Compartir

Odette, una chica joven y bella sostiene entre sus manos un gran espejo redondo; con curiosidad mira su reflejo como si éste le pudiera desvelar verdad alguna, en cambio, el espejo, al moverlo, cada vez le devuelve una imagen distinta de sí misma. “Odette nunca podrá estar segura, con total certeza, de que reflejo de si misma verá en el espejo”.

Con citas manuscritas con su puño y letra en las propias imágenes, conforma Duane Michals una de sus secuencias más conocida; El espejo mágico de la incertidumbre del Dr. Heisenberg, donde la incertidumbre se presenta en forma de reflejo, pero también como acto de rebeldía.

Dr. Heisenberg's Magic Mirror of Uncertainly, 1998. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York
Dr. Heisenberg’s Magic Mirror of Uncertainly, 1998. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York

Espejito, espejito mágico, quien es la más bella del reino”, interroga a un espejo la mala malísima de un famoso cuento infantil y el perverso espejo le responde algo que ella no quería escuchar, que no se atrevía a imaginar. La incertidumbre permite la posibilidad de cualquier cosa y de todo, un espejo perturbador que ofrece, tanto a la bella Odette como a la mala malísima de cuento infantil, otras realidades de ellas mismas, quizás otra manera de reconocerse que nunca se habrían planteado.

Detalle de galería @ AlbedoMedia
Detalle de galería. Fundación Mapfre de Barcelona © Albedo Media

El espejo es una constante en toda la obra de Duane Michals; una manera de transgredir los límites de lo real, que le permite una relación con lo onírico y lo metafísico más propio de la narrativa literaria. Si para Michals la fotografía son preguntas, quizá la incertidumbre se halla en las respuestas, que no corresponden a preguntas planteadas, sino que revelan otra narrativa, un imaginario que comienza a explorar a partir del uso de la secuencia.

“Cuando comencé a realizar secuencias, no fue porque pensase que era ‘cool’ y lo último. Lo hice por frustración con la fotografía fija”.

Así fue como Duane Michals decidió liberarse de la foto fija para adentrarse en el relato y romper con la encorsetada mirada documentalista de la fotografía más en auge de la década de los 60. Un paso que él define como liberador porque le permitió otra concepción de la fotografía como forma de expresión y al mismo tiempo cuestionar su relación con la realidad.

Chance Meeting, 1970. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York
Chance Meeting, 1970. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York

La secuencia es un breve relato donde Michals da rienda suelta a su imaginario y a todas las dudas y miedos interiores; explorando el mundo de los sueños y pesadillas, entre la fantasía y el terror.

“Básicamente me interesan los asuntos espirituales. Me interesa la naturaleza de mi propia experiencia de la manera más profunda”.

El trabajo de Michals se mueve a caballo entre el cine y la poesía, con clara influencia de ciertos autores surrealistas como Magritte o De Chirico. La introducción de escritos a mano en las propias imágenes, re-configura lo fotográfico como lenguaje y nos permite una lectura más compleja, desde lo estético y desde lo narrativo. Algunos foto-textos tienen un carácter más social. En ellos trata temas como el racismo, la homosexualidad, la guerra o la intolerancia.

Detalle de sala © Albedo Media
Detalle de sala Fundación Mapfre de Barcelona © Albedo Media

Cuando observas mis fotografías, estás observando mis pensamientos” una frase clave para entender el posicionamiento ideológico de todo el trabajo de Duane Michals. De esta forma, sus fotografías parten de una visión existencialista del mundo que le rodea, una reflexión que pretende ahondar en el universo de las emociones. Michals nos dice: “si la fotografía nos enseña la apariencia de las cosas, a mí me interesa el diálogo con lo que hay detrás”.

Desde la incertidumbre de lo identitario, como una necesidad de descubrir lo desconocido, y con la curiosidad por ese mundo oculto del ser humano; sus imágenes nos permiten una exploración que navega, en muchos casos, entre el juego y la ironía. El humor es algo muy representativo en todo el trabajo de Duane Michals, una forma de ser contestatario y crítico con el mundo del arte, la política y la sociedad actual, pero también una manera de reírse de sí mismo.

Andy Warhol, 1972. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York
Andy Warhol, 1972. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York

Su trabajo como fotógrafo profesional para diferentes revistas de prestigio tales como: Madmoiselle, Esquire, Harper’s Bazaar o Vogue, le ha permitido, como él dice, ganarse la vida durante 50 años sin trabajar, ya que lo consideraba algo que “le hacía sentir a gusto”. Pero también le ha permitido retratar a grandes figuras del arte y la cultura y además poder explorar el retrato desde su particular perspectiva del mundo: “Los fotógrafos de estilo elevado tienen tendencia a hacer el mismo retrato una y otra vez. Básicamente es la misma foto, sólo cambia la cara. El fotógrafo se tendría que plantear cada sesión como si nunca hubiera hecho un retrato, entonces eso que ha hecho le sorprendería”.

