Entre las ambrosías y documentos de interés que podemos encontrarnos este año en las distintas sedes de la XIV edición del Documentamadrid, se ha podido –y aún se puede, que quedan pases– conocer y descubrir la filmografía de la cineasta gallega Margarita Ledo Andión, en la retrospectiva que sobre su carrera proyecta el festival. De entre sus películas mostradas, servidor se ha acercado a Santa Libertad (Santa Liberdade. Margarita Ledo Andión, 2004), una coproducción en alta mar entre Brasil, España y Venezuela.

Santa Libertad (Santa Liberdade. Margarita Ledo Andión, 2004)
Póster de Santa Libertad (Santa Liberdade. Margarita Ledo Andión, 2004) © Filmanova, Grupo Novo de Cinema, Nós, Produtora Cinematográfica Galega, S.L., Tango Bravo, Textimedia

“Puesto que la camelia existe, hay que decir su nombre”

Antón Avilés de Taramancos

Margarita Ledo Andión es, no sólo por lo interesante y reivindicativo de su obra, sino por lo renacentista de su abarque, y porque suele desarrollarlo todo en lengua gallega, sin duda una de las cineastas de documental más interesantes e internacionales que tenemos, y todo un referente para el mundo de la cultura –así en general– en Galicia. No llegó a terminar sus estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela, gracias a Dios, y en 1973 obtiene el título de periodista por la Escuela Oficial de Barcelona. Se exiliará de España por razones políticas –era militante de la Unión do Povo Galego– entre 1974 y 1976, instalándose en Portugal, donde trabaja como lectora en la Facultad de Letra de la ciudad portuguesa de Porto. Ya muerto “Paquito el generalísimo”, entre 1983 y 1991 trabajará como profesora en la Facultat de Ciències de la Informació de la Universitat Autònoma de Barcelona, y en 1986 se hace profesora titular en esta universidad. En el 91 se traslada a la Universidad de Santiago de Compostela, donde es nombrada profesora de la Facultad de Ciencias de la Información, de la que terminará ejerciendo como decana. Actualmente es Catedrática de Comunicación Audiovisual y, desde marzo de 2008, miembro de la Real Academia Galega.

Directora del semanario A Nosa Terra entre 1977 y 1980, Ledo Andión realizó numerosas investigaciones sobre la prensa gallega. Como escritora publicó su primera obra, el poemario Parolar cun eu, cun intre, con inseuto (1970), seguido de O corvo érguese cedo (1973). También sacó el libro de relatos Mama-fe (1983) y las novelas Trasalba ou Violeta e o militar morto (1985), Porta blindada (1990) e Historias como Barcelona (1991). Que así, con sus títulos en gallego, no me nieguen que tienen una sonoridad prodigiosa.

En volúmenes colectivos, ha publicado desde textos políticos, como Vía Durruti, ano trinta e seis, en Caderno de viaxe (1989), hasta cuentos eróticos, o ensayos sobre fotografía documental, prensa y, por supuesto, cine. A este último respecto, me van a permitir que les aconseje Del Cine-Ojo a Dogma 95: paseo por el amor y la muerte del cinematógrafo documental (2003) y, especialmente para ustedes lectores de aquí, Cine de fotógrafos (2005). Santa Liberdade (2004) supuso su primer largometraje.

Santa Liberdade (Santa Libertad, Margarita Ledo Andión, 2004)
Santa Liberdade nos plantea un viaje iniciático y transhumante, rodado en cuatro idiomas © Filmanova, Grupo Novo de Cinema, Nós, Produtora Cinematográfica Galega, S.L., Tango Bravo, Textimedia

Y ya desde su estreno se convirtió en un objeto valorado, a la par que exquisito, restringido, una película de esas que llaman “de culto”, llamando la atención en el Festival de Málaga, Festival Internacional de Cinema Documental de Lisboa o la Mostra Internacional de Film de Dones (Barcelona), e incluso hace poco, en el 2012, volvió a ser proyectada el Festival de Cine de Douarnenez (2012). Es cine documental en toda regla; del que divulga al tiempo que narra una historia, con sus personajes y su todo.

Rodada en cuatro idiomas –a saber: gallego, portugués, inglés y castellano– porque son las lenguas que confluyen en esta fábula babélica, Santa Liberdade nos traslada a 1961, en pleno Océano Atlántico. En una aventura militar nunca vista, bautizada como «Operación Dulcinea», un comando del DRIL –siglas del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación, formado por exiliados portugueses y españoles– ocupa el paquebote Santa María, encargado de la ruta Venezuela-Galicia, para montar una buena tangana mediática internacional y así llamar la atención sobre la dictadura en Portugal del sátrapa António de Oliveira Salazar, y la de nuestro generalísimo español de la pradera, el caudillo ferrolano Francisco Franco Bahamonde. Durante trece días, con sus trece noches, el navío permanece ocupado, cambiando su nombre por el que da título al filme: Santa Liberdade (Santa Libertad), convirtiéndose en un escenario plagado de acontecimientos capitales del siglo pasado, en un entorno de ensoñación –que, en realidad, son las Antillas Menores–, de quimera política.

Santa Liberdade (Santa Libertad, Margarita Ledo Andión, 2004)
En la época actual, tres miembros de aquel comando que secuestrara el barco, vuelven a encontrarse para rememorar 1961 © Filmanova, Grupo Novo de Cinema, Nós, Produtora Cinematográfica Galega, S.L., Tango Bravo, Textimedia

El secuestro fue orquestado por Henrique Galvão, uno de los líderes del DRIL, exiliado en Caracas un par de años antes. Galvão urdió la formación de un comando armado destinado a infiltrarse como pasajeros en el navío, y así usarlo para huir hasta África e iniciar una sublevación contra Salazar, aprovechándose de las tropas portuguesas de las colonias de Angola y Cabo Verde, o bien de los regimientos españoles de Guinea Ecuatorial. La Santa María era una nave construida en Hoboken (Bélgica) en 1953, que desplazaba 20.000 toneladas, y tenía capacidad para más de 1.000 pasajeros. Galvão y sus escasos hombres –aquello era más parecido al secuestro de Jungla de Cristal, pero con morenos– tomaron el paquebote durante la madrugada del 22 de enero de 1961, irrumpiendo en el puente de mando, y tomando como prisioneros a marineros y oficiales. Por supuesto, hubo muertos y heridos, pero el comando de Galvão se hizo con el control del barco, forzando al capitán a rendir el navío al control del DRIL. Galvão dio al capitán Simões Maia y sus tripulantes elegir entre unirse al DRIL, convertirse en prisioneros de guerra, o colaborar con los rebeldes para mantener operativo el transatlántico. Los secuestrados eligieron la opción tercera.

El Santa María consiguió mantenerse durante tres días sin localizar, mientras que el por entonces gobierno de Kennedy, asumía el mando de una operación de búsqueda y captura –que, todo sea dicho, también sirvió como maniobra de contención ante las peticiones de hundir el barco por parte las dictaduras ibéricas, que calificaban el suceso como una simple incursión pirata–. La que allí se montó se la pueden imaginar. El Santa María navegaba a lo largo de la costa norte de Sudamérica con rumbo a África, zigzagueando y haciendo el apache mientras era perseguido por el gobierno de Salazar, el británico y de los Estados Unidos. Pero lo mismo ya les estoy contando demasiado… Pasados los años, tres miembros de aquel comando que tomó el barco, vuelven a reunirse para convertirse en los personajes protagonistas que sirven como eje central de la historia.

Santa Liberdade (Santa Libertad, Margarita Ledo Andión, 2004)
En la imagen, el periodista Gil Delamare de Paris-Match, tirándose en paracaídas para llevar a cabo un reportaje fotográfico del navío © Filmanova, Grupo Novo de Cinema, Nós, Produtora Cinematográfica Galega, S.L., Tango Bravo, Textimedia

La filmografía de Margarita Ledo Andión no es muy extensa. Y se entiende porque cada trabajo es una empresa titánica a la que se presupone de antemano mucho trabajo de documentación de la ardua. Eso sí, la retrospectiva del Documentamadrid de este año incluye todas sus películas, Hai que botalos (2005), Liste, pronunciado Líster (2007) y A cicatriz branca (2012) –si exceptuamos CCCV (Cine Clube Carlos Varela) (2005), en la que ejerció como productora–. Puede consultar lo que quede de programación pinchando aquí, verá también que le queda otra oportunidad de catar Santa Liberdade este domingo. Si no llega, o no anda por Madrid, búsquela por ahí, que merece.

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