En 1929, Franke & Heidecke creó la Rolleiflex, la primera réflex binocular o «Twin Lens Reflex» moderna para formato medio conocida (*), cuyo diseño inspiró un sinfín de modelos «TLR» de las más variadas marcas y modelos hasta nuestros días. Hoy se dice que las Rolleiflex fueron siempre «las mejores», pero en la primera época, fueron superadas al menos por la Voigtländer Superb, tanto en óptica como en mecánica y especialmente por las ingeniosas y refinadas soluciones aplicadas.

Una réflex binocular o TLR Voigtländer Superb, con el visor de capuchón desplegado
TLR Voigtländer Superb © Valentín Sama / Albedo Media

En efecto, entre 1929 y finales de 1932, en Voigtländer & Sohn, AG –fundada en 1756–, sita a la sazón en Braunschweig –desde 1849–, en la misma ciudad germana de Franke & Heidecke –fundada en 1929–, tuvieron tiempo de estudiar los puntos fuertes y débiles de la Rolleiflex, así como las patentes que la protegían, a fin de crear una alternativa superior, construida bajo los más altos estándares de precisión y calidad de la época. (1)

Un visor muy perfeccionado

Las réflex binoculares tienen multitud de ventajas (2) pero un inconveniente congénito: la separación entre el objetivo de toma –en la parte inferior– y el de visión réflex para encuadre y enfoque –en la parte superior– genera un paralaje, que puede llegar a ser relativamente importante a la distancia mínima de enfoque, que viene a situarse en el entorno de los 60/90 cm. Por decirlo de forma más clara: a esa distancia próxima, el objetivo de toma capta «más por abajo y menos por arriba» de lo que vemos por el visor réflex encuadrado por el objetivo de la parte superior.

Con el tiempo, los fabricantes con más poderío y con una base de clientela más amplia, crearon accesorios y soluciones de lo más variopinto, desde lentes de aproximación prismáticas, a indicadores móviles de aviso en el visor, pasando por uno de mis favoritos, el «Paramender» de Mamiya, un artilugio que –para la cámara ubicada sobre trípode– de un solo golpe de palanca elevaba la cámara sobre el mismo… ¡justamente la distancia que separa el objetivo de toma del de visión! Pero no para la Voigtländer Superb, pues desde el mismo momento de su concepción ya disponía de un mecanismo de corrección de paralaje automático y no necesitaba de accesorio alguno para evitarlo.

Esquema de funcionamiento del sistema de visor con corrección de paralaje de una Voigtländer Superb. En alemán.
Esquema oficial de una Voigtländer Superb, donde se aprecia el refinado sistema basculante de visión y encuadre réflex, con corrección automática de paralaje. El esquema corresponde a la versión más económica, dotada de objetivos Skopar en lugar del Heliar (toma) y el Helomar (visión) de la versión de gama alta de la cámara. © Voigtländer

¿Cómo funciona el visor?

El objetivo de toma –sea Heliar o Skopar– está montado sobre una helicoidal de enfoque acoplada a un aro externo de generoso diámetro, que accionaremos para pasar de infinito a la distancia mínima de enfoque de aproximadamente 75 cm, ayudados bien por el moleteado de ese aro –que ofrece buena tracción a los dedos– bien por la palanca solidaria de dicho aro. Ahora bien, ese moleteado tiene una función aún más importante: si nos fijamos bien, engrana con uno equivalente solidario de la montura del objetivo de visión réflex. No se ve a simple vista porque –muy astutamente– los diseñadores han ocultado el punto de engrane bajo una placa cromada, y de hecho más que con motivo de ocultación, con el de protección, para que ese punto clave de conexión no pueda atrapar fibras u otro elemento de interferencia.

Sin embargo, la magia no radica ahí –las Lubitel lo hacen pero en plan tosco (3)– sino en el hecho de que la montura interna de la helicoidal del objetivo Helomar de visión réflex acopla mediante una leva excéntrica y si lo observamos de costado, veremos cómo «mira» hacia abajo progresivamente conforme enfocamos de infinito hacia las distancias más próximas. Para que todo «cuadre» y nunca mejor dicho, la pantalla esmerilada y el espejo acompañan en su movimiento de inclinación al objetivo, a fin de no perder el enfoque. Un sistema refinado, preciso, lujoso…y costoso de montar y ajustar. En la unidad que hemos podido probar, destinada a la exportación, la escala de distancias viene grabada en pies –1 pie = 30,48 cm–, en el aro del objetivo superior, con indicaciones de infinito, 24, 12, 8, 6, 5, 4 y 3 pies, bajando –ya sin marcar– hasta aproximadamente 2,5 pies o unos 76 cm. Cuando más adelante os hable del manejo de la Voigtländer Superb, lo haré también acerca de la profundidad de campo y de algunas particularidades adicionales del visor.

