Con motivo de la exposición retrospectiva de Anders Petersen, viajamos a München para asistir a la inauguración y entrevistar al fotógrafo, quien generosamente nos dedicó su precioso tiempo. Esta entrevista ha sido posible también gracias a la colaboración inestimable del personal de prensa del Münchner Stadtmuseum y especialmente de Anja Scherz y Ulla Hoering.

Llegamos a la entrada del museo y Anders Petersen nos está esperando puntualmente, gorro de lana negro, ropa y calzado de trekking, y su pequeña Leica en la mano. Ha estado fotografiando toda la mañana y ha interrumpido su periplo por la ciudad para atendernos, antes de realizar una pequeña presentación sobre sus fotografías para un reducido público y tomar el vuelo de vuelta a Estocolmo.

Anders Petersen, München 2015 © David Fonfría
Anders Petersen, München 2015 © David Fonfría

Nota: el siguiente texto no es una transcripción literal del contenido de la entrevista, sino que reproduce las ideas en ella contenida de la forma más fidedigna posible. Ciertas partes pueden haber sido resumidas, pero en ningún caso se ha alterado, al menos de forma voluntaria, el sentido de las opiniones e informaciones aportadas por ambas partes. Las aclaraciones y textos de apoyo son expresadas en cursiva.

Háblanos de tus comienzos en la fotografía.

Al principio intenté pintar y posteriormente traté de escribir, pero ambas actividades eran un poco solitarias. Entonces pensé que quizás la fotografía no sería tan solitaria y si eres un tipo curioso como yo es bueno tener una cámara porque la cámara actúa como una llave para entrar en diferentes situaciones y conocer gente. Gracias a la cámara pude acceder a una prisión, a un hospital mental, etc., y quizás gracias a la cámara fue que pude pasar tanto tiempo en el Café Lehmitz.

Cuando era joven, alrededor de 1966 por primavera, conocí unos amigos que tenían cámaras, y se lo pasaban muy bien. Siempre tenían gente a su alrededor, eran creativos, y conocían mucha gente. De ese modo especial comunicaban, y yo pensé: ¡Esto es genial!, así que le pedí prestada su cámara a uno de mis amigos y traté de aprender cómo revelar y hacer copias. Otro momento muy importante para mí fue cuando vi una foto de Christer Strömholm. Era una foto de un cementerio nevado con pisadas en la nieve y era como si la fotografía quisiera decir que los muertos salen durante la noche cuando nadie puede verlos. Ese tipo de simbolismo me gusta, es un símbolo que trata de mostrarnos lo que yace más allá de lo superficial.

¿Cómo comenzaste a trabajar para revistas y publicaciones?

Tenía que ganarme la vida, pero haciendo algo en lo que realmente creía, así que intenté vender mis imágenes a revistas, aunque no tuviera mucho éxito y no ganara mucho dinero con mis fotografías, por ello tuve muchos trabajos, trabajé en bares, y de muy diferentes maneras.

¿Además de Christer Strömholm, que otros fotógrafos han tenido una influencia importante en tu fotografía?

Hay tantos… Son toda una familia de fotógrafos. Pertenezco a esa rama de la fotografía donde se encuentra por supuesto Christer Strömholm, quien no fue sólo importante para mí como fotógrafo, sino también como amigo. Ed van der Elsken especialmente con “Love On The Left Bank” y “Sweet Life”, Lisette Model, Diane Arbus, Nan Golding, Daido Moriyama y muchos otros fotógrafos japoneses, Boris Mikhailov también, Antoine d´Agata, Michael Ackerman, Jim Goldberg. Muchos, muchos, y por supuesto Robert Frank.

Por otro lado pienso que aunque me gusta mucho mirar fotografías y aprender de ellas y de los fotógrafos que las han tomado, tengo que considerar el hecho de que no debo estar muy influenciado por otros. Estoy muy influenciado por otros fotógrafos que me gustan muchísimo, pero tienes que encontrar tu propio camino.

