AUGEN AUF ! 100 Jahre Leica Fotografie – C/O BERLIN

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Augen Auf ! 100 Jahre Leica FotografieAsistimos a la exposición “AUGEN AUF ! 100 Jahre Leica Fotografie” en el C/O BERLIN, que conmemora los 100 años de Leica, la cámara diseñada por Oskar Barnack y que revolucionó la fotografía del siglo XX. La exposición ha sido comisariada por Hans-Michael Koetzle, quien ha editado el magnífico libro-catálogo publicado en dos versiones diferentes, alemán e inglés, por la editorial alemana Kehrer Verlag, Heidelberg.

Gracias al trabajo de concepción, comisariado y edición del catálogo “Eyes Wide Open, One Hundred Years Of Leica Photography” realizado por Hans-Michael Koezle, quien fuera redactor jefe de la revista “Leica World”, al igual que editor de varios libros de fotografía entre los que se encuentran “Fotógrafos de la A a la Z, Taschen”, “Diccionario de Fotógrafos el Siglo XX, Círculo de Bellas Artes, Madrid” y “Eyes on Paris, Paris im Fotobuch 1890 bis heute, Hirmer Verlag, München”, los amantes de la fotografía hemos tenido la oportunidad de disfrutar de la exposición y el libro que recoge por primera vez el hito histórico que supuso la invención de la Leica, y la repercusión posterior en la historia de la fotografía por medio de los grandes fotógrafos que la utilizaron y que aún la siguen utilizando en la actualidad, tanto los modelos analógicos como los nuevos modelos digitales.

Christer Strömholm. Nana, Place Blanche, Paris, 1961 © Christer Strömholm/Strömholm Estate, 2014
Christer Strömholm. Nana, Place Blanche, Paris, 1961 © Christer Strömholm/Strömholm Estate, 2014

La exposición “AUGEN AUF ! 100 Jahre Leica Fotografie” en el C/O Berllin cuenta con más de 400 fotografías, muchas de ellas copias vintage, que representan a muchos de los mejores fotógrafos que han utilizado la Leica a lo largo de la historia del medio, entre los que no podía faltar Henri Cartier-Bresson, “El ojo del siglo”, quien no sólo utilizó únicamente la Leica durante toda su carrera, sino que siempre elogió sus características y para demostrarlo, nos dejó citas como esta: “ La Leica es la extensión de mi ojo”.

Leica, fue el nombre comercial dado a la cámara compacta diseñada por el ingeniero óptico Oskar Barnack en Wetzlar, localidad alemana sede de la empresa Ernst Leitz, productora de microscopios y otros aparatos ópticos hasta que en febrero de 1925 hiciese historia al comercializar la primera cámara comercial producida en serie que utilizó película de cine de 35mm, en formato 24×36 mm. A diferencia de las cámaras de cine, en las cuales el movimiento de la película era vertical, Barnak diseñó una cámara con paso de película horizontal, lo cual permitía un formato de imagen mayor.

Oskar Barnack era un gran entusiasta de la fotografía, pero debido a su delicado estado de salud, el uso del pesado equipo de cámaras de placas le suponía bastantes dificultades. Por ello pensó en las ventajas de utilizar un equipo de menores dimensiones y peso, pero con plenas funcionalidades profesionales y gran calidad. Logró convencer a su jefe, Ernst Leitz II para dar luz verde a su proyecto, prometiéndole que el éxito de este compensaría con creces sus bajas por motivos de salud. En 1914 construyó el primer prototipo, al que denominó “Liliput” y con el que se presume, realizaría la mayor parte de las fotografías conservadas de Oskar Barnack.

Oskar Barnack: Flooding in Wetzlar, 1920 © Leica Camera AG
Oskar Barnack: Flooding in Wetzlar, 1920 © Leica Camera AG, cortesía Kehrer Verlag

En el catálogo de la exposición, un exhaustivo ensayo de Ulf Richter nos ilustra acerca del desarrollo de la Leica y de los obstáculos a solventar, no sólo de carácter técnico o de diseño, sino también por las dificultades del contexto histórico. El estallido de la Primera Guerra Mundial, la postguerra, la devaluación monetaria de 1923 y los recortes presupuestarios en universidades, centros de investigación y educación, los cuales eran los clientes principales de la compañía Ernst Leitz, supusieron graves dificultades para el desarrollo y comercialización de la Leica (Leitz Camera), que finalmente salió al mercado con un precio de 290 Marcos.

