En los años 50 España vivía aislada en ese “páramo cultural” que impuso el régimen. Marcada por la represión, la censura y el exilio de los grandes creadores, la fotografía española, de carácter pictórico y convencionalista, se veía desplazada a la cola de Europa.

En este clima de aridez artística, dos jóvenes almerienses se atrevieron con el proyecto que renovaría el panorama fotográfico nacional y daría visibilidad a los autores españoles más innovadores, dentro y fuera de nuestras fronteras. Hablamos de Carlos Pérez Siquier y José María Artero García.

Ambos, pertenecientes a la Asociación Fotográfica Almeriense, supieron aglutinar el descontento existente entre los jóvenes fotógrafos españoles, hartos del ostracismo al que se veía relegada la fotografía nacional, sumida por entonces en un movimiento asociacionista en el que se premiaba exclusivamente la técnica sin explorar los nuevos derroteros, más experimentales, por los que estaba discurriendo la disciplina en el resto de Europa.

La Chanca, Almería © Carlos Pérez Siquier
La Chanca, Almería © Carlos Pérez Siquier

Pérez Siquier y Artero García fundaron en 1956 la revista Afal, concebida inicialmente como otro boletín de los que publicaban entonces las asociaciones fotográficas, pero que a partir de su cuarto número, se desmarcaría de esta corriente hacia otra más moderna y vanguardista, que buscaba difundir la fotografía más actual y salirse del margen de lo establecido por las asociaciones. Hicieron un llamamiento a una nueva generación de fotógrafos mediante la publicación de un manifiesto que reivindicaba la fotografía como manifestación artística libre e independiente y pedía a los lectores que se unieran a ellos en su labor de despertar la fotografía española de su letargo.

Afal nº 21 (Noviembre Diciembre 1959) Fotogrfía de portada © Oriol Maspons
Afal nº 21 (Noviembre Diciembre 1959) Fotografía de portada © Oriol Maspons

De esta forma surgió el Grupo Afal, un colectivo heterogéneo de fotógrafos jóvenes e inconformistas, con inquietudes afines pero con visiones artísticas muy diferentes. Atrajeron a autores como Joan Colom, Gabriel Cualladó, Paco Gómez, Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier, Alberto Schommer, Oriol Maspons, Ricard Terré, Julio Ubiña, Francesc Catalá Roca, Gerardo Vielba, Xavier Miserachs, nombres que serán recordados como los mejores fotógrafos de la época. Cada uno con su estilo personal, algunos ligados ya a la cultura, otros amateurs, otros que empezaban su andadura profesional, compartieron sus similitudes y diferencias con el objetivo común de crear una nueva identidad fotográfica, más documentalista y humanista, que huyese de los aburridos cánones estéticos impuestos hasta el momento por la tendencia imperante. Venían de distintos puntos del país y se agruparon fundamentalmente en tres lugares estratégicos: Almería, Madrid y Barcelona. Apostaron por retratar la realidad de la sociedad española sin artificios, salir a la calle y fotografiar a la gente, desafiando la censura del régimen que buscaba por todos los medios silenciar las dolencias de una España rota.

Sin título / París. Hombre caminando hacia un coche ©Leonardo Cantero
Sin título / París. Hombre caminando hacia un coche © Leonardo Cantero

Conscientes de la importancia del movimiento en el que estaban participando, en 1958 publicaron el Anuario de la Fotografía Española que reunía más de 100 fotografías de 48 autores representativos de la nueva corriente. La selección que reflejaba la diversidad fotográfica nacional y sirvió para llamar la atención fuera de nuestras fronteras a fotógrafos como Henri Cartier-Bresson, Otto Steinert o Edward Steichen. Este último incluso seleccionó varias de las fotografías del anuario para una exposición celebrada en el MoMA en 1959. Sin embargo en España, su carácter demasiado vanguardista no fue recibido con la misma aceptación, y las pocas ventas que cosechó hicieron tambalear los cimientos económicos de la revista.

Niña Peinandose © Gabriel Cualladó
Niña Peinándose © Gabriel Cualladó

Gracias a la labor de Afal, los fotógrafos españoles participaron en exposiciones internacionales colectivas en diversas ciudades europeas como Paris, Berlín, Moscú o Milán, donde sorprendieron a propios y extraños, y hasta fueron promocionados por Otto Steintert como referentes de la fotografía subjetiva Española.

