Ghadi

Ghadi, Amin Dora, 2013CineChrome – Sin perder la tónica ligera de las películas que invaden la cartelera en esta época del año, merece la pena destacar la cinta libanesa Ghadi, una conmovedora y amable sátira social, mezcla de drama y comedia, que se estrena hoy en las salas españolas.

Ópera prima del cineasta de origen libanés Amin Dora, premiado en 2010 con un Emmy digital por Shankaboot, la primera webserie árabe, Ghadi es una divertida fábula moral, a favor de la tolerancia y la integración, que evita cualquier tipo de referencia al conflicto violento que asola al Líbano, para ofrecer una historia universal sin caer en la sensiblería, de fácil comprensión, capaz de acercarse a todo tipo de público. Con claras influencias italianas, Dora construye una comedia costumbrista, en la que disecciona, con una sutil ligereza, los pecados e hipocresías de una pequeña y cerrada comunidad, donde nadie escapa al juicio de sus vecinos.

/Ghadi, Amin Dora, Georges Khabbaz
Ghadi está escrita y protagonizada por Georges Khabbaz, que se reserva el papel principal, el ingenioso y tenaz Leba Seba, hilo conductor del relato.

Ambientada en un ficticio barrio cristiano conocido como El Mshakkal, de un tradicional pueblo costero en Líbano, donde la mitad de los varones se llaman, Elías, como su Santo Patrón, Ghadi se centra en Leba (George Khabbaz) que rememora su solitaria infancia, aislado de sus vecinos por su tartamudez. Su vida se ve alterada con la llegada del señor Fawzi, un profesor de música que revolucionará la conducta cotidiana del pueblo y ayudará a Leba a superar sus problemas de comunicación.
A los dos años el señor Fawzi es trasladado a Beirut, pero ya ha marcado el destino de Leba, que se convertirá también en profesor de música y se casará con Lara, teniendo dos maravillosas hijas con ella. Los problemas llegan con una aparentemente dichosa noticia, Lara está de nuevo embarazada, por fin de un varón, pero el niño no lo tendrá fácil: tiene Síndrome de Down, algo que le hará ser siempre diferente de los demás.

/Ghadi, Amin Dora, Lara Rain
Lara Rain es Lara Seba, la silenciosa mujer de Leba, un personaje poco desarrollado para el protagonismo que debería tener, pero que sin duda, refleja el papel de la mujer en una sociedad patriarcal y decididamente machista.

Así comienza la historia de Ghadi, el hijo de Leba y Lara, tratado con recelo por sus vecinos por su discapacidad, pues la mayoría le considera una maldición por su hábito de sentarse en la ventana y gritar durante todo el día y la noche. Los habitantes del pueblo ponen en marcha una petición para que el niño sea internado en un centro, o en su defecto, la familia se marche del pueblo. Es así como Leba, junto a algunos de los residentes marginales del barrio, pone en marcha un fantástico plan, para que los vecinos acepten a su hijo: el profesor hacer creer a todo el mundo que Ghadi es un ángel, que grita cuando las personas pecan y puede cumplir, con cierta ayuda, los deseos de la gente.

/Ghadi, Amin Dora, 2013
Aunque a base de estereotipos, Dora define muy bien los caracteres que pueblan el barrio: la prostituta, el barbero estafador, el carnicero avaricioso, el peluquero gay, el tonto del pueblo, etc… aprovechando al máximo sus cualidades cómicas.

Si bien se sabe cómo acabará la película desde un principio, ésta no pierde interés gracias a los giros inesperados de guion, algo exagerados y esperadamente inverosímiles, y al acertado equilibro entre drama y comedia, que Dora mantiene durante todo el metraje, empleando inteligentemente el humor para romper la tensión dramática y usando la música –de gran importancia en la trama– como un elemento narrativo que subraya las emociones de la escena. Visualmente, cuando lo cotidiano se mezcla con lo fantástico, el cineasta libanés demuestra su experiencia en el mundo de la publicidad con un estilo firme y colorido, demasiado efectista en determinados momentos, que pronto se ve eclipsado por la humanidad que desprende el guion.

/Ghadi, Amin Dora, Georges Khabbaz
La película, del año 2013, fue la selección de Líbano para competir por el Oscar a la Mejor película extranjera en 2014, aunque finalmente no fue una de las cinco finalistas.

A pesar de su evidente y edulcorado mensaje religioso, uno de redención, fe y aceptación, por encima de cualquier diferencia, y su falta de mordacidad, Ghadi, aunque ligera y amable, no duda en señalar a través del humor y sin dramatizar, temas tales como la intolerancia religiosa, la violencia doméstica o el aborto. Sólida, efectiva y emotiva, Ghadi apela a la tolerancia, y a los buenos sentimientos de las personas para transformar la sociedad, dejando claro que de una manera u otra todos somos discapacitados.

 

       

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