Jubilee

CineChrome – La última semana del ciclo cinematográfico, Seducción y Resistencia. En los límites del pop, que hemos podido ver durante este mes de Agosto en el Museo Reina Sofía, ha estado centrado en el análisis y las incoherencias de la cultura comercial y su principal medio de difusión, la televisión.

No se puede negar que la industria musical, ha sido una parte indispensable dentro de la historia del cine, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, cantantes y grupos de música, se han convertido en numerosas ocasiones en protagonistas de sus propias películas, un mero vehículo para su lucimiento. Algo en lo que Derek Jarman no cae con Jubilee, considerada la primera incursión cinematográfica en la música punk, el realizador británico, nos ofrece con ella, una ambigua visión de ésta subcultura, marcada por la violencia, el nihilismo y la actitud anti- sistema.


Detalle del retrato que Richard Hamilton hizo a Derek Jarman en 1994, el año de su muerte por SIDA. El cineasta británico, que también realizo numerosos videoclips para The Smiths y Pet Shop Boys, entre otros, tiene filmes muy heterogéneos, donde experimenta con la imagen y la sociedad que conocemos, aunque siempre anclado a la crítica social y política.

Jubilee, llamada así porque fue el nombre que recibió el 25 aniversario del reinado de Isabel II, celebrado en 1977, un año antes de la realización del filme, no cuenta con un argumento coherente. La película está formada por una serie de episodios, en los cuales la Reina Isabel I, desde 1597, acompañada de su consejero John Dee, interpretado por Richard O’Brien, creador de The Rocky Horror Picture Show, y guiada por el ángel Ariel, un personaje inspirado por Shakespeare, viaja a una futura Inglaterra, devastada por la violencia y controlada por la industria del entretenimiento.


Jarman muestra la visión de un Londres post moderno, en ruinas, donde la sociedad no tiene futuro. Inglaterra en los años setenta, vivió una dura época de inflación y recesión, con una tasa de desempleo muy alta, y unos servicios sociales diezmados por el gobierno laborista de Jamie Callaghan, la brecha entre ricos y pobres se abrió aún más.

La Reina Isabel I, es testigo de las andanzas de una banda de punkis, liderado por Amyl Nitrate, Mad y Bod. Contradictorias en su actitud, son volátiles, descontroladas e impredecibles, moviéndose continuamente dentro de un círculo de violencia sin sentido, cada vez más radical. El reparto cuenta con nombres que formaban parte de la escena punk de la época, músicos como Toyah Willcox, Adam Ant, The Slits y Jayne County, y la modelo Jordan, uno de los iconos del género más reconocibles, que contribuyó a implantar muchas de las características que marcarían la estética punk.


La actriz Jenny Runacre, que también forma parte del elenco, interpreta dos papeles, el de la brutal y anárquica Bod, y el de la reina Isabel I, estableciendo más de un paralelismo entre ellas, que comienza cuando Bod mata a la actual reina Isabel.

Rodada de forma dinámica, Jubilee está llena de detalles que ponen de manifiesto la fragilidad de la memoria histórica. Amyl Nitrate, historiadora del grupo, en su diario, confecciona en su diario una especie de collage de apreciaciones subjetivas y anécdotas personales, reescribiendo el pasado a su antojo, pero es cuando se rompe su taza de Winston Churchill, se ve con claridad que es una taza de Hitler, donde se aprecia la facilidad con la que se puede alterar la realidad, algo a lo que la televisión contribuye de manera consciente y constante.


Jordan interpreta a Amyl Nitrate, que debe su nombre a la famosa droga, muy popular en el ambiente gay, conocida como Popper. Es curiosa la predilección de Amy por las perlas, un detalle más, con el que Jarman muestra las contradicciones de una música proclamada anti-sistema, pero que se mueve bajo los mismos estándares que los géneros comerciales.  

Jarman critica, además de la violencia sin motivo de la que hacen alarde sus protagonistas, la inclusión del punk dentro de la industria musical. Asociado a un comportamiento radical y anarquista, el realizador británico destaca la incoherencia de un estilo, que también esta manejado por la industria musical, y cuyos protagonistas buscan la celebridad y el dinero que les puede dar la televisión.


Adam Ant, líder de la banda Adam and the Ants, que alcanzarían un relativo éxito en la década de los ochenta dentro de su país, interpreta a Kid, un joven músico, cuya única meta es conseguir el éxito, para ello necesita conocer a toda costa a Borgia Ginz, que desde sus estudios en el Palacio de Buckingham, lo controla todo, incluida la música punk.

Jubilee, no agrado a los críticos, ni a los punkis de la época, extravagante, surrealista y provocativa, el agudo reflejo de esta subcultura musical, que Jarman, ni apoya, ni censura, se revela como uno de los productos más acordes con la filosofía subversiva de una corriente musical, que tiene por norma arrasar con todo lo establecido.

       

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