En los años 20 ya existían cámaras relativamente compactas, pero utilizaban película de formato medio y básicamente compartían el mismo concepto de las cámaras tradicionales de placas, pero en menor tamaño, es decir, obturador en el objetivo y fuelle retractible, esto es tipo “folding”. Oskar Barnack revolucionaría la fotografía, rediseñando por completo el concepto de cámara fotográfica que se tenía hasta la fecha. La fotografía profesional, hasta la invención de la Leica: retrato, fotoperiodismo, arquitectura, paisaje, etc, era realizada con cámaras de placas de vidrio o acetato. Entre los diferentes formatos, el 13×18 cm era el más utilizado en fotoperiodismo.
El fotógrafo de la época podía cargar dos placas en cada chasis de película, una por cada lado, y se sentía afortunado en comparación con los tiempos en los que sólo existían placas de colodión húmedo. Esta innovación permitió que los fotógrafos disfrutasen de una mayor libertad al poder salir a fotografiar sólo con su cámara y sus placas. Dependiendo del tipo de fotografía que el fotógrafo realizase, incluiría también trípode y/o flash. Esto suponía además de varios kilos de equipo, un volumen importante. Con las primeras Leica, y gracias a su objetivo retractible Elmar de 50mm, el fotógrafo podía metérsela en el bolsillo de su chaqueta. Su peso era de solamente 425 gramos, y con cada carrete podía realizar 36 exposiciones, a un coste de varios Pfennige por toma, notablemente inferior al precio de las placas de vidrio o acetato.

Leica, 1914 © Leica Camera AG
Leica, 1914 o “Ur-Leica” © Leica Camera AG, Cortesía de Kehrer Verlag, Heidelberg

Estas ventajas en principio no fueron del agrado de la mayoría de los fotógrafos profesionales de la época. Estos veían un gran inconveniente en el pequeño tamaño de 24×36 mm, sobre todo los fotógrafos artísticos, acostumbrados a formatos mayores y a la posibilidad de realizar retoques en el negativo, los cuales consideraron la Leica como una cámara para amateurs.
Los fotógrafos de prensa, en principio, tampoco vieron las ventajas de tener que ampliar un negativo pequeño, acostumbrados a realizar copias por contacto y a la posibilidad de reencuadrar la toma sin pérdida de calidad. Sin embargo, hubo fotógrafos que desde el principio sólo vieron ventajas a la Leica. Sus nuevas características permitían llevar la cámara en cualquier momento, y de este modo poder captar imágenes que de otra manera se le escapaban al fotógrafo, el cual logicamente no llevaba la cámara siempre consigo. Su facilidad de manejo y su discreción, fueron cualidades que algunos fotógrafos apreciaron desde el comienzo, ya que les permitía tomar imágenes sin llamar la atención. Estas cualidades fueron muy apreciadas por los “Arbeiter-Fotografen”, fotógrafos de ideologías de izquierda, implicados en temas sociales y a los que con otro tipo de cámara les hubiera sido imposible tener acceso a determinados lugares y tomar fotografías comprometidas sin ser vistos. La mayoría de los fotógrafos del “AIZ” (Arbeiter Illustrierte Zeitung), que comenzó a publicarse el mismo año en que la Leica se comercializó, en 1925, generalmente no firmaban las fotos con su nombre para evitar ser identificados y sufrir represalias.

Uno de los fotógrafos que se benefició de la discreción de la Leica fue un húngaro, el cual sería posteriormente reconocido como el mejor reportero de guerra. Robert Capa tomó las fotografías de su primer reportaje publicado y firmado por aquel entonces como Endre Friedmann gracias a su picardía y a la Leica que la agencia berlinesa “Dephot” (Deutscher Photo Dienst), le facilitó para fotografiar a León Trotski en Copenague, en la que sería su última conferencia conocida. Trotski no quería ser fotografiado, por lo que ninguno de los fotógrafos enviados por diferentes publicaciones internacionales y cargados con sus cámaras de placas, obtuvo acceso al estadio donde tuvo lugar el evento. Según Capa, se las ingenió para colarse junto a unos trabajadores que portaban unos tubos de acero hacia el interior del recinto. “Tenía una pequeña Leica en mi bolsillo y nadie se podía imaginar que era un fotógrafo. Mi pequeña Leica y yo fuimos a ver a Trotsky” (Robert Capa, The Paris Years 1933 – 1954, Bernard Lebrun & Michel Lefebvre, editorial Abrams).