Semana Santa, Barcelona © Ricard Terré
Semana Santa, Barcelona © Ricard Terré

También se encargaron de difundir en nuestro país la obra de artistas extranjeros, mostrando la obra de los jóvenes fotógrafos belgas del momento, del colectivo mexicano La Ventana, y del propio Otto Steinert, quien mantuvo una estrecha colaboración con el grupo.

La revista Afal publicó 36 números en los que recogió obras de los fotógrafos nacionales e internacionales más importantes y dedicó parte de su espacio a la cinematografía. La revista se matuvo siempre de forma independiente gracias a las suscripciones, la publicidad y sobre todo la aportación de Carlos Pérez Siquier y José María Artero, hasta 1963, cuando las dificultades económicas arrastradas tras la publicación del anuario obligaron a la disolución del grupo. Como dijo el propio Pérez Siquier: “Las revoluciones tienen que morir jóvenes y no hay que procurar alargarles la vida porque languidecen”.

Carlos Pérez Siquier en la presentación de la exposición © Nerea de Cos
Carlos Pérez Siquier en la presentación de la exposición © Nerea de Cos

En el marco de PhotoEspaña 2016 el Museo Reina Sofía nos trae la exposición “Humanismo y subjetividad en la fotografía española de los años 50 y 60. El caso Afal”, comisariada por Laura Terré Alonso, que realiza un recorrido por la fotografía de estos años, prestando especial atención a los materiales cedidos por Carlos Pérez Siquier.

En la primera sala podemos encontrar obras los grandes maestros españoles de la fotografía neorrealista como los citados José María Artero, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Oriol Maspons, Carlos Pérez Siquier, Ricard Terré, o Francesc Catalá Roca, aquellos que no tuvieron miedo de salir a la calle a fotografiar lo que encontraban, desafiando a quienes simplemente buscaban la belleza y se veían incomodados por los retratos de la realidad cotidiana, las miradas de los niños en la calle, las viudas, las familias desoladas por la pobreza.

Mujer encalando © Carlos Pérez Siquier
Mujer encalando © Carlos Pérez Siquier

Se expone también en esta sala el proyecto 11 fotógrafos españoles a París, con el que algunos integrantes del grupo como Leonardo Cantero o Gerardo Vielba viajaron a la capital francesa para mostrar en España el modo de vida de los parisinos y así conseguir atraer algo de turismo español a la ciudad. La estética de estas fotografías llama la atención en contraste con las tomadas en España, lo que ejemplifica perfectamente las dos realidades que se vivían en los países vecinos. La elegancia y modernidad parisinas chocan con esos retratos más rurales y retrógrados de la España estancada por el régimen.

En la sala 413 la muestra reúne fotografías de miembros del grupo Afal y de sus contemporáneos internacionales, como los mexicanos del grupo La Ventana, además el extenso fondo documental cedido por Pérez Siquier con materiales relativos a la revista: ejemplares, maquetas de publicación, libros y anuarios de la época, ejemplares de otras revistas afines y un importante legado epistolar que recopila las correspondencia que mantuvieron sus fundadores con el resto de miembros del grupo y con otras personalidades de la cultura. El recorrido por esta colección de materiales nos permite hacernos una idea del funcionamiento de la revista, la meticulosidad con la que Artero se se dedicaba a la edición, controlando hasta el milímetro la calidad de cada una de las publicaciones y también de las dificultades por las que tuvieron que pasar sus fundadores para sacarla adelante.

Mi vieja © Francisco Ontañón
Mi vieja © Francisco Ontañón

No cabe duda de la vital importancia del legado de Afal como ente revolucionario de la fotografía española. Qué sería hoy de este arte si aquellos dos jóvenes, afincados un lugar tan inesperado como Almería, no hubieran decidido enfrentarse a todas las dificultades, tanto las económicas como las sociales, y remover los cimientos de lo establecido, abriendo la puerta a una nueva ola renovadora que posicionase nuestra fotografía en el mapa de la cultura internacional. Como afirmó Oriol Maspons, “Afal fue un flechazo, un milagro para la fotografía española“.

“Humanismo y subjetividad en la fotografía española de los años 50 y 60. El caso Afal” se exhibe hasta el 7 de noviembre en la Sala 413 del Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía.

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