Como uno de los patrocinadores de los premios World Press Photo, Canon organizó en el día de ayer un encuentro para prensa con el venezolano Ronaldo Schemidtgalardonado recientemente con el último World Press Photo of the Year.

Ganador gracias a su poderosa imagen de un manifestante corriendo en llamas durante las protestas en Venezuela contra el gobierno de Maduro, el fotógrafo caraqueño –afincado en México– acudió a las oficinas de Canon en Madrid para hablar sobre la consecución de este importante premio, de cómo ha influido el galardón en su trabajo diario y de sus proyectos futuros.

La fotografía ganadora del WPP 2018 © Ronaldo Schemidt, AFP
La fotografía ganadora del WPP 2018 © Ronaldo Schemidt, AFP

Schemidt trajo consigo además imágenes de otros fotógrafos que se encontraban allí con él y que capturaron el momento desde otro punto de vista, mostrando la intrahistoria de la fotografía ganadora y revelando el proceso de toma de imagen que el propio Schemidt llevó a cabo durante la manifestación. Por su parte, Canon obsequió al fotoperiodista ganador del World Press Photo of the Year con en un equipo fotográfico de última generación –una Canon 5D Mark IV acompañada por una óptica 35 mm de la marca–.

Ronaldo Schmitd explica cómo tomó la foto ganadora del WPP mediante imágenes de otros fotógrafos allí presentes © Albedo Media
Ronaldo Schmitd explica cómo tomó la foto ganadora del WPP mediante imágenes de otros fotógrafos allí presentes © Albedo Media

Después de la rueda de prensa, tuvimos la oportunidad de charlar con él cara a cara para que nos contara su visión del fotoperiodismo actual y de su trabajo, experiencias y sensaciones.

Nota: el siguiente texto no es una transcripción literal del contenido de la entrevista, sino que reproduce las ideas en ella contenida de la forma más fidedigna posible. Ciertas partes pueden haber sido resumidas, pero en ningún caso se ha alterado, al menos de forma voluntaria, el sentido de las opiniones e informaciones aportadas por ambas partes. Las aclaraciones y textos de apoyo son expresadas en cursiva.

Buenos días Ronaldo. Lo primero, felicitarte por el premio; es un placer poder hablar contigo de cerca.

Muchas gracias, encantado de hablar con vosotros.

La controversia que suscita una situación de entorno laboral como la tuya hace difícil la toma de decisiones en el campo. ¿Qué sientes al darte cuenta de que una persona se está quemando?

Yo tengo un problema –aunque no sé si realmente lo es– y es que siempre empatizo con las historias, me llegan dentro de verdad. Tengo compañeros a los que no les afecta tanto, pero yo a veces me tengo que retirar a un lado, respirar y reflexionar sobre lo que tengo delante. El caso de José Víctor me impactó porque en ese momento la situación rebosaba adrenalina. Las fotos, el envío de éstas a la agencia, ser consciente a posteriori de que podría haber sido yo el que se quemase, era una situación frenética.

En cuanto a lo personal, a mi me afectó mucho porque me consta que su vida cambió para siempre, y no precisamente para bien. Ahora no puede exponerse al sol como cualquiera de nosotros, y seguirá así durante mucho tiempo. Además, los daños no han sido sólo físicos, sino también psicológicos. Por ejemplo, él no quiere hablar con prensa, y de hecho ni siquiera ha visto la imagen. No quiere verla. Sería egoísta decir que lo sufro como él, por suerte a mi no me pasó nada, pero sí siento mucha pena porque él haya tenido que pasar por todo esto.

Una de las imágenes previas a la foto elegida como ganadora del WPPOTY 2018 © Ronaldo Schemidt
Una de las imágenes previas a la foto elegida como ganadora del WPPOTY 2018 © Ronaldo Schemidt

En esos momentos tan impactantes, ¿piensas en dejar la cámara y ayudar, o racionalizas tus emociones para llegar a la conclusión de que la mejor manera de ayudar es visibilizando el problema a través de tus imágenes?

Nosotros somos fotoperiodistas. Pero también somos humanos, no somos un robot, es la cámara la que es una máquina. Es duro ver a compañeros y a manifestantes que resultan heridos, y por un momento piensas: ‘Esto no debería estar pasando, son víctimas de una situación política y social y no culpables de la misma, deberían estar viviendo una vida normal.‘ Y, por el otro lado, en lo que se refiere a las fuerzas de seguridad, también puedes sentir que en muchas ocasiones ellos no quieren agredir, sino que se limitan a seguir órdenes.

