con objetivos intercambiables, y un sistema de enfoque único por fuelle para todos ellos, poner algún tipo de escala de enfoque parece una misión imposible, y sin embargo, en Mamiya…¡lo hicieron! En el carril de las guías de enfoque del lado izquierdo según la posición de manejo del fotógrafo, aparece una escala de distancias de enfoque, y si nos fijamos bien, en la parte delantera hay una ruedecilla moleteada.

El carril de enfoque ofrece escalas de distancias para todos los objetivos: basta acoplar la deseada girando la ruedecilla moleteada.
El carril de enfoque ofrece escalas de distancias para todos los objetivos: basta acoplar la deseada girando la ruedecilla moleteada. © Albedo Media

Pues bien, si giramos esa ruedecilla, veremos que la escala de distancias gira solidaria a ella y nos ofrece ajustes para 180 mm / 55 mm, codificados por colores; 65 mm; 80 mm; 105 mm; 135 mm y 250 mm. Es increíble el esfuerzo de ingenio y detalle mecánico llevado a cabo para ofrecer esos datos al fotógrafo. Un librillo de profundidad de campo para cada distancia de ajuste, ayudaba al fotógrafo en caso de necesitar trabajar bajo ese planteamiento, algo bastante común en fotografía industrial, arquitectónica, de paisaje e interiores.

Las ópticas Sekor

Puesto que las Mamiya C estuvieron en producción desde la Mamiyaflex de 1956 hasta el final de dicha producción de la Mamiya C330s de 1983, la gama de objetivos se fue implementando en varios pasos, partiendo del estándar Sekor 80 mm f/2,8 y los teles Sekor 105 mm f/3,5 y Sekor 135 mm f/4,5 disponibles inicialmente. La lista total de objetivos con sus equivalencias aproximadas para el formato de 35 mm clásico (24 x 36 mm) –entre paréntesis– es la siguiente:

  • Sekor 55 mm f/4,5 (34 mm) /
  • Sekor 65 mm f/3,5 (40 mm)
  • Sekor 80 mm f/f/2,8 (50 mm)
  • Sekor 80 mm f/3,7 (50 mm)
  • Sekor 105 mm f/3,5 (65 mm)
  • Sekor 105 mm f/3,5 DS (65 mm)
  • Sekor 135 mm f/4,5 (85 mm)
  • Sekor 180 mm f/4,5 (112 mm)
  • Sekor Super 180 mm f/4,5 (112 mm)
  • Sekor 250 mm f/4,5 (156 mm)
Los obturadores centrales ofrecen sincronización para flash a todos los tiempos de obturación, de 1/500 s a 1 s.
Los obturadores centrales ofrecen sincronización para flash a todos los tiempos de obturación, de 1/500 s a 1 s. Los primeros Seikosha llegaban solo a 1/400 s. © Albedo Media

Todos ellos montan obturadores centrales con sincronización total para flash, y el Sekor 105 mm f/3,5 DS tiene la peculiaridad de que el objetivo de visión réflex incorpora un diafragma, con objeto de poder comprobar visualmente la profundidad de campo. Puede llamar la atención lo próximas que pueden llegar a estar algunas focales –40 / 50 / 65 mm equivalentes– pero es que desde Mamiya se deseaba ofrecer a los profesionales “su” ángulo de toma favorito, que en ocasiones podía depender mucho de las dimensiones del estudio en el que tuviesen que trabajar, donde quizá el Sekor 65 mm no fuese lo suficientemente angular pero el Sekor 55 mm sí, y por el contrario el Sekor 180 mm les pusiese “contra la pared” para hacer un retrato y el Sekor 135 mm por su parte no…

Los diafragmas –en los objetivos que he podido probar– son de cinco palas, casi la norma en la época, incluso para las mejores ópticas Carl Zeiss para las Hasselblad clásicas. Por su parte, los obturadores centrales son Seikosha en las primeras series y Seiko en las más recientes. A primera vista se distinguen por el aro en acabado cromado en los primeros. Se dice que hoy en día es más aconsejable la eventual compra de objetivos dotados de obturadores Seiko, ya que los Seikosha serían más problemáticos de reparar. Los tiempos disponibles son los clásicos en estos obturadores: de 1/500 s a 1 s y “B”, con sincronización total para flash (hasta 1/400 s en los primeros Seikosha).

