Todo saldrá bien

/Todo saldrá bien, Wim Wenders, 2015CineChrome – Tras siete años sin realizar una película de ficción, Wim Wenders estrena esta semana en España su esperado regreso, Todo saldrá bien, un aséptico melodrama de reminiscencias clásicas, protagonizado por James Franco y Charlotte Gainsbourg, que el cineasta alemán ha rodado en 3D.

Claramente pensado para otro tipo de películas, el 3D no es una técnica desconocida para el director de Paris, Texas, ya experimentó con este formato en su aclamado documental Pina (2011), sin embargo Wenders no pierde la ocasión de ir un paso más allá.
Y es que estudiando las diferentes posibilidades que ofrece el formato tridimensional, el cineasta alemán se arriesga a usarlo, para dar forma a su nuevo trabajo de ficción, Todo saldrá bien, un drama intimista sobre las diferentes maneras de asimilar el dolor y la culpabilidad, que no tiene nada que ver con los largometrajes que habitualmente usan el 3D.

/Wim Wenders, James Franco, Todo saldrá bien, 2015
Siempre reinventándose a sí mismo, en los últimos años, Wenders se aplicó en la realización de documentales, como La sal de la tierra (2014) y el mencionado Pina, recuperando todo el crédito que perdió con su último largometraje de ficción hasta la fecha, la pretenciosa Palermo Shooting (2008).

Basada en una historia original del noruego Bjørn Olaf Johannessen, Wim Wenders cuenta la historia del escritor Tomas Eldan (James Franco), a quien un trágico accidente cambia su vida por completo.
Tomas es un introspectivo y melancólico escritor, con su particular crisis creativa, aislado en una cabaña nevada en busca de inspiración. Tras una fuerte discusión con su novia Sara (Rachel McAdams), más que cansada de su incapacidad emocional, Tomas sufre un fortuito accidente de coche, que desgraciadamente termina con la vida de un niño.
Así es como conoce a Kate (Charlotte Gainsbourg) y a Christopher, madre y hermano de la víctima que ha atropellado, y con los que establece una indeleble conexión, a través de la tragedia que marca para siempre sus vidas.

/James Franco, Todo saldrá bien, Wim Wenders, 2015
James Franco está correcto, pero tampoco aporta nada nuevo a todos los clichés que se presentan en pantalla de escritor atormentado y drogadicto que exorciza sus demonios a través de su obra.

Wenders sigue las consecuencias que el accidente tiene sobre Tomas y su entorno. Primero a corto plazo, siguiendo su caída en las drogas, su intento de suicidio y su ruptura con Sara, para saltar en el tiempo, con escenas que muestran, a lo largo de 12 años, el impacto de una tragedia que sigue presente en su vida.
A pesar del éxito editorial y una nueva relación sentimental con su publicista, que parece dar estabilidad a su vida, Tomas no puede olvidar, se siente culpable del accidente, incluso cuando Kate le exime de cualquier responsabilidad, el escritor es incapaz de perdonarse a sí mismo.
Tomas vuelca todos sus traumas en su trabajo, utilizando sus libros para expresar lo que él no puede físicamente, y es que, como le dicen a lo largo del metraje, es mejor escritor después del accidente.

/Charlotte Gainsbourg, James Franco, Todo saldrá bien, Wim Wenders, 2015
Charlotte Gainsbourg, interpreta a Kate, una ilustradora que lucha para superar la tragedia de perder a un hijo, haciendo que su personaje despierte mucho más interés en el espectador que el protagonista principal.

Partiendo de una sencilla, pero atractiva premisa dramática, Wenders se encarga de desnaturalizar por completo el género, con un acercamiento frio y calculado (que se transfiere a la actuación de Franco, demasiado distante) y un ritmo poco fluido, debido a la excesiva duración de ciertos planos que se alargan innecesariamente, y a los discontinuos saltos temporales que deshacen cualquier tipo de tensión emocional.
Algo, que ni si quiera la correcta banda sonora del recientemente ganador del Oscar Alexandre Desplat, consigue levantar.

/James Franco, Rachel McAdams, Todo saldrá bien, Wim Wenders, 2015
Aunque Rachel McAdams destaca cada vez que aparece en pantalla, su presencia es meramente testimonial.

Lo que no se le puede negar a Wenders es el expresivo e inteligente trabajo de cámara que despliega en Todo saldrá bien, sobre todo en el primer tramo de la película, y el ambiente general, que destaca por la riqueza de las texturas, aun así, excepto en un par de secuencias de exteriores brillantemente rodadas, el 3D tampoco es que sea indispensable, ni ayude por si solo a sostener un guion demasiado rígido, que no cuenta con la estructura adecuada para su desarrollo.

Y es que a pesar de su buen comienzo, su acertada atmósfera, y un planteamiento interesante Todo saldrá bien, pierde fuerza narrativa y equilibrio, en cuanto Wenders se dedica a mostrarnos piezas del futuro de un James Franco, que nunca parece envejecer. No es que sea una mala película, contiene destellos del genio creativo del cineasta alemán, pero tampoco es la mejor del director, la carga emocional se diluye en pura cursilería, simplemente es un tanto intrascendente a pesar de la “novedad” del formato.

       

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