Eso te ayuda a identificarte con ambas partes, pero en ese momento es cuando hay que tener los pies en la tierra y pensar: ‘este es mi trabajo y mi forma de ayudar’. Si yo no hubiera estado allí –o cualquier otro fotógrafo en mi lugar– esta tragedia habría ocurrido de la misma forma, la diferencia es que habría pasado desapercibida. Posiblemente no hubiera recibido medicinas ni ayuda, no lo hubiesen llevado a ningún hospital, no habría presión internacional… Esa es la verdadera responsabilidad de los fotoperiodistas; contar lo que está pasando.

Schemidt nos confiesa que tuvo que enviar las fotografías anteriores y posteriores a la elegida para que la organización del World Press Photo pudiera comprobar que no hubiera ninguna trampa de edición © Ronaldo Schemidt
Schemidt nos confiesa que tuvo que enviar las fotografías anteriores y posteriores a la elegida para que la organización del World Press Photo pudiera comprobar que no hubiera ninguna trampa de edición © Ronaldo Schemidt

¿Alguna vez has sentido la necesidad de dejar tu trabajo a un lado y ayudar físicamente a quienes tenías delante?

No puedo decir que se me haya presentado la ocasión demasiadas veces. En este caso concreto, la escena de José Víctor duró un total de unos 14 segundos, todo pasó muy rápido. Además, yo estaba involucrado en ella, estaba realmente cerca y sentía el calor de las llamas. Si hubiera tenido más tiempo podría haber llamado a los paramédicos, avisar del peligro que corría aquella persona o haberme parado a pensar en cómo ayudar de la mejor manera posible. Lo humano no está peleado con el fotoperiodismo.

Tengo un compañero fotógrafo al que admiro, Aris Mesinis de Grecia, que también trabaja para AFP. Él informó al mundo sobre la tragedia de Lesbos, y cuando está allí llega un momento en el que ve que un niño se está ahogando, acerca su mano para agarrarlo y le salva la vida. Ese tipo de reacciones son las que te hacen mejor fotoperiodista, no creo en el arquetipo del fotoperiodista inmutable, duro e insensible. Somos humanos.

La muchedumbre que asistió a la manifestación puso todo su empeño en apagar las llamas que rodeaban el cuerpo de José Víctor Salazar © Rolando Schemidt
La muchedumbre que asistió a la manifestación puso todo su empeño en apagar las llamas que rodeaban el cuerpo de José Víctor © Rolando Schemidt

Además del constante peligro físico y mental, ¿cuáles son las mayores dificultades que encuentras al trabajar en un contexto de violencia? ¿Afecta esto a tu carácter o a tu forma de pensar?

Trabajar en un contexto así acaba desgastándote, pero cuando estás metido en este tipo de conflictos sabes a lo que te expones. Yo asumí este riesgo y estoy ahí porque quiero, pero la historia no somos nosotros. No me gusta glorificar al fotoperiodista, no somos víctimas del sistema. Trabajar en este contexto de violencia afecta a mi forma de pensar motivándome a seguir y haciéndome sentir más comprometido. Tengo un hijo de doce años, así que me niego a tomar una actitud negativa por muy duro que sea el día a día.

En cuanto a las dificultades, depende del lugar donde trabaje. En Venezuela recibí una bomba de gas que me dejó la pierna amoratada y muy dolorida durante varios meses, me volví alérgico al propio gas y me tuvieron que inyectar esteroides en dos ocasiones porque me quemaba y tenía el cuerpo repleto de ronchas… Incluso la Guardia Nacional me disparó en el pecho mientras intentaba ayudar a un compañero herido. También he cubierto el narcotráfico en México, y ahí no sólo temes por no poder entregar tu trabajo, sino también por tu propia vida. Pero hay que continuar, todo eso viene en el paquete.  Hay un compromiso con la profesión, no estamos allí para ganar premios.

El fotógrafo venezolano durante su intervención en las oficinas de Canon en España © Mario Sánchez
El fotógrafo venezolano durante su intervención en las oficinas de Canon en España © Mario Sánchez

Como público estamos muy acostumbrados a ver cada día –desgraciadamente– imágenes terribles, con un alto contenido de violencia. ¿Crees que el uso que hacemos de las redes sociales –como plataforma de expresión de pensamientos o como galería de imágenes– afecta a la concepción social que se tiene de un trabajo como el fotoperiodismo?