Leica, 1914 © Leica Camera AG
Ejemplar de la revista Life donde se publica por segunda vez la famosa fotografía del miliciano de Robert Capa.
Expuesta en la muestra Augen auf ! 100 Jahre Leica Fotografie © David Fonfría

Otra de las ventajas que permitieron las Leica fue la de fotografiar sin dificultad desde cualquier medio de transporte, desde trenes, automóviles, zeppelins y aviones. En los años 30 Alfred Trischler y el Dr. Paul Wolff, tomaron fotografías desde el “Graf Zeppelin” y el “Hindemburg”, en su primer viaje transoceánico a Suramérica.

La posibilidad de fotografiar desde cualquier ángulo fue explotada por los constructivistas, y como no, por Alexander Rodchenko, uno de sus máximos exponentes, con sus característicos picados y contrapicados. Este nuevo movimiento nacido en la Unión Soviética tendrá una gran influencia en los fotógrafos contemporáneos a Rodchenko gracias a la diseminación de las imágenes por medio de las nuevas publicaciones con fotografías y diseño vanguardistas que surgieron en la época.

Heinrich Heidersberger: Laederstraede, Kopenhagen 1935 © Institut Heidersberger
Heinrich Heidersberger: Laederstraede, Kopenhagen 1935 © Institut Heidersberger

Tanto la exposición como el libro-catálogo siguen un criterio cronológico, comenzando por las primeras imágenes tomadas por Oskar Barnack con su prototipo “Lilliput” hasta nuestros días.

El libro cuenta además de las imágenes seleccionadas, con textos realizados por Alejandro Castellote, Michael Ebert, Peter Hamilton, Anton Holzer, Thomas Honickel, Hans-Michael-Koetzle, Franziska Mecklenburg, Rebekka Reuter, Ulf Richter, Christoph Schaden, Emília Tavares, Enrica Viganò, Bernd Weise y Thomas Wiegand.

No todas las imágenes del libro se encuentran en la exposición. Por ejemplo echamos en falta la conocida fotografía de Yevgeny Khaldei, “Victory Flag, Berlin, May 2 1945”, en la que un soldado ondea la bandera soviética desde el tejado del Reichstag, con el fondo del Berlín destruido por los bombardeos y los combates, simbolizando la derrota y posterior capitulación del régimen del Tercer Reich frente al Ejército Rojo. En el año en el que se cumple el 70 aniversario de la victoria de los Aliados, no hubiese estado mal incluir esta fotografía, aún con más motivo por el significado histórico para la ciudad de Berlín.

Un interesante capítulo del libro, titulado “On The Attack With The Camera”, escrito por Anton Holzer, nos ilustra sobre el papel de los fotógrafos de guerra alemanes en la Segunda Guerra Mundial, englobados en las llamadas “PK” (Propaganda-Kompanien).
El fotoperiodismo en Alemania se transformó radicalmente desde la subida al poder de los nazis, cerrando publicaciones no afines, como “AIZ”, y transformando los contenidos habituales de las publicaciones para integrarlas dentro del aparato del Ministerio de Información y Propaganda. La mayoría de los “PK Fotografen” fueron aquellos fotoperiodistas que pasaron la criba ideológica y racial para poder ejercer la profesión antes del estallido del conflicto bélico. El resto, hasta alcanzar una cifra de 1300, eran principalmente fotógrafos amateur, naturalmente, afines a la ideología nazi de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Reich, que enfatizó, al principio de la guerra, el rol de soldado del fotógrafo de las “PK” con estas palabras: “Junto a la pistola y las granadas, lleva consigo otras armas: la cámara de cine, la Leica, el lápiz y el bloc de notas. Ha sido adiestrado junto a la tropa, vive como un soldado entre soldados, conoce el entorno porque habla su mismo lenguaje, piensa los mismos pensamientos y tiene los mismos sentimientos”. Obviamente los “PK Fotografen” fueron también adiestrados sobre los motivos a fotografiar y sobre el tipo de encuadre que debían utilizar. El concepto de autoría quedaba supeditado a la estandarización del estilo de imagen de la maquinaria propagandística, aunque las fotos se publicaran firmadas por los autores en las diferentes revistas, como “Signal”, la cual apareció en 1940 en varios idiomas, en los diferentes territorios ocupados de Europa.

Signal, Ostfront
Doble página de la revista “Signal” y álbum de fotografías del Ostfront, con fotografías de soldados soviéticos caídos en combate © David Fonfría

Entre los capítulos que no podían faltar al hacer mención de la Leica, se encuentran los relativos a la “Fotografía Humanista” y al “Fotoperiodismo”.