Soluciones originales

Todo en la Voigtländer Superb hace entender que sus creadores no se conformaron con copiar lo ofrecido por una Rolleiflex, sino que exploraron todas las vías posibles para alcanzar un producto superior, y además con soluciones propias. Así, al extraordinario sistema de visor se sumaban ingenios tales como avance de la película en horizontal, un peculiar diseño para lectura de la escala de tiempos de obturación, nivel de burbuja incorporado, etc.

El obturador central Compur ofrece tiempos de 1/250 s, 1/100 s, 1/50 s, 1/25 s, 1/10 s, 1/5 s, 1/2 s y 1 s, además de posiciones «B» y «T». Un aro moleteado, de menor diámetro que el de ajuste de distancias nos permite ajustar esos tiempos… pero ¡espera!… ¿qué significan esos números sobre el aro de la escala, todos escritos al revés?

Unas letras están "al derecho", mientras que algunos números están "al revés"...¿se trata de un error de fabricación?
Unas letras están «al derecho», mientras que algunos números están «al revés»… ¿se trata de un error de fabricación? © Valentín Sama / Albedo Media

Lo que ocurre es que las TLR –en base a su propia concepción– están diseñadas para utilizarse mirando desde arriba, y los ingenieros de Voigtländer, bien no querían que nos molestásemos cambiando de postura para mirar de frente esa escala, bien tenían problemas con una patente del sistema empleado por Franke & Heidecke para sus Rolleiflex, y lo que hicieron es fijar un pequeño prisma sobre la escala de enfoque de sus Superb, y –mirando desde arriba– en la posición natural de empleo, a través de ese prisma leemos al derecho los valores de tiempo de obturación y así los ajustamos sin mayor problema.

Desde el punto de observación del fotógrafo, los valores de tiempos de obturación se leen correctamente merced al ingenioso sistema prismático.
Desde el punto de observación del fotógrafo, los valores de tiempos de obturación se leen correctamente merced al ingenioso sistema prismático abatible. © Valentín Sama / Albedo Media

Por su parte, para el ajuste de los valores de abertura de diafragma del Heliar 7,5 cm f/3,5 –de 8 palas– emplearemos un dial circular, situado a la derecha, entre los dos objetivos, y ello con ajustes sin clics entre f/3,5 y f/22.

Voigtländer Super, zócalo de sincronización para flash
En contra de lo que puede leerse en algunos artículos acerca de la Superb de Voigtländer, sí que ofrece sincronización para flash: en la parte inferior izquierda del conjunto del obturador y objetivo, puede verse la clavija para la sincronización, si bien en esa fecha no había una normalización al respecto. © Valentín Sama / Albedo Media

Las Voigtländer Superb emplean rollos de tipo 120 (4) sobre los que se obtienen 12 tomas de 6 x 6 cm, y tal como hemos avanzado, su carga y avance no tienen nada de convencional, más bien al contrario. La película, en lugar de ir de abajo hacia arriba como en la mayoría de las TLR, corre en horizontal, de derecha a izquierda y, de hecho, el espacio que se deja para las bobinas confiere esa forma tan especial a las Superb, con las protuberancias curvas a cada lado. En lugar del clásico mando circular para el avance de la película, tenemos a la izquierda una palanca de avance rápido –de trinquete–, que corre –era de esperar– en recorrido horizontal, no vertical. La carga correcta de un rollo 120 en la Superb supone un cierto desafío para los no iniciados, y puede dar lugar inicialmente a más de un quebradero de cabeza. Veamos.

