Este viernes –por fin– llega a nuestras salas Bone Tomahawk, el debut en el cine del novelista de género S. Craig Zahler, que fue galardonado con el Premio a la Mejor Dirección y el Premio José Luis Guarner de la crítica especializada en el pasado Festival de Sitges. Una mezcla de géneros curiosa y llena de entusiasmo, con un reparto prodigioso encabezado por Kurt Russell y lleno de grandes personalidades del cine de explotación. Por ahí asoma hasta Michael Paré y todo.

0.BONE TOMAHAWK
Póster de Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015) © Caliber Media Company

Gracias al amor de la distribuidora La Aventura Audiovisual, vamos a poder disfrutar de esta curiosidad en España, un título que vaticino le costará encontrar público masivo, porque sus atractivos no son obvios y su universo referencial puede ser difícil, por lo que tiene de demodé. Y me voy a ahorrar mi opinión personal, porque intuirán que todas estas características para un servidor son gloria pura. Suenan a lo más alejado de la cotidiana caspa y el ramplón aburrimiento. Así que aprovechen para buscarla en cartelera, no se me quejen luego de que todo es “más de lo mismo”.

Corre el año 1850 en una pequeña localidad en medio del desierto, llamada Bright Hope. Tras una “secuencia gancho” de introducción, en la más fiel línea del terror de videoclub y los grandes slashers movies de los 70 y 80, y una extensa presentación del elenco protagonista –el guión es absolutamente coral–, la historia arranca como suele suceder en los westerns y en los chistes: con “uno que llega…”. Ese que llega es Purvis, un sucio ratero de esos del oeste, un quinqui del desierto. Tarda poco en despertar las sospechas del sheriff del lugar, Franklin Hunt, que le detiene después de la típica tangana de saloon reglamentaria. La doctora de la localidad cuidará del preso en la cárcel hasta que, una noche de esas de miedo, ambos desaparecen.

No hay que tener El First para deducir que el bone tomahawk que da título a la cinta, hace referencia a un hacha de guerra india –el tomahawk de toda la vida– hecha con hueso de la quijada del animal grande que sea. Pero no les puedo explicar la presencia de dicho apero de guerra en la película, porque da lugar al plano más románticamente violento y como poético y todo, y no se debe spoilerear.

BT_101614_RAW-9690.CR2
Un David Arquette tan espontáneo como siempre, y el ínclito imprescindible del trash-cinema Sid Haig, interpretan a Purvis y Buddy, los típicos bandidos gualtrapas de todo western que se precie © Caliber Media Company

El caso es que se deduce, aún sin saber nada del filme, que lo indio y lo primitivo juegan un papel destacado en esta historia, tutti-frutti de géneros macabro. Efectivamente, la única pista que el Sheriff Hunt tiene de la desaparición de la doctora y el bandolero, es una punta de flecha que parece pertenecer a una primitiva tribu de indios antropófagos. Hunt formará un grupete carpenteriano, encabezado por él mismo y su ayudante el viejo Chicory, el Walter Brennan de este Río Bravo (Rio Bravo, Howard Hawks, 1959), interpretado por el siempre brillante Richard Jenkins –y nominado al Mejor Actor Secundario por este trabajo en los Independent Spirit Awards del pasado año–. Les acompañan un voluntario pistolero pijotero (Matthew Fox) y el marido de la desaparecida (Patrick Wilson). Juntos partirán, a riguroso caballo, al rescate del forastero detenido y la doctora de Bright Hope.

BT_093014_RAW-457.CR2
Lili Simmons interpreta a Samantha, la doctora del pueblo. Y Patrick Wilson, a su marido Arthur, un cowboy enamorado © Caliber Media Company

Y tras mucho cabalgar y miles de movidas farragosas que no les voy a contar, les ocurren más movidas farragosas que tampoco. Quédense con la copla de que esto es un artilugio donde el western clásico americano, trufado de las extravagancias del trash europeo posterior, se mezcla con el terror de bajo presupuesto de la era VHS, sofrito con el cine en vídeo de undergrounds contemporáneos como Brian Paulin. El cine de terror que daban en llamar de serie-B –presupuesto de segunda, mucho más bajo que el de las producciones habituales de cualquier compañía–, mezclado con lo que ahora dan en llamar low-cost –cine sin nada de nada, hecho a base de aprovecharte de famliares y de quemar amistades–. Y esto en cuanto a cine de género, que en cuanto a “género puro”, esto es una comedia negra como un pino, a costa de los clásicos de western de John Ford, Howard Hawks, George Stevens, Robert Aldrich y demás zarabanda de imprescindibles de la espuela y los escupitajos negros.