La “montura” para los objetivos

A partir de este punto, al hablar de algunos detalles particulares, me voy a referir al modelo C330s, en principio el más evolucionado de la serie. Hacerlo de otra forma podría resultar un poco confuso.

Si observamos atentamente el frontal de una Mamiya C330, podemos intuir –al menos en parte– cómo será el sistema de liberación y cambio de los pares de objetivos.
Si observamos atentamente el frontal de una Mamiya C330s, podemos intuir –al menos en parte– cómo será el sistema de liberación y cambio de los pares de objetivos. © Albedo Media

Desde un punto de vista teórico esto podía ser lo más complicado de una cámara con dos objetivos o TLR… ¿bayonetas, roscas, pestillos excéntricos? Pues nada de eso: en Mamiya optaron por funcionalidad y fiabilidad por encima de elegancia y con ello consiguieron un sistema primitivo y… elegante en sí mismo.

Cambio de objetivos en una Mamiya C330s
Liberamos la palanca cargada a resorte… © Albedo Media
... y ya está: tan sencillo como parece. En la placa de la cámara se aprecia la palanca que montará el obturador de los objetivos al avanzar la película mediante la suya propia. También podemos montarlos a mano.
… y ya está: tan sencillo como parece. En la placa de la cámara se aprecia la palanca que montará el obturador de los objetivos al avanzar la película mediante la suya propia. Puesto que en realidad lo hace actuando sobre la palanca externa para armado de los mismos, también podemos montarlos a mano, para –por ejemplo– dobles exposiciones. © Albedo Media

Cada par de objetivos va montado sobre una placa metálica y esta se apoya y autocentra por las buenas debido a su forma sobre la placa base de la cámara acoplada al sistema de enfoque. Una vez “presentada” la placa de los objetivos, se baja una suerte de resorte de alambre y se fija en una muesca, con lo que la citada placa de objetivos queda firmemente sujeta por presión en dos puntos opuestos. Para soltar la placa de los objetivos, se hace el recorrido inverso y… ¿ya está? Bien, como suele decirse, “sí pero no”. Hay algunas “cosillas” que resolver:

  • ¿Cómo evitamos que la película se vele al retirar los objetivos?
  • ¿Podemos sincronizar el avance de la película con el armado del obturador?
El mando situado en el costado izquierdo, permite bloquear/desbloquear la protección para la película cara al cambio de objetivos, pero alberga otras funciones.
El mando situado en el costado izquierdo, permite bloquear/desbloquear la protección para la película cara al cambio de objetivos, pero alberga otras funciones. Aquí está en posición “LOCK”. © Albedo Media

Para lo primero, mediante un mando circular situado en el costado de la cámara, interponemos internamente una plancha de protección contra la luz. Y lo mejor es que un sistema de bloqueo impide retirar la plancha de objetivos si no hemos realizado la operación, y tampoco disparar si no la hemos revertido. Y para lo segundo, un ingenioso mecanismo arma los obturadores de forma sincronizada al avanzar la película con la palanca ad-hoc (3), si bien podemos armarlo por separado para hacer –si lo deseamos– dobles exposiciones. No se puede pedir mucho más…

La película y el formato

¿No os lo había comentado? Vaya… “el pienso” para estos caballos de batalla son los rollos 120 –y los 220 según modelos– para el formato cuadrado de 6 x 6 cm, en 12 exposiciones (120) o 24 exposiciones (220). Algunos modelos permitían retirar el respaldo para acoplar el correspondiente a 120 o 220, e incluso para hojas sueltas de película plana. El modelo C330s que probamos aquí, permite alternar entre película 120 y 220 (suponiendo que encuentres algún rollo), simplemente girando la placa de presión para la película, pero no película plana: para 1983, año de presentación del modelo, ya se empleaba poca película plana de estos formatos, aunque algo todavía en 6 x 9 cm.