La palanca de avance de la película es de recorrido horizontal y de trinquete. Necesitamos varios "golpes" de palanca para avanzar cada fotograma de 6 x 6 cm del rollos 120.
La palanca de avance de la película es de recorrido horizontal y de trinquete. Necesitamos varios «golpes» de palanca para avanzar cada fotograma de 6 x 6 cm de rollos 120. © Valentín Sama / Albedo Media
Detalle del sistema de ajuste para el primer fotograma de una Voigtländer Superb
Resulta muy importante seguir la secuencia exacta para la carga de los rollos 120. Tras enhebrar la película, cerraremos el dorso y avanzaremos con la palanca de trinquete hasta que aparezca un número «1» en la ventana roja (en este caso, ya avanzado el rollo, aparece un 4). En se momento correremos hacia la derecha la pestaña cromada de más arriba… © Valentín Sama / Albedo Media
Detalle del contador mecánico de fotogramas de una Voigtländer Superb
…con lo que en la ventanilla de la parte trasera aparecerá el número uno correspondiente al primer fotograma. De ahí en adelante y tras girar el mando de forma casi cuadrangular de la parte lateral, para bloquear todo posible paso de luz, pasaremos los fotogramas siguiendo las indicaciones de este elegante contador mecánico. © Valentín Sama / Albedo Media

El enhebrado se realiza de forma habitual y tan pronto nos aseguramos de que el papel de inicio ha enganchado correctamente, debemos cerrar el dorso, que gira en torno a una doble bisagra vertical. Ahora, iremos avanzando el rollo mediante «golpes» siempre suaves y progresivos de la palanca de arrastre observando la ventana roja circular el costado derecho en la parte inferior hasta que aparezca el número uno correspondiente al primer fotograma, sobre el dorso de papel del rollo 120. Ello viene facilitado por el hecho de que la palanca de avance –de trinquete– actúa también por pequeños desplazamientos, no necesariamente por desplazamientos completos.

Tras este ajuste previo, desplazaremos nuestra atención hacia una suerte de ventana oblonga cromada situada más arriba y con la uña desplazaremos hacia la derecha una sola vez la pequeña pestaña que asoma por esa ventana… y aparecerá un muy claro número uno en la ventana superior de la parte trasera de la Superb. Ese contador es mecánico y de gran legibilidad con la particularidad, eso sí, de que los números aparecen tumbados de costado… curioso.

Llegados a este paso, iremos disparando y accionando la palanca de avance hasta que aparezca, en el contador posterior, cada uno de los números consecutivos, con lo que nos aseguraremos un correcto espaciado de los fotogramas. Para una mayor seguridad contra veladuras accidentales, la ventanilla roja dispone de un obturador, que se activa o libera girando el botón de elegante aspecto situado por encima de ella.

Experiencia de manejo

Para los que hayan tenido una mínima experiencia con alguna TLR, el manejo de una Superb les resultará sencillo una vez se acostumbren a «leer» los ajustes de tiempos de obturación a través del pequeño prisma. Resulta clave mantenerlo limpio, y otro tanto habría que decir para la escala de tiempos de obturación. Un primer vistazo a la pantalla de enfoque nos permite constatar que sigue la construcción de calidad general a toda la cámara. Un fino tallado Fresnel mejora la luminosidad sin perder capacidad de discriminación de foco. Algo que habla también de una construcción muy precisa es que no se encuentra casi polvo sobre el espejo réflex, a pesar de los casi 85 años que tiene nuestra unidad de prueba encima (5). No falta la lupa para enfoque fino, pero hay dos sorpresas adicionales.

Disponer de un nivel de burbuja en el propio visor, representa un lujo poco común.
Disponer de un nivel de burbuja en el propio visor, representa un lujo poco común. © Valentín Sama / Albedo Media

La primera es la presencia de un pequeño nivel de burbuja en el visor, justo encima de la pantalla de enfoque, en el ángulo superior. El líquido no se ha evaporado en todos estos años y el nivel funciona a la perfección. La segunda sorpresa viene del lado del «visor deportivo». Dado que en las TLR la imagen en el visor réflex aparece invertida lateralmente, se hace muy difícil «barrer» sujetos en movimiento. Al efecto, se abate la parte frontal del capuchón del visor y podremos hacer un encuadre mirando por la ventanilla cortada al efecto en la plancha posterior del capuchón… y aquí es donde viene el refinamiento: la obsesión por el control del paralaje de los creadores de la Superb se extiende también ese apartado, y así, la ventanilla posterior goza de una máscara deslizante, que permite ajustar el paralaje para infinito, 12, 6 y 4 pies. Increíble.