La Historia del fotoperiodismo moderno comenzó a escribirse en la Guerra Civil Española, no sólo por el nuevo tipo de imágenes que las nuevas cámaras ahora si permitían tomar, capaces de captar todo el fragor de la batalla: “Si tu foto no es buena, es que no estás lo suficientemente cerca. Robert Capa”, sino también por ser la primera guerra en la que tuvieron lugar bombardeos a ciudades, buscando ocasionar el mayor número de bajas entre la población. En el caso de la Guerra Civil Española, estos bombardeos fueron realizados por la aviación alemana e italiana principalmente. El horror de la población civil ante los bombardeos, quedó plasmado en imágenes bien conocidas, como las realizadas por David Seymour “Chim”, Gerda Taro, Agustí Centelles, entre otros. Probablemente, estas imágenes sirvieron de fuente de inspiración para Pablo Picasso para la realización del símbolo universal contra la guerra que representa el Guernica.

Desgraciadamente, la guerra ha marcado el destino y la historia del siglo XX, y la Leica, desde su invención, ha estado en todos los campos de batalla. Otro símbolo contra la guerra es la fotografía realizada por Nick Út en la Guerra de Vietnam, quien recientemente se reencontró de nuevo con la niña de la fotografía que corre desnuda, abrasada por el napalm, durante unas jornadas que tuvieron lugar en Madrid recientemente.

Nick Út, The Associated Press, Napalm-Angriff in Vietnam, 1972 © Nick Út / AP / Leica Camera AG
Nick Út, The Associated Press, Napalm-Angriff in Vietnam, 1972 © Nick Út / AP / Leica Camera AG

Aunque la Leica ha sido testigo de primera línea de la mayoría de catástrofes, guerras, fanatismos, y sus consecuencias desde su invención, como las terribles fotografías de George Rodger, primer fotógrafo en entrar al campo de concentración de Bergen-Belsen (una de las terribles fotografías forma parte de la exposición), la Leica también ha sido sinónimo de lo que se denominó como “Fotografía Humanista”. ¿Pero a que se le denomina fotografía humanista? Esta pregunta, así como sus orígenes están magníficamente expuestos en el texto de Peter Hamilton del catálogo de la exposición. Quizás la mejor respuesta a esta pregunta fue la dada por Henri Cartier-Bresson a un periodista en 1951. Para HCB y sus colegas el tema mas importante de sus fotografías es: “La humanidad, el hombre y su vida, tan breve, tan frágil, tan amenazada”

Tras la Segunda Guerra Mundial, a comienzos de los años 50, Edward Steichen había organizado una exposición en el MoMA de Nueva York con un pequeño grupo de fotógrafos franceses formado por Édouard Boubat, Brassaï, Henri Cartier-Bresson, Robert Doisneau e Izis. Esta exposición sería el germen de la histórica exposición que organizaría posteriormente, en 1955, “The Family of Man”, y en la cual participarían numerosos fotógrafos. La intención de Steichen era la exaltación de la gran familia humana y sus valores positivos, tras las trágicas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial.

Tanto en el Constructivismo como en la Neue Sachlichkeit (nueva objetividad) que formarían lo que se llevó a llamar “La Nueva Visión” y en la que la Leica influyó decisivamente, están patentes un compromiso social por los menos privilegiados de la sociedad y un deseo de ser tratados de una forma más justa y humana, en una sociedad más igualitaria. La “Fotografía Humanista” se nutre de las ideas progresistas tanto de los pensadores liberales de finales del siglo XIX y principios del XX, como de las ideas de Lenin y Marx. Por ello no es extraño que algunos de los exponentes de este tipo de fotografía surgida en Francia, fuesen simpatizantes o miembros del Partido Comunista, como Henri Cartier-Bresson.

Dentro de la corriente humanista en fotografía se engloban también a fotógrafos como Eugene W. Smith o Sebastiao Salgado, quienes también están presentes en la exposición del C/O Berlin.
En la muestra hay poca presencia de fotógrafos latinoamericanos, pero una imagen que no podía faltar es el retrato de Alberto Korda a Ernesto Che Guevara, “Guerrilero Heróico” en La Habana, tomada durante los funerales de las víctimas de la explosión, atribuida a la CIA, del buque carguero “La Coubre” en el puerto de La Habana.

