Con motivo de la inauguración de la exposición 365º en el CEART de Fuenlabrada pudimos hablar tranquilamente con su autor Eugenio Recuenco. Rodeados de estas 365+1 imágenes, el encuentro recorrió las diferentes fases de este colosal proyecto de ocho años de duración.

Nota: el siguiente artículo no es una transcripción literal del contenido de la entrevista, sino que reproduce las ideas en ella contenida de la forma más fidedigna posible. Ciertas partes pueden haber sido resumidas, pero en ningún caso se ha alterado, al menos de forma voluntaria, el sentido de las opiniones e informaciones aportadas por ambas partes. Las aclaraciones y textos de apoyo son expresadas en cursiva.

Me gustaría empezar la conversación aludiendo a tu formación artística, a colación de la importancia que esta refleja en muchas de tus biografías, una etapa a la que además sueles aludir de manera recurrente en tus intervenciones públicas. Por si fuera poco, compartimos estudios y facultad. En contra de la opinión popular, la carrera de Bellas Artes siempre me pareció un escenario versátil, repleto de herramienta creativas para afrontar todo tipo de retos. ¿Qué recuerdos tienes de tu etapa en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid?

Ten en cuenta que yo acabé Bellas Artes en el 92, creo que uno o dos años después de Santiago Segura. En aquel momento el plan de estudios era mucho muy clásico, con una importante carga de pintura, dibujo y escultura. Soy uno de los pocos que defiende estos los planes de estudios, más aún en un contexto donde muchos alumnos y compañeros se sentían «genios» desde el primer año de carrera.

Imagen perteneciente a la exposición '365º' © Eugenio Recuenco
Imagen perteneciente a la exposición ‘365º’ © Eugenio Recuenco

Las referencias pictóricas en este trabajo son evidentes, idéntica influencia percibo en la composición o gamas de color escogidas en las imágenes. ¿Has podido aprovechar ese poso formativo en este proyecto?

Sin duda esa herencia me acompañará siempre, en estas fotografías además es más visible. Es una exposición que habla de los sentimientos que te han dejado las cosas y para remitir a esas sensaciones considero que me han sido más útiles las referencias clásicas que la fotografía en sí misma, es decir, no hay un alarde fotográfico.

La parte narrativa y compositiva siempre han sido muy importantes para mí. Y si bien estas facetas se pueden aprender perfectamente con el oficio de fotógrafo, en mi caso vinieron más por esa línea. Sobre las gamas cromáticas y el planteamiento general del color, hay todo un análisis de etalonaje en la serie para que las imágenes funcionen bien por bloques narrativos. Se verá mucho mejor esta noche que ahora, cuando se queda todo a oscuras las imágenes empiezan a coger volumen. [La entrevista se realizó por la mañana, dentro del tiempo dedicado a medios. Todas las imágenes están sutilmente retroiluminadas y este efecto es más notorio en umbrales de poca luz]

Imagen perteneciente a la exposición '365º' © Eugenio Recuenco
Imagen perteneciente a la exposición ‘365º’ © Eugenio Recuenco

Abordando ese tipo de decisiones expositiva ¿Por qué habéis evitado las cartelas informativas en las salas?

Porque ha dejado de ser una colección de fotos para convertirse en una colección de fotos que hacen esta acción fotográfica.

¿Lo percibes más como una performance –como una instalación escultórica– que una serie fotográfica al uso?

Sí, aunque nació de otra forma. Por supuesto existe un catálogo y puedes apreciar las diferentes imágenes de una manera convencional. Aquí son modulares, físicas, auto iluminadas, dependen y a la vez construyen un espacio. Esa es la propuesta, en función de la sala o salas donde se exponga adaptaremos el proyecto. En el CEART fue el propio entorno el que generó las preguntas: ¿Cómo enseñamos las imágenes? ¿Qué ofrece este espacio? Aquí tenemos posiblemente lo que no vamos a tener en otros sitios, la altura y estos espacios abiertos… en otros lugares a lo mejor la propuesta se convierte en un cubo o en una plataforma de metacrilato por la cual paseas por encima de las imágenes.

Presentación del proyecto
Presentación del proyecto «365º» de Eugenio Recuenco expuesto en el CEART. © Albedo Media

¿Planteas entonces que la exposición 365º se pueda transformar dependiendo de la sede que lo albergue?

Sí, esa parte es la que más ilusión me hace. Es un proyecto de largo recorrido que ha pasado de estar terminado a tenerlo que llevar de la mano hacia otros lugares. Cada espacio es un reto y vas descubriendo sus posibilidades con todo el equipo en cada situación, incluso la narrativa, es decir, cómo se articulan las imágenes entre sí.