La búsqueda de la excelencia, en pos de un producto "Soberbio", se extiende al visor de capuchón, que incorpora un sistema de corrección de paralaje también para el "visor deportivo". El lateral derecho del capuchón incorpora una escala de profundidad de campo.
La búsqueda de la excelencia, en pos de un producto «Soberbio», se extiende al visor de capuchón, que incorpora un sistema de corrección de paralaje también para el «visor deportivo». El lateral derecho del capuchón monta una escala de profundidad de campo. © Valentín Sama / Albedo Media
Voigtländer Superb: detalle del dorso abierto, en dos "hojas" de compuerta separadas
También en la configuración del dorso la Voigtländer Superb se aparta de la norma. El sistema de doble puerta facilita enormemente la carga y, además, cada una de las dos «hojas» de esa puerta engancha con un «clic» independiente. En la parte superior del plano focal, podemos ver la «rueda palpadora» que comprueba el correcto avance de la película y activa el contador mecánico antes citado. © Valentín Sama / Albedo Media

Antes os comentaba acerca de la profundidad de campo, y en efecto, la Superb monta una escala al respecto en la lámina lateral derecha del visor de capuchón. Eso sí, para leer las diminutas inscripciones hace falta, bien tener la vista de águila de un joven, bien unas gafas y una lupa. No deja de ser curioso que la inscripción sea a mi juicio un tanto errónea, ya que figura «depth of focus» y no «depth of field»… El disparo se produce con la suavidad propia de los obturadores centrales y deberemos armar el obturador para cada nuevo disparo, mediante una palanquita situada a la izquierda del mismo, que es independiente del avance de la película, por lo que podemos hacer exposiciones múltiples siempre que lo deseemos… y quizá cuando no lo deseemos si no somos sistemáticos en avanzar la película tras cada disparo. Éste se lleva a cabo mediante la palanca disparadora situada a la derecha sobre el obturador.

El Voigtländer Heliar 7,5 cm f/3,5 para la toma, de cinco lentes en tres grupos (5/3) superaba a los Skopar 4/3 de la propia Voigtländer y los Tessar de Carl Zeiss. El del visor, es un Helomar, de la misma luminosidad oficial, pero de mayor diámetro de lentes.
El Voigtländer Heliar 7,5 cm f/3,5 para la toma, de cinco lentes en tres grupos (5/3) superaba a los 4/3 Skopar de la propia Voigtländer y los Tessar de Carl Zeiss. El del visor, es un Helomar, de la misma luminosidad oficial, pero de mayor diámetro de lentes. © Valentín Sama / Albedo Media

En lo respecta al objetivo Heliar que dota a esta unidad, se trata de ópticas míticas en la época por su calidad de imagen, superior a la de los Voigtländer Skopar y Carl Zeiss Tessar merced a su esquema 5/3 en lugar del 4/3 de estos últimos. En los años en los que fue fabricada esta Superb, no se aplicaban todavía los revestimientos antirreflejos y por lo tanto, a pesar de la calidad de imagen que ofrece el Heliar, resulta propenso al flare, lo que hay que tener en cuenta en contraluces, etc. Ambos objetivos, el Heliar y el Helomar, montan rosca para filtros –o un parasol– de Ø 29 mm.

Cuerpo y acabado

Estos aspectos siguen la… soberbia filosofía constructiva general y, así, el cuerpo es fundido por inyección en aleación metálica basada al parecer en aluminio, con ciertas partes estampadas en latón y posteriormente niqueladas y cromadas, con recubrimiento en cuero de otras y en acabado de pintura al horno, craquelada, para parte del resto.

Voigtländer Superb, tumbada, con el visor de capuchón desplegado
En la Voigtländer Superb se aplicaban los mejores materiales y acabados disponibles hacia 1934. © Valentín Sama / Albedo Media

Por su parte, laca negra recubre algunos componentes, al tiempo que un bello escudo de Voigtländer en esmalte azul y amarillo corona el capuchón del visor. La Voigtländer Superb pesa 927,5 g para unas dimensiones aproximadas de 94 mm de ancho por 200/140 mm de alto –capuchón abierto/cerrado– y 102 mm de fondo. La Superb de Voigtländer era una cámara realmente soberbia, pero –quizá debido a los costes de producción– a la larga no pudo resistir los embates de las Rolleiflex. En algún momento os hablaré de alguna otra TLR notable, pero…«hasta ahí puedo leer».

