Con antifaz o sin él, los agentes secretos, espías, infiltrados, contraespías, “doblesagentes” y demás personas de los servicios de inteligencia de los países de este mundo loco, existan o no, son superhéroes sin poderes. Si acaso con gagdets d’esos, vehículos que no existen y armas que matan más de lo normal y a las que no se les gasta la munición, pero parte de esta saga. Son material de comic-book, de peli de sesión doble (eso que ahora gusta de llamarse “grindhouse”) y, por supuesto, de novela pulp y revista escabrosa de relato corto. El torbellino del éxito del agente 007, James Bond para los ligues de verano y los encarga’os de los casinos, por otro lado refrito de un sinfín de superespías más europeos todavía que él, trajo consigo un tsunami de títulos de todas las nacionalidades que no parecía detenerse, acrecentándose aún más con las noticias conspiranoicas y los miedos desinformados que trajo consigo la Guerra Fría.

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¡Euroespías a la zaga de 007 para llenar dos plazas de toros!, ¡»Jamesbones» rodados en España con los nombres de los artistas cambia’os! De izq. a dcha.: Los pósteres internacionales de Operación Goldman (Operazione Goldman. Antonio Margheriti, 1966), El cobra (Il cobra. Mario Sequi, 1967) y Charada internacional (Tiffany Memorandum. Sergio Grieco, 1967) © Seven Film, Balcázar Producciones Cinematográficas, BGA, Fida Cinematografica, Les Productions Jacques Roitfeld, Dollar Film, Italian International Film, Productores Exhibidores Films S.A.

Antes de todo, hay que dejar claro que aunque británico (y por tanto del Viejo Continente por definición, quieran o no) e icono cultural pop para generaciones y generaciones (gracias a esos cambios de reparto que tanto molestan últimamente), James Bond, espía angular de la ficción internacional creado en 1953 por el escritor Ian Fleming, y protagonista de veinte novelas y dos historias cortas, sumadas a un camión de películas y experimentos variados –no se si se acordarán de aquel cartoon titulado James Bond Junior, de los primeros 90–, no fue, ni mucho menos, el primer superespía europeo.

Nada menos que en 1936, encontramos la primera aparición de Lemmy Caution en la novela de quiosco This Man Is Dangerous. El prolífico inventador de detectives y hombres de ley, Peter Cheyney (británicamente bautizado como Reginald Evelyn Peter Southouse Cheyney, al nacer) acababa de crear al prototipo de antihéroe flemático que luego sería frito y vuelto a freír en forma de espía, detective o policía, hasta casi nuestros días –que ahora los hombres no envejecen y, al no agrietarse, molan menos–. Cuando Caution apareció apenas había tradición de esto que ahora está tan visto. Para que se hagan una idea, ni siquiera Raymond Chandler había creado a su famoso detective Philip Marlowe cuando se inicia el folletín por entregas con las aventuras de Lemmy Caution, de la que llegarían a publicarse hasta diez novelas de las buenas.

“Para hacernos una idea del impacto popular que tuvieron, en este país estas obras, baste saber que a finales de los años cuarenta se llegaban a vender más de 300.000 ejemplares al año en Estados Unidos, mientras que en Francia la cifra ascendía a 900.000”

Juan Bravo, Lemmy Caution/Eddie Constantine. Un agente especial, en Tebeosfera nº 6, 2ª época (Sevilla, 2010)

Night Clubs d’esos, prostitución, sordidez, alcohol en galones… todos los elementos que se siguen a día de hoy, extraídos directamente del noire y de algunos arquetipos populares ya existentes, que podemos considerar “proto-Caution”, como el detective Nick Carter, Sam Spade o “Bulldog” Drummond, británicos todos y que ya existían en literatura desde principios de siglo pasado (y que cuentan también con filmografía propia, desde los años 20, pero que no vamos a desarrollar por ser norteamericana y no tener cabida en nuestra serie). El caballero trabajaba como agente del FBI, con lo cual sabemos que era norteamericano. Su autor era inglés, sus pelis todas están rodadas en francés –ya sabemos el gusto desarrollado por el American way of life desarrollado en la Francia de posguerra– y protagonizadas por un actor de origen ruso, que además ni siquiera era actor, sino cantante –y se comenta que de los muy malos–. Tanto en literatura como en cine, pasó de funcionario a detective privado, pero en la pantalla siempre sería el mítico Eddie Constantine.