Así cuestiona Duane Michals a los grandes retratistas pero también su relación con el otro. Nunca prepara con antelación las sesiones de retrato, se deja influir por el momento, la luz, el estado de ánimo; todo lo que le pueda permitir generar una proximidad, que simplemente describa al personaje. “Mis retratos no revelan nada profundo sobre las personas, ni captan nada. Casi todos ellos me eran desconocidos, ¿como podía decir nada de ellos si no los había visto nunca? Lo que hacía era compartir un momento con ellos y después lo he compartido con vosotros, ni más ni menos”. Con esta filosofía ha realizado grandes retratos que han pasado a la historia de la fotografía, como la famosa secuencia de Andy Warhol o los retratos de Magritte, de Duchamp, Pasolini y un largo etcétera de personajes bastante significativos.

si la fotografía nos enseña la apariencia de las cosas, a mí me interesa el diálogo con lo que hay detrás”

Marcel Duchamp, 1964. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York
Marcel Duchamp, 1964. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York

Duane Michals es ante todo un transgresor, pues aparte de su incombustible capacidad de seguir produciendo nuevos proyectos a sus 84 años, se le une el hecho no repetirse nunca. El movimiento es evolución y es cambio; esa filosofía le permite explorar nuevas técnicas, otros procesos creativos con los que poder seguir contando historias. Algunas en clave de humor, como todo el trabajo de autorretratos donde nos muestra su aspecto más burlón. Por ejemplo, en la serie How Photography Lost its Virginity on the Way to the Bank (Cómo perdió la fotografía su virginidad camino del banco) dedicada al arte contemporáneo, donde podemos ver a un Duane Michals con una peluca rubia, imitando las icónicas fotografías de Cindy Sherman, una serie que con mucha sorna él denomina Who is Sidney Sherman?, toda una gran sátira sobre el mercado del arte.

También, fruto de esa necesidad de explorar otros formatos artísticos, los últimos trabajos de Michals se presentan en forma de cortometraje donde, de una manera muy creativa, combina los fotogramas con el texto manuscrito, para tratar diferentes temas entre lo personal y lo político. Todo esto y mucho más es lo que podremos ver en la gran retrospectiva que nos ofrece la Fundación Mapfre de Barcelona y que se podrá visitar hasta el 10 de septiembre.

Detalle de galería. Fundación Mapfre Barcelona © AlbedoMedia
Detalle de galería. Fundación Mapfre Barcelona © Albedo Media

Esta gran muestra está compuesta por 175 obras, unas 275 fotografías distribuidas en doce sesiones que están relacionadas con las distintas temáticas y técnicas realizadas por el autor durante su dilatada vida fotográfica. El comienzo de la exposición son los primeros retratos que realiza Duane Michals en un viaje a la Unión Soviética, aquellas fotografías que, como él dice, cambiaran su vida. Y a partir de ahí, un viaje por toda su obra.

Como dato curioso; todas las imágenes se exponen en un formato pequeño, excepto la serie que critica al arte contemporáneo. Las fotografías que se presentan en un tamaño pequeño establecen una relación íntima con el espectador, pues te obliga a mirarlas bien de cerca. Además de lanzar una crítica directa a ese mercado del Arte, en el que parece prioritario que las obras tengan que ser de grandes dimensiones al margen de lo que quieran comunicar. Duane Michals se rebela a las estipulaciones del mercado, estableciendo la importancia en el contenido de sus trabajos: “No me interesa la copia perfecta. Me interesa la idea perfecta. Las ideas perfectas sobreviven a las malas copias y a las reproducciones baratas. Esto puede cambiar nuestras vidas”.

A Last Walk in the Woods, 2015. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York
A Last Walk in the Woods, 2015. © Duane Michals. Cortesía de DC Moore Gallery, Nueva York

Además, Michals escribe a mano sobre sus propias fotografías, haciendo tiradas de veinticinco ejemplares, donde cada uno es una copia única, pues contiene siempre el texto escrito de su puño y letra. Por todos estos detalles, no es posible desligar un cuidadoso formalismo de su posicionamiento ideológico, del pensamiento que tiene sobre la vida, la sociedad, la muerte y el amor. Su obra artística y su vida personal están absolutamente ligadas, un gran fotógrafo de lo íntimo, que ha conseguido crear narrativas fotográficas a partir de sensaciones y experiencias vitales.

El recorrido y comprensión de estos caminos impacta en el espectador. Desde el más profundo amor por la fotografía y el arte, algo que transmite en cada obra, Michals consigue que seamos partícipes de esa poética de la incertidumbre, un generoso acto de introspección que nos obliga a no ser espectadores perezosos.

Dejar una respuesta

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce aquí tu nombre

Los comentarios en esta página pueden ser moderados; en tal caso no aparecerán inmediatamente al ser enviados. Las descalificaciones personales y los comentarios inapropiados que no tengan que ver con el tema a tratar serán eliminados.