Nota: la unidad de Voigtländer Superb empleada para este artículo ha sido cedida gentilmente por el coleccionista Justo Redondo Ugarte.


(1) Esto tenía su toque de «justicia poética», ya que en Franke & Heidecke, para su primera cámara –la Heidoscop de 1921– se «inspiraron» en la Stereflektoscop de Voigtländer, de 1914.

(2) Precisión de encuadre y enfoque relativamente altas; ausencia de golpe de espejo y oscurecimiento del visor durante, disparo; disparo muy silencioso; buen formato de negativo, etc.

(3) Las Lubitel son copias rusas de la Voigtländer Brillant, una TLR económica y mucho más simple que la Superb.

(4) las primeras series empleaban rollos de tipo 117, para solo seis tomas en 6 x 6 cm, de forma similar a lo que ocurría con las primeras Rolleiflex.

(5) Esta unidad es de la segunda serie, a partir de aproximadamente 1934. La primera se caracteriza por unos peculiares ojales para la correa, en forma de «orejas».

(*) Existen cámaras réflex binoculares desde al menos 1.880 (R. & J. Beck, de Londres), y algunas bastante impactantes, tales como la Excell Twin Lens Camera de Armande le Docte, ca. 1890, para placas secas de 8 x 10,5 cm.

10 Comentarios

  1. Superb article, my friend !
    Pero hay algo que no acaba de encajar: si según otro de tus excelentes artículos, fueron las Exacta VP de 1935 las que introdujeron por primera vez la sincronización de flash, ¿cómo entonces podía esta Voigtlander de 1934 estar sincronizada?
    Habrá que investigar….

    • ¡Ajajá! Buena cuestión Juan Antonio. El problema es que habría que afinar mucho más: sabemos que desde 1934 (pero no el mes) las Superb vieron cambiadas sus enganches para la correa, de los muy graciosos en forma de orejas a los que lleva la unidad probada. Por tanto, el tema se pone interesante y quizá alguien nos pueda echar una mano (el numero de serie figura en una foto (629882):
      – ¿Se produjo esta unidad en 1935 o después de 1935?
      – ¿Podríamos estar ante una modificación, en la que se añadiese el «sincro» a posteriori, y tendrían razón los que afirmaban que las Superb, no ofrecían sincronización?
      Busquemos fotos –en las que se pueda apreciar el conector– y datos adicionales. En la imagen de la guía McKeown’s (2005/2006, página 963), la Superb aparece con los anclajes «de 1934» pero sin el conector sincro: lo acabo de comprobar. Por cierto: el conector funciona, lo he comprobado con el multímetro.
      Gracias por la aportación y por tus amables palabras…
      To be continued…

      • Y sí… continuamos. Si te fijas bien, Juan Antonio –yo podía haberlo hecho antes– los tornillos que sujetan el zócalo conector son de «cruceta», los únicos que he visto en toda la cámara de ese tipo… ergo la cosa apunta a adaptación. ¿No crees?

        • Pues sí, tiene toda la pinta.
          Mirando en Internet, no he visto ninguna conexión sincro como la del modelo que nos ocupa, pero sí algunas que irían justo debajo de la entrada para el cable disparador (p.ej. en la foto 3 de esta entrada : https://www.storiadellafotografia.it/2011/02/21/la-fotocamera-voigtlander-superb/); y si nos fijamos, en esta unidad vuestra aparece en ese lugar un orificio, que podría corresponder a la toma de sincronización, pero desprovista en este caso del tetón de enganche (?¿) (¿para qué, entonces, habría el propietario cambiado una conexión que ya tenía? -misterio-
          Por otra parte, he encontrado un hilo de un conocido foro (https://www.rangefinderforum.com/forums/showthread.php?t=147590) en el que hablan precisamente de los números de serie de la VB; entre otras cosas, parece que cada cámara llevaba más de un número de serie inscrito en el cuerpo -y con numeraciones distintas entre sí- (al menos debe haber otro número de serie en el barrilete de enfoque del objetivo de toma, que sólo se vería cuando el objetivo queda totalmente extendido), y más importante para nuestra «investigación»…. hacen referencia a un especialista de la marca (Claus Prochnow), y éste tiene publicados una serie de libros (Voigtländer Report)…. en alguno de ellos habla de la numeración que aparece en el capuchón de enfoque: irían acompañadas de una letra, empezando en 1933 con la E, y terminando en 1938 con la K (habiéndose saltado la I), y no llevando ninguna letra las unidades del año 1939, ergo……