Considero que trivializa un poco la verdadera esencia del fotoperiodismo. Detrás de todo este trabajo hay una gran responsabilidad, el fotoperiodismo no es subir fotos a tus redes a modo de galería como si se tratase de algo divertido. Esto no es un juego, ni para los fotógrafos ni para los futuros receptores de las noticias. Hace muchos años se respetaba mucho más el trabajo del fotoperiodista porque se tenía conciencia de lo que significa estar metido en un conflicto y porque salían menos imágenes. Esta democratización de las imágenes está bien, todo el mundo tiene derecho a informar y ser informado, pero ha de hacerse siendo consciente del riesgo que supone, llevando la protección adecuada y en un entorno de seguridad en la medida de lo posible.

Afable y sincero, Ronaldo Schemidt nos advierte de la importancia del compromiso en la profesión de fotoperiodista © Mario Sánchez
Afable y sincero, Ronaldo Schemidt nos advierte de la importancia del compromiso en la profesión de fotoperiodista © Mario Sánchez

El ‘World Press Photo of the Year’ es uno de los premios más importantes del fotoperiodismo a nivel internacional. ¿Ha cambiado tu forma de pensar el hecho de obtener un galardón tan importante?

En la gala de entrega de premios en Ámsterdam me ocurrió algo curioso con una periodista. Ella me pedía que sonriera un poco más en las fotos que tomaba la prensa, me preguntaba si es que no estaba contento por haberlo conseguido. Está claro que es un reconocimiento a una trayectoria, a la constancia en el trabajo, incluso a una profesión tan importante como la del fotoperiodista, pero no tengo nada que celebrar. No estaba haciendo fotos de una situación feliz, sino de una persona que se estaba quemando. Hay 150 muertos en Venezuela como consecuencia de estas manifestaciones, son tragedias reales y no merecen una celebración.

Ronaldo Schemidt explicó el origen y la forma en la que capturó la imagen premiada © Mario Sánchez
Ronaldo Schemidt explicó el origen y la forma en la que capturó la imagen premiada © Mario Sánchez

Sabemos que te formaste en fotografía en México. ¿Por qué decides dedicarte al fotoperiodismo?

Yo estudié antropología en Venezuela antes de estudiar fotografía en México, así que lo mío son las personas. Recuerdo abrir un libro sobre premios World Press Photo y Pulitzer y ver la foto de Kevin Carter con el buitre y la niña y sentirme tan impactado que tuve que cerrar el libro y reflexionar durante unos minutos. Aquello me marcó, tanto la imagen como la historia que había detrás. Cuando llegué a la escuela de fotografía en México tenía claro que quería estudiar exclusivamente fotoperiodismo, e incluso adaptaron la temática del curso a mis intenciones. Cuando salí de allí, me fui directo a buscar trabajo en periódicos, y poco a poco la experiencia me ha traído hasta donde estoy ahora.

Ronaldo Schemidt contestó a preguntas de la prensa y posteriormente pudimos hablar con él en cercanía © Mario Sánchez
Ronaldo Schemidt contestó a preguntas de la prensa y posteriormente pudimos hablar con él en cercanía © Mario Sánchez

¿Cómo fue la vuelta a casa después de una experiencia tan chocante como la que viviste en Caracas? ¿Qué te depara el futuro cercano?

Después de esta cobertura necesitaba tomarme un descanso. Regresé a México y me fui unos días a descansar para darme un tiempo de recuperación física después del impacto de perdigones de la Guardia Nacional –uno se me quedó alojado en la rodilla– y de mi pierna maltrecha que no podía mover correctamente. Tuve que ir al médico a desintoxicarme del gas lacrimógeno que tantas veces inhalé en Caracas, y después de eso me tomé un descanso de diez días y volví a trabajar de nuevo.

Esa actitud también forma parte del compromiso del fotoperiodista, algo esencial en esta profesión. En cuanto al futuro, me depara trabajo. Ahora tengo que sentarme a hablar con mis jefes, hay una campaña presidencial en México, hay mucho trabajo aún por hacer. Y si tengo que volver a ir a Venezuela a trabajar, lo haré sin dudar. A mi me gusta esto. Me gusta estar cerca de los problemas y cerca de la gente.

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