Obsérvese lo recto del paso de la película de bobina a bobina y la placa de presión: girándola se cambia para películas 120 o las prácticamente extintas 220.
Obsérvese lo recto del paso de la película de bobina a bobina y la placa de presión: girándola se cambia para películas 120 o las prácticamente extintas 220. © Albedo Media

Pero hay detalles que pueden escapar a un ojo no entrenado: si nos fijamos bien en la ubicación de las bobinas de la película en relación al plano focal, veremos que para cada fotograma, la película aborda ese plano tras haber estado lo menos curvada posible. Ello evita el efecto que se produce con los chasis para las Hasselblad clásicas –entre otras– en las que –tras una relativamente larga inactividad, el segundo disparo –no el primero– adolece de una cierta falta de nitidez en una parte de la imagen, debido a que la película ha quedado “viciada” por la curva del rodillo anterior. Esa configuración, unida al propio esquema de doble objetivo superpuesto y a la cremallera de enfoque situada en la parte baja, hacen que el cuerpo de las C330 sea bastante alto.

El giro de la placa de presión de 120 a 220 hace aparecer el formato cargado en la ventanilla posterior.
El giro de la placa de presión de 120 a 220 hace aparecer el formato cargado en la ventanilla posterior. © Albedo Media

El visor

Tal como queda claro por su propio concepto TLR, la visión réflex queda a cargo del objetivo de la parte superior, ofreciendo la clásica imagen invertida lateralmente si empleamos el clásico visor de capuchón o “waist level”, al nivel de la cintura. Como corresponde a una cámara pensada para profesionales, a nivel de visor las opciones eran amplias:

  • Visores intercambiables
  • Visor de capuchón estándar, (como el que se muestra en esta prueba); visor de capuchón de aumento 3,5x / 6x; visor de capuchón con medición CdS
  • Visor de pentaprisma; visor de Porroprisma; visor de Porroprisma con medición CdS. Estos tres visores ofrecen lógicamente imagen no invertida
  • Pantallas de enfoque intercambiables, independientemente del tipo de visor empleado: totalmente mate con lente Fresnel (Tipo A); totalmente mate con lente Fresnel, especial para objetivos de 55 mm y 65 mm (Tipo A2); totalmente mate con lente Fresnel y telémetro de imagen partida de 4º, adecuada para uso general (Tipo B); totalmente mate con lente Fresnel y telémetro de imagen partida de 6º, de enfoque más sensible (Tipo B2); totalmente mate con lente Fresnel y microprismas (Tipo C); totalmente mate, con círculo central transparente para imagen aérea, con cruz doble central (“crosshairs type”) (Tipo D); totalmente mate con microprismas e imagen partida a 45º (Tipo E); con retícula, que se puede añadir a cada una de las anteriores.
La pantalla de enfoque intercambiable Tipo B, aparece junto al visor de capuchón, también intercambiable.
La pantalla de enfoque intercambiable Tipo B, aparece junto al visor de capuchón, también intercambiable. A la izquierda, las marcas de factor de prolongación de la exposición según la extensión del fuelle. © Albedo Media

El visor, independientemente de los accesorios citados más arriba ofrece otros refinamientos:

  • Aviso de que tenemos introducida la plancha de protección para el cambio de objetivos… por si nos estábamos volviéndonos locos al tratar de entender la razón por la cual la cámara no dispara.
  • Indicador de corrección de paralaje (4), junto con indicación de factor de prolongación de la exposición indicada por un exposímetro externo, de mano, según la extensión del fuelle con la distancia de enfoque… ¡casi nada!

Pesos y medidas

Todas prestaciones y la rigurosa construcción profesional se dejan notar en este territorio, y así, una C330s con el objetivo estándar Sekor 80 mm f/2,8 pesa 1.700 g (1.397,5 g el cuerpo), para unas dimensiones aproximadas de 122 mm (ancho) x 168 mm (alto) x 112 mm (fondo). El capuchón abierto añade 50 mm de altura. Además de los accesorios indicados para el visor, no faltaba nada que pudiera necesitar el profesional: mangos de sujeción, parasoles –complicados por el esquema de doble objetivo– chasis para película plana (solo para algunos modelos) y también el muy particular “Paramender”, sobre el que os hablaré en la próxima entrega, junto con algunos de los objetivos más emblemáticos disponibles para estas “nobles brutas”.