Ahora con Internet es muy fácil acceder a todo, y eso es una advertencia, porque sin realmente el necesario entendimiento eres muy influenciable, y quizás pueda ser bueno, pero tienes que encontrar tu propio camino trabajando y mostrando tus fotos todo el tiempo para establecer una comunicación.

Pero no mirar demasiado a lo que otra gente está haciendo en fotografía. Ver películas, leer novelas, poesía, pintura. Para mí en la pintura y en el cine encuentro mucha inspiración.
Muchos fotógrafos y yo también, necesitamos toda una vida para descubrir quiénes somos, que tipo de expresión buscamos y que es lo más verídico y creíble. No es una cuestión de ser buen o mal fotógrafo, en absoluto, ese no es el caso, es una cuestión de ser creíble. Muchas “malas” fotografías pueden ser fantásticas, creíbles y en ese sentido funcionar muy bien.

¿Qué es para ti la fotografía?

¿Qué es para mí la fotografía? Es un modo de vida. Es una parte de mi vida. No cojo la cámara sólo cuando tengo que hacer fotos. Pertenezco a un tipo de fotografía que es más un tipo de diario, de documentación privada, es probablemente más privada que documental. Cuando estoy caminando en la calle llevo siempre mi cámara conmigo y si veo alguien interesante tomo una fotografía. Hago fotos de las cosas con las que me identifico, o la comida que estoy comiendo, gente, estructuras, animales…

¿Te sientes también cercano al estilo humanista de Cartier-Bresson, Robert Doisneau, Eugene Smith?

Sí, absolutamente. ¿Cómo podría no hacerlo? También Kertesz, Atget, Brassaï. Son la historia de la fotografía, especialmente Cartier-Bresson es tan importante. Boubat, Willy Ronis, todos estos fotógrafos son muy románticos, pero también muy auténticos, con un gran corazón. No son horribles con sus cámaras, aman la gente y utilizan sus cámaras como una herramienta para mostrar su amor, lo cual me encanta. Por otro lado son demasiado románticos para mí, si los comparo con mis fotografías, pero nunca podría negar a estos fotógrafos. Son muy importantes y lo seguirán siendo.

Café Lehmitz, Hamburg, 1970 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU
Café Lehmitz, Hamburg, 1970 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU

Me gustaría que hablásemos un poco sobre Café Lehmitz, tu trabajo y el libro que ha alcanzado categoría de culto. ¿Cómo lo descubriste y que te movió para fotografiar allí?

Nunca había oído hablar de Café Lehmitz, pero tenía una cita allí a la una de la madrugada. Busqué donde se encontraba, porque había quedado allí con Gertrud. Cuando llegué ella no estaba, pero el bar estaba lleno de gente, era imposible encontrar un sitio, al final encontré un espacio y puse mi Nikon F sobre la mesa. En ese momento un tipo muy simpático vino y me preguntó sobre mi cámara, brindamos y continuamos bebiendo cerveza y brindando. Fuimos a la barra y pedimos unos licores.

Unas chicas muy guapas llegaron y bailamos con ellas, había muy buena música todo el tiempo Chuck Berry, Fats Domino, Little Richards, Rolling Stones, por supuesto. En ese momento me di cuenta de que mi cámara había desaparecido. ¿Cómo podía ser posible? Muy típico de mí… El primer día y pierdo la cámara…

Pero al rato vi mi cámara volando por los aires y a la gente haciéndose fotos con ella y pasándosela de mano en mano y volando por los aires de nuevo. Entonces me dije ¡oh, oh! ¡Tengo que recuperarla!

Le dije a un tipo: Hola, es mi cámara, tienes que hacerme una foto a mí también. ¡Ok! El tipo me hizo la foto y recuperé la cámara. Entonces llegó Gertrud, dos horas tarde. Cuando me vio, me dijo: ok, puedes continuar y así hice.

¿Ha cambiado mucho la manera en la que te aproximas a la gente desde aquellos comienzos? ¿Cómo logras esa cercanía en tus fotografías?

No lo sé. Realmente no lo sé. Yo creo que lo hago de la misma manera que hace 45 años. Solamente tienes que ser tú mismo, tan desnudo y tan honesto como sea posible, tienes que ser quien realmente eres.