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Ejemplar de la primera edición de This man is dangerous, de Peter Cheyney, la novela pulp donde empezó todo © Collins, Londres, 1936

La primera de todas, la exquisitísima e imprescindible película de capítulos cortos Tres momentos de angustia (Brelan d’as. Henri Verneuil, 1952) supone la única excepción; ahí que no era él, sino John Van Dreelen quien hacía de Caution, en todas las demás –hasta catorce en total– Constantine paseó su cara curtidísima y su mandíbula cuadrada, haciéndolas famosas en Europa entera, incluida nuestra España (donde lo petaban hasta los tebeos, titulados directamente Eddie Constantine, fundiendo así realidad con ficción de una manera provinciana a más no poder). La autoría de prácticamente todos los filmes pertenece a Bernard Borderie, que inició el cachondeo con Constantine en Cita con la muerte (La Môme vert-de-gris. Bernard Borderie, 1953), y que llegaría a rodar hasta cuatro aventuras cinematográficas del agente del FBI.

Cita con la muerte fue tal pepinazo, que Jean Sacha (¡qué de grandes maestros del cine ha tenido detrás Lemmy Caution!) trincó a Constantine por banda y el mismo año ya había estrenado una adaptación de la primera novela de Cheyney: Este hombre es peligroso (Cet homme est dangereux. Jean Sacha, 1953). Agente federal en Roma (Vous pigez. Pierre Chevalier, 1955) supone el otro título donde en el tándem habitual vuelve a faltar Borderie. Pero la megasorpresa para la crítica del momento fue Lemmy contra Alphaville, más conocida internacionalmente como Alphaville a secas, la visión del inconstante artista de lo “pequeñoburgués” Jean-Luc Godard, y una de sus obras más reconocidas. En la magnífica Lemmy contra Alphaville (Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution. Jean-Luc Godard, 1965), el ahora detective se situaba en un entorno de fantástica y sutil ciencia-ficción para enfrentarse a un malo muy extraño llamado Alphaville, entroncando con todo ese momento de efervescencia pop que ya se tramaba en el París de los jóvenes de pasta, y convirtiéndose en todo un héroe de comic. Y no sigo, que Alphaville es un clásico muy sobado y esto va de superhéroes.

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Eddie Constantine, pasándolo trapidante con la juventud, en una fotografía de rodaje de Lemmy y… las espías (Lemmy pour les dames. Bernard Borderie, 1962) © Compagnie Industrielle et Commerciale Cinématographique (CICC), Films Borderie
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Constantine, interpretando a un Lemmy Caution más crepuscular en un fotograma de la referencial Lemmy contra Alphaville (Alphaville, une étrange aventure de Lemmy Caution. Jean-Luc Godard, 1965) © Athos Films, Chaumiane, Filmstudio

También es anterior a James Bond, y esta vez de autoría francesa, el agente Hubert Bonisseur de La Bath, coronel americano de descendencia gabacha, parido por el prolífico novelista pulp Jean Bruce, que alumbró al personaje para una primera novela que acabó en saga larga: Tu parles d’une ingénue (Ici OSS 117), publicada en 1949 –cuatro años antes que la de Fleming–.

Novelas del agente OSS 117 hubo para parar un tren, pero en lo que ha películas se refiere tampoco se quedaron cortos. De antes que ningún 007, es O.S.S. 117 no ha muerto (O.S.S. 117 n’est pas mort. Jean Sacha, 1957), donde al agente le interpretó Ivan Desny, para no volver hacerlo jamás. Y no se intentaría hasta cinco años más tarde, cuando aún se seguían publicando los tomos en los quioscos

El veterano aventurero Kerwin Mathews, que ya había hecho de monstruo, de Simbad, de Gulliver y de t’o, interpretó al personaje en dos películas: OSS 117 Is Unleashed (OSS 117 se déchaîne, 1963), que jamás se llegó a estrenar aquí y por eso les pongo el título internacional pitinglis, y Pánico en Bangkok (Banco à Bangkok pour OSS 117. 1964). Por su parte, el checo Frederick Stafford (nacido Friedrich Strobel Von Stein, que también interpretaría, fíjense el lío, a un tal Agente 505) también tuvo la suerte de cobrar dos veces por “preparar” el mismo personaje. Fue OSS 117 en Furia en bahía (Furia à Bahia pour OSS 117. 1965) y en Tokio, hora cero (Atout coeur à Tokyo pour O.S.S. 117. Michel Boisrond, 1966); en su momento, exitosísimas las dos en lo que viene siendo la cartelera “europa p’abajo”.