BT_101114_RAW-8251.CR2
En Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015) se rinde homenaje a las clásicas películas de acción de Ford o Hawks, pero también a posteriores más ye-yé como Leone y sus hijos bastardos, o a artistas más postreros todavía, como Walter Hill © Caliber Media Company

Bone Tomahawk es estructural y narrativamente un western, en cuanto a contenido y discurso es un filme de terror, y en su trama todo tiene un desarrollo dramático de comedia. Una pieza de interés superlativo, de humilde factura y de narrativa visual tan libérrima como estólida, diletante y fresquísima a partes iguales.

“Bone Tomahawk, ciertamente, no es para todo el mundo (ni ninguna de las cosas que he escrito), pero sí que es el idiosincrático, sorprendente y retratístico western que me propuse hacer.»

S. Craig Zahler (septiembre de 2015)

Hacia finales de 2011, Zahler ya tenía en su haber veintiún guiones escritos. De todos esos tomos encuadernados, varios llegaron a venderse a la industria de Hollywood, pero sólo uno fue rodado: The Incident (Asylum Blackout. Alexandre Courtès, 2011). Los cambios en el texto original, llevados a cabo por el guionista de oficio Jérôme Fansten y la refinada propuesta visual de esta co-producción entre Francia, Bélgica y los USA, lejos de satisfacer las ilusiones de Zahler, que volvió a refugiarse en la novela. “Pasé a centrarme entonces en la escritura de novelas, ya que ser un mero accesorio en el entramado de Hollywood no era mi ambición”. En veintinueve días, se cascó el guión de Bone Tomahawk y, dos años y medio más tarde, la productora independiente Caliber Media consiguió financiación para el proyecto y pudo comenzarse el rodaje.

Caliber Media es una empresa dedicada al indie, fundada por Jack Heller y Dallas Sonnier en 2008. Desde su creación, Caliber ha producido más de quince películas de todos los géneros, algunas son ya objetos de culto como Bicho malo (Bad Milo!, Jack Vaughan, 2013) o la pendiente de estreno en nuestro país Chuck Hank and the San Diego Twins (Jonathan Keevil, 2016), último proyecto de los creadores de la exquisita Bellflower (Evan Glodell, 2011). Estos Heller y Sonnier deben ser chavales de los de destilar amor. Bone Tomahawk es su proyecto de mayor recorrido internacional hasta la fecha, y gracias a ellos pudo ver la luz; después de que S. Craig Zahler descubriera que la autofinanciación no vale para hacer westerns. Esta película es una de esas hecha con poco más que amor por el cine de género y el apoyo de actores famosos (que también viene a ser amor).

BT_101814_RAW-11445.CR2
De izq. a dcha.: Patrick Wilson, Kurt Russell, Richard Jenkins y Matthew Fox, pasándolas canutas en el desierto © Caliber Media Company

Espero que S. Craig Zahler siga haciendo películas y no se “abandone” del todo en la industria editorial. Y lo espero, sobre todo, para que siga adquiriendo tablas y perfeccione sus armas para la narrativa cinematográfica. Es un escritor original y prolífico, que traza unos diálogos envidiables, pero la única pega del filme viene por parte de cierto descontrol con el ritmo, que se busca taimado y europeo, pero que por momentos parece diluirse en un ambiente de libertad creativa sin más ataduras que las agujas del reloj –esas que luego pasan factura, dejándote la jornada sin tiempo para más planos–, y más en un filme de estas características, rodado en menos de un mes. Y de cierta torpeza, con la puesta en escena y el lenguaje en el montaje –sobre todo en los momentos donde dos sucesos acontecen paralelos–. Todo esto, nos hace llegar por momentos, lamentablemente, a ciertas cotas de tostonazo romheriano que sólo se aguantan desde el romanticismo del fanático. Se puede ser Rohmer, así de casualidad, si coincide con que uno tiene el talento innato porque es un artistazo; pero no se puede ser Leone, sin conocer plenamente la técnica. La maltratada y olvidada técnica.

Como da la casualidad de que –creo yo– a Zahler se la suda bastante Éric Rohmer, y es más de Sergio Leone, Peckimpah, Hawks… y los demás hitos indelebles de lo violento en el cine –pffffffff, es que lo de la técnica en estos señores es de aplicarse mucho o echarle muchas tablas–, espero que no pare, que se convierta en un Marcial Lafuente Estefanía, pero del cine americano barato, hasta que nos regale a todos esa joyaza inmortal que haga que todos los aburridos se pongan a reivindicar sus obras anteriores.

BT_100314_RAW-2831.CR2
«¿Qué pasa con esas voces?, ¿qué andáis ahí…?, ¿qué circo es éste? Voy a tener que ponerme serio, ¿o qué?» © Caliber Media Company

Así que espabílenseme y sean pioneros cinéfilos de este hombre, así cuando se haga famoso podrán decir: “pues yo le sigo desde Bone Tomahawk”, y quedar como Dios.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.