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Entrevistamos a los autores de los portfolios finalistas en el pasado festival Luces de La RiojaIgnacio Izquierdo ganador del primer premio con su trabajo “El Gallinero” y Alicia Petrashova, seleccionada con el proyecto “Última parada: libertad”.

Alicia Petrashova

Alicia Petrashova es una fotógrafa rusa cuya historia es, cuando menos, singular. Con 23 años de edad se forma en trabajo social mientras trabajar esporádicamente como modelo para otros fotógrafos, tras su primera experiencia internacional como voluntaria decide ponerse al otro lado de la cámara.

Alicia Petroshova © Mario Sánchez
Alicia Petrashova © Mario Sánchez

Albedo Media – Trabajadora social, fotógrafa… viendo tus últimos trabajos parece lógico interpretar una clara sinergia entre ambas disciplinas ¿En qué punto decides coger la cámara como herramienta social y cuál ha sido tu bagaje previo?

Alicia Petrashova – La preocupación por lo social ha sido algo que me ha acompañado desde el principio. Ha sido un proceso progresivo en el que he descubierto mi pasión por la fotografía y también por las personas y sus interacciones sociales, viendo la imagen como una herramienta para transmitir las diferentes situaciones que veía y las emociones que me generaban. Tras varias experiencias de voluntariado, el momento decisivo fue mi primer viaje a Guatemala, en el que descubrí que podía contar historias con las fotografías, y con suerte, ser una ayuda para las personas del entorno, desde una labor de difusión y denuncia social.

AM – Haznos un recorrido mental del origen del proyecto “Última parada: Libertad” , su dificultad logística y retos que habéis tenido que ir solventando en su proceso.

AP – “Última parada: libertad” nace hace más de un año ante la escasa información ofrecida por los medios sobre los refugiados, y surge por una mezcla de interés, curiosidad e indignación. Este proyecto supuso una gran labor de documentación, ya que no se puede entrar en una historia similar sin conocerla bien. Tratar de entender la situación desde diferentes perspectivas ha sido clave para abordar el trabajo y para saber cómo enfocarlo.

La lista de dificultades es interminable, partiendo de nuestra falta de recursos económicos y terminando con la escasa experiencia en trabajos de carácter periodístico. Hemos ido aprendiendo a base de errores y resolviendo los problemas con ayuda desinteresada de muchas personas. Los accesos a cada uno de los lugares, la organización previa de un viaje tan largo y complejo, la búsqueda de apoyo económico y logístico supusieron un gran reto a afrontar. Todo ello ha conformado nuestro aprendizaje, que al final ha tornado en una experiencia de vida inolvidable.

"Última parada: libertad" © Alicia Petrashova
“Última parada: libertad” © Alicia Petrashova

AM – Siguiendo con la logística ¿Cómo fue la experiencia de micromecenazgo?  ¿De qué manera habéis afrontado los gastos en las diferentes etapas de este proyecto y cuál es vuestra previsión a futuro?

AP – Estamos muy contentas de haber podido alcanzar nuestra meta en la campaña de crowdfunding e incluso haberla superado en tan poco tiempo. Nos ha sorprendido mucho la confianza que mucha gente desconocida ha depositado en nosotras y en nuestro trabajo, que en aquel momento no tenía ningún respaldo. El dinero recaudado se ha destinado completamente al viaje, que se hizo de la manera más económica posible, y a la producción de las recompensas, entre las cuales se encuentra el libro, que supone un gran porcentaje de gasto.

Calcular el valor de una aventura como esta no era fácil meses antes de hacerla realidad; todas las cosas que podían salir mal, salieron mal y muchos gastos imprevistos marcaron la diferencia. No obstante, y tras muchas vueltas, conseguimos cuadrar el presupuesto de manera que todo encajara y saliera adelante según lo previsto.

Actualmente estamos terminando el fotolibro, que esperamos presentar a principios de enero, en verano impartimos más de 15 charlas de concienciación en diferentes lugares y realizamos varias exposiciones fotográficas en Alicante.

Próximamente lanzaremos una nueva exposición en Madrid que esperamos se haga itinerante y viaje a más lugares acompañada de algunos objetos y vídeos realizados sobre el terreno.

Última parada: libertad © Alicia Petroshova
Última parada: libertad © Alicia Petrashova

AM – A nuestro juicio un proyecto de este tipo implica grandes dosis de empatía y unas cuantas decisiones morales importantes. ¿Cómo habéis lidiado las escenas emocionalmente más intensas? ¿Mantenéis contacto con las personas fotografiadas? ¿Tenéis en mente un seguimiento y evolución de las mismas? ¿Cómo afronta una personas implicada su trabajo diario tras evidenciar esta realidad?

AP – Si dijéramos que ha sido fácil, emocionalmente hablando, mentiríamos. El hecho de viajar juntas ha sido importante a la hora de apoyarnos mutuamente. Cada una ha lidiado con sus dilemas éticos como pudo, aunque no hay días que no nos persigan algunos recuerdos que ya son imposibles de borrar.