Guerrillero Heroico, 1960 © Alberto Korda Estate, La Habana Cuba y Alberto Korda con su Leica al cuello © Photo Pic
Guerrillero Heroico, 1960 © Alberto Korda Estate, La Habana Cuba y Alberto Korda con su Leica al cuello © Photo Pic. – Cortesía de Diana Díaz

Junto a la fotografía “Guerrillero Heroico”, la cual es una copia vintage y firmada donde se puede leer la inscripción manuscrita por el propio Korda: “Che – Para Norka con gran amor”, se encuentra también expuesta la hoja de contacto del carrete con las dos tomas que realizó Korda del Che.

La exposición continúa con el espacio dedicado a la fotografía italiana, con un texto de Enrica Viganó en el libro y a la fotografía española, con el texto de Alejandro Castellote “Photography saved me”.

Castellote, en su texto, hace referencia a la situación política y cultural del franquismo, la cual no sólo influenció a la fotografía, sino a todas las esferas de la vida del país. Hace mención a la Agrupació Fotogràfica de Catalunya, de la que eran miembros, Ramón Masats, Leopoldo Pomés, Ricard Terré, Joan Colom, Francisco Ontañón, Oriol Maspons y Xavier Miserachs y a la fotografía concursística y salonística que imperaba en la época, aún influenciada significativamente por la estética pictorialista. En los años 50, se funda AFAL, Asociación Fotográfica de Almería y a la que todos los fotógrafos anteriormente mencionados se inscriben. Desde AFAL y su publicación, los fotógrafos tratan de romper con la estética imperante en la fotografía española. El catálogo de la exposición “The Family of Man”, que Oriol Maspons trajo desde Paris ejerció una gran influencia en los miembros de AFAL. Otra fuente de inspiración de aquellos jóvenes fotógrafos, que emana también de la tradición de la fotografía humanística, fue Eugene W. Smith, autor del trabajo “Spanish Village” realizado en el pueblo extremeño de Deleitosa. Igualmente influyentes serían el Neorrealismo italiano, la Nouvelle Vague francesa y Otto Steinert, quien expuso su muestra “Subjektive Fotografie” en AFAL.

La publicación de textos literarios de importantes autores junto a fotografías en la colección “Palabra e Imagen” de la editorial Busquets, supuso que escritor y fotógrafo se inspirasen mutuamente para crear una obra en conjunto. La idea era bastante vanguardista para la época, y produjo 19 volúmenes entre los que destacan “Neutral Corner” de Ignacio Aldecoa / Ramón Masats o “Izas, Rabizas y Colipoterras” de Camilo José Cela / Juan Colom.

En la exposición del C/O Berlin se exponen fotografías de Ramón Masats, Ricard Terré, Leopoldo Pomés y Joan Colom, autores que como Virxilio Vieitez y otros están siendo descubiertos y recibiendo reconocimiento internacional, tan sólo muy recientemente.

Uno de los fotógrafos españoles que si goza de reconocimiento internacional desde hace tiempo es Alberto García-Alix, presente en la muestra con tres fotografías.

Alberto García-Alix_CO Berlin
Elena Mar, Madrid 1986 / Sin Título, Madrid 1982 / Willy y Reyes embarazada, Madrid 1982.
Fotografías de Alberto García-Alix en la exposición Augen auf ! – C/O Berlin © David Fonfría

La fotografía japonesa también tiene su espacio en la muestra con fotografías de varios autores donde no podía faltar Nobuyoshi Araki, con cuatro fotografías de desnudo de su libro “Love by Leica”.

La fotografía de moda también se encuentra representada en la exposición, con imágenes de Paolo Roversi y Jeanloup Sieff, así como la fotografía de autor, la fotografía en color, con imágenes de William Egglestone, Joel Meyerowitz, Saul Leiter o Fred Herzog, y así continúa el repaso por la historia de la fotografía con Leica hasta nuestros días.

La exposición que ya pudo verse en Hamburgo y Frankfurt, continuará su itinerancia próximamente a Viena y posteriormente a Munich.

El catálogo que acompaña la exposición ha sido publicado por la editorial Kehrer en dos versiones alemán e inglés:

Augen auf ! / Eyes Wide Open – Kehrer Verlag
27 x 32 cm, 564 páginas
Inglés: ISBN 978-3-86828-530-7 
Alemán: ISBN 978-3-86828-523-9 
Precio: 98.00 Euro
Enlace Vimeo

Augen auf ! 100 Jahre Leica Fotografie
22/08/2015 – 01/11/2015
Amerika Haus, C/O Berlin
Hardenbergstraße 22–24, Berlin
www.co-berlin.org

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