En un primer momento, se lió una bastante parda, sobre todo en Méjico, cuando se supo que iba a ser Óscar Jaenada, un actor español, quien iba a encarnar a Mario Moreno, alias Cantinflas, el mayor cómico mejicano de todos los tiempos. Después de estrenarse Cantinflas (Sebastián del Amo, 2014) en el Festival de Guadalajara, las quejas se disiparon y la película obtuvo una genial acogida por parte del público. Acogida que se repitió en tierras gringas, tras su estreno en los USA, en 2015.

En la III Edición de los Premios Ariel, parte como una de las favoritas, obteniendo trofeos al mejor vestuario, maquillaje y dirección de arte. Sin embargo, y a pesar de la relevancia y la fama del personaje representado –Cantinflas– y el actor que lo interpreta –Jaenada–, el filme no terminaba de estrenarse en España. Se daba por hecho algo así como lo que ocurrió con Manolete (Menno Meyjes, 2008), que nunca se sabrá bien. Sin embargo, parece ser que ha aparecido distribuidora que se ha hecho cargo, y hoy se estrena en nuestra piel de toro este amable biopic.

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Óscar Jaenada en Cantinflas (Sebastián del Amo, 2014), interpretando a Mario Moreno interpretando a Cantinflas, haciendo del Agente 777, uno de sus más recordados personajes © Kenio Films, Pantelion Films

Y es amable, y tierno, como mandan los “biopiques”. Y también, como mandan las buenas bios de cine, no abarcan la vida entera del personaje, pues sería costoso elaborar una línea dramática con tanto cambio, sino un momento comprendido entre varios años, aquellos que se estimen más interesantes según el adaptador. También es necesario ser respetuoso con el personaje y no mostrar mucho de “lo feo”, aunque ésta es menos idealizadora que otras a las que estamos acostumbrados, como en el Lincoln de Spielberg. Lo que no es necesario es ponderar las bondades de Chaplin o Liz Taylor, por ejemplo, y luego dejar al plantel de mejicanos –desde María Félix a Emilio “El Indio” Fernández, o el excelso Manuel Medel, que en el filme llega a acariciar el rol de la villanía– como una caterva de asilvestrados de cuando Pancho Villa.

Pero bueno… racistadas hollywoodienses aparte, nos encontramos con un biopic de superproducción al uso. Donde la mimetización del protagonista asume casi todo el peso y, al igual que ya pasara con el Chaplin (Richard Attenborough, 1992) –más en este caso–, uno lo pasa mejor con los números-réplica del personaje, que con la historia en sí misma. Y así, son precisamente los cantinfleos y las secuencias de homenaje, lo más reseñable de la película. Por otro lado, una cinta de empaque preciso y estética cuidada –gran fotografía de Carlos Hidalgo–; teniendo en cuenta, además, lo apretado de su presupuesto –enteramente privado– y lo frugal de su rodaje –apenas 40 días–.

Al verdadero Mario Moreno “Cantinflas” no creo que haga falta presentarlo. Es el artista más internacional de todo Méjico, considerado el mejor cómico en toda la historia del país, y una de las figuras más representativas del habla hispana en el mundo entero. Protagonizó más de 50 películas, alguna que otra rodada en los Estados Unidos o España, y fue empresario del cine y político. Murió en 1993, y entre sus numerosos personajes –todos, en el fondo, el mismo, ese “Cantinflas”, que ya adoptara en el teatro–, nos dejó a un español, un Sancho Panza, acompañando a un Quijote Fernán Gómez en Don Quijote cabalga de nuevo (Roberto Gavaldón, 1973); y un francés, el Passepartout que acompañara al Willy Fog de Niven de La vuelta al mundo en ochenta días (Around the World in Eighty Days. Michael Anderson, John Farrow, 1956), con el que ganara un Globo de Oro, arrebatándoselo al mismísimo Brando.

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Cantinflas, Shirley MacLaine y David Niven, en una foto promocional de La vuelta la mundo en ochenta días (Around the World in Eighty Days. Michael Anderson, John Farrow, 1956) © Michael Todd Company

Sobre este último personaje, al que aquí conocemos más como Rigodón, doblado por sí mismo para la versión en español –en absoluto francés, si no meji-meji–, gira la trama de la película de Sebastián del Amo. Las vidas de Cantinflas y el productor de Broadway Mike Todd (interpretado por el “Soprano” Michael Imperioli) se cruzan en la trama, para dar lugar a la adaptación del clásico de Verne al cine. El descabellado proyecto de Todd, pretende dar la vuelta al star-system de Hollywood, componiendo un reparto de figuras internacionales de primer orden. Cantinflas, icono ya del cine mejicano, se revela ante él como el mejor Passepartout posible.