  2. He leido su articulo sobre la voigtlader superb; interesante, pero el sincro que muestra no se corresponde son la cronologia de fabricacion de los cumpur rim-set. Se trata de un añadido. Por el numero de serie del objetivo, es del año 1938. El obturador compur de esa epoca carecia de sincro. el de la imagen no es incluso un rapid, que obturaba a 1/400, el de la imagen obtura a 1/250

    Los obturadores Synchro-Compur aparecieron despues de la segunda guerra mundial.

    Es cierto que a este tipo de obturador, al ser central se le acoplaron, com mayor o menor fortuna carios sistemas de sincronizacion, desde los solenoides de la graflex, hata tomas estandar, aprovecando el hueco de de rosca del cable disparador, algo muy presente, por ejemplo en la super ikonta 530/16. Tengo varias y es muy frecuente que al tratarse de cámaras duras, al pasar el tiempo se «modernizaran» con una toma sincro. Algo parecido ocurre con ciertas Leicas, que no aparecio hasta la IIIf.

    Para mi, como coleccionista, esto le resta valor a la pieza.

    Eso si, hay que recomocer que la toma sincro del ejemplar de la muestra es bastante original, de bayoneta, pero en ningun caso fue instalado de serie, es mas no creo que se tratare de una modificación de fabrica, como ocurre con la Leica IIIa sync, modificacion realizada en fabrica.

    Un dato mas: no hay mas que ver el rebaje a base de lima realizado en el anillo de enfoque para alojar la toma; en una cámara tan sofisticada como esta se hubiera realizado de una manera mas fina.

    Por cierto, ¿donde esta la toma para el cable disparador? En su lugar aparece un pequeño orificio, sin duda resto de otra manipulacion.

    Es una pena que a estas cámaras les realizaran semejantes «carnicerias», pero es normal que , dado el precio de estas cámaras en su época, sus poseedores, antes de comprar un modelo mas actualizado prefirieran llevarlas a un taller y colocarles una toma sincro. Ellos no pensaban en los coleccionestas… Solo en hacer buenas fotos

    • Gracias por su interesante aportación, José Manuel. La clave de la cuestión pienso que está –en cierta forma– en su último párrafo: una cosa son los criterios que aplicamos cuando actuamos como coleccionistas / historiadores, que deben ser forzosamente puristas, y otra distinta los que seguían los anteriores propietarios de esas cámaras históricas. Aunque ahora nos parezca una abominación ver una Leica III con una toma para sincronización de flash en el frontal, a su dueño original seguro que le abrió unas opciones que deseaba, quizá para algo tan simple como hacer fotos con flash a sus nietos al abrir los regalos el día de Reyes o más probablemente, el 25 de diciembre. Esas intervenciones en ocasiones poco respetuosas con el original eran «la actualización de firmware» de las cámaras actuales…

  3. Información complementaria sobre el año de fabricación. Siguiendo las indicaciones facilitadas por Juan Antonio Barceló, he encontrado otra numeración oculta que sólo aparece al mover el barrilete de enfoque. Es 3038841 sin letra lo que indicaría es de 1939. En mi criterio la sincronización es claramente una modificación posterior, considerando la forma en que fué realizada… Lo que puedo asegurar es que la calidad de las fotos sacadas actualmente con ella es extraordinaria, comparable a las de una ROLLEI 3,5 F planar de 1965.
    Saludos,

  4. Saludos tengo una Voigtländer Superb; Skopar-Helomar, con «orejas», numero de serie que empieza con la letra E, leí su articulo y me gusta muy interesante, gracias por la información.

    • Gracias por sus amables palabras, Juan Francisco. Esperamos que el resto de los contenidos en relación a las cámaras clásicas, también le resulten de interés. Y si no lo hace ya regularmente…¡anímese a cargar y exponer un rollo en su Superb! Saludos.

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