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El Agente OSS 117 (Frederick Stafford) no sabe ni donde meterse en… Furia en bahía (Furia à Bahia pour OSS 117. André Hunebelle, 1965) © Da.Ma. Cinematografica, P.A.C., P.C.M.

Seguía siendo francesa, pero ahora también con colaboración italiana, que esos siempre dan fuste, No hay flores para O.S.S. 117 (Niente rose per OSS 117. Renzo Cerrato, Jean-Pierre Desagnat, André Hunebelle, 1968) donde el franco-yankee estaba intrepretado por el actor, empresario y diplomático –llegaría a ser embajador en México cuando Reagan–, John Gavin. Una lástima auténtica de proyecto, pues contaba con ínclitos de la genialidad como el músico Piero Piccioni y el director de fotografía Tonino Delli Colli. Pero el rodaje debió ser de esos de los de sudar, porque hasta tres directores firman la autoría, el italiano fue sustituido por un francés, que se conoce que son más serios, para acabar terminando el filme el propio productor André Hunebelle. John Gavin no volvió a acercarse al personaje, pasando al club de Desny. Como le pasó al actor Luc Merenda, convertido en “de medio culto” por arte del fanatismo fantaterrorífico, que interpretó al euroespía en OSS 117 prend des vacances (Pierre Kalfon, 1970), que aquí degustamos con el original título de Vendetta de espías.

Tras años desaparecido, el personaje volvió al cine, ya como ciudadano francés absoluto que trabaja para el Service de Documentation Extérieure et de Contre-Espionnage, un departamento con el que el servicio de inteligencia francés libro su particular “Guerra Fría”, que existió entre 1944 y 1982 (actualmente reconvertido en la DGSE). Volvió en dos filmes, de corte satírico y tono claramente paródico: OSS 117: El Cairo, nido de espías (OSS 117: Le Caire, nid d’espions. Michel Hazanavicius, 2006) y su secuela OSS 117, perdido en Río… (OSS 117: Rio ne répond plus. Michel Hazanavicius, 2009), protagonizadas por Jean Dujardin, que da vida al lacónico agente franchute, y dirigidas por Michel Hazanavicius, los señores que nos dejaran a todos flipados con su sencillísima The Artist (2011). Dos obras que merecen francamente la pena, con un nivel de comedia proverbial –con esa rapidez vertiginosa que sólo saben imprimirle los franceses– y un Dujardin en un estado de “arriba” como nunca le volveremos a ver.

Como ven, ya había vida antes de Bond –y mucha, y alguna muy-muy buena–, pero fue después de Bond, del Bond del cine concretamente, tras el estreno de Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No. Terence Young, 1962) cuando cundió la moda. El filme de Terence Young sobre el primer 007, protagonizado por un por entonces desconocido para el mundo Sean Connery venía a estrenarse justo en una racha absoluta de superventas en su versión librera. O sea, que Europa entera estaba ya preparada para copiar, incluida la isla de origen.

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Jean Dujardin interpretó al agente OSS 117 en su versión más desmitificadora y disparatada del personaje. En la imagen, le vemos muy perdido en OSS 117, perdido en Río… (OSS 117: Rio ne répond plus. Michel Hazanavicius, 2009) © Gaumont, Mandarin Films, M6 Films
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Jean Dujardin dándole matices al personaje, junto a la actriz Bérénice Bejo, en una fotografía promocional de OSS 117: El Cairo, nido de espías (OSS 117: Le Caire, nid d’espions. Michel Hazanavicius, 2006) © Gaumont, Mandarin Films, M6 Films

La exquisita Demasiado cálido para junio (Hot Enough for June. Ralph Thomas, 1964), basada en la novela The Night of Wenceslas (1960) del también hijo de la Gran Bretaña Lionel Davidson, es un genial ejemplo de esta “Jamesbondmanía” de la que estamos hablando. En el filme, a su agente secreto protagonista, interpretado por Dirk Bogarde, no le llaman con códigos ni cifras; es, simplemente, el Agente Nicholas Whistler. Pues bien, para que sea hagan una idea de lo que hablamos, el filme se estrenó como Agent 8 ¾ en Canadá, X3, Agent Spécial en Francia y con el título de X 13 Agent Secret para el resto de Europa (excepto España que, esta vez sí, anduvimos respetuosos con la traducción), amén de un sinfín de títulos locos en distintos países del mundo.

