Donato Di Camillo, de la prisión a la galería

Donato Di Camillo no viene de una escuela de fotografía, ni de una facultad de Bellas Artes, ni de una familia acomodada. Su vida cambió para él cuando, en 2011, salió de prisión. Arrestado en 2006, fue obligado a pasar tres años en una cárcel de baja seguridad y otros dos más de arresto domiciliario por pertenecer a una organización criminal, en concreto, a la familia Colombo.

Así, es comprensible que su historia nos llame la atención. No sólo por lo insólito de su situación y lo extraño que resulta encontrar un ex-criminal con inquietudes por el arte, sino por su enorme talento a la hora de plasmar en imágenes lo que ocurre a su alrededor. Es su crudeza y la sinceridad de sus fotografías lo que nos revuelve el estómago, en el mejor sentido de la expresión.

Pushing Daisy, ©Donato Di Camillo
Pushing Daisy ©Donato Di Camillo

Ese arresto domiciliario fue el mejor caldo de cultivo posible para su desarrollo como fotógrafo. Ávido lector de “National Geographic” o “Time” durante su tiempo recluido en la cárcel, empezó a interesarse por la fotografía ojeando estas revistas y admirando el trabajo de Bruce Gilden o Diane Arbus, entre otros. De éstos mismos recibió gran parte de las influencias que hacen que su trabajo sea así de sincero e impactante, aunque seguramente el devenir de su vida personal haya influido aún más en su forma de manejar la cámara. Y es que su corta carrera como fotógrafo no está falta de sensaciones. Al contrario; sus imágenes se mueven entre la dificultad de encontrar belleza en la fealdad y la repulsión más absoluta. Pero en este caso, la intención no es la de provocar asco, sino ahondar en las personalidades de los retratados y en las dificultades del día a día de millones de personas a lo largo y ancho del globo.

Dynamic Duo ©Donato Di Camillo
Dynamic Duo ©Donato Di Camillo

Después de su liberación Di Camillo comenzó a interesarse por el dominio de la técnica fotográfica. Se dio cuenta de que fotografiando era capaz de conectar con gente extraña que le otorgaba una sensación de consuelo. De algún modo, esto le ayudaría a superar la ansiedad en su vida personal. Me encontré a mi mismo empatizando con gente que luchaba por la vida, y era porque yo también luchaba, aunque quizá de una manera diferente”, comenta el Brooklyner. Dice haber pasado penurias cuando sale a tomar imágenes, quizá porque prefiere acercarse a la gente de la que todo el mundo se aparta. Pero así es su búsqueda. Una búsqueda que espera que tenga como fruto un respeto en esta disciplina, sentando las bases de una forma de trabajar y, en definitiva, dando lugar a un mejor futuro, no como en sus días pasados.

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