(*) Existen cámaras réflex binoculares desde al menos 1.880 (R. & J. Beck, de Londres), y algunas bastante impactantes, tales como la Excell Twin Lens Camera de Armande le Docte, ca. 1890, para placas secas de 8 x 10,5 cm.

(1) La Roll Light, de enero de 1937, consta como la primera TLR japonesa. Fabricada por Ohashi Koki Seisakusho, realizaba tomas de 45 x 60 mm sobre rollos 120. El precio en ese momento era del orden de 25 ¥.

(2) Una muestra del éxito entre los profesionales de estas TLR es que –con la C330s presentada en 1983– desde 1970 ya se comercializaba la SLR RB 67 (6 x 7 cm) y desde 1976 existía la SLR M645 (6 x 4,5 cm)

(3) No todos los modelos de la serie Mamiya C incorporaban palanca de avance rápido, y algunos de los que sí lo hacían, no armaban automáticamente el obturador de los objetivos. Incorporaban palanca los C3, C33, C33f, C330 y C330s y no lo hacían los C, C2, C22, C220 y C220f (cámaras más ligeras). Como puede verse la pauta está en la presencia de un 3 o un 2 en el número del modelo. De estos últimos, solo el C220f ofrecía armado automático y de los primeros, solo el C3 no lo ofrecía. Por su parte el objetivo Sekor 250 mm f/4,5 requiere en todo caso armado manual.

(4) Respecto al paralaje en distancias próximas, debido a la separación entre los dos objetivos, el mecanismo de la C330s avisa de forma visual, pero no lo corrige. Más sobre ello, cuando os hable de la “experiencia de uso” de esta cámara.

11 Comentarios

  1. ¡Gracias por su magnífico artículo ¡
    Seguro que ya se empieza a notar el aumento de las búsquedas en eBay…
    La verdad es que se ofrecen bastantes cámaras, objetivos, visores etc. a precios razonables y hay hasta fundas para los móviles de Apple y Sansung, que imitan su aspecto. ¡Una C330 por 6,99£¡
    Saludos y esperando la segunda parte.

    • La verdad es que es cierto que estos aparatos tienen precios bastante ajustados hoy día –en eBay por ejemplo– pues no son tan “de colección” como podrían serlo algunas rarezas de Leica. Y como cámaras de trabajo, estas Mamiya son bárbaras. Gracias por las amables palabras. Saludos.

  2. Genial el articulo!! Acabo de comprarme una Mamiya c330 pro s y la verdad es una belleza, de a poco estoy aprendiendo a usarla y la verdad es todo un reto sobre todo que uno viene del digital a todo esto tienes el tutorial de su uso? me encantaría una ayuda en esto estimado saludos desde Chile osorno

    • Hola, Juvenal, espero que disfrute mucho de esta magnífica y en su estilo bella cámara. Hasta dentro de unos diez días no podremos publicar la siguiente parte, la relacionada con la experiencia de uso, pero entretanto, con lo publicado tendrá que ir apañándose. No obstante, le voy a buscar una ayudita… Saludos cordiales.

  3. Muy buen articulo y fotos como desde siempre, yo nunca probé esta cámara, ¿los objetivos como son, que calidad dan?, me refiero mas que a la resolución a la gama tonal, ¿son un poquito duros tipo pentax 67, o mas amplios tipo zeiss de hasselblad o fujinon?. Saludos

    • Hola Aparicio, gracias por sus amables palabras. Si lee el comentario de “Anskario” –recién publicado– recibirá respuesta a parte de sus preguntas. Respecto a la comparación con las ópticas de Hasselblad y de Fuji (ahora Fujifilm), no sabría contestarle, pues hay tantas referencias y épocas… por ejemplo, entre los Carl Zeiss para las Hassel, cromados, y los negros con revestimientos T* hay un abismo de diferencia. Pero tal como comenta Anskario, una C330s no le defraudaría. De todas maneras, en la próxima entrega acerca de la “Mamiyona”, si la climatología y el cuerpo lo permiten, procuraremos publicar alguna muestra, pero –claro– siempre estarán pasadas por el “Turmix” del escaneo y la publicación web. Saludos.