Por supuesto que hemos mantenido contacto con muchas de las personas fotografiadas o entrevistadas. Algunos de ellos se han convertido en verdaderos amigos con los que seguimos hablando y preocupándonos por su situación, porque antes que el proyecto, están todas esas familias con nombres y apellidos. Una vez has vuelto y debes incorporarte a tu rutina, te das cuenta de que la implicación personal en el tema ya no te permite a mirar hacia otro lado. Creo que es necesario que sigamos alzando nuestra voz y participando en todas las actividades que estén en nuestra mano para luchar por estas personas, es casi nuestra obligación.

Última parada: Libertad © Alicia Petroshova
Última parada: Libertad © Alicia Petrashova

AM – Vemos en tu páginas personal dos líneas de trabajo totalmente diferentes en estilo, forma y concepto. ¿Cuáles son tus próximos proyectos y sobre cuál de estas dos áreas se van a desarrollar?

He realizado trabajos de retrato de corte más artístico, lo que ha definido gran parte de mi trayectoria. Me parece importante incluirlo para entender el proceso de aprendizaje que me ha traído hasta donde estoy ahora. La unión entre ambas disciplinas son las personas. Me apasiona el retrato y toda la verdad y belleza que puede llegar a transmitir.

El próximo proyecto es trasladarme en enero a Mali para continuar documentando el problema migratorio y tratar de indagar sobre el conflicto tan silenciado en el país.

Para más información, se puede ver el trabajo de Alicia Petrashova en su página web personal.

Ignacio Izquierdo

Hablamos ahora con Ignacio Izquierdo, que nos presenta su proyecto “El Gallinero“, en el que retrata la realidad del poblado chabolista del mismo nombre situado a tan sólo 14 kilómetros del centro de Madrid. Izquierdo nació en Chile, aunque reside en Guadalajara, tiene una sólida trayectoria fotográfica cuyo grueso está formado por la vertiente documental, aunque también ha trabajado en prensa diaria, deportes y fotografía empresarial.

Ignacio Izquierdo © Mario Sánchez
Ignacio Izquierdo © Mario Sánchez

Albedo Media – Dices en el dossier del proyecto que “la caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.”. ¿Qué tiene de cierto esto en “El Gallinero”? ¿De qué manera has notado o prevés un cambio al dar visibilidad al problema?

Ignacio Izquierdo – Esto es un fragmento de un poema de Eduardo Galeano, autor al que respeto y cuyo trabajo me apasiona. No sólo en “El Gallinero”, sino en la sociedad en general, si nos respetamos y nos miramos como iguales, la posibilidad de avanzar como sociedad es alcanzable. En cambio, si nos miramos por encima del hombro estamos creando una diferencia entre las partes. La frase viene a destacar eso, la importancia de que prevalezca la solidaridad por encima de la caridad. Al sacar a la luz las condiciones precarias en las que viven estas personas, el público puede deslocalizar el contexto geográfico y pensar que las imágenes están hechas en Venezuela, Brasil o Filipinas. Pero cuando la foto se contextualiza, el público se da cuenta de que esto ocurre muy cerca de sus casas, por lo que el objetivo de sensibilización y de intentar que la gente se implique para mejorar esta situación es más sencillo de conseguir.

La clave del proyecto es retratar esta realidad de forma positiva. La mayoría de fotógrafos que han trabajado en este poblado han dado un punto de vista oscuro y negativo, y a mi me interesaba retratar la belleza dentro de una realidad tan dura como ésta.

"El Gallinero" © Ignacio Izquierdo
“El Gallinero” © Ignacio Izquierdo

AM – En nuestra opinión las imágenes destilan cercanía y hasta cierta complicidad, lo cual nos lleva a pensar en las siguientes cuestiones ¿Cómo has podido trazar los enlaces y contactos para acceder a este entorno, que entendemos es poco amigo de cámaras y periodistas?  ¿En el caso de darse algún conflicto con tu presencia o con el propio acto de fotografiar, cómo resolviste la situación? y al contrario, ¿Cómo consigues empatizar con los retratados en tus imágenes?

II – El primer contacto que tomé con el Gallinero fue a raíz de un seminario que impartía Uly Martín, redactor gráfico de El País. Un grupo de fotógrafos nos juntamos para acudir allí, pero yo tenía claro que lo que quería conseguir es pasar prácticamente desapercibido, colarme en sus chabolas y establecer conversaciones con ellos que me ayudasen a contar la historia. Tiempo después volví con un compañero que me ayudó a trazar contactos, y a los dos años después acudí de nuevo.

Es sorprendente lo mucho que puede cambiar un entorno como éste en tan poco tiempo. Me di cuenta de que allí, la vida pasa muy deprisa. La niña que dos años antes jugaba con una muñeca había cambiado esa muñeca por un bebé. Las situaciones de vida en un contexto como éste son, a veces, inimaginables. Pero, a pesar de la aparente hostilidad con los periodistas en estos terrenos –también debido a la mala prensa que se les ha dado en múltiples ocasiones por los medios– sólo tuve un pequeño conflicto con unos chicos que no me conocían y que me retuvieron hasta averiguarlo, pero no me sentí recluido, sino acogido dentro de su casa, pasando un buen rato y contando chistes. Ese pequeño cautiverio se resolvió rápidamente gracias a la ayuda del párroco Javier Baeza, que me acompañó durante la mayor parte del proyecto.