Todo este disloque fatal de rebautizamientos al tún-tún, devino en que, promovido por un inusitado éxito en nuestra Europa, el Agente X 13 molara tanto, que poco tardarían los lombardos, esta vez compinchados con los franceses y con nosotros los ibéricos, en producir Operación Silencio (Baraka sur X 13. Maurice Cloche, Silvio Siano como “Edgar Lawson”, 1966), basada en la novela Baraka sur X 13 (1965) escrita por Eddy Ghilain, que participó también escribiendo los diálogos del filme –vamos, que suena todo a “novela hecha para justificar película”, mucho no han cambiado los tiempos–, sacándole petróleo a un tal X 13 salido de la nada por arte de la libre traducción, esta vez convertido en agente francés, e interpretado por Gérard Barray y figurando en los diálogos del filme (esta vez sí) como el Agente X 13, nombre en clave y personalidad secreta del oficial Serge Vadile. Ma… gia.

Un universo de agentes de servicios de inteligencia variados, existentes e inventados. Toda una filmoteca donde no falta el americano de mentira, como las versiones del agente del FBI Jerry Cotton, interpretadas en alemán en el original; o el agente del pentágono Malko, creado en Francia por Gérard de Villiers en 1965, en las novelas con su nombre en código: S.A.S. y que no tocaría celuloide hasta los ochenta; hasta podemos encontrar americanos de verdad, como el actor Ken Clark, natural de Ohio, que protagonizó más de diez cintas, interpretando varios superespías distintos en plagios morrocotudos como las nada discretas aventuras del Agente 077: La muerte espera en Atenas (Agente 077 missione Bloody Mary. Sergio Grieco, 1965), o la liosísima S.O.S. agente 017 plenos poderes en Estambul (Agente 077 dall’oriente con furore. 1965) –donde el afán reaproveche trataba de rebañar desde Bond al Agente OSS– todas dirigidas por Sergio Grieco, el experto “de encargo” en “lleimsbones” made in Italy que gustaba de aparecer en los créditos con el pseudónimo sajón de Terence Hathaway.

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Tebeo del Agente Secreto X 13, el superespía creado de la pura nada © Ediciones Boixher

Tampoco podían faltar las mixturas con otras fórmulas exitosas, tales como el artículo de arqueología cinéfaga Le judoka, agent secret (Pierre Zimmer, 1966), que ya pueden imaginar lo que trae. Y, por supuesto, las imprescindibles fórmulas paródicas, como dan buena cuenta las italo-hilaridades 002 agenti segretissimi (Lucio Fulci, 1964) donde la inmortal pareja de cómicos Franchi e Ingrassia son tomados por dos espías del KGB y la lían muy parda, y su secuela Dos cosmonautas a la fuerza (002 operazione Luna. Lucio Fulci, 1965) con los italo-espias haciendo el tonto de nuevo entre los soviéticos. Un manantial de petróleo psicotrónico del Viejo Continente para el mundo.

De entre todo este cacao, dos personajes netamente de creación europea, vuelven a triunfar en quioscos, librerías, salas de cine en sesión continúa e incluso merchandising del de entonces (pósteres y pegatinas), sobresaliendo en cuanto a éxito por encima de los demás. Uno es la superespía británica Modesty Blaise que, si no les parece mal, la vamos a reservar para la próxima entrega que, ante el volumen en el catálogo, he decidido separar a los personajes por sexos (ya verán que, en aquellos tiempos, esa diferencia hacía cambiar el producto por completo). Y el otro es el señor alemán/americano que les cito más arriba, y que corona esta página: Jerry Cotton.

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George Nader, que interpretó a Jerry Cotton hasta en ocho películas, junto a Birke Bruck en un fotocromo de Ajuste de cuentas (Die Rechnung – eiskalt serviert. Helmut Ashley, 1966) © Constantin Film Produktion, Allianz Filmproduktion, Cinematografica Associati (CI.AS.)