Y en este espacio, ¿cuál sería el recorrido idóneo como espectador?

Nada más entrar se encontrará una enorme sala alargada con fotografías unidas en diferentes formas geométricas que van creciendo por las paredes, a mitad de este horizonte un elemento extraño rompe el espacio…

Exposición 365º de Eugenio Recuenco en el CEART de Fuenlabrada © Albedo Media
Exposición 365º de Eugenio Recuenco en el CEART de Fuenlabrada © Albedo Media

¿La instalación de imágenes en columnas verticales en anamorfosis? [Técnica por la cual se deforma una imagen o conjunto de imágenes para percibirse correctamente desde un determinado ángulo y punto de vista]

Sí, esa es la fotografía «366», ubicada en mitad de la sala, obligando a que el espectador tenga que moverse. Al no entenderse a primera vista, funciona como escultura que descubres y tienes que recorrer.

En esta primera sala conviven muchas fotos, el espectador es libre en ese primer acercamiento sin discurso, puede pensar «esta foto me gusta o no me gusta» e ir comparando imágenes. La esquina del fondo es una representación «del hogar», un intento de ocho años rompiendo los límites de ese espacio cúbico autoimpuesto.

Detalle de la instalación de la sala principal, la imagen número 366 se ve correctamente desde un punto de vista concreto, anamorfosis realizada en este caso desde la focal y punto de vista referenciado por el Huawei P20 Pro. © Albedo Media
Detalle de la instalación de la sala principal, la imagen número 366 se ve correctamente desde un punto de vista concreto, anamorfosis realizada en este caso desde la focal y punto de vista referenciado por el Huawei P20 Pro. © Albedo Media

¿Cómo has hecho esa lectura a lo largo de ocho años? es mucho tiempo y entiendo que algunas imágenes habrán aguantado la mirada y otras no.

Ha sido muy difícil para mí porque con los años puedes perder la perspectiva; recuerda que toda la serie no solo se ubica dentro del mismo «cubo», sino que además todas las imágenes se han capturado desde el mismo punto de vista e idéntica focal. Ese reto, que surgió como un juego, y se ha mantenido durante estos ocho años de producción.

Creo que esto ha quedado bien reflejado en el recorrido de la exposición; por ejemplo, en la siguiente sala hay una gran pirámide, un gran triángulo que sube en donde vas percibiendo que de los juegos más infantiles y más naif evoluciona hacia los juegos en comunidad con el otro sexo hasta la sofisticación lúdica para adultos que es Facebook y demás plataformas. Por la ladera izquierda ese juego se va convirtiendo en deporte mientras por la derecha se desarrollan temáticas que tienen que ver con la magia y la música. Esta composición desemboca en un espacio donde por la noche las fotografías están «flotando» sobre un fondo negro que hacen referencia al Cine. [Refiriéndose a la pared del fondo de la segunda sala, donde se encuentran algunas piezas multimedia]

Eugenio Recuenco rodeado de un elenco de imágenes del proyecto
Eugenio Recuenco rodeado de un elenco de imágenes del proyecto «365º» dedicadas al mundo de la Historia del Arte © Albedo Media

Justo en la otra pared, si no me equivoco, están las referencias pictóricas.

Sí, al mundo del Arte en general. La idea es generar tres secciones diferentes en esta sala, divididas por el apartado dedicado al Cine. Al cambiar de formato propone un contrapunto interesante, un cambio de mirada respecto al resto de imágenes estáticas.

Sin ser una exposición retrospectiva per se, si parece que este proyecto 365º aglutine gran parte de tus preocupaciones, no solo plásticas, también históricas, políticas y personales.

Curiosamente yo pienso que no tiene nada que ver con mi fotografía, es decir, estas imágenes no son muy parecidas –ni en estilo ni en otras cuestiones– con mis trabajos más conocidos. En cambio, existen «cosas» que siempre han estado ahí, pequeños detalles que te motivan a hacer una determinada fotografía. La pared dedicada al Arte que antes comentábamos tiene varias referencias directas a Hopper. Durante mucho tiempo me ha perseguido la estética de este pintor, por ejemplo, cuando hice lo de Lavazza [calendario Lavazza 2007] y estas reminiscencias ocurren con otras imágenes de la exposición.

Presentación del proyecto
Presentación del proyecto «365º» de Eugenio Recuenco expuesto en el CEART. © Albedo Media

De hecho, muchos de tus trabajos anteriores tienen referencias directas u homenajes a otros estilos artísticos –gótico, barroco, etc.– que también haces constar en esta exposición.