  4. Uf Valentín! La Mamiyona! Mi primera cámara de formato medio! La única que podía permitirme nueva allá por mediados de los 90, 136.000 pesetas me costó. Y ahora no la cambio por ninguna Rolleiflex sea cual sea el cristalito que lleve. La Mamiyona C330S y su Sekor S 80mm f2.8 de punto azul no tienen nada que envidiar a una alemana con un Planar o un Xenotar, ni siquiera una GX… Esta cámara me ha dado siempre negativos y diapositivas nitidísimos y contrastados, maravillosos todos ellos, y unos pseudomacros impresionantes gracias al trípode y al Paramender ll. La pantalla de enfoque estándar es muy luminosa y siempre me ha dejado enfocar con comodidad y solvencia, incluso estirando el fuelle al máximo, una delicia de sistema. El que quiera un sistema tlr de calidad profesional, con carácter propio ahí tiene a muy buen precio las C220 y C330; los mitómanos tienen las Rolleis de todos los colores, diferentes y con aura pero no mejores en resultados; para todos los demás, Yashicas, Autocords, Flexaretes, Primoflexes, Ikoflexes, Lipcas… Un abrazo amigos.

    • Buen comentario, Óscar. Coincido contigo al 100%. Por cierto: adivina lo que me acaba de traer la cartera de Correos… no he abierto el paquete, pero empieza por “P”. ;-P
      Un abrazo

    • si, “pero diapositivas nítidas y contrastadas”, eso pueden ser relativamente malo y demasiada contrastada tipo takumar y de la magnifica y poderosa pentax 6×7 (que es lo que conozco), y donde hay menos gama tonal en sombras y blancos y mucho contraste, y los zeiss y fuji de los finales 80 y principio 90 para mi que me daban mas rango dinámico a la imagen real captada o medio punto mas en diapositiva que es bastante, por eso como nunca probé estas ópticas, pues no lo se de primera mano. De hecho yo estuve a punto de comprármela y creo que Valentín hizo un articulo analógico de ella ya entonces.

  5. Pues, Valentín, si empieza por P…un paramender? Y si es una tlr…una Primoflex o una Primo junior de la Tokyo Kogaku? Je, je…
    Aparicio, no sé por qué unos negativos y diapositivas nítidas y sin “flares” y pérdidas de contraste no son deseables. Precisamente lo que no querían los profesionales de esa época eran sorpresas de ese tipo. Puedo asegurarte que los negativos que han salido de mi Mamiyona, fp4 y hp5, tienen una gama tonal plenamente satisfactoria y equivalente a lo que una Hasselblad, una Rollei, una Pentax, mi Fuji GW690 o una Bronica podían producir. Lo mismo con las Velvias y Provias. Con el Sekor S 80 2.8 moderno de mi nena, las altas luces no se cuelan en sombras y tonos medios, eso sí que reduce la gama tonal aunque tiene su puntito también en determinados momentos. Es, son, unas cámaras con carácter propio, calidad contrastada y precios actuales de risa en comparación con lo que pueden dar de sí. Te las recomiendo fehacientemente. Un saludo a todos.

  6. Sí, Anskario, la tendré que probar, pero yo no me refería al flare; yo me refería al alto contraste de los Takumar que a mi no me gustaba en general pero tampoco lo contrario, y siempre he imaginado que las Mamiya, las 6, 7 y demás réflex de esta casa, a mi siempre me parecieron con muy buena pinta, e imagino que deberían tener buenos objetivos, pero realmente no lo se, porque no lo probé y si que puedo constatar lo que dice Valentín respecto a los Zeiss de los 50, de Linhof por ejemplo y los Zeiss T* posteriores que hay diferencia de contraste, de color y de muchas cosas, y para blanco y negro son buenos pero para Velvia o VS de Kodak no lo eran a no ser que buscases intencionadamente ese efecto. Fueron muchos años de hacer muchas fotos en rollo de 220 de diapositivas reveladas por mi mismo hasta que llegó el tiro en la nuca de lo digital o la supuesta extinción de los dinosaurios según Salgado, como para no saber del tema. Saludos

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