Siempre interpretado por el actor germano George Nader en filmes de producción también germana o en concubinato con algún país comunitario (generalmente la siempre dispuesta Italia), con títulos tan Broadway sangriento (Todesschüsse am Broadway. Harald Reinl, 1969) o El club de asesinos de Brooklyn (Um Null Uhr schnappt die Falle zu. Harald Philipp, 1967), aunque el personaje había sido creado, una vez más y como toda esta panda, en la literatura generalista, y acabó siendo contenido de seriales de radio, tebeos y fotonovelas. Fue la colección Bastei Kriminalroman la favorecida con los honores de publicar la primera de las novelas de Cotton, con el título de No. 68: Ich suchte den Gangster-Chef (algo así como “yo vi al Gran Padrino”), en 1954. Y al igual que otros coetáneos compatriotas, como el investigador fantacientífico Perry Rhodan, su siguiente entrega ya tenía un nuevo autor. Este reparto a la hora de escribir, común en la literatura pulp, hace difícil determinar quién fue su verdadero creador.

El coordinador de todos los escritores (hasta diez) era el prolífico Stefan Wolf (alias de Rolf Kalmuczak), que también escribió la mayor parte de los tomos. Pero entre los escritores atados a una línea editorial marcada –para no asustar a los fans con cambios de estilo repentinos– y ninguneados como autores en su momento y su propio país, había grandes cracks como Heinz Werner Höber, Thomas Jeier (firmando como Christopher Ross) o Jason Dark (en realidad llamado Helmut Rellergert). Hubo otros agentes superheróicos alemanes, como el citado Perry Rhodan o el Comisario X, del que se llegaron a hacer hasta seis películas con la identidad del personaje recreada en todas ellas por Tony Kendall (pseudónimo para los posters de Luciano Stella), pero ninguno gozó de la fama de Jerry Cotton. Las pelis de Cotton se exportaron al mundo entero.

“Nadie dispara contra un agente del FBI. Es una regla que todos los delincuentes respetan”.

Jerry Cotton (George Nader) en La jungla de los gángsters (Schüsse aus dem Geigenkasten. Fritz Umgelter, 1965)

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Tony Kendall (alias de Luciano Stella), con sus enormes manos y sus espaldas cargadas, interpretó al Comisario X en seis títulos de producción germano-italiana que, cuando no eran de kárate, tenían en su título algún animal de colores. En la imagen, podemos comprobar como Jo Louis Walker, el «Comisario X», no se andaba con tonterías en un fotocromo de Tres panteras azules (Kommissar X – Drei blaue Panther. Gianfranco Parolini firmando como «Frank Kramer», 1968) © Parnass Film, Produzioni Europee Associati (PEA), I.P.S.

Curiosamente George Nader era norteamericano. Llegó a trabajar en su país, antes de largarse por falta de trabajo, ausente debido a su indiscreto modus vivendi homosexual, chocante con los parámetros de discreción exigidos en el Hollywood del momento. Lejos de ser un acicate, su acento norteamericano suponía un problema para a la hora de interpretar al personaje, ya que los filmes se rodaban en alemán –bueno, y si pasaba por allí algún italiano, o español… pues cada uno en su idioma–, por lo que en la mayoría de las películas, Nader está doblado por otros actores (como Harald Leipnitz o Heinz Engelmann). Pero nada de esto impidió que los filmes de Jerry Cotton se vendieran como churros en todos los continentes. De su extensa saga de ocho filmes (¡chúpate esa George Lucas!), cabrían destacar sobre las demás La jungla de los gángsters (Schüsse aus dem Geigenkasten. Fritz Umgelter, 1965), coproducida con Francia, Asesinato en Manhattan (Mordnacht in Manhattan. Harald Philipp, 1965) y, sobre todo, la que quizá se la más exitosa –eso es difícil de determinar a día de hoy, ya que antes había otros medios de ingresos aparte de la taquilla– El jaguar rojo (Der Tod im roten Jaguar. Harald Reinl, 1968).

Incluso existe una versión reciente, una revisitación en clave paródica titulada simplemente Jerry Cotton (Cyrill Boss, Philipp Stennert, 2010) donde al personaje lo interpreta el famosísimo (en su Alemania natal) cómico Christian Tramitz. ¡Vamos, que será por superagentes!