[Risas] ¡Tenemos hasta un retablo! …o algo parecido. En la última sala hemos planteado un juego con unos prismáticos [la tercera sala, la más pequeña de la exposición, cuenta en una de sus esquinas con unos prismáticos para poder ver las imágenes que están en la zona superior]. Yo creo que es la primera vez que para ver el detalle de una fotografía en una exposición tienes que usar unos prismáticos.

El montaje de estas tres salas es imponente, tanto por el número de obras expuestas como por las elecciones formales tomadas –»apilación» de grandes series de imágenes que recorren las paredes, el propio sistema de retroiluminación, etc.–; es, sin duda, una exposición cara de producir. ¿Cómo has logrado que este proyecto sea viable a nivel económico? 

Hay dos partes muy diferentes: el proyecto en sí, con su recorrido a través de estos años, y la exposición. El proyecto lo empezamos en el estudio y siempre ha sido financiado por nosotros, con un equipo que ha trabajado creyendo en la propuesta porque le apetecía y porque, como yo, veían en él un sitio donde poder hacer lo que realmente queríamos. De esta manera y con esta ilusión se ha ido financiando. En este aspecto los ocho años han venido bien porque toda financiación distribuida en el tiempo es más soportable. De hecho, hay más ideas que fotografías, hay fotografías que no se han hecho porque eran muy complicadas, o en algún momento nos hemos quedado sin fuerzas, o eran financieramente inviables. Respecto a la exposición y las últimas fases de este proyecto, Huawei ha ofrecido un apoyo fundamental para poderlo materializar.

Para terminar, pasada esta exposición, ¿qué proyectos tienes entre manos?

Primeramente, me gustaría mover «365º» de forma diferente, itinerante y arriesgada, incluso con «apariciones sorpresa» sobre las que ahora estamos trabajando. Después tenemos tres proyectos a medias que no tienen nada que ver con esto. Viven de nosotros, de lo que nos interesa, pero son totalmente diferentes, con fotografías en gran formato sobre distintas representaciones de la muerte de una forma casi pictórica… estimo que a principios de 2020 podremos mostrar algo al respecto.

Manuel San Frutos
Licenciado en Bellas Artes con estudios parciales en Historia del Arte y Antropología. Funambulista entre la estética y la práctica fotográfica, que imparte y publica regularmente desde 2005 para diferentes audiencias y medios. En estos momentos, centrado en la coordinación de un equipo del cual no podría estar más orgulloso.

5 Comentarios

  1. Sin desmerecer a este profesional creo que está sobrevalorado. Sus trabajos me parecen rebuscados y demasiado recargados. Aquellas nadadoras en un baño… resultaban algo grotescas, con poses tan forzadas y miradas de no entender lo que estaban haciendo ni para qué.

    Nada que ver con el fotógrafo checo Jan Saudek, en cuyo trabajo encuentro similitudes con el de Recuenco, sólo que las imágenes de Saudek adquieren más carga dramática y resultan más pictóricas, pero provocan un sentimiento que no proyectan de igual modo las de Recuenco, sólo por comparar trabajos que tratan de compartir sintonías.

    Quizá la puesta en escena «performance» de Recuenco es la más currada pero la imagen captada, técnicamente perfecta, resulta anodina.

    Espero que esta opinión se tome como crítica constructiva y rogaría no ser censurado como me ha ocurrido al escribir algún comentario con otros colaboradores de Albedo Media.

    • Hola Prometeo. Todas las críticas, independientemente de su color, son siempre bienvenidas. Si, como comentas, algún comentario tuyo no ha sido aprobado en el pasado, no se trata de censura, sino de que no cumple con la política de comentarios tal como está claramente expuesta en nuestro medio, ya sea por usar descalificaciones personales, comentarios inapropiados, de extensión desmesurada o con demasiados errores ortográficos que dificultan su lectura. Un saludo.

  2. Lo poco que se puede ver me encanta y sin duda hay más, nada menos que 366 fotografías y el plus en la forma de presentarlas. Lo tiene todo: arte, mucho arte, composición, luz, color, buen gusto, conocimiento, técnica….. Las imágenes y el escenario hablan por sí solas y pienso que cualquiera puede aprecia que detrás hay mucho trabajo y pasión.
    Solo tengo una pregunta, ¿tenéis un calendario de la ciudades donde estará la exposición?

    • Estimado Nicolás, no tenemos más datos sobre la intinerancia de la exposición, no obstante ha tenido tanto éxito que acaban de prorrogarla en el CEART de Fuenlabrada hasta finales de marzo. Saludos

  3. A mi no me gusta y estoy de acuerdo con el primer comentario. Es sencillo, ¿todo lo que toca este fotógrafo, lo convierte en oro? No, hay otros que sí.

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