Aspecto de parte de la serie “Close Distance” en la exposición © David Fonfría
Aspecto de parte de la serie “Close Distance” en la exposición © David Fonfría

En ocasiones fotografías momentos muy íntimos de la vida de las personas. Logras mucha cercanía e intimidad con las personas fotografiadas. ¿Te resulta fácil, cómo lo logras?

Sí, es muy fácil. Depende, no me acerco y digo quiero tomar fotos de ti desnudo, o algo así… Bueno, sí, lo hice una vez en Paris en 2006. Le pregunté a una mujer si podría fotografiarla desnuda en la habitación de mi hotel y me dijo que sí. Esa fue la única vez que hice algo así. Para fotografiar tienes que saber lo que quieres, pero al mismo tiempo tener mucho respeto por quien fotografías, hombres, mujeres, niños, perros, gatos, lo que sea.

Es algo muy normal, conoces a alguien en un bar, te sientas, conversas, te conoces un poco más y después de un rato estás fotografiando y es totalmente natural tomar fotos íntimas también.

Café Lehmitz tiene lugar entre sus cuatro paredes. Algunos de tus trabajos los has realizado en lugares cerrados como prisiones, hospitales mentales o asilos de ancianos. ¿Qué es lo has aprendido sobre la condición humana en esos lugares?

La razón por la que fui a esos lugares es porque son lugares cerrados. Cerrados para la gente normal a no ser que hayas cometido un crimen, por ejemplo. No se puede estar en una prisión, está prohibido. Con la ayuda de mi cámara pude entrar y estar allí por casi tres años.
Tenía mi coche aparcado fuera, un Volvo, porque no podías dormir dentro, no me lo permitieron. Fue interesante, pero también duro. Estaba sobre todo interesado en lo que subyace bajo la superficie, que tipo de estructura social habita dentro de los muros de una prisión, y cuál es el significado del concepto de libertad, ¿Qué es la libertad?

Aprendí que la libertad es un ”bluff” porque nunca somos realmente libres, pero nos sentimos casi libres. Cuando estamos dentro de los muros de una prisión y sabemos que no podemos salir fuera, entonces afuera representa la libertad, pero cuando salimos fuera de sus muros no hay libertad. Toda mi vida quise saber que hay debajo de lo superficial, porque soy un tipo curioso, toda mi vida quise ver, quise sentir, quise entender mejor. Eso es lo de lo que trata la fotografía –creo– tratar de entender más y mejor.

“Fängelse” trabajo sobre la prisión y “Gröna Lund” primer trabajo publicado por Anders Petersen © David Fonfría
“Fängelse” trabajo sobre la prisión y “Gröna Lund” primer trabajo publicado por Anders Petersen © David Fonfría

Has enseñado fotografía por muchos años en Göteborg, en la escuela Fatamorgana y has realizado muchos talleres por todo el mundo. ¿Cómo describirías tu experiencia como profesor de fotografía?

¡Es fantástico! Para mí es una situación muy privilegiada también la de estar en contacto con los alumnos y participantes en mis talleres. Para mí es muy inspirador y aprendo muchísimo. No soy el profesor, soy el alumno. Así es como lo veo.

¿Encuentras muchas diferencias en la manera en la que los estudiantes se relacionan con el medio desde los tiempos de la fotografía analógica hasta la actualidad en la era de la fotografía digital?

Sí. Ahora con la técnica digital los alumnos toman muchas fotografías y están demasiado obsesionados con mirar la foto en la pequeña pantalla de la cámara, y esto no es bueno, porque cada vez que miran la pantalla están creando una distancia con aquello que están fotografiando. No se debería hacer esto en el momento de fotografiar, sino después.

Si quieres tomar un verdadero retrato de alguien, no debes mirar la pantalla, porque cada vez que lo haces te sitúas fuera y se supone que te debes meter dentro. Es un gran problema porque se hacen muchas fotografías, pero si puedes manejarlo está bien.