En el caso de este poblado, fueron las mujeres las que abrieron las puertas de su casa para ofrecerme su hospitalidad. Creo que son ellas las que sostienen la sociedad, siendo la parte más afectada por las condiciones en las que les han tocado vivir. Mi metodología de trabajo va más allá de hacer fotografías todo el tiempo. Es importante establecer una relación de cordialidad y de afecto para conseguir esa confianza, y preocuparse de conocer a las personas individualmente, tal y como son. Mi manera de empatizar es casi inconsciente, todo se soluciona siendo natural e intentando familiarizar con ellos, aunque haya barreras como el idioma en este caso.

"El Gallinero" © Ignacio Izquierdo
“El Gallinero” © Ignacio Izquierdo

AM – Repasando otros de tus trabajos, hemos notado un cierto gusto por las escenas cotidianas, el desarrollo documental del día a día de las personas  ¿Crees que las realidades sociales -por duras que sean- se cuentan mejor a partir de esas rutinas?

II – Creo que mi forma de trabajar no tiene grandes pretensiones y que mis imágenes no están formadas por composiciones complejas, sino que me centro más en el mensaje que transmiten, buscando miradas, sensaciones… Mi objetivo es más el de intentar denunciar que el de impactar estéticamente. Además, la fotografía cotidiana se ve cada vez menos. Hay tanto volumen de imágenes innecesarias que cuando vemos una fotografía del día a día casi pasa desapercibida, cuando la realidad es que puede llegar a transmitir más que una imagen técnicamente perfecta. Me gusta, por ejemplo, la forma de trabajar de Raymond Depardon, que creo que refleja la importancia de no llamar la atención para poder conseguir que las fotografías tengan ese halo de costumbrismo, alejándose para ver el desarrollo de una situación concreta, pero acercándose cuando la imagen lo requiere.

"El Gallinero" © Ignacio Izquierdo
“El Gallinero” © Ignacio Izquierdo

AM – Volviendo a las personas que viven en este “Gallinero”, sin duda las verdaderas protagonistas de este proyecto ¿Has vuelto a ir al poblado? ¿Mantienes actualmente relación con las personas a las que retrataste?

II – Tengo pendiente ir para regalar los fotolibros a los protagonistas de las imágenes, y me gustaría también retratar ciertas situaciones de vida que pueden dar una visión alegre y positiva de la situación, como la escolarización progresiva de los niños del poblado. El tema principal de “El Gallinero” pasa por ahí. Si los niños van al colegio y reciben una buena educación, se darán cuenta de que así pueden conseguir muchas más cosas en sus vidas, y eso puede contagiarse al resto de habitantes, lo que supondría una mejora notable en su día a día. Por desgracia, no he podido mantener relación con nadie de allí, salvo una chica con la que tenía contacto y que me avisaba de los sucesos que acontecían al momento. Me agradaría mucho poder retomar ese contacto.

"El Gallinero" © Ignacio Izquierdo
“El Gallinero” © Ignacio Izquierdo

AM – Conocemos tu labor como fotógrafo deportivo, pero si analizamos tu página personal, descubrimos que el grueso de tu obra relata realidades sociales. ¿En qué ámbito te sientes más cómodo? ¿Qué línea profesional o proyectos te gustaría trazar en el futuro?

Efectivamente hago fotografía deportiva, y también publicidad e imagen corporativa para empresas, aunque esto último en menor medida. Me siento mucho más cómodo en la fotografía documental, pero también he trabajado en fotografía de prensa diaria a lo largo de mi trayectoria profesional, tanto en crónica política como sucesos, retratos, etc.

De cara al futuro, me gustaría terminar el proyecto de “El Gallinero” retratando situaciones diferentes a las que ya he fotografiado. Por otro lado, acabamos de terminar un cortometraje documental titulado “La Herradura“, que narra la relación entre chicos autistas y con síndrome de Asperger con caballos con el fin de mejorar los síntomas de sus enfermedades, lo que es conocido como equinoterapia.

Tengo otro proyecto en ciernes que habla sobre el fracking; un problema palpable y que, además de no ser económicamente rentable, supone un desastre ecológico difícil de gestionar. Me gustaría también ahondar en la situación actual de la industria farmacéutica, que aún teniendo disponibles fármacos que podrían mejorar la vida de personas dependientes, prefiere vender productos estéticos y, en general, menos necesarios, con el fin de aumentar sus ingresos.

Podemos visitar los diferentes trabajos de la trayectoria profesional de Ignacio Izquierdo en su página de Photoshelter.

1 Comentario

  1. Interesantes trabajos, técnicamente impecables. Pero me temo que ya está muy visto todo esto, tanto en lo que se refiere a las imágenes mostradas como a las explicaciones ofrecidas por sus autores.

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