9 Comentarios

  1. Acá en México en los comics teníamos a nuestro James Bond y se llamaba El Pantera ,su verdadero nombre
    era Gervasio Robles y el cuate era bien padre con las chamacas recuerdo que hasta el propio Pantera
    tenia una bebida de creación propia y se llamaba «Pantera punch » y sus ingredientes eran:
    Tequila, Vodka, Mezcal, Sotol, Granadina, Sangrita y un toque de Ginebra la que amarre.
    Bueno los luchadores enmascarados Santo y Blues Demon en sus primeras películas eran
    superheroes y luego con la llegada del cine a colores iban ya como Bond y Derek Flint
    con sus trajes .

    • ¡Bien cierto! Conocí a Pantera por un compañero de la escuela de cine que era de Puebla. Genial! La verdad es que sólo el «mundo superheróico mexicano» da para serie propia. Por cierto, que Santo y Blue Demon vestidos «de civil» eran exquisitos, tanto como cuando iban de explorador. Gran cine todo aquel, sí señor. Gracias por leernos y un saludo, Fidelio.

  2. Uno de mis espías favoritos era el francés Louis Rapiere alias El Tigre que de las novelas paso al
    cine el las películas » EL TIGRE » (1964) de CLAUDE CHABROL y su secuela «EL TIGRE SE PERFUMA
    CON DINAMITA » {1965) de CLAUDE CHABROL ambas protagonizadas por Roger Hanin
    ,cuyo cuñado era Francois Miterrand.

    • ¡¿Hanin era cuñado de Miterrand?! ¡Pero bueno, es usted una enciclopedia, Don Sergio! La verdad es que hay espías y detectives para parar dos trenes. Directamente seleccioné los que tenían más películas porque la cosa era inabarcable, aunque es verdad que podrían haber incluído las dos del tigre, sólo por ser del maestro Chabrol. Un saludo!

  3. RECUERDO LAS PELICULAS DE EL AGENTE SECRETO FRANCÉS LLAMADO EL TIGRE Y SUS DOS
    PELICULAS, EN LA SEGUNDA » EL TIGRE SE PERFUMA CON DINAMITA » APARECIA LA HERMOSA
    ACTRIZ INGLESA MARGARET LEE QUE ERA EL CEBO PARA CAZAR A EL TIGRE ,EL ACTOR
    ROGER HANIN ERA ADEMAS CUÑADO DEL EX PRESIDENTE DE FRANCIA FRANCOIS MITERRAND
    Y AÑOS DESPUES PROTAGONIZÓ LA SERIE DE TELEVISIÓN » NAVARRO».

  4. Kike :
    El verdadero nombre de Roger Hanin era Roger Jacob Levy ,el había nacido en la ciudad
    de Argel ,Argelia en 1925 cuando todavía era una colonia francesa y luchó en la Resistencia
    contra los alemanes y los ultraderechistas de Vichy cuando todavía tenia solo 18 años ,el
    también era escritor ,de hecho los guiones de El Tigre los coescribió con Chabrol y bueno en
    los últimos años era recordado por su personaje de » Navarro» papel que le dio una gran
    popularidad en Francia ,además de por ser hermano de Danielle Miterrand, ex primera
    dama de Francia.

  5. Me acuerdo que en los años 60 habia dos agentes secretos que eran la respuesta americana a el James Bond que hacia Sean Connery y
    el Harry Palmer que hacia Michael Caine .
    Uno era Derek Flint interpretado por el gran James Coburn ,con su encendedor milusos y con sus chicas Flint que por lo vista eran las
    amantes de los dueños de los estudios de la Universal.
    El otro agente secreto americano era Matt Helm interpretado por el gran Dean Martin ,en las novelas originales Matt Helm era un tipo
    duro pero muy duro y cada vez que mataba a alguién decia :»Hazlo Frank hazlo » y claro cuando lo decia Dean Martin pasaba a ser una
    broma privada del «Rat Pack » lo mejor es que entre tanta parodia estaban las chicas Helm que no eran otras que : Sharon Tate,Ann
    Magret,Camille Sparv,Nancy Kwan,Elke Sommer y Tina Louise y los villanos eran Karl Malden,Nigel Green y Chuck Norris .

  6. LAS PELICULAS DE DEAN MARTIN COMO MATT HELM Y JAMES COBURN ADEMAS DE USAR MUCHO EL POP
    ART DE LOS AÑOS 60 ERAN MUY DIVERTIDAS, EL ANACLETO ,AGENTE SECRETO DEL GRAN VAZQUEZ TENIA
    MUCHO EN COMUN CON ESTOS ESPIAS AMERICANOS.

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