Boyhood

CineChrome – Hoy se estrena en las salas de cine españolas, Boyhood, la última película de director norteamericano Richard Linklater, un proyecto complejo y atípico que logra condensar en sus más de dos horas y media de metraje, los eventos más importantes en la vida de un chico, desde su infancia, hasta su madurez.

Criado dentro de la escena independiente, como comentamos en el artículo de la semana pasada, Richard Linklater siempre se ha interesado por la experimentación temporal en sus proyectos. Especialmente conocido entre el público por su trilogía Antes del…, donde se centra en diferentes momentos de la vida de una pareja interpretada por Ethan Hawke y Julie Delpy.

Ethan Hawke es uno de los actores recurrentes de Linklater, que ha aparecido en muchos de los proyectos independientes del director. ©Universal

En Antes del Amanecer, relata el primer encuentro de unos jóvenes veinteañeros que se conocen haciendo inter rail y prometen reunirse en Viena seis meses más tarde. Algo que no cumplen como muestra Antes del Atardecer, donde la pareja, ya en la treintena se vuelven a encontrar y reavivan su relación. La película que cierra la trilogía, Antes del Anochecer, estrenada en el año 2013, recoge las grietas evidentes en la pareja, ya entrados en los cuarenta, casados y con dos hijas.

 Antes del Amanecer se estrenó en 1995, y Antes del Atardecer en el año 2004, cuando Linklater llevaba dos años rodando Boyhood. En la foto Linklater con el protagonista de Boyhood, Ellar Coltrane, con Richard Linklater. ©Universal

Aunque con similitudes, el propio Linklater explica que mientras que la trilogía Antes del…, explora el paso del tiempo en la vida cotidiana de una pareja, que visita en tres etapas muy diferentes de su vida, en Boyhood comprende un periodo mucho más amplio para enseñar directamente como el paso del tiempo nos moldea lenta y gradualmente.

 Ellar Coltrane con Linklater en el último año de rodaje. © Universal

Al parecer Linklater tenía en su cabeza rodar una película sobre la infancia, pero al ser incapaz de encontrar un único momento definitorio de tal etapa que marque el crecimiento, el realizador norteamericano decidió abarcar un espacio temporal mucho más amplio, doce años para ser exactos. Para ello, se olvidó de la estructura de trabajo clásica de Hollywood, donde se rueda una película en meses o semanas, y durante esos doce años, grabó con el mismo equipo artístico y técnico, una semana, hasta completar por lo menos diez minutos de metraje cada año, que a continuación pasaba por sala de montaje, Linklater terminaba escribiendo el siguiente paso de la historia que rodaría el verano siguiente.

Aunque tal sistema de trabajo no es totalmente original, el documental de la BBC, Up dirigido por Michael Apted, seguía a un grupo de niños británicos durante varios años, o la mas tardía Everyday de Michael Winterbottom, del año 2012, que usando el mismo método que el director norteamericano, cuenta la relación entre un preso y su mujer, pero solamente durante un periodo de cinco años.

Linklater comenzó a rodar Boyhood en el año 2002, mientras que Winterbottom, inicio el rodaje de Everyday en el año 2006. En la foto Ellar Coltrane y Ethan Hawke, en escenas finales de la película.  © Universal

Sin complicaciones en el argumento, que muestra episodios puntuales de la vida cotidiana de Mason, desde los seis años, cuando tiene que mudarse a su pesar a otra ciudad, hasta los dieciocho, el momento que abandona el hogar familiar para irse a la universidad. Hijo de padres separados, interpretados por Patricia Arquette y Ethan Hawke, año tras año, somos testigos de los cambios físicos, emocionales, sentimentales, culturales y políticos que se producen a lo largo de los años, en esta crónica realista de una familia norteamericana media.

 Los cambios físicos que sufren Ellar Coltrane, Ethan Hawke y Lorelei Linklater, son lógicos y evidentes durante toda la cinta. ©Universal

Hay que destacar la naturalidad de los actores, a lo que vemos transformarse y crecer, implementando sus propios cambios personales en la película. El realismo con el que Patricia Arquette interpreta a Olivia, la madre de Mason, una mujer que no es perfecta, se equivoca y tiene sus defectos, pero ante todo quiere sacar a sus hijos adelante, logra un alto grado de empatía con el espectador. Al igual que Ethan Hawke en el papel de su exmarido, un padre ausente durante los primeros años de la vida sus hijos, al que vemos pasar de conducir un GTO, ser un músico que no gana para sobrevivir,  y recorrer Alaska, a conducir un monovolumen, vender seguros, y sentar la cabeza con una segunda familia.

Sam la hermana de Mason es interpretada por la propia hija de Richard Linklater, Lorelei Linklater. ©Universal

Para que el público sea consciente del paso del tiempo, Linklater, de manera sutil, pero muy efectiva, pone en pantalla  las diferentes modas, músicas, tecnologías y eventos culturales que se han dado a lo largo de los años, que marcan la vida de Mason, e inevitablemente de cualquier ser humano.  Mas allá de los cambios físicos y los diferentes cortes de pelo de los actores, el director norteamericano pasa de Dragon Ball a Harry Potter, del gobierno de Bush al de Obama, de la Game Boy a la Nintendo Wii, de las televisiones de tubo a los paneles de plasma, etc…, de manera fluida y sin estridencias, logrando un dinamismo inusual para una película de tal metraje.

La película fue rodada en 35 mm, hoy en vías de extinción debido a los formatos digitales, para mantener el mismo estilo formal en la película.  © Universal

A pesar de la sencillez de la historia, con hechos aparentemente insignificantes de la vida cotidiana, Linklater dota de una gran profundidad a la película, construyendo un original relato que analiza exhaustivamente la condición humana, la formación de la personalidad y el significado de la vida.  Quizás no sea perfecta, pero el director norteamericano logra sorprender y conectar con el público e interesarlo con el recorrido vital, tan cotidiano, a la par que extraordinario de Mason y de quienes le rodean. Un éxito de crítica y público en su país, Boyhood, se recibe dentro del panorama cinematográfico actual como un soplo de aire fresco, algo diferente entre tantas peliculares similares que no salen de los cánones establecidos por Hollywood, algo que siempre es de agradecer.

       

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