De esta manera, perdemos gran parte de todo ese plantel de personajes, retrato mísero de la “mexicanidad” más castigada, por mor del momentazo Hollywood de la vida del artista. Se recuperan, no obstante, sus orígenes, como ese tipo metido a boxeador, reciclado en torero y finalmente exitoso como humorista involuntario, entremezclados, dando saltos atrás y adelante en el tiempo, con la trama principal de pompa y drama. Todo sea dicho, en ocasiones de manera un tanto opaca o enrevesada, en un guión escrito al alimón por Edui Tijerina y el propio del Amo, que no termina de ahondar en nada, dejando en el espectador cierta sensación de vacío. Eso sí, este coitus interruptus también deja una irrefrenable curiosidad por saber algo más de la vida de este señor, de ver más de él.

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Ilse Salas interpreta a la mexico-rusa Valentina Ivanova, el gran amor de Mario Moreno «Cantinflas» © Kenio Films, Pantelion Films

El trabajo (temido por todos) de Jaenada resulta encomiable. Seguramente lo más destacable de un film, por otro lado, repleto de grandes actores, aunque no siempre con un personaje adjudicado a su perfil –lo Bárbara Mori como Elizabeth Taylor es coñero, la verdad–. Óscar Jaenada convence y, en los momentos de necesaria “altitud”, en los que está tan arriba como lo estaba Mario Moreno, simplemente es él. La transformación, tanto gestual, como corporal y, por supuesto, de voz, es tan espectacular como lo fuera en la catapultora Camarón (Jaime Chávarri, 2005)

“ (…) tuve que trabajar por un lado a Mario Moreno y por otro a Cantinflas, eso es algo que la gente ha sabido apreciar. No me he ido a la imitación, ni me he centrado en hacer mi película al estilo Cantinflas… Al revés: me he encaminado hacia las lágrimas que conlleva vender un personaje a un intérprete, trabajo en el que se queda sin vida.”

Por lo demás, también hay que destacar el trabajo en las partituras de nuestro Roque Baños (varios Goyas en su haber) y, ya digo, los homenajes a otros títulos del maestro Cantinflas. Por lo demás, es un filme de ritmo irregular y de irrelevante premisa, por momentos poco imaginativo, sostenido con el talento exportado en las adaptaciones. Una colección de cromos que narran la evolución preparada de siempre, donde el personaje pasa de las carpas de circo de la ciudad de la México, a los teatros, el cine mejicano y finalmente la crema de Hollywood. No se profundiza en la vida de Mario Moreno, sino en la ascensión del personaje que creara para las tablas. No es la vida de Chaplin, si no la de Charlot.

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Bellísima recreación de la memorable secuencia de El Bolero de Raquel (Miguel M. Delgado, 1956), primera película a color que rodara Cantinflas, y uno de sus mayores éxitos © Kenio Films, Pantelion Films

Eso sí, son 104 minutos del ala –durar mucho: otra norma de todo buen biopic– que no hacen daño ninguno, ni aburren para nada. Y si es/era fan del cómico mejicano, que siempre ha venido a ser un tipo de lo más entrañable, en quien los ancianos ven a alguien honrado y los niños a una suerte de personaje de Disney –como pasaba, a escala nacional, con nuestro Paco Martínez Soria–, le gustará el homenaje, e incluso puede que se le llegue a escapar alguna que otra lagrimilla.

3 Comentarios

  1. Coitus interruptus no es la frase mas adecuada en un articulo muy bien redactado y que ilustra el perfil de esta pelicula. Un saludo!

    • Hola, Rony.

      Siempre hemos considerado que el humor y el talante no tiene que ser antagonistas del rigor y del buen gusto. Nuestro redactor tiene la capacidad genial de aunar ambas características de una forma, a nuestro juicio, particularmente brillante.
      Esperamos que te gustara tanto el artículo como la película de la que habla.
      Gracias por comentarnos.
      ¡Un saludo!

  2. ¡Gracias, Rony!

    Pues mira que, precisamente con esa expresión, estuve dudando un rato, eh. No te referieres a eso, pero no estaba completamente seguro de su función como metáfora. Al final lo dejé por sonoridad. A veces fuerzo un poco el castellano, para fingir cierta pedantería que yo creo que favorece el humorismo. Igual es fruto de eso. Muchas gracias por los elogios y por dejar comentarios, ¡Órale, no más, manito, pues como que eres mi primer comentador, como quien dice! 😉

    ¡Un saludo!

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