La tecnología digital continúa evolucionando mientras que la técnica analógica se ha quedado donde estaba o ha ido a peor. Los papeles, el revelado, todo va a peor y las cámaras ya no se producen, incluso mi pequeña cámara.

Close Distance, 2002 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU‘
Close Distance, 2002 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU

¿La discontinuidad de ciertas películas, papeles y equipos analógicos han llegado a afectar tu trabajo?

La película todavía funciona bien, pero los papeles ya no son tan buenos, tienen menos plata, por lo que tengo que trabajar mucho más duro para conseguir una buena copia. Actualmente no hago tantas copias como antes porque tras pasar tanto tiempo en el cuarto oscuro he desarrollado una especie de alergia y me cuesta a veces respirar. Así que ahora me lo tengo que tomar con más calma y sólo cuando es verdaderamente importante me meto en el cuarto oscuro.

Así pues, ahora utilizas ayuda de la técnica digital, como en algunas de las copias de la exposición.

Sí, selecciono algunas imágenes a partir de mis hojas de contacto y le pido a un amigo que las escanee en alta resolución y posteriormente otro amigo me ayuda con PhotoShop para imprimirlas como a mí me gustan. Pero no es lo mismo, no es lo mismo que en analógico y lo sé. No es la misma atmósfera, el mismo volumen, es una pena.

Detalle de hoja de contacto de la serie Café Lehmitz © David Fonfría
Detalle de hoja de contacto de la serie Café Lehmitz © David Fonfría

¿Qué consejo le darías a alguien que está comenzando en la fotografía?

¡Diviértete! Es muy importante y fotografía lo que te emociona, lo que forma parte de tus raíces, lo que realmente te motiva. No fotografías muchas cosas, sólo lo que es importante para ti, tan pronto como te sea posible, no esperes. Necesitas enfocarte y tener una fuerte conexión y enorme energía con lo que estás haciendo.

En fotografía hay un enorme abanico de corrientes y me gustan todas, siempre que sean creíbles, por supuesto. No es sólo que el trabajo este hecho profesionalmente, eso es una tontería. Siempre que pueda sentir el temperamento y la personalidad detrás de la foto, está bien. Ese es el camino para alguien que comienza, divertirse, estar motivado y trabajar. Estoy hablando de trabajar, pero no es realmente un trabajo, es una forma de vida. No son sólo 8 horas al día, son 24 horas al día.

Sobre un ejemplar de su famoso libro "Café Lehmitz", una Nikon F como la empleada por Anders Petersen para realizar ese trabajo y otros, y motivo de una anécdota de sus inicios en ese tipo de fotografía. © Albedo Media
Sobre un ejemplar de su famoso libro «Café Lehmitz», una Nikon F como la empleada por Anders Petersen para realizar ese trabajo y otros, y motivo de una anécdota de sus inicios en ese tipo de fotografía. © Albedo Media

Recuerdo que Christer Strömholm me dijo durante las primeras semanas en la escuela de fotografía, y yo creía que estaba de broma, pero no estaba bromeando: Anders, ¿sabes lo que tienes que hacer? Tienes que dormir con tu cámara. Y lo hice. Era más como un símbolo, y dormía con mi Nikon F y es una cámara robusta y fría, pero tras un rato la cámara adquiría la temperatura del cuerpo, 37 grados.

Tras acostumbrarme, la cámara era como una parte de mi cuerpo, de mi mano, y podía casi manipularla durante el sueño y no tenía que mirar. Christer Strömholm era inteligente. Esto se puede hacer también hoy en día.

Stockholm, 2000 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU
Stockholm, 2000 © Anders Petersen / Courtesy Galerie VU

¿Y para quienes ya llevan cierto tiempo luchando con su fotografía?

Siempre tener a alguien para enseñarle tus fotos, preparar siempre un nuevo portfolio, tener siempre un proyecto, pero uno sólo no es suficiente, debes tener quizás tres proyectos diferentes para poder saltar de uno a otro y tener diferentes posibilidades. Crear portfolios y mostrarlos a alguien a quien respetas y valoras, quienquiera que sea. No tiene que ser un fotógrafo necesariamente, quizás pueda ser alguien interesado en la cultura o el arte.

Tus exposiciones viajan alrededor del mundo, pero en tus trabajos hay pocas fotografías tomadas fuera de Europa. ¿Te cuesta inspirarte fuera de Europa?

No, no, esa no es la razón. La razón es que Europa es una parte fantástica del mundo. Pero también Asia, África, los EEUU, Latinoamérica, He estado hace poco en Chile, en Valparaiso. Tuve una exposición allí hace poco, pero es sólo por coincidencia que parece que sólo fotografío en Europa, pero no es así. Además ya no me gusta viajar mucho, es agotador. Me gustaría no viajar tanto, y estar más tiempo en un mismo lugar.

Esta exposición es una retrospectiva, que fue mostrada por primera vez en Paris. ¿Cómo te sientes al mirar todo el trabajo de tu carrera, cuáles de tus trabajos son más importantes para ti?

El trabajo más importante es siempre el último, que fue en Roma en el 2012. Pienso que juzgar mis propias fotos es muy difícil, porque son como mis hijos, tengo que cuidar de todos ellos. Representan diferentes periodos de mi vida y distintas maneras de fotografiar, pero hay siempre un hilo conductor entre mis primeras fotos y las últimas.

Quiero estar cerca de la gente y eso se puede ver en las fotos, pero por otro lado también me siento un poco cansado de estar tan cerca de la gente y me gustaría ser mejor en capturar atmósferas, ambientes. En el pasado era mejor o estaba más interesado en ello. En Café Lehmitz se puede sentir la atmósfera, el humo, pero posteriormente me cansé de aquello, deseaba estar más cerca y no quería mostrar donde se había tomado la fotografía. Eliminé muchos elementos superfluos en mis fotos, quería enfocarme en las preguntas que quería hacerme.

Mural con las fotografías de la serie “Roma” en la exposición © David Fonfría
Mural con las fotografías de la serie “Roma” en la exposición © David Fonfría

Eso que comentas tiene mucha relación con tu trabajo “City Diary” ¿Cuál fue la idea original?

Hay diferentes ideas, pero la principal era tener un título. Me gustan las ciudades, fotografío mucho cuando camino por la ciudad y conozco a mucha gente, pero tengo que hacer algo con ello. Si acumulo todas esas fotografías, necesito un título: “City Diary” independientemente de que ciudad sea. Esa fue una de las razones.

Otra razón importante es que quería cambiar mi lenguaje. Buscaba ser más directo, no tan romántico o sentimental, aunque soy una persona muy sentimental y romántica, porque creo en la gente, en la inocencia en los ojos de un niño, en ser un poco niño, esto es bueno.
No creo tanto en el conocimiento, no cuando fotografío, creo más en la confusión y en las contradicciones, en mi opinión es más creíble.

¿Qué fotografía tienes en la cabeza y te arrepientes de no haber tomado?

Lamento no haber tomado más fotos de mi padre. Mi padre se separó de mi madre cuando yo era muy joven y no tuve esa relación cercana con él, lo cual es triste, quizás no para él, pero si para mí. Lamento no haber tomado más fotografías de él. Si tomé muchas fotografías de mi madre, pero no de mi padre.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Tres proyectos: un libro sobre Valparaíso, un libro sobre animales y un libro y exposición sobre Estocolmo.

Para finalizar: ¿Te gustaría comentar algo sobre lo que no hayamos hablado?

Sí, hay muchas cosas sobre las que no hemos hablado. Pero me gustaría añadir que soy muy feliz con la fotografía y con tanta gente fotografiando y soñando. Tienen que ser felices y encontrar esa pasión, buenas vitaminas. Éstas sólo se encuentran en la tierra, no arriba en las nubes. También puedes preguntarme sobre de que trata todo esto y no tengo una respuesta precisa. Cuanto más mayor te haces se supone que eres más experimentado y sabes más, pero ese no es mi caso. Cuanto más mayor soy, se menos y tengo más y más preguntas. Así que tenemos que estar atentos…

Anders, muchas gracias.

Gracias.

       

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