Sitges 2015 – Crónica

/crónica Sitges 2015 - DSLR Magazine Este pasado domingo 18, con la proyección del drama canadiense postapocalíptico Into the Forest, tocaba a su fin el Sitges 2015-Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña.

No seré el único que recalque que esta 48ª edición es de las mejores de los últimos años –si no la mejor– en lo que a contenido se refiere. Si a esto le sumamos el espíritu inquieto y heterogéneo del Festival, su carácter «completista» –festival contenedor– y el acostumbrado rigor en la programación y las proyecciones, nos encontramos con que este Sitges 2015 ha sido uno los eventos cinéfilos más importantes para todo amante del género.

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The Final Girls, una de las favoritas, que obtuvo el Premio al Mejor Guión y el Premio Especial del Jurado

La media de películas buenas –entiendan esto como quieran– exhibidas, los títulos anhelados que han cumplido expectativas, y el número de sorpresas inesperadas ha sido muy superior al de otros años. Había más favoritos que nunca entre el público y la crítica, y una absoluta incertidumbre acerca del palmarés. Vamos… para un servidor es el festival más ameno y desenfadado del país, este año ha sido, además, muy emocionante.

/Crónica Sitges 2015
Patrick Stewart es el patriarca de una banda organizada de skinheads en Green Room

Reputadas personalidades de la fantasciencia cinematográfica han sido galardonados in situ, entre miríadas de fans, por el trabajo a la aportación al género a lo largo de sus carreras. Oliver Stone recibió un caluroso homenaje con el Gran Premio Honorífico, mientras que el controvertido director y poeta japonés Sion Sono ha recibido el Premio Màquina del Temps y el actor y artista marcial Simon Yam (más de 200 películas en su haber) el premio Maria Honorífica.

Especial mención merece el galardón a Rossana Yanni, icono del terror español, el spaggetti-western y el trash-pop de los 70 europeo, así en general, que ha sido recipendiaria del premio Nosferatu en una nostálgica y afectuosa entrega en el Auditorio del Hotel Melià.

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Fotograma de la inquietante y perturbadora The Invitation de Karin Kusama, Mejor Película en el Palmarés

Entre un programa de alto nivel generalizado, había varias favoritas, futuribles de ganar los premios importantes: Green Room, la segunda película de la refrescante promesa Jeremy Saulnier –quien ya sorprendiera el año pasado con la agorafóbica y turbia Blue Ruin–, un inquietante e impecable thriller sobre punks y neo-nazis que finalmente se fue con las manos vacías, pese a ser una firme candidata -según las habladurías en las colas para entrar a las salas- al igual que La Bruja, de Robert Eggers, declarado admirador de Shyamalan que ya se alzara con esta cinta con el Premio al Mejor Director en el pasado Festival de Sundance, y que también se fue sin ninguna figurilla. Bone Tomahawk, un western con Kurt Russell contra unos caníbales –muy Sitges–, impecablemente rodado, que se llevó el Premio a la Mejor Dirección para S.Craig Zahler y el Premio José Luis Guarner, llamado así en homenaje al curioso cineasta. The Final Girls de Todd Strauss-Schulson, otra de la que no se dejaba de hablar que recibió el Premio Especial del Jurado, y cuyo original guión, una frescura de metaficción repleta de humor, se ganó también su correspondiente galardón. 

/06. _Turbo Kid_, tributo romántico a la fantasciencia de los 80, era uno de los títulos más esperados del Festival
Turbo Kid, tributo romántico a la «fantasciencia» de los 80, era uno de los títulos más esperados del Festival

Aunque, finalmente fue la norteamericana The Invitation –otra que ya andaba en los corrillos cotillas– la que arrampló con el Premio a la Mejor Película. Una perturbadora historia de sectas y relaciones turbias con altas dosis de drama de la impecable Karyn Kusama, ducha en dirigir tanto producciones de corte indie como Girl Figth como superproducciones de «burguerquín» tipo Aeon Flux.

/Fotograma de _They will all die in space_, Mejor Cortometraje
Fotograma de They will all die in space, Mejor Cortometraje

El Premio a la Mejor Fotografía fue a parar a manos de Pawel Flis, operador de la producción polaca Demon, de Marcin Wrona. Turbo Kid, una de las más esperadas y sin duda de las preferidas por el público, se llevó el Premio a la Mejor Música por su partitura rica en sintetizadores analógicos en este homenaje definitivo al ciencia ficción psicotrónico-láser de los ochenta, co-producción de Canadá/Nueva Zelanda, dirigida por Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell, que también obtuvo el Premio del Jurado Carnet Jove a la Mejor Película; mientras que el Premio al Mejor Cortometraje fue para The Will All Die in Space, la última exquisitez del psicotrónico Javier Chillón, atiéndanme al devenir de este caballero, que promete mucho.

/Yakuza Apocalipse. The Great War of the Underworld, carcajadas estentóreas en una maratón nocturna de Takashi Miike
Yakuza Apocalipse. The Great War of the Underworld, carcajadas estentóreas en una maratón nocturna de Takashi Miike

Este año había gran abundancia de producciones tanto canadienses como de Oceanía, al igual que cooproducciones entre ambas, pero el cine oriental tuvo su acostumbrado espacio sobresaliente dentro del marco de programación. Gran expectación causó la presencia del dadaísta Takashi Miike, que este año traía dos: Yakuza Apocalypse: The Great War of the Underworld y As The God Will.

La segunda se postulaba más como favorita, sin embargo Yakuza Apocalypse proporcionó a la maratón vespertina sobre Miike uno de los momentos más memorables, carcajeados y después recordados de toda la programación. En una exagerada película que aúna vampiros y yakuzas en una absurda trama disparatada repleta de imposibles e hiperviolentas peleas de artes marciales, el enemigo final todopoderoso resulta ser una suerte de muppet de rana cabezona, un luchador enfundado en un disfraz de felpa y gomaespuma pretendidamente infantiloide. A la rana-ninja la tienen que ayudar a subir escaleras porque tiene pies de Espinete, pero luego hace el “espagat” y pelea más rápido que Jackie Chan. A pesar de tamaña acogida, la gran ganadora de ese lado del mundo fue la japonesa I Am a Hero, de Shinsuke Sato, que se hizo con el Gran Premio del Público y con el Premio a los Mejores Efectos Especiales.

/Michael Fassbender entre los espadazos y la niebla de _Macbeth_
Michael Fassbender entre los espadazos y la niebla de Macbeth

El Premio Mejor Interpretación Femenina fue otorgado a Pili Grogne, la protagonista de Le tout nouveau Testament de Jaco Van Dormael, mientras que la Mejor Interpretación Masculina fue para Joel Edgerton por The Gift, otra de las cintas favoritas de la jornada, de la que Edgerton también es director y guionista.

Personalmente, este que escribe –que evidentemente no pudo ver todas las películas, ni pudo mantenerse despierto en todos los maratones de madrugada– se queda con la ya citada Green Room, la versión crepuscular de Macbeth de Justin Kurzel –con Michael Fassbender y Marion Cotillard–, la dos veces galardonada The Final Girls y la modesta e interesantísima Cop Car, protagonizada por una versión ajada de Kevin Bacon y escrita y dirigida Jon Watts.

Eso sí, creo que la rana-muppet-ninja de Takashi Miike me va a acompañar en sueños toda la vida.


       

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