Otro viernes más, una exquisita producción europea en blanco y negro colma la sección Cinechrome de ésta nuestra publicación y de las salas de nuestro país. No hace mucho que reseñamos la producción franco-alemana Frantz (François Ozon, 2016), y esta vez le toca al B&W finlandés. Se estrena El día más feliz en la vida de Olli Mäki (Hymyilevä mies. Juho Kuosmanen, 2016), una cinta de una sobriedad clásica, academicista, que aúna tres energéticos elementos que convierten una película en objeto de mérito mayor: el mentado blanco y negro, el lenguaje documental, y el boxeo. Una lección de cine que parte desde el expresionismo alemán para abrazar de pleno el free-cinema británico, rebañando de paso las mieles del mejor neorrealismo italiano –pero todo muy nórdico eh, no se vayan a pensar–.

El día más feliz en la vida de Olli Mäki póster
Póster del filme, con su título internacional The Happiest Day in the Life of Olli Mäki (Hymyilevä mies. Juho Kuosmanen, 2016) © Aamu Filmcompany, ONE TWO Films, Tre Vänner Produktion AB

De premios, más que bien: Mejor película en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes del año pasado, el Premio FIPRESCI en los Premios del Cine Europeo, y otros galardones, amén de nominaciones varias, como las dos que obtuvo a los Satellite Awards. De prestigio así, generalizado, antes de arribar a territorios internacionales globales, mucho mejor. Tanto el debut en el largometraje en cine del realizador –antes actor– Juho Kuosmanen, como el trabajo actoral del hasta ahora televisivo Jarkko Lahti, se han saldado con los mayores elogios y vítores. Por no hablar del currazo impresionante del director de fotografía Jani-Petteri Passi, habitual en los trabajos previos de Kuosmanen. Y es que El día más feliz en la vida de Olli Mäki, al margen de lo que le depare el recuerdo cinéfilo para el futuro, es cine del importante.

Y les nombraba lo del boxeo, así como reto de lujo para cineasta y espectador. En un cuadrilátero, los mantenimientos del eje, así como sus cambios, medidos según la ‘danza’ de los contendientes, han de ser precisos y de lo más prístinos –sobre todo, cuando los torsos desnudos pertenecen a púgiles de la misma raza, piénsenlo que no es tontería– para que todo sea fluido y no se pierda una pizca de tensión; además, el lenguaje «extra» e «intracuerdas» –al que se puede trufar de retransmisiones, televisión, radio… todo un universo de filigranas narrativas–, ofrece múltiples puntos de vista –se puede saltar de la vista de un luchador, a la de su coach o la de su sufriente señora en las gradas–. Si, además, como pasa en este filme, añadimos el rodaje de material documental dentro de la ficción representada, el juego de comunicación audiovisual al que sometemos al espectador es, cuanto menos, digno de curiosidad.

El boxeador que nos ocupa, Olli Mäki, existió en la vida real. Y en el verano de 1962, aspiró al título de campeón del mundo de peso pluma en este bello –que no por eso, menos embrutecido– deporte. Pero no es este un filme donde loar las gestas de ningún héroe patriota, pasado por un proceso de olvido y abandono según los cánones del púgil de los clásicos americanos; ni tampoco proyecta la mirada atroz, de antihéroe emocionalmente inestable, inadaptado social de libro. Kuosmanen vienen a arrancar de cuajo todo axioma aplicado hasta hace nada la película sobre deporte que se preciara.

Jarkko Lahti
Jarkko Lahti interpreta a Olli Mäki, el protagonista del título inspirado en un boxeador finés de la vida real © Aamu Filmcompany, ONE TWO Films, Tre Vänner Produktion AB

El mundo del boxeo, tanto en el ring como en las oficinas, los bares y los callejones, ha sido el escenario perfecto para contar las mejores historias sobre el éxito y el fracaso, desde El ídolo de barro (Champion. Mark Robson, Ben Damon, 1949) a la recua de Rockys –que ya van siete–, pasando por imprescindibles revisitadísimos del Séptimo Arte como Más dura será la caída (The Harder They Fall. Mark Robson, 1956), Marcado por el odio (Somebody Up There Likes Me. Robert Wise, 1956) o Rocco y sus hermanos (Rocco e i suoi fratelli. Luchino Visconti, 1960). Siempre ligadas, bien al más puro cine social, bien al noire, bien a los dos a la vez. El boxeador, jamás doblegado, aunque estuviera hinchado a hostias, podía servir de metáfora de lo que uno quisiera, mediante un espectacular derroche de coraje, vigor y testosterona.

Sin embargo, The Happiest Day in the Life of Olli Mäki es otra cosa. Lejos de apelar en ningún momento ningún espectáculo de masculinidad esteroide, Kuosmanen se lleva por delante todo atisbo ya contemplado en los lares del pugilismo cinematográfico. Así, el filme nos presenta al protagonista, un boxeador anónimo que, como ya hemos dicho, se encuentra compitiendo por el título mundial de peso pluma. Desde el comienzo sabemos que Olli es un púgil porque el guión se ha esforzado en dejárnoslo claro. Sin embargo, su apariencia y relajación de rasgos, más en la laxa tónica de obrero medio finés de la época, con su minimalismo y sobriedad nórdica de serie alejada de los sombreritos y las prendas de diseño chuloputas típicas de boxeador ye-yé, le alejan de todo punto del arquetipo de hombre batallador, pendenciero y ajado por las agresiones. De hecho, Ollie es panadero.

Recibe la propuesta de disputar el campeonato del mundo sacando chapatas del horno, como quien dice, en pleno salto del mundo amateur al profesional. Con lo cual, no cabe duda de que puede ser, tal y como dice el título, su «día más feliz en la vida» –sin spoilerear; descubriremos pronto que su felicidad nada tiene que ver con esto–. Todo el mundo, tanto en las tundras de su pueblo, como en las calles de Helsinki, le desea y augura la mayor de las victorias. Sólo tiene que entrenar mucho, perder algo de peso y concentrarse. Aquí es donde se presenta el conflicto de la trama, el marrón: Olli se acaba de enamorar de Raija –ojo a esta chiquilla, Oona Airola, que no tardarán en verla en el mismísimo Hollywood, ya verán–.

Oona Airola
La cantante y actriz Oona Airola interpreta a Raija, la joven de la que Ollie acaba de enamorarse © Aamu Filmcompany, ONE TWO Films, Tre Vänner Produktion AB

Así, el bueno de Olli Mäki se aleja de todo estándar de púgil conocido. Raija es la espoleta detonante que hace al protagonista debatirse entre sus querencias y sus responsabilidades. Entrarán en juego conceptos como el de la irresponsabilidad y la falta de compromiso. Los compatriotas que creen en el campeón son decepcionados, pero éste, con la afabilidad y estólida timidez que le caracterizan, responderá a todos ellos con la mejor cara buena cara, inmune a todo menos a la dulce mirada de su amada.

El día más feliz en la vida de Olli Mäki (Hymyilevä mies (The Happiest Day in the Life of Olli Mäki). Juho Kuosmanen, 2016)
Ollie trayendo de cabeza a todo quisque en un fotograma de El día más feliz en la vida de Olli Mäki (Hymyilevä mies (The Happiest Day in the Life of Olli Mäki). Juho Kuosmanen, 2016) © Aamu Filmcompany, ONE TWO Films, Tre Vänner Produktion AB

No les puedo entrar a detallar qué otro elemento sitúa a este filme en la fuente de las ambrosías de la transgresión, por aquello de destripar de más, pero pueden hacerse una idea de por dónde pueden ir los tiros. The Happiest Day in the Life of Olli Mäki echa por tierra cualquier concepción que teníamos del héroe deportivo en el cociente colectivo. Aquí, el icono de masas, el hombre-símbolo, es humanizado, no por la miseria económica o los dramas familiares, sino por esos valores universales que apelan al sentimiento más tremebundamente tierno. Los valores que le harían recordar aquel día –que ya verán qué día es en el filme–, pasados los años, como el más feliz de su vida.

“Mäki está entre los boxeadores más adorablemente vulnerables que han luchado en la pantalla»

Guy Lodge (Variety)

Pero si finísimo es lo sensible en el material dramático, no desmerece en absoluto el resto de material. Aquel del que hablábamos al principio, el cinematográfico o fotográfico. El filme de Juho Kuosmanen es una simpatiquísima máquina de precisión. Un relojito impecable, rítmico y lleno de ideas y destrezas visuales.

A una rotunda impronta fotográfica, cuyo trabajo ya hemos referido más arriba, se le suma una ambientación con una dirección de arte cuidada al milímetro y un trabajo de vestuario soberbio. Por momentos, llega incluso a conseguirse esa magia exclusiva, donde la plástica contemplada se confunde con material de archivo, como si fuera parte del documental que se rueda dentro del filme. El juego «multiplano» antes mencionado navega entre una constante estética de deliberado aire auteur british del momento, mixturizado con los ademanes del primer Roman Polanski o su compatriota Jerzy Skolimowski, dotando a la cinta de una «verdad» pocas veces hallable. Aquel autodenominado free-cinema, germinado en tierras sajonas por Michelangelo Antonioni, al que El día más feliz en la vida de Olli Mäki no deja de acudir y que encuentra su principal referente en esa obra seminal que supone la indispensable La soledad del corredor de fondo (The Loneliness of the Long Distance Runner. Tony Richardson, 1962), supone la mejor de las fórmulas a seguir.

 El día más feliz en la vida de Olli Mäki (Hymyilevä mies (The Happiest Day in the Life of Olli Mäki). Juho Kuosmanen, 2016)
Sobra todo pie de foto para vender moto alguna. Sobra el poder del atemporal blanco y negro de Jani-Petteri Passi © Aamu Filmcompany, ONE TWO Films, Tre Vänner Produktion AB

Si Muhammad Ali decía que un buen boxeador debía «flotar como una mariposa y picar como una avispa«, que suena como a cita de Bruce Lee o metáfora para cualquier anime de mangurrinas, Juho Kuosmanen se lo ha tomado por el sentido más poético y menos marcial de la filosofía.

2 Comentarios

  1. Me gusta que escribáis de boxeo yo me aficionè al pugilismo cuando en 1970 vi boxear a mis compatriota Kid Pambelè
    a quien en 1972 vi ganarle al panameño Alfonso » Pipermint » Frazer la corona de campeón del mundo de peso superligero
    en su propia casa.

  2. Juancho Kid Pambelé era un fenómeno hasta Gabriel Garcia Márquez después de ganar el premio Nobel de literatura
    cuando visitó el parlamento colombiano y el presidente Belisario Betancurt dijo :»SEÑOR ES AQUÍ TIENEN AL HOMBRE
    MÁS IMPORTANTE DE COLOMBIA y Garcia Márquez dijo : ¿ ESTA AQUÍ KID PAMBELÉ ?.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

       

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales, los comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos podrán ser eliminados. Asimismo, en caso de errores considerados tipográficos, el editor se reserva el derecho de corregirlos antes de su publicación con el fin de mejorar la comprensión de los mismos. Recordamos a los lectores que el propósito final de este medio es informar. Para recibir soporte sobre dispositivos o problemas particulares les invitamos a contactar con el correspondiente